lunes, 9 de marzo de 2015

Avenidas del Ebro en Zaragoza, a través de la historia


La primera riada del Ebro de la que se tiene noticia documentada fue en el año 49 a. C. en plena guerra civil entre Pompeyo y Julio Cesar, el Ebro dejó atrapados a Cesar y sus tropas en medio de una avenida cerca de las confluencia entre los ríos cinca y Segre, debido al deshielo.
Jerónimo Zurita recoge una importante riada del Ebro en el año 1380, en esa fecha el Ebro cambió su curso y dejó un antiguo meandro convertido en humedal y que hoy todos conocemos como Balsas de Ebro viejo. Unos años después 1395 el puente de tablas, que estaba donde hoy el de Piedra, fue arrasado por otra inundación junto con una torre de piedra que se encontraba en mitad del cauce y fue entonces cuando se levantó el actual puente de piedra.
En 1643, más concretamente el 18 de febrero que era miércoles de ceniza, el ímpetu de las aguas rompió dos arcadas centrales del Puente de Piedra llegando a inundar el antiguo convento de Predicadores, sito en el Paseo Echegaray, por donde está hoy la biblioteca del agua y detrás del Ayuntamiento viejo, se dice que el agua subió más de una vara sobre las murallas del convento.
Faustino Casamayor en “Años políticos e históricos de Zaragoza”. Ha dejado escrito que el 24 de Septiembre de 1787 creció tanto el río Aragón, a resultas de tres tronadas que vinieron de la parte de Aragón que a la tercera que fue entre once y doce de la noche, después de haber arrancado tres inclusas en la montaña que el día 26: «vino una crecida muy furiosa al rio Ebro que cogió toda la arboleda hasta las Balsas, haciendo mucho daño en las Eras y sus faginas, cosa no vista en este tiempo». Unos días más tarde, el 9 octubre por la tarde «empezó a crecer el Ebro hasta cubrir la argolla de la 2ª arcada del Puente de Piedra, bajando al mismo tiempo tanta madera broza y hortalizas que atemorizaba, en este conflicto habiéndose reunido el Cabildo en extraordinario dispuso llevar en procesión a la orilla al rio el simulacro de plata de Santa Ana y otras imágenes».

Según cuenta en sus memorias el Barón de Lejaume, en 1808 el Ebro se alió de alguna manera en la defensa de Zaragoza pues estando preparando el segundo asedio los franceses en diciembre de ese año, «el cerco se tiene que posponer hasta después de las Navidades debido precisamente a una nueva crecida del Ebro que no permite el paso de las tropas francesas por las aguas del río».
 
Ilustración Española y Americana
Otra crecida importante y documentada, apareció en la Ilustración española y americana. La ocurrida el 13 de enero de 1871, en esta ocasión el agua llegó a unos cinco metros del castillo de la Aljafería y en el puente de Piedra subió más de un metro y medio sobre la argolla que marcaba la mayor inundación conocida hasta entonces. El agua entro por la huerta de Juslibol y llegó hasta las puertas de la estación del Arrabal llegando a cubrir el camino del vado y partes del convento de Jesús. De esta acometida se guardan casos de heroicidad y es que un barquero llamado Juan Mafioli y sus dos hijos con su barca atravesaron el Ebro más arriba del castillo de la Aljafería y se dirigieron con una lancha a las torres inundadas, logrando sacar a cuantos allí habitaban salvándoles la vida también se utilizaron las lanchas del Canal Imperial para auxiliar a las personas aisladas al otro lado del Ebro.

En verano de 1923 hubo una inundación en la huerta norte de Zaragoza provocada por un terremoto en la canal de Berdún y que desembocó en una fuerte tormenta en la capital, lo sorprendente es que fue en pleno verano, el Ebro llegó a alcanzar unos 4 metros de altura. En 1930 hubo otra riada muy similar a la de 1871 y es que el agua quedó a tan solo 15 cms., de esa inundación, el Ebro llegó a contar con 3.500 m3 segundo y fue debido a causas muy similares a las actuales, fuertes nevadas, combinadas con altas precipitaciones y fusión repentina de las nieves a mediados de marzo. Se da la circunstancia que fue la primera vez que se inundó Helios y lo que entonces se llamaba “los baños del Ebro” en la arboleda de Macanaz.
Ilustración Española y Americana

La que todo el mundo recuerda y marca la referencia actual es la de 1961 que sucedió en los primeros días de ese año, es la mayor avenida del siglo XX y en ella se arrastraron 4.130 hectómetros cúbicos más de cuatro millones de litros por segundo y casi ocho metros de altura, duró siete días y además afectó a numerosos pueblos de la ribera, el agua llegó a la anilla que pendía de la primera arcada del puente y que siempre servía como referencia a los zaragozanos, resto de esa riada nos han quedado los Galachos de Juslibol. En febrero de 2003 hubo también una importante riada quizás algo inferior a la actual o similar al menos aunque no tan dañina como ésta. Luego está la famosa riada que coincidió con la inauguración de la Expo 2008, que también fue algo inusual. La última avenida importante fue la de octubre de 2012 que fue similar a las características ocurridas en la de 1787. Lo curioso es que en los últimos años han ocurrido varias riadas importantes muy seguidas, lo que da unas características especiales últimas.

En Zaragoza se considera una crecida extraordinaria cuando el Ebro supera los 2.000 m³/s; lo que supone más de 5 metros de profundidad:
Diciembre de 1930: 3.000 m³/s;
Enero de 1941: 4.000 m³/s;
Enero de 1961: 4.130 m³/s;
Febrero de 2003: 2.957 m³/s;
Marzo de 2003: 2.220 m³/s;
Marzo de 2015: 2.610 m³/s;(dato provisional)

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