viernes, 24 de noviembre de 2017

Desustanciada

Esta señora es una "desustanciada"

Desustanciao/da:
Sin substancia ni mucho menos gracia
persona sosa impertinente y sin seso que dice lo primero que piensa sin saber si falta o no, aunque no es carente de maldad.

Ramón J. Sender escribe en su Crónica del Alba que el peor insulto que se le puede decir a un aragonés es llamarle "desustanciao" es decir que no tiene substancia cerebral, seso o cualquier otro tipo de materia gris en la cabeza.

Alguien que dice lo que sabe pero no sabe lo que dice

http://www.libertaddigital.com/espana/2017-11-24/nuria-de-gispert-pone-en-la-diana-a-la-hija-de-rivera-de-6-anos-1276609682/

jueves, 23 de noviembre de 2017

Catalina de Aragón, reina de Inglaterra

Catalina de Aragón no solo fue la primera esposa de Enrique VIII, cuyo divorcio costó la ruptura de la Iglesia Anglicana con la Católica, también fue una reina digna de tal nombre. Hija de los Reyes Católicos ha llevado el nombre de Aragón por la historia.

http://www.ivoox.com/catalina-aragon-reina-inglaterra-audios-mp3_rf_22252755_1.html






Bibliografía:
Carrillo, José Miguel. La reina triste, Belacqva. Barcelona 2002.
Olaizola, José Luis. Catalina de Aragón, mujer legítima de Enrique VIII, Planeta. Barcelona 1994.
Mattingly, Garrett. Catalina de Aragón, Colección Ayer y hoy de la Historia, ediciones Palabra. Madrid 2000.

Filmografía:
Arturo Ruiz del Castillo. Catalina de Inglaterra, España 1951.
Michael Hirst. Los Tudor (serie de televisión, basada en el reinado de Enrique VIII de Inglaterra). Producida por Peace Arch Entertainment para Showtime en asociación con Reveille Productions, Working Title Films y la Canadian Broadcasting Corporation. 2007-2010 (Episodios: 38)
Waris Hussein. The Six Wives of Enry VIII (el capítulo 1, de los 6 de la serie, está dedicado a Catalina de Aragón) BBC, 1972.

Música:
Gaetano Donizetti. Basado en el libro de Felice Romani, Elixir d’amore. Ópera en dos actos estrenada en 1832. “Una furtiva lagrima” interpretada por Luciano Pavarotti.
Biella Nuei: Las aves y las flores. “Romance de Catalina” 1994.
Natalie Merchant. Ophelia, “My Skin” 1998.

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura
Fotografía: Catalina de Aragón según un retrato realizado por Michel Sittow hacia 1503


Esta tierra es Aragón


El gran lago terciario que ocupaba el centro de la actual depresión del Ebro, hace más de cuatro millones de años. Al desecarse durante el plegamiento alpino, fue dando forma al actual sistema orogénico que delinea el valle de este río. La “val”[1] está articulada por el centro y de oeste a este por el río Ebro, al que abastecen sus afluentes: el Gállego, por el norte; el Jalón y el Jiloca por el sur, junto con el Huerva. Delimitan concavidad tres pasillos naturales a modo de ejes, que ponen en contacto todos los puntos cardinales del cuadrante noreste de la península Ibérica. Por el Gállego se accede a los Pirineos y a la vertiente francesa; por el Jalón, a Castilla; por el corredor Huerva-Jiloca, a Levante y por el Ebro, del Mediterráneo al Cantábrico. Estos cauces constituyen principales vías de comunicación desde la más remota antigüedad y todavía mantienen esta característica. También existen otros ejes de carácter fluvial que delimitan sus límites naturales. El rio Cinca marca la muga natural con las tierras de Cataluña. Los ríos Martín y Matarraña dividen la región del Maestrazgo turolense con el castellonense. Un país dentro de otro país enmarcado por montañas. Cruces de historias que enlazan el bajo Aragón con el Levante valenciano. Por el oeste, el valle del Jiloca forma la frontera natural con Castilla con los Montes Universales y la serranía de Molina y al norte del Jalón, las sierras del Moncayo constituyen la línea con la meseta soriana. Existen otros tres ríos que también suponen caminos naturales hacia el exterior de la región: el Turia, que nace de la unión entre el Guadalaviar y el Alfambra en Teruel, que discurre hacia Valencia tras cruzar el rincón de Ademuz. El Jalón, que viene del centro de la península hacia la depresión central; y el río Aragón, el cauce natural que da nombre a la comunidad, que nace en los Pirineos centrales pero desemboca en el Ebro, entre Navarra, el País Vasco y la Rioja.

