jueves, 14 de julio de 2022

De la Lluvia amarilla a Pueblonuevo: El viaje de la familia Azón desde Anielle a Ontinar de Salz

Ainielle (Huesca) hacia 1954

En 1949 Leonor Frechín es enviada como maestra a Ainielle, en el oscense valle de Tena, hasta entonces había ejercido en Fraga (Huesca). La nueva maestra del pueblo estaba casada con Antonio Garcia y tenían dos hijas María Luisa y Gloria. En su nuevo destino, María Luisa conocerá a Emilio Azón de casa Franco, con quien comenzó a festejar. Por entonces llega al pueblo una noticia que cae como un mazado entre el vecindario, el gobierno ha decido emprender un ambicioso plan de repoblación forestal en la zona de Sobrepuerto, lo que significa el fin de la vida económica de esta subcomarca pirenáica enclava entre los valles de los ríos Ara y Gállego. Sobrepuerto se extiende por la falda del pico Oturia, cerca del de Santa Orosia, que es patrona de todos sus habitantes y que se repartes en varias aldeas hasta el puerto de Cotefablo. Un territorio ubicado por encima de los 1.200 metros de altitud y entre las que se encuentran las localidades de Susin, Berbusa, Cortillas, Cillas, Basarán, Sasa, Escartín, Otal y Ainielle, este último a 1.355 metros. En realidad se trataba de un pueblo pequeño y humilde que por aquellos años no llegaba apenas a los 80 habitantes repartidos entre una docena de familias, anclado en viejas tradiciones ancestrales que se remontaban a la Edad Media y que vivía de la poca agricultura que se podía cultivar y sobre todo de la ganadería, en casa Franco no eran una excepción. Pero era su pueblo, donde se encontraban enterrados sus antepasados y donde habían vivido o sobrevivido generaciones además habían construido una casa para la maestra que era un modelo para todos los pueblos de la “redolada”. 

El caso es que muchos siguieron la senda de la emigración que ya habían abierto otros y a Emilio le ofrecieron poder marchar a un pueblo nuevo; ¡dejar morir un pueblo para dar vida a otro! que contradicción, parecía un sinsentido, un sarcasmo de la vida. Así que junto con su hermano Aurelio deciden marchar a Ontinar de Salz en los límites de la provincia de Zaragoza con la de Huesca, en los Llanos de la Violada y que por entonces había sido inaugurado por el mismísimo Francisco Franco, que no tenía nada que ver con la casa familiar de los Azón. Pero entonces surgió un pequeño problema y es que para tener derecho a lote y casa en Ontinar, deben estar casados; Aurelio lo hará con una chica de Barbenuta que se llama Dora y Emilio decide casarse con su novia, la hija de la maestra de su pueblo, María Luisa. Corría el año 1954 cuando la pareja contrajo matrimonio el día 24 de abril y se estableció en el pueblo nuevo, en el que formaron una familia y donde todavía residen con 95 años. El primero en llegar a Ontinar fue Emilio y después, cuando le fue concedido el cine y el bar llegó Aurelio. Actualmente el cine ya no existe y el bar se llama Pirineos y es muy popular entre los ciclistas tanto oscenses como zaragozanos que lo frecuentan como descanso en sus etapas domingueras y no, él falleció hace unos años. Leonor se fue a ejercer a Morrano, otro pueblo herido de muerte y situado en la sierra de Guara, cerca de Huesca y cuando se jubiló, se fue a vivir a Ontinar, donde falleció y donde está enterrada la última maestra de Ainielle. Escuché hace unos días un vídeo emitido por RTVE sobre este pueblo pirenaico en el que se recordaba muy positivamente la labor de esta maestra en un pueblo donde casi nadie quería ir, pero ella aceptó la propuesta sin dudar, Leonor era sin duda una maestra de vocación. 

Ainielle aún tuvo vida hasta 1971, año en que la última de las familias del lugar cerró definitivamente su casa y seguramente habría pasado al olvido, de no ser por la novela de Julio Llamazares y su novela titulada “La lluvia amarilla” que revivió la historia de este pueblo abandonado. Hoy apenas se pueden distinguir algunos muros de sus casas; todas están derruidas y cubiertas por la vegetación. Solo la nave y el campanario de la antigua iglesia permanecen en pie y el molino ha sido reformado. Santiago, hijo de Emilio y María Luisa de vez en cuando y desde hace años, le gusta visitar el pueblo en el que vivieron sus antepasados, como enlazando lo perdido con lo presente. Pero Ontinar de Salz y Ainielle no solo están unidos por familias de marcharon de un lugar a otro, sino también porque ambos pueblos han sido fuente de inspiración para escritores, en el caso de Ontinar la novela de Ildefonso Manuel Gil “Pueblo nuevo” y también por el simbolismo que comporta que la última maestra de Ainielle, esté enterrada en Ontinar de Salz, el primer pueblo de colonización que hubo en España, tras la Guerra Civil.

Ainielle (Huesca) hacia el año 2000. Ya cubierto por la vegetación

María Luisa García y Emilio Azón el día de su boda

Emilio y María Luisa de pie a la izquierda de la imagen (ella sostiene en brazos un bebé) en Ontinar de Salz. Leonor y Antonio a la derecha de la imagen y también de pie

Emilio y María Luisa en la actualidad, con su nieta Oneida

Emilio Azón con su hijo Santiago, delante de él ¿? Aurelio Azón con su hijo José Manuel (compañero mío de internado y vecino de cama) delante del cine en Ontinar de Salz (Zaragoza)

Santiago Azón (hijo de Emilio) delante de Casa Franco en Anielle (Huesca).
A cuya gentileza debemos las fotografías que acompañan la entrada


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