viernes, 21 de septiembre de 2018

Paloteau y Dance en Aragón

Representación del dance en Ambel (Zaragoza)

Una temporada más continuamos con nuestros podcast que se emiten en TEA FM., en esta ocasión comenzamos con una manifestación popular muy tradicional en Aragón y que lamentablemente esta poco tratada. El dance o más popularmente conocido por “paloteau” o paloteado, es una de las expresiones folclóricas más populares que hay en los pueblos aragoneses y que peor tratadas están a la hora de ser estudiadas y sobre todo divulgadas.

https://www.ivoox.com/dance-o-paloteau-aragon-audios-mp3_rf_28768560_1.html


Bibliografía:
Pueyo Roy, Mercedes: El dance en Aragón; Zaragoza, 1973.
Beltrán, Antonio.: El dance aragonés; Zaragoza, 1982.
Larrea Palacín, A. de: El dance aragonés y las representaciones de moros y cristianos; Tetuán, 1952.
Conte Cazcarro, Anchel.”Dance” en Gran Enciclopedia Aragonesa tomo IV, UNALI Ediciones. Zaragoz 1981, págs. 1031-35.

Música:
Dance de Leciñena (Zaragoza) “El Dance” por Gaiterros de Leciñena. CD. Editado por el Ayuntamiento de Leciñena en 2016.
Dance de Ambel:
Dance Yebra de Basa: “Mudanzas”. Plácido Serrano (Productor) Aragón. Disco editado por Fonomusic en 1984.
Dance de Villarluengo. Album: Antología del Folklore aragonés, Área de Cultura y acción social del Ayuntamiento de Zaragoza 1986.
Celma Ibáñez, Germán. “Habanera de Añón”. (CD Homenaje a Rafael Pérez Lacilla) IV Certamen nacional de composición de música popular aragonesa dedicado a la comarca de Tarazona y El Moncayo. 2017.

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura

Fotografía: Representación del Dance en Ambel (Zaragoza)

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Guerras celtíberas en Aragón

Valle del Perejiles, donde se encuentran las ruinas de Segeda

Los primeros latinos con el fin de quedarse llegaron a Hispania por la costa de Gerona, en Ampurias hacia el año 218 a. C. Casi toda la franja levantina se encontraba bajo poder de Cartago, pero existía una colonia que era amiga y aliada de Roma, la ciudad de Sagunto. Por entonces el gran Aníbal se presentó ante las murallas de la polis en su camino hacia el Ebro con el fin de cruzarlo y proseguir viaje hacia Roma. Tras un prolongado y cruel asedio en el que incluso el caudillo cartaginés resultó herido, se apoderó de la ciudad que acabó siendo destruida y sus habitantes aniquilados. Tras este encontronazo, Aníbal continuó su camino. Mientras el mítico general cruzaba los Alpes con sus elefantes, su conmilitón romano Cneo Cornelio Escipión desembarcó en Ampurias con el fin de cortar el apoyo, que desde el sur le llegaba a la expedición cartaginesa y que ya se encontraba en Italia. Fue entonces cuando El Africano buscó aliados entre los íberos consiguiendo someter bien mediante tratado, bien por la fuerza la zona costera al norte del Ebro, fundando Tarraco[1]. Es en este contexto cuando aparecerán los celtíberos, aliados primero de Cartago, acompañarán a Aníbal en su viaje por Europa, cambiarán de bando según sus intereses y conveniencias, en ocasiones de manera abrupta y violenta.

En el año 197 a. C. se inicia la conquista y ocupación propiamente dicha. Roma pondrá al frente de sus legiones en la península a procónsules o pretores con el fin de ocupar y controlar la Hispania Citerior o mediterránea y la Ulterior, entre la Bética y la Lusitania. Dos años más tarde el Senado envió a Catón, que era cónsul y quien se hizo fuerte pero no llegó a controlar a los indígenas. Prosiguieron los enfrentamientos y las demostraciones de fuerza sobre todo a partir de la conquista de Celtiberia acometida por Quinto Fulvio Flaco y rematada por Tiberio Sempronio Graco entre los años 179 y 178 a. C. La victoria romana sobre los celtíberos en la batalla de Mons Chaunus (¿Moncayo?) y la toma de la ciudad soriana de Complega en el año 179 a.C., culminó con el tratado que Tiberio Sempornio Graco pactará con las tribus celtíberas de Titos, Belos y Arevacos por el cual éstas iniciarían un proceso de sedentarización (mediante reparto de tierras a cambio de tributos). Ingreso obligatorio en el ejército romano como tropas auxiliares. Derecho de algunas ciudades para acuñar moneda y la prohibición de fortificar ciudades existentes y de crear nuevos poblados.