Esta gran superficie en forma casi de triángulo isósceles invertido, supone casi el 10% de España y se extiende desde los Pirineos centrales hacia el sur, hasta cerca de las costas levantinas (la distancia en línea recta entre el límite sur de la provincia de Teruel en La Cervera y Valencia es de unos 80 kilómetros). El valle se encuentra encajonado por dos macizos que lo bordean: los Pirineos y la cordillera Ibérica, líneas de cumbres formadas gracias al plegamiento alpino o cuaternario. Más alta es la primera cordillera, con picos que alcanzan los 3.000 metros; como Aneto, Monte Perdido o Perdiguero. Menor altitud es la Ibérica con el Moncayo como techo, con 2.115 metros. Sin embargo esta última elevación, posee sobre un origen mitológico y espiritual que no tienen las más altas cumbres pirenaicas. Hay quien achaca esta circunstancia a su aislamiento en comparación con otras sierras ibéricas de su entorno y a su amplia visibilidad.


A pesar de ser la cuarta región española por superficie, sin embargo en cuanto a población no llega al 3% (según datos del Instituto Nacional de Estadística, la población aragonesa representa el 2,80% de los 46 millones de españoles)[2]. En este caso Aragón es la penúltima región pluriprovincial en cuanto a población (la última es Extremadura con una extensión de 41.000 km2, ligeramente inferior a la extensión aragonesa). Cataluña que posee una población de 7 millones y medio sin embargo, tiene una extensión un tercio menor que el viejo reino y Valencia que es la mitad de la extensión aragonesa posee cinco veces más de población. En definitiva la depresión central del Ebro es un desierto demográfico entre comunidades densamente pobladas (Navarra y la Rioja que juntas alcanzan los 15 mil km2, suman un millón de habitantes). Tan solo las dos castillas que duplican la extensión aragonesa poseen una población similar, un poco superior a la Comunidad, con el agravante de poseer también unos habitantes envejecidos.

Para hacernos una idea de lo que supone políticamente en su contexto europeo sería interesante tener en cuenta que en el continente, existen nueve países con parecido o menor tamaño que este viejo reino. Eslovaquia posee una extensión similar (48.845 km2), pero cuenta con cinco millones y medio de habitantes (la comunidad apenas llega al millón trescientos). La extensión de los Países Bajos es de 41.000 km2, unos seis mil menos que la depresión (47.719 km2), pero con una población casi once veces superior (17 millones de holandeses). Otros países con similitudes geográficas son Bélgica, Dinamarca y Estonia. De estos tres, el que más se acerca a la vecindad aragonesa es el último, con una cifra muy similar en cuanto habitantes. En Bélgica conviven doce millones entre valones y flamencos y en Dinamarca, cinco millones y medio de habitantes.


Algunos de estos países no poseen la mitología ni la Historia ni el Derecho ni las peculiaridades que posee esta vasta región española que ha dado, entre otras cosas, el nombre a una reina de Inglaterra (Catalina de Aragón), varios papas y antipapas e inspirado obras de Shakespeare. Esta tierra vivió episodios importantes del pasado europeo. Estado vasallo del Papa, sus reyes eran coronados en su capital que recibe el nombre de un emperador romano. En su territorio vivieron judíos, moriscos y todo tipo de herejías cristianas. Es la cuna de uno de los monarcas más importantes del Renacimiento europeo. Lugar de nacimiento de pintores famosos, cineastas célebres, científicos universales, diplomáticos de prestigio, pensadores influentes y personas ilustres. También fue escenario de acontecimientos singulares, desde las guerras civiles entre Pompeyo y César a la búsqueda del Santo Grial pasando por la Guerra de Independencia. Además, posee unas tradiciones que hunden sus raíces en las viejas costumbres del continente y que todavía perviven entre sus gentes. 



