lunes, 21 de junio de 2021

Isabel de Borbón (La Chata)

 

La Infanta Isabel (pelo blanco y sentada a la izquierda del cuadro) acompañada por la marquesa de Nájera a su salida de los toros, óleo de José María López Mezquita.


En una entrada anterior, hablábamos sobre la visita de la infanta Isabel de Borbón a Villanueva de Gállego, (
http://carlosurzainqui.blogspot.com/2021/06/la-tarde-que-la-chata-triunfo-en.html) en esta nos vamos a centrar sobre el personaje en cuestión; ¿Quién fue la infanta "Chata"?


Era la hija de la reina Isabel II y “oficialmente” del consorte don Francisco de Asís, pues la paternidad le es atribuida al entonces duque de Baena de nombre José Ruiz de Arana y Saavedra, que fue amante de la reina entre los años 1850 y 1856, de hecho el mote que tenía de pequeña era “La Araneja”. En cuanto al apodo por el que ha pasado a la historia “La Chata” es sencillamente debido a la apariencia física de su cara, más recortada que la del resto de Borbones, bastante promitente en la nariz. Era un sobre nombre que ella aceptó con naturalidad y que la gente se lo decía con cariño de hecho, cada vez que acudía a los toros, espectáculo del que era muy aficionada el público siempre le gritaba “Viva la Chata”. 

Nació Princesa de Asturias el 20 de diciembre de 1851, pues era el primer hijo que le sobrevivía a la Reina. Cuentan las crónicas que el parto duró casi dos días y que el por entonces octogenario general Castaños, invitado al evento exclamó “mala noche para parir”. Francisco de Asís (rey consorte) mostró al bebé en una bandeja de plata públicamente y acompañado por el entonces Presidente del Consejo de Ministros, Juan Bravo Murillo. Fue bautizada en la capilla del Palacio Real el 2 de febrero de 1852. Cuando la Reina y su séquito se encaminaban hacia el oficio religioso, un cura trastornado llamado Martín Merino (no confundir con el famoso guerrillero) se coló entre la multitud y atacó a Isabel II con un cuchillo que le clavó en el costado. Le salvaron la vida los bordados del manto que llevaba y además que el arma resbaló entre las ballenas del corsé de su Majestad. Fue bautizada con los nombres de: María Isabel Francisca de Asís, Cristina, Francisca de Paula, Dominga de Borbón y Borbón. 

Fue Princesa de Asturias seis años, hasta el nacimiento de su hermano el futuro Alfonso XII. Se dice que fue pretendida por Amadeo de Saboya pero contrajo matrimonio con el príncipe Cayetano de Borbón-Dos Sicilias, conde de Girgenti y que se había quedado sin empleo por culpa precisamente del padre de Amadeo, mejor le hubiese ido con el duque de Aosta. La boda se llevó a cabo el 13 de mayo de 1868 pero fue un enlace por interés, nunca hubo amor ni entusiasmo entre la pareja además, Isabel se casó engañada pues Cayetano sufría frecuentes ataques de epilepsia y estaba bastante trastornado. “La Gloriosa” les pilló en pleno viaje de bodas, a su marido no se le ocurrió otra cosa por entonces que tratar de arrojarse por un balcón, la vida que le esperaba a la desdichada Isabel era tremenda de no haber sido por que el 26 de noviembre de 1871 Cayetano en una de las suyas, no se le ocurrió otra cosa que quitarse de en medio pegándose un tiro, estaban los dos en Lucerna (Suiza) solos y en el exilio. 

Volvió a París, donde estaba su madre exiliada y ya no quiso saber nada más de bodas ni de maridos, aunque estaba en edad de casarse pues contaba con apenas 20 años. A partir de entonces se dedicó a trabajar para la restauración de su hermano Alfonso en el trono español. Fue un personaje fundamental en este proceso y con él regresó a Madrid en 1875, pero no volvió al palacio de Oriente, sino que se instaló en un palacete de la calle Quintana con tres damas de compañía, algún servicio, un par de gatos y eso sí la complicidad de su gran amiga de toda la vida, Lola Balanzat (marquesa de Nájera). De nuevo volvió a ser Princesa de Asturias hasta el nacimiento de su sobrina María de las Mercedes en 1880, se dice que estaba muy unida a Alfonso XII y que siempre le fue fiel servidora. 