Mara

La paz de Graco no fue definitiva, ni mucho menos. Sin embargo la entente con sus más y sus menos permanecerá 25 años. En el año 153 a. C. Segeda, una ciudad enclavada cerca de la actual Calatayud y dentro del actual término de la localidad de Mara, en el valle del río Perejiles; decidió ampliar su perímetro urbano, así como levantar fortificaciones y de esta manera romper el pacto establecido con Graco un cuarto de siglo antes. Parece ser que la importancia del suceso estriba en que era la capital de los belos (se han encontrado monedas acuñadas con el nombre de esta ciudad). Esa era una importante tribu celtibérica asociada con los titos y los lusones que habitarían entre la sierra del Moncayo y el valle del Jalón y que habrían firmado con Graco el famoso acuerdo del año 178. Las hipótesis de esta decisión segedense pueden ser variadas y van desde un aumento de población y la consiguiente necesidad de hacer más grande el perímetro urbano, necesidades defensivas ante posibles ataques de tribus hostiles, el bandidaje, cuestiones fiscales o recaudatorias o quizás exceso de confianza ante la respuesta de Roma.

El Senado, enterado de las pretensiones segedetanas, declaró sin más la guerra a la Celtiberia de forma tan inmediata, que adelantó la toma de posesión de los cónsules dos meses y medio. Es decir se pasó de los idus de marzo (día 15 de ese mes) que era cuando tradicionalmente se elegían estos cargos coincidiendo con el año nuevo en Roma, a las Kalendas de enero, es decir al día 1. El fin último era comenzar lo antes posible la campaña contra los celtíberos. Seguramente en esa decisión pesó más la estrategia que las emociones o la indignación porque en un pequeño lugar de la Celtiberia hubieran levantado una muralla. Mientras las guerras en la zona oriental del Mediterráneo eran más fáciles: a veces con una sola batalla caían naciones enteras. En Hispania era otra cosa, se trataban de tribus dispersas, en muchos casos enfrentadas entre ellas y el que ahora era aliado un mes más tarde era enemigo. A eso se unía la orografía, el clima y un sinfín de elementos que hacían necesario tomar medidas estratégicas eficaces. Si el cónsul tomaba posesión el día 1 de enero podía aprovechar los meses invernales para organizar sus tropas y poder desplazarse a la península Hispánica y comenzar las operaciones en marzo, que era la época en la que se abrían los puertos italianos tras el parón invernal. De otra forma se perdían dos o tres meses importantes para el desarrollo de la guerra, cuyas operaciones importantes se efectuaban durante los meses de primavera y verano.

El cónsul elegido ese año de 153 a. C., Fulvio Nobilior, se presentó en el valle del Jalón al mando de 30.000 legionarios, pero no sorprendió a los belos, que habían abandonado Segeda refugiándose en Numancia, la capital de los Arevacos. La ciudad sobre la que se levantó la localidad de Mara estaba desierta y tras sus muros no había nadie. La estrategia había fracasado, no obstante todas las precauciones eran pocas y había que estar al acecho ante una más que posible aparición de los belos y sus aliados. Al contrario de lo esperado quienes sí hicieron acto de presencia fueron los numantinos, enviados por los segedenses como intermediarios con la intención de llegar a un acuerdo con Roma. Fulvio no solo se negó a pactar con aquellos bárbaros, sino que exigió la rendición incondicional de los belos y la entrega de armas, lo que era impensable en cualquier celtíbero que se preciara, pues prefería antes entregar a un hijo que rendir su propia espada. Arevacos y Belos formaron entonces una coalición formada por 25.000 hombres bajo el mando del segedetano Garo y con este ejército hicieron frente a las mejores tropas del momento en todo el orbe conocido.

