miércoles, 16 de agosto de 2017

Jose Bosqued


Esta foto quiero dedicársela hoy a José Bosqued, quizás nunca supo lo que era una fotografía, ni siquiera lo que era la luna y ni muchos menos lo que eran las redes sociales, ni siquiera supiera que yo existiera, ni siquiera tampoco sabía que él y yo éramos quintos y que cuando hicimos los cuarenta le llevamos un regalo.

Quizás no supiera que yo le veía muchas veces tendido en la hamaca en la puerta de su casa viendo transcurrir su vida, esa que con tanto cariño mimó su madre y luego su hermana, o cuando lo paseaban en la camilla como si fuera un bebé, retrotrayéndome a imágenes de una España que conocimos en Blanco y Negro, como si fuera un personaje de película. Recuerdo que siempre que pasaba con el ganado él estaba allí, en la puerta esperando ver pasar a las ovejas, hoy me ha confesado su hermano que era una de sus mayores pasiones y una de las cosas que más le alegraba. Ayer nos dejó con casi 56 años, toda una vida luchando contra una adversidad en base al cariño y al amor de quienes le cuidaron, todo un ejemplo de lo que es capaz la naturaleza humana y los sentimientos más desinteresados.


Seguramente hoy, libre de todas las ataduras a que te has visto sometido se te habrá descubierto un mundo en el que tú, nos habrás dado a todos una lección. Descansa en paz, José.

sábado, 12 de agosto de 2017

Tradiciones villanovenses


A mediados del siglo XX, llegó un cura a Villanueva y se quedó horrorizado al ver que el día de las Santas Reliquias la plaza amanecía totalmente rodeada de carros y maderos atados a los carros, es decir que ya se había montado la plaza para las vacas con un día de antelación. El cura se quejó ante el Alcalde de por entonces y consiguió que no se montara la plaza hasta por los menos finalizado el Rosario del domingo, es decir la noche del domingo al lunes, para así de esta manera realizar las funciones religiosas con más brillantez. Me contaron una vez que se daba la circunstancia de que mientras duraba el Rosario por las calles del pueblo y conforme la procesión retornaba a la iglesia, los villanovenses con sus carros se aproximaban silenciosos tras la comitiva y rodeando las calles adyacentes a la plaza para que, en el momento en que el Sr. Cura entrara en el templo proceder a montar inmediatamente la plaza para las vacas, había ocasiones que cuando el Cura volvía a su casa, ésta ya estaba instalada.

Cuando los carros fueron sustituidos por gradas el problema era sobre todo para el Ayuntamiento que permanecía taponado durante todas las Fiestas, de tal manera que la Corporación salía y entraba de la procesión como podía, aun así el lateral de gradas que da a la iglesia permanecía libre hasta esa misma noche, tras el Rosario. Cuando la plaza se trasladó fuera del pueblo se pensó que ya no habría más problemas, ¿qué va? la calle del Barrio Bajo, que da acceso a la plaza se cortó por las barandillas del encierro y en algunos casos aún se pudo celebrar la procesión por la calle de Pradilla, pero el Rosario no. 

Este año lo que han taponado ostensiblemente es la fachada del Ayuntamiento con una barra y unas gradas, seguramente para algún concierto, el caso es obstaculizar el paso a la autoridad. ¿Sera ésta una tradición oculta? una forma de desafío subconsciente a la autoridad, perdida en el tiempo y en la historia. Al fin y al cabo uno de los rasgos más distintivos de las fiestas es el aire carnavalesco e irrespetuoso contra los poderosos algo que a lo largo del año, no está bien visto y lo que es mejor ¿Estará compartida en otros lugares? Habrá que seguir investigando.

viernes, 11 de agosto de 2017

El tubo de Alberuela


Ese a modo de Turrullón o formación rocosa típica de los Monegros no lo es tal, sino que es el llamado Tubo de Alberuela, un viejo castillo que en el siglo XIX se creía era obra de los romanos. José Luis Ona me lo confirmó con esta ilustración que según me dijo, Valentín Carderera le regaló un día que ambos coincidieron.

Escribe Luis Zueco en su libro sobre los castillos aragoneses ((MIRA editores 2011), refiriéndose al Tubo; que en su interior aún se conservan importantes restos de murallas, torres, escaleras de acceso, habitaciones y depósitos tallados en la roca arenisca, también se encuentra la ermita de la Virgen del Castillo, de estilo gótico fue construida en el siglo XVI, así como un arco de medio punto por el que se accede a la fortaleza, que ya parece se encontraba levantada en el siglo IX y que posee elementos constructivos de la época musulmana, entre los que destaca un gran sillar.


Dice Alfonso Zapater en su “Aragón pueblo a pueblo”, que el nombre de tubo viene del árabe Tub y que de ahí proviene el apellido a Alberuela, también cita a Guitar Aparicio para asegurar que el castillo propiamente de tubo, se hallaba encarado sobre un extraño pitón rocoso que hay en los alrededores del pueblo.