Su hermana Eulalia se refería a ella como muy estricta en cuanto al protocolo y a la imagen que debía dar la Familia Real, era consciente de los acontecimientos que había vivido en su juventud y no quería que se volvieran a repetir; para ello decía siempre que el amor del pueblo no viene dado sino que hay que ganárselo (fundamento de la monarquía pactista española) por lo que había que trabajar por la imagen de la Monarquía. En 1881 hizo una excursión con Alfonso XII a Asturias y se convirtió en la primera mujer que subía a los Picos de Europa vestida para la ocasión, es decir como si fuera por Madrid. En 1912 visitó la Cartuja de Aula Dei en la que comúnmente se le ha confundido con la reina María Cristina pero no es así, tampoco quitaron las baldosas los cartujos tras su estancia en el Monasterio. 

Era una mujer con muchas inquietudes; le gustaba la música, era una excelente pianista y hasta compositora a ratos. Llegó a apadrinar jóvenes talentos de la época, convirtiéndose en un importante mecenas para muchos artistas. Fue amiga de autores teatrales y una gran apasionada del deporte, sobre todo el golf que practicaba habitualmente. Pero lo que más le gustaba era estar en contacto con el pueblo; con la gente de la calle. Participaba en numerosas romerías, verbenas, saraos, meriendas y por supuesto, los toros. Visitó innumerables pueblos y lugares de la geografía española (entre ellos Villanueva de Gállego). No era una belleza, pero si simpática, vestía de forma llamativa, alegre y hablaba con cualquiera, esto le dio una popularidad inmensa a lo que se añadió su triste experiencia personal, quizás por eso y por todo; presidió todas las organizaciones caritativas imaginables. En definitiva habiendo nacido en el Palacio Real acudía a los mismos sitios que el pueblo llano, cuando era necesario. 

Con motivo del Centenario de la Independencia de Argentina viajó a Buenos Aires en representación de su sobrino Alfonso XIII, su biógrafo Francisco Azorín cuenta que al pasar el Ecuador, su Alteza dio permiso para cambiar su atuendo personal y el de sus damas de compañía por pijamas de seda, que era más fresco (medida que sin duda fue muy aplaudida). El recibimiento en Argentina fue eufórico y el gentío estuvo varias veces a punto de aplastarla, fue el primer miembro de la Familia Real española en pisar continente americano, al menos de manera oficial. 

La Infanta percibía del estado una pensión de 250.000 al año y en cierta ocasión un parlamentario objetó que la vieja señora cobraba demasiado. Un compañero arrobado, adujo: "¡si pero siempre tiene su popular sonrisa en los labios!". A lo que el interpelante respondió castizamente: "Mire usted, si mi mujer dispusiera de esa cantidad, se estaría riendo a carcajadas todo el año..." Cuando se proclamó la II República y la Familia Real hubo de partir al exilio, sólo a la infanta Isabel se le le dio la posibilidad por parte del nuevo Gobierno si ése era su deseo, de quedarse en España. Sin embargo la infanta que estaba enferma y tenía casi 80 años decidió irse. 

Estaba paralítica y casi privada del uso de la palabra. A la estación parisiense llegó en camilla, pero ningún miembro de la Familia Real le esperaba y eso que se encontraban la mayoría en la capital francesa. La llevaron a una residencia de ancianos situada en el convento de La Asunción de Auteuil. Allí murió el 23 de abril de 1931, cinco días después de partir hacia el destierro. El impacto social fue enorme y en los titulares de la prensa se lee "La Chata ha muerto" sin más datos. Se la enterró en solitario, sin pompa ni ceremonia alguna en el cementerio parisino de Pierre Lachaise. Fue la primera que murió en el exilio y la última que regresó, pues su cadáver fue enterrado en 1990 en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, donde solía pasar los veranos y al que invitaba a numerosas personalidades del arte y de la cultura.

Escena popular a la que era muy aficionada la infanta Isabel de Borbón
 

Bibliografía:

Rubio, María José. “La Chata”. La Infanta Isabel de Borbón y la Corona de España, La Esfera de los Libros. Madrid 2003.

Mira Serrano, Irene: “La trágica vida de «la Chata»: la Infanta Borbón querida hasta por el Madrid republicano” en ABC Historia. Madrid 9 de agosto de 2019.

María Isabel Francisca de Asís de Borbón y Borbón

http://dbe.rah.es/biografias/8959/maria-isabel-francisca-de-asis-de-borbon-y-borbon

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Conferencia en la casa de Aragón en Madrid

La casa de Aragón en Madrid, me ha invitado a impartir una conferencia el próximo jueves 27 de enero a las 19 horas en sus locales ubicados ...