lunes, 3 de junio de 2013

Efecto del Sella


Cuando escribí el libro Villanueva de Gállego: Un lugar en la huerta (Institución Fernando el Católico, 2008) pensé referirme al despegue villanovense producido a finales del siglo XX y principios del XXI como “Efecto Sella” en ese momento me pareció inoportuno porque podía parecer publicitario, así que me decidí por otro más anodino, que a mí personalmente no me gustaba pero resultaba más superficial (“Autovía al futuro”). Ahora leo que va a cerrar “El Sella” y pienso por tanto que se puede hablar sin tapujos de lo que representó este complejo hostelero para Villanueva.

Sin salir del texto publicado en su día, señalo que en Villanueva de Gállego hay dos períodos importantes de expansión poblacional y social. El primero se produce durante el primer tercio del siglo pasando de 1.371 habitantes en 1910, a 2.193 en 1930, cifra que permanecerá más o menos estable a lo largo de toda la Centuria hasta 1995, fecha en que comienza un crecimiento importante que lleva a los 3.000 vecinos a finales del milenio, a los 4.000 en 2005 para llegar casi a los 5.000 en la actualidad.

Mientras el incremento de hace cien años se debió en gran medida a el cultivo de la remolacha, que demandaba gran cantidad de mano de obra y al efecto roturador. El producido a finales de siglo fue residencial o, como se decía en la época de boom urbanístico” rur-urbano (que no nos acordamos ya de eso).

¿Que tiene que ver El Sella en todo esto? Pues bien, El Sella comenzó a funcionar en 1992 en Villanueva, enseguida arraigó entre los zaragozanos y personas del entorno celebrar acontecimientos en este lugar. Villanueva pasó de ser un pueblo de paso a ser conocido y las personas que deseaban tener una vivienda fuera de la Ciudad pensaron en este municipio. Se hizo necesario urbanizar y dignificar el entorno del Restaurante para hacerlo más atractivo y esto coincidió con la expansión urbanística que dio lugar a un nuevo barrio bajo el complejo hotelero que, aunque llevaba tiempo planeada no había despegado del todo. Lo demás vino rodado.

Por otro lado la historia del Sella es la de un ciclo económico que puede servir como modelo; Empresa familiar que decide expandirse, hace una fuerte inversión en un determinado lugar, esa infraestructura atrae más inversión y por tanto actividad económica. Decae el consumo, luego la actividad económica, el modelo se estanca, entra en crisis y el efecto dinamizador de todo ese proceso cierra su actividad.

Independientemente de la peripecia de la empresa o de las circunstancias personales de la familia Rodríguez Teresa, El Sella tiene un lugar en la historia de Villanueva de Gállego por derecho propio y sin duda, será recordado durante mucho tiempo como el símbolo de estos años en la localidad, como en su día fueron las explotaciones forestales de Renfe o las papeleras.

 Una imagen que representa muy bien lo que ha sido El Sella en Villanueva de Gállego durante estos años.

 

1 comentario:

  1. Ante estas palabras que describen los últimos años del Sella, en nombre de la familia Rodríguez Teresa y en el resto del equipo que ha estado luchando cada día por este proyecto, sólo podemos decir gracias, gracias y gracias.

    Familia Rodríguez Teresa, personal fijo y brigada de personal extra: limpiadoras, cocineros, camareros, jardineros, mantenimiento, etc

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Esta señora es una "desustanciada" Desustanciao/da: Sin substancia ni mucho menos gracia persona sosa impertinente y sin se...