Curiosa fotografía obtenida por Alfonso Zapater a finales de los años 70 (S.XX) de Alberuela de Tubo



miércoles, 9 de agosto de 2017

Pardina de Lucientes


El Madoz cita la pardina de Lucientes como situada dentro del término jurisdiccional de Longás (Zaragoza, en la cabecera de la Val d’Onsella). Situada a ¾ de hora de esa localidad que se encuentra dentro del partido judicial de Sos, aunque Lucientes había pertenecido desde tiempos antiguos al monasterio de San Juan de la Peña. Dice el diccionario enciclopédico que “posee buenos pastos para la temporada de verano, se halla bien poblada de pinos, hayas, bojes y otros arbustos, además produce trigo, cebada y avena”.


En este paraje, desde el que se pueden divisar las cumbres pirenaicas en una línea de cumbres extraordinaria, pasaban los veranos muchos ganados de los valles de Hecho, Ansó y Roncal. De estos trashumantes los lugareños recogieron la leyenda de que un rayo nunca caía dos veces sobre el mismo lugar así que recogían una piedra que hubiera sido tocada por una de estas chispas y se la metían en el zurrón, como amuleto. Otro peligro que corrían los pobres montañeses eran los bandoleros que se refugiaban en las cuevas próximas al Portillo de Longás y que solían atacarlos de vez en cuando. También he leído que el apellido materno de Francisco de Goya procede de esta pardina y correspondería a emigrantes de la zona que bajarían a principios del siglo XVIII al valle para la construcción del pantano de Tosos. Leyendas a parte, el paraje merece la pena ser visitado por sus vistas





martes, 8 de agosto de 2017

Las Fiestas de Villanueva ayer y hoy


La fotografía en blanco y negro está realizada hace más de sesenta años, quizás a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado. Está disparada más o menos en el mismo lugar y en parecidas circunstancias. Las fiestas de Villanueva de Gállego y la banda de música camino de la plaza acompañada de la chiquillería. Está hecha al final de la calle Ramón y Cajal (antiguamente del Horno). La tomada en color es de ayer mismo durante el desfile de los cabezudos. Algunos edificios todavía conservan la estética de entonces, otros simplemente han desaparecido o se han transformado pero sobre todo, llama la atención la vestimenta de los protagonistas de la imagen. Las Santas Reliquias de ayer y de hoy.





miércoles, 2 de agosto de 2017

La carretera a la altura del Paseo (Villanueva de Gállego)



Hace unos días vi la foto inferior colgada en Facebok, no la conocía o al menos no la tenía entre mis imágenes antiguas de Villanueva, por ello me llamó la atención. Han pasado cincuenta años entre la foto de abajo y la superior y las diferencias son notables, los coches, las vestimentas, las construcciones, hasta las costumbres, aunque el espacio siga siendo el mismo. La carretera a la altura del Paseo, un documento gráfico de lo que era Villanueva ayer y lo que es hoy. Felices Fiestas

Sierra de Santo Domingo


Qué razón tiene Eugenio Monesma; cuando dice que Aragón es un país de piedras, de rocas, de peñas. Al fin y al cabo nuestro primer patrón como reino fue San Pedro, por algo sería. En esta tierra tenemos muchas formas de llamar a las formaciones rocosas como “los mallos de Agüerro”, “los de Riglos”, el Rodeno de Albarracín y Peracense o los turullones monegrinos. Tenemos la sierra de Armantes en Calatayud, las Peñas de Herrera en el Moncayo, la Brecha de Rolando en Ordesa, los órganos de Montoro (ojo no el ministro) en Teruel, las de Aliaga y el Parriçal de Beceite entre otras muchas formaciones pétreas que pueblan el valle medio del Ebro.

Estas no son muy conocidas, quizás porque están oscurecidas por sus hermanos mayores los mallos de Agüero y de Riglos, pero tienen su aquel. Las peñas de Santo Domingo entre los términos de Biel, Luesia y Longás, en la cabecera de la Val d’Onsella y en las Cinco Villas zaragozanas están llenas de magia, como las demás, de leyendas que hablan de bandoleros, de pastores trashumantes, de guerrilleros y también de mozárabes que se refugiaron entre sus vales para resistir a la invasión musulmanas, no obstante en esa zona nacería lo que luego sería el reino de Navarra y Aragón.

Con 1.500 metros de altura son, tras el Moncayo, la segunda cumbre de la provincia de Zaragoza. En el centro de la sierra se parten en dos peñascos de casi igual altitud, con tan solo un metro de diferencia entre una roca y otra, un paso natural en el que se encuentra enclavada la ermita de Santo Domingo esta sierra es una de las zonas más vírgenes de Aragón, en ella conviven extensiones de robles y hayedos y unas 500 especies de setas con diversidad de especies animales como la mariposa Apolo, el ciervo volador, el milano real y, sobre todo, el Quebrantahuesos, que tiene aquí su propia zona de protección. Además en el territorio confluyen legados históricos como asentamientos Neolíticos, medievales o de la Guerra Civil Española y entornos naturales como el pozo de Pigalo, el hayedo de la Val o el Puig Moné.

Para saber más:



Jose Bosqued

Esta foto quiero dedicársela hoy a José Bosqued, quizás nunca supo lo que era una fotografía, ni siquiera lo que era la luna y ni mucho...