El Moncayo

Celtíberos y romanos se enfrentaron el día 23 de agosto, festividad consagrada a Vulcano, en una llanura situada a 15 kilómetros de la actual Soria. Los de Fulvio fueron atacados por sorpresa por los de Garo y llegaron a matar a más de 6.000 legionarios, fue la derrota más importante sufrida por la República hasta entonces. Tan solo la intervención de la caballería hizo posible que el desastre no fuera mayor y gracias a un error táctico de los celtíberos, pues éstos, ocupados en perseguir a los legionarios que huían despavoridos, se desperdigaron sobre el terreno y quedaron aislados, ocasión que fue aprovechada por la caballería enemiga para abalanzarse sobre ellos y causar también importantes bajas, entre ellas la de su jefe Garo. Los supervivientes se refugiaron en Numancia dando inicio el histórico asedio y el 23 de agosto fue declarado nefasto por el Senado de la Urbs. A partir de entonces ningún otro general libró batalla alguna en el día consagrado a Vulcano por traer malos augurios y también recuerdos.

Tras diez años de duro asedio y resistencia Numancia sería destruida en el año 133 a.C. Éste sería el punto culminante de las guerras celtibéricas. La ciudad soriana acabaría siendo tomada por Publio Cornelio Escipión Emiliano, cuando ya el hambre hacía imposible la resistencia. Los jefes celtíberos se suicidaron con sus familias y el resto de la población fue vendida como esclavos, la ciudad fue arrasada. Durante los cien años siguientes Hispania será escenario de las peleas y disputas entre los dirigentes de la Roma republicana y la Celtiberia inhóspita.



[1] Blázquez, José María (Director) Historia de España antigua: Tomo II Hispania romana. Cátedra ediciones “Historia serie mayor”, Madrid 1995.

Septiembre

Claustro de San Pedro el Viejo en Huesca

martes, 28 de agosto de 2018

El primer ayuntamiento de la Transición en Villanueva de Gállego

Tomás Calvo Ovedé, en el centro de la imagen con traje claro


A raíz del fallecimiento de Tomás Calvo Ovedé, he estado revisando lo que escribí y publiqué en su día; sobre la época en que fue alcalde “Villanueva de Gállego: Un lugar en la huerta (DPZ. 2008)”. Tengo que decir que Tomás me dijo en su día que había leído el libro y que le gustó mucho, nunca me reprochó nada ni apostilló nada sobre lo que dije o dejé de decir, lo que es de agradecer ya que suele ser bastante frecuente que alguien ofrezca su visión desinteresada sobre determinado asunto, fuera o no protagonista. Es cierto que su mandato fue intenso, como lo son todas las épocas de cambio, no hay que olvidar que le tocó vivir el 23 F como alcalde; es lo único que me interesaba realmente que me contara de su experiencia y una vez me explicó que pasó toda la noche en el Ayuntamiento esperando noticias, cuando vio que la cosa “estaba más o menos controlada” se marchó a casa. He ampliado un poco y corregido sobre lo que escribí en su día y más o menos, esto es lo más destacable de aquellos años en los que éramos más jóvenes, más “rojos” y más idealistas:

Las primeras elecciones municipales, tras la aprobación de la Constitución de 1978, dieron como resultado una composición bastante heterogénea desde un inicial punto de vista. El primer Ayuntamiento democrático, en cuarenta y tres años, estaba compuesto por 5 concejales de una candidatura independiente conocida por “la UAGA” y, que estaba integrada en su mayoría por agricultores locales, con una media de edad que oscilaba entre los cincuenta años en la que había desde miembros procedentes de viejas familias republicanas de la localidad hasta integrantes de la derecha tradicional. UCD obtuvo tres concejales. Esta candidatura estaba compuesta por personas de mediana edad, entre los treinta y cinco y los cuarenta años. Tenían en común no depender básicamente de la agricultura además de no haber vivido la Guerra, en esta se encontraba Tomás Calvo. Los tres concejales siguientes componían una candidatura de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), agrupación que había arraigado en el pueblo gracias a la implantación del Sindicato Unitario de Trabajadores. Esta fuerza política se había fundado en 1969 a nivel estatal, pero funcionada en Aragón desde 1975 en el seno de Comisiones Obreras, estaba compuesta por un reducido núcleo de profesionales, obreros y estudiantes, propugnaban un debate popular sobre la Constitución y la autodeterminación de todos los pueblos de España, en la región llegaron a obtener doce concejales en las municipales de 1979, de los cuales tres estaban en Villanueva[1]. En realidad ORT tenía un poso menos radical del que parecían anunciar sus siglas y estaba muy influenciada por el Cristianismo de baje, muy de moda en aquellos días. Como Alcalde fue elegido Tomás Calvo de UCD, con el apoyo de los concejales de ORT. Este acuerdo, que parece sorprendente, no lo es tanto visto desde dentro. En definitiva se trataría de un pacto generacional tal y como lo expresó en su día Calvo «La candidatura independiente era de personas mayores, con arraigo, contra los que UCD no tenía nada en contra… Tal vez mi mayor juventud, el tipo de vida más al ritmo de ahora, determinó el apoyo de la ORT»[2].

Tomás Calvo cortando la cinta inaugural de la Casa consistorial junto con el entonces Presidente de la DPZ y el Gobernador Civil de Zaragoza

El espacio agrícola villanovense sufrió, tras la expropiación del Castellar, una transformación sustancial importante. En un primer momento el cambio fue debido a la escasez de terreno cultivable en proporción a los medios de explotación que se poseían en la época. Villanueva contaba en 1982 con casi un tractor por agricultor (en el pueblo había 112 personas dedicadas “al campo”) 32 cosechadoras y unas setenta herramientas mecánicas de todo tipo[3], aunque existía una diferencia considerable entre aquella maquinaria que había quedado anticuada rápidamente y otra más moderna a raíz de las inversiones realizadas en El Castellar. El bajo precio de los productos agrícolas, algo que venía de años atrás, se vio agravado por la carestía del mantenimiento de esta maquinaria así como por el precio de fertilizantes y carburantes. Por otro lado, el salario medio en el campo era a principios de los años ochenta de unas 1.800 ptas. diarias, mientras en la industria era sensiblemente superior[4]. La carestía de terreno cultivable se intentó paliar mediante una reparcelación del monte patrimonial, con todo muchos de los expropiados ya no pudieron volver a dedicarse exclusivamente a la agricultura o ganadería y tuvieron que buscar trabajos complementarios. La industria y la ciudad ofrecían mejores expectativas. La superficie a parcelar fue de unas 4.000 has., en lotes de 5 Has., éstos fueron adjudicados mediante sorteo entre la mayoría de los vecinos. El reparto se llevó a cabo en 1980[5]. En el año 1984 el rendimiento del monte fue de 250.000 Qm., sus efectos fueron más simbólicos que efectivos con el paso del tiempo. Con todo la zona más rentable son las 1.250 has., de regadío. El cultivo principal es el maíz y la alfalfa, aunque en los últimos tiempos se han introducido nuevos cultivos dedicados a la industria agroalimentaria e invernaderos. Otra víctima de la expropiación fue la ganadería que pasó de ser extensiva a estabulada. Hacia 1990 la agricultura representaba un 14% de la actividad económica, en 1947 suponía el 55%, seguida muy de cerca por la construcción. En este momento la industria representa el primer lugar, con un 40%. La mayoría de la industria eran en ese momento pequeñas empresas y talleres ubicados en los polígonos tradicionales que recibieron un impulso definitivo en 1986 con la instalación del centro regulador de SABECO, esta medida marcó el inicio de un proceso rápido de asentamiento de industrias en la localidad. Según las cifras comparativas con 1947 tan apenas había subido un punto la actividad industrial respecto a ese año sin embargo, unida a la construcción, la cantidad asciende a más del  cincuenta por ciento de la actividad económica local. Por el contrario el sector servicios tiene una fuerte subida desde el 6%, cuarenta años atrás al 35% en 1991.