[1] Borao, Jerónimo. Diccionario de voces aragonesas, Zaragoza 1859. Val: valle, barranco.
[2] INE.: Datos del Padron correspondientes al 1 de enero de 2016
[3] National Geographic: Atlas “Europa” (3 tomos) 

domingo, 19 de noviembre de 2017

Origen de la Leyenda negra española

Arco de Alonso V de Aragón en Castell Nuovo (Nápoles).
Gentileza de Artehistoria

Resulta que el origen de la leyenda negra española no hay que buscarlo en América, ni en Flandes, ni siquiera en la Inquisición. El origen está en Italia y en las campañas de intervención que venía realizando la Corona de Aragón, desde el siglo XIV en las Dos Sicilias. Se conoce que los italianos no veían con buenos ojos aquella presencia; los aragoneses eran rudos y medio salvajes, sobre todo tras el paso de los almogávares y por si fuera poco, los catalanes se dedicaban a hacerles sombra comercial a las ciudades-repúblicas del norte. Fue entonces cuando comenzó a circular la leyenda negra de aquellas gentes venidas de la antigua colonia de Hispania, que ahora retornaban a someter a la primitiva metrópoli. El colmo llegó con los papas aragoneses; Primero Benedicto XIII y más tarde los papas Borgia, Calixto III y Alejandro VI sobre todo este último y las andanzas de su familia, terminaron por redondear la mala fama de los aragoneses en el Mediterráneo, (a pesar de que escándalos con los pontífices romanos los ha habido siempre) el caso es que lo pagamos los de Aragón y por esta vía se extendió al resto de España. Habría que añadir que, aunque nació en Italia, algo tendrían que ver los franceses que tenían intereses territoriales en Nápoles y, que encontraron en los monarcas aragoneses un enemigo difícil de batir, primero con Alonso V y después con Fernando el Católico.

A ver como gestionan esto los catalanes, que se han inventado una historia “gran” llena de un pasado de esplendor y riqueza dentro de un imperio creado por ellos mismos, sin ayuda de nadie por supuesto claro y sobre todo después que de que President ha buscado refugio en Flandes, donde se tiene un amargo recuerdo de la presencia hispana.

El padre de las Casas y después Antonio Pérez, no hicieron otra cosa que difundir la leyenda desde dentro de casa hacia Europa. Historia negra que fue recogida por Guillermo de Orange entre otros, para su beneficio político y personal y que en sus diversas variantes ha llegado hasta nuestros días, lo dicho.

viernes, 17 de noviembre de 2017

El brazo incorrupto de Ramsés II

http://arquehistoria.com/la-momia-de-ramses-ii-el-ultimo-gran-faraon-de-egipto-10695


La momia de Ramsés II se conserva en la primera planta del Museo de El Cairo, donde reside desde que fue descubierta en el Valle de los Reyes hacia 1881. Resulta que un día le dio la real gana de dar un susto a los conservadores y visitantes de la sala donde se encuentra, seguramente cansado de tantas visitas inoportunas que no le dejaban descansar en su eterno sueño. Corría el año 1902 cuando un día, el brazo del Faraón se alzó de forma brusca e inesperada hasta golpear el cristal que le protege, ante el estupor de quienes lo vieron y la sorpresa y admiración de quienes le visitaron después. Enseguida se comenzó a especular sobre aquel gesto real pero sobrenatural, alguien llegó a decir qué se trataba de la ira intemporal del señor de ambos Nílos, que se manifestaba de esta manera ante los saqueos continuados de los buscadores de tesoros que a él, le habían sacado de la historia o una protesta ante la inminente propuesta de crear un estado judío en Palestina. Lo cierto es que el regio movimiento se debió a un cambio brusco de temperatura en la urna en que se conservan sus restos, lo que provocó que se contrajeran los tendones del brazo de Ramsés, de ahí que la extremidad se lanzara hacia el cristal, hasta adoptar la posición que aún hoy conserva y que se puede admirar en este lugar en el que comparte habitación con la máscara de Tutankamon.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Villanueva de Gállego: Un espacio con historia



