sábado, 6 de diciembre de 2014

El Sindicato de Zuera (Cooperativa San Licer)

Edificio actual de la Cooperativa San Licer de Zuera, el Sindicato
A petición de Jesús Murillo Ligorred publico esta entrada sobre algo que tenía de la historia del Sindicato de Zuera, o lo que es lo mismo la Cooperativa San Licer

El Sindicato

Esta Sociedad tiene su origen en el catolicismo social de principios del siglo XX. Este pensamiento heredero de la doctrina social dictada por León XII en la Encíclica Rerum novarum (Acerca de las nuevas cosas)[1]. Donde el papado deploraba la opresión y virtual esclavitud de los numerosisimos pobres por parte de «un puñado de gente muy rica» y preconizaba salarios justos y el derecho a organizar sindicatos (preferiblemente católicos), aunque rechazaba vigorosamente el socialismo y mostraba poco entusiasmo por la democracia. Las clases y la desigualdad, afirmaba León XIII, constituyen rasgos inalterables de la condición humana, como son los derechos de propiedad. Condenaba el socialismo como ilusorio y sinónimo del odio y el ateísmo., pretendía la unión de todas las fuerzas católicas frente al anticlericalismo sistemático de la izquierda y la propaganda y difusión de la doctrina social de la Iglesia[2]. Procuraban fomentar actos de beneficencia y auxilio entre los socios necesitados, mediante «instituciones moralizadoras» y evitar disturbios a través del «arbitraje», intentaban fomentar la enseñanza general y profesional agrícola por medio de escuelas, conferencias, bibliotecas, publicaciones, folletos, revistas, etc. Intentaron crear combinaciones de crédito agrícola personal, pignoraticio o hipotecario, pudiendo llegar a crear Cajas, Bancos o pósitos. Poniendo énfasis, sobre todo, en la defensa mutua de la propiedad y de las cosas del campo[3]. Hoy todavía existe y ha dejado su nombre en la toponimia local como “Cuesta del Sindicato” que corresponde a la calle donde se encuentran sus almacenes y locales.

El Sindicato agrícola y Caja rural de Crédito de Zuera fue fundada en 1915[4], aunque se acoge a la ley de cooperativismo de 1906, inicialmente para el suministro de abonos minerales a sus socios y preferentemente superfostafo, nitratos, amoníaco, etc., con grandes facilidades al pequeño y mediano labrador, a quien le bastaba con ir a buscar el día mismo que lo necesitara. En ese momento se facilitaban trigos de simiente para la huerta, renovando las semillas y mejorando la producción. Algunos socios más necesitados «y que a ello se hacen acreedores por su comportamiento con la sociedad» se les proporciona trigo para la siembra del monte. También se suministran anualmente varios vagones de semillas de cebada y avenas para el pienso de animales de labor así como vencejos e hilo sisal.

Durante la II República se creó una sección de maquinaria que alquilaba en condiciones ventajosas a los socios desgranadoras de maíz, cilindros de clavos y llano, cultivadores para caballerías, seleccionadora de semillas, una trilladora de gran rendimiento y un tractor de aceite pesado para accionarla. También por esas fechas se había adquirido un solar de 947 metros cuadrados en el que se había construido un hermoso edificio de planta baja y un piso, todo el de hormigón, con trescientos metros de superficie y con capacidad para cien vagones de trigo, «que permite almacenar los trigos debidamente clasificados». Se procedía a las ventas directamente a fabricantes, liquidando a cada socio el trigo por riguroso turno de entrada, deduciendo únicamente los gastos reducidos de envase, acarreos y cargue y por tanto, «dando al socio todas las ventajas de las ventas en cifras de importancia y librándole de la usura y los intermediaros en años como el actual, a cuyo fin facilita créditos con la garantía del trigo depositado, si el socio no necesita dinero antes de corresponderle el turno de ventas». De esta forma, la oferta quedaba limitada a aquellas cifras que la demanda requería y se pretendía que nadie fuera explotado o en el trance de malvender el fruto de su trabajo si el precio no era remunerador. «De este modo ha podido distribuir entre sus socios el importe de cuarenta vagones vendidos a precios de cincuenta y una a cincuenta y dos pesetas y además, ha distribuido el setenta y cinco por ciento el valor de cincuenta vagones como primera operación de esta campaña, solucionando, en par, el conflicto cumbre en otras localidades de la falta de venta en los trigos».

En el año 1933, todas las secciones producían un movimiento de cuentas superior a dos millones, «siendo de esperar que el actual será duplicado, si sigue el ritmo emprendido en las ventas de trigos».

El reportaje no solo recalca la importancia material de la sociedad, sino también la labor social que realiza, «sacando el labrador del individualismo suicida en que se encontraba, siendo una sociedad apolítica en la que no se exige otra cosa para ingresar que ser labrador honrado avecindado en la villa», estando encaminados todos los deseos de la Directiva etc defender todos los productos agrícolas, sustraer de la usura a muchos agricultores y quitar intermediarios que han vivido y enriquecido a nuestra costa». Se defienden de aquellos que propalan con mala fe, envidia, desconfianza (incultura en una palabra o porque así convenga a sus intereses, pero como dice la junta, con escasa fortuna como lo demuestra «las constantes muestras de confianza que inspira a los socios»[5].

Desde 1942, pasó a llamarse Cooperativa del Campo San Licer, formando en la actualidad una Sociedad Cooperativa Agraria integrada en ARENTO, Grupo Cooperativo Agroalimentario de Aragón y asimismo participa en el capital de Sémolas Cinco Villas El número de socios ha ido aumentando progresivamente, desde los 290 del año 1967, fecha en que se relanzó la actividad de la Cooperativa, hasta alcanzar la cifra actual de 660. Su ámbito territorial no es exclusivo de la villa de Zuera, sino que alcanza a la totalidad de la Comunidad Autónoma de Aragón. Su finalidad principal en estos momentos es «la comercialización de los cereales y forrajes producidos en las explotaciones de sus socios». Calificada como “Agrupación de Productores Agrarios en el sector cereal” dispone en la actualidad de una superficie de 48.000 metros cuadrados, de los cuales 15.000 metros corresponden a instalaciones cubiertas, situadas en el polígono industrial el Campillo.

En la actualidad dispone de fábrica de piensos, deshidratadora de alfalfa, secadero de maíz, estación de servicio para la venta de carburantes, parque de maquinaria de alquiler, tienda de ferretería agrícola e industrial, alimentación y droguería. Asimismo se prestan servicios a los socios como son suministros de fertilizantes, fitosanitarios, semillas (Título de productor multiplicador de semillas de cereales) y todo tipo de repuestos agrícolas, además contamos con un departamento técnico para el asesoramiento en campo y ayudas PAC. Con fecha marzo de 2006, la Cooperativa ha obtenido la Certificación de Calidad ISO 9001:2000 para todas las actividades que desarrolla.[6]





[1]  Laboa Gallego, José Mª, Historia de la Papas: entre el reino de Dios y las pasiones terrenales. La Esfera de los libros, Madrid 2005.
[2] - Luis Betés Palomo. “Catolicismo Social”. En GEA. Tomo III, págs. 740-1.
[3]  Estarán Molinero, José. Catolicismo social en Aragón (1878-1901). Acción Social Católica, Zaragoza 2001.
[4] HMZ.: Heraldo de Aragón, 31 de agosto de 1934
[5] HMZ.: Heraldo de Aragón, 31 de agosto de 1934
[6] http://www.coopdezuera.es/

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