Las popularmente conocidas por "Cien viviendas" sociales

Ya a finales de los años setenta, los informes de la Cámara de Comercio de Zaragoza, indicaban sobre «las posibilidades de instalación de nuevas industrias, que son muy excelentes por las ventajas que el Ayuntamiento estaría dispuesto a dispensar a los futuros industriales»[6]. Sobre todo, ocurrió esto, tras la reforma del Plan de Ordenación Urbana del año 1982. Dicha reforma facilitó la ampliación de los polígonos ya existentes en 16.000 m2 de suelo industrial, para la ubicación de 15 industrias en el año 1984[7]. En 1982 se inauguró la construcción de un centenar de pisos de protección oficial, con préstamos a largo plazo que supuso también el asentamiento de población en Villanueva, pues el número de vecinos no superaba los 2.500 habitantes, una cifra que se encontraba estancada desde la posguerra y que amenazaba con disminuir en los siguientes años. Esta fijación supuso que muchos villanovenses que todavía vivían en los extrarradios fijaran sus residencias en el núcleo principal y que otras familias que vivían de alquiler, adquirieran una vivienda en propiedad.

Con todo el aspecto del casco urbano era eminentemente rural, con edificaciones de una y dos plantes y algunas calles sin urbanizar, fue precisamente en el período 1980-85 cuando se llevó a cabo la finalización de los últimos tramos que todavía quedaban por asfaltar en la población, se levantaron parques, un pabellón municipal, se plantearon urbanizaciones y se construyó el actual edificio municipal que ha demostrado tener una funcionalidad que no poseía el anterior, mucho más antiguo a pesar de que poseía una fachada bastante racional y modernista, sin embargo se prefirió por construirlo todo de nueva planta. A pesar del futuro prometedor que podía suponer para Villanueva  estas infraestructuras y sobre todo la construcción de la autovía, lo cierto es que el crecimiento posterior de la localidad fue bastante convulso por culpa de lo que después se ha dado en llamar “la burbuja inmobiliaria”, pero esto es otra historia.






[1] Javier Delgado Echevarría, “Organización Revolucionaria de Trabajadores” GEA., tomo IX, pág. 2515.
[2] Esfuerzo común.
[3] INE & Ministerio de Agricultura, Censo agrario de España, 1982 (información correspondiente a Vª.Gº. en el volumen correspondiente a la provincia de Zaragoza).
[4] Informes de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza: años 1975, 76, 79, 81 y 84.
[5] Esfuerzo común,
[6] Cámara Oficial de Comercio e Industria de Zaragoza. Desarrollo industrial y mercantil en la Provincia de Zaragoza. Ejercicio 1979, pág. 460.
[7] Ibídem, año 1984, pág. 366.
Cuatro años de gestión (1983-1987). Boletín propaganda electoral del PAR en Villanueva de Gállego para las elecciones de mayo de 1987.

domingo, 26 de agosto de 2018

Tomás Calvo Ovedé

Hoy toca despedir a Tomás Calvo, el primer alcalde democrático de Villanueva tras la Dictadura franquista. Estuvo en el cargo durante ocho años, es el único que hasta ahora, ha logrado obtener el apoyo de siete concejales, cifra que alcanzó en su segundo mandato y fue, en los veinte años siguientes determinante en muchas ocasiones de la vida municipal. Hoy nos ha dejado todo un referente villanovense del último cuarto del siglo XX y es que, bajo su cargo, el pueblo tuvo grandes transformaciones que han sido visibles a lo largo del tiempo, unas veces mejor comprendidas que otras. Destacar que la actual casa consistorial fue idea suya.

Estaba pensando que poner sobre él y me ha venido a la cabeza publicar el primer saludo que hizo como Alcalde de Villanueva en el programa de Fiestas del año 1979, cuando accedió al Ayuntamiento.

DEP. José Tomás Calvo Ovedé.


viernes, 24 de agosto de 2018

Efectos del Sol en las torres gemelas del Actur (Zaragoza)


Personalmente uno de los efectos más espectaculares que hacen los últimos rayos de Sol, ante de ocultarse, sobre las Torres del Actur en Zaragoza, no se produce todos los días, pero cuando ocurre es un espectáculo.

Paloteau y Dance en Aragón

Representación del dance en Ambel (Zaragoza) Una temporada más continuamos con nuestros podcast que se emiten en TEA FM., en esta ocas...