Villanueva de Gállego guarda muy pocas referencias de su pasado histórico. La estructura de su casco urbano, más próximo al modelo racionalista y decimonónico que al mundo medieval y remoto que evocan la torre mudéjar de su antigua iglesia parroquial, la denominación de alguna de sus calles ubicadas en el llamado “Barrio Alto” y las numerosas casas de campo o “torres” que pueblan su huerta. Configurando un entorno más próximo a lo que ha sido el devenir de esta localidad a lo largo de los siglos.

Enclavada a 13 kms. de Zaragoza, fue divisada en 1610 por Juan Bautista Lavaña, desde el reloj de la «Torre nova de Çaragoça» a 22º norte[1]. Se situa sobre la ladera de un montículo en la desembocadura de una “Val” o glacis, formado por la erosión aluvial cuaternaria que, procedente de los Montes de Castejón, delimita el extremo norte del histórico territorio del Castellar. Tras recoger las escorrentías a lo largo de 20 kms., deyecciona en una de las terrazas fluviales del Gállego, río que delimita el extremo oriental de su Término Municipal, el regadío ha transformado esta zona de aluvión en la que, todavía a fines del siglo XIX, existían grandes extensiones de sotobosque y tierra caliza o “tierras blancas”. La superficie municipal se asemeja a un rectángulo irregular con aproximadamente 7.000 has. “mordidas” al Término Zaragozano, con el que “muga” por tres de sus lados, haciéndolo al norte con Zuera. Todo este espacio geográfico está dividido a su vez en dos “partidas” de terreno distintas y separadas en dos terrazas fluviales. Por la inferior (más próxima al río) se extiende una franja de huerta regada gracias a antiquísimas acequias, alguna de las cuales hunde sus raíces en la romanización. Un viajero inglés, refiriéndose a esta comarca, escribió en 1845:

«el suelo es fértil y el clima favorable» ya que «dondequiera que se practique la irrigación abundan los frutos de la tierra».

Tal es así que cuando la huerta llegaba a ser tan feraz y «los precios bajaban tanto que era superior el precio del transporte que el del producto» los campesinos reutilizaban la fruta como abono de sus tierras»[2].

La terraza superior está ocupada por “La Sarda”. Se trata de una extensa planicie esteparia con vegetación en tonos ocres y parduzcos, donde predomina el cultivo de cereal y pastos que constituyen:

«llanuras desnudas, monótonas y abandonadas, con aromáticos páramos que se extienden a la derecha, mientras el Gállego va abriéndose paso a mordiscos por la izquierda»[3].

Aparece dividida en dos por la Val que la recorre en dirección oeste/este.

Al norte se encuentra la “Sarda Alta” con pequeños cabezos conocidos por Bajillera y que son una prolongación de los Montes de Castejón más conocidos por “El pinar” con «el pino de Alepo y sabinas altas como cipreses». Al sur, separados por el “Camino de Castejón”, se encuentran los altos del Vedao (Vedado). Éstos constituyen una formación de montículos subdesérticos y calizos que configuran la transición al monte del Castellar, una de las cuatro muelas zaragozanas que también ha formado parte activa en la historia villanovense. Más próxima al pueblo se encuentra la “Sarda Baja” en la que, en tiempos, abundaban matorrales como el romero, la ginestra, el enebro, las aliagas, los tomillos, los espliegos, etc.., y una planta llamada escilla marítima o “cebolla albarrana” «recuerdo del mar existente en el Pleistoceno» que «ofrecía pastos abundantes al ganado trashumante»[4]. Pascual Madoz, refiriéndose a Villanueva, escribió: «hay caza de conejos, liebres y perdices» en el Gállego «pesca de madrillas, barbos y anguilas». Añade que se produce «trigo, cebada, maíz, avena, vino, aceite y toda clase de hortalizas, frutas y legumbres; mantiene ganado lanar y cabrío»[5]. Odón de Buen recuerda en sus memorias que bajaban desde los Pirineos «en tiempos remotos» osos, gamuzas y venados hasta “los Pinares” y que en su juventud vio cazar jabalíes, lobos y tejones que visitaban los gallineros con frecuencia junto con los zorros. Había además «comadrejas, gatos monteses y fuinas», mientras «en las balsas profundas se albergaban nutrias» y se pescaban truchas.

Se trata de un territorio con rudos y fuertes contrastes, entre el helador clima estepario del crudo invierno y el verano tropical con lluvias escasas y fuertes tormentas:

«como en todas estepas, mucho hielo y poca nieve»[6].

Pero el abrigo de los sotos próximos al Gállego, han ofrecido, desde antiguo, un microclima favorecedor del hábitat humano. El bosque de ribera frena los fuertes vientos del invierno, suaviza las temperaturas en primavera y otoño y refresca los atardeceres del verano[7]En noviembre de 1906 la erosión aluvial del río Gállego dejó al descubierto un “turbal” en las proximidades de Villanueva, recubierto por una capa de «arcilla parda o negruzca» característica de la variedad «turba hojosa o papirácea» perteneciente al tipo de «turbales de bosque, cuya substancia ofrece estructura leñosa, muy compacta». Entre sus capas se encontraron diversos fósiles como el Bulimus acutus (Cochicella acuta) además de restos de grandes mamíferos, tales como «un molar de elephas o mamut y dos cuernos de un gran cervus o reno»[8].

La cercanía a un punto de comunicaciones, como es el paso del Ebro, hizo posible el tránsito humano, de mercancías y de animales en la antigüedad. Se han descubierto restos de utensilios de caza procedentes del Paleolítico y puntas de flecha del Bronce que constatan esta ocupación.





[1] Juan Bautista Lavaña: Itinerario del Reino de Aragón (1610-1611). Textos de Historia Moderna, 3: Estudio previo, edición e índices por Antonio-Paulo Ubieto Artur, Zaragoza 1992, pág. 30.
[2] José Luis Corral Lafuente, Historia de Zaragoza musulmana (714-1118) Colección Ayuntamiento/C.A.I, pag. 39.
[3] Richard Ford. Manual para viajeros por el Reino de Aragón y lectores en casa, Turner Edic. Madrid 1983. Ruta CXXVII. De Zaragoza a Urdax, págs. 58 y 72.
[4] Odón de Buen, Mis memorias. Institución Fernando el Católico, Zaragoza 2003, págs. 19-24.
[5] Pascual Madoz, Diccionario Geográfico Estadístico, Ámbito ediciones Tomo III edit. Diputación General de Aragón, Zaragoza 1985 pág. 203.
[6] Odón de Buen, op. cit..
[7] AMVªGº. Olano y Mendo Arquitectos SL., Memoria y estudio económico para el Plan General de Ordenación Urbana. Villanueva de Gállego, 2002, pág. 27.: La temperatura media anual es de unos 14,40°C, siendo el período de heladas entre noviembre y febrero. Las mínimas absolutas se alcanzan en enero (entre los 5 y 10°C) mientras que las máximas llegan a superar los 30°C en los meses calurosos. Estos promedios encubren  grandes variaciones que pueden oscilar entre los 40°C de las máximas y los -5°C de las mínimas. A veces la sensación térmica es engañosa debido a la acción del “Cierzo” que llega a alcanzar los 80 y 100 km/hora.
[8] Pedro Ferrando y José Gómez Redó. “El turbal de Villanueva de Gállego” Boletín de la Sociedad argonesa de Ciencias naturales Tomo V, Zaragoza 1906, págs. 79-80.

Un lugar en la huerta


Desustanciada

Esta señora es una "desustanciada" Desustanciao/da: Sin substancia ni mucho menos gracia persona sosa impertinente y sin se...