sábado, 27 de diciembre de 2014

Herodes y la matanza de los Inocentes

Matanza de los Inocentes (Brueghel)

La famosa matanza de los inocentes tan solo es citada por el Evangelio de San Mateo, ningún otro texto histórico hace mención a este suceso. Pero ¿Fue histórico este acontecimiento?
Herodes el Grande, como es llamado, no era judío del todo, había nacido en la ciudad de Askalon en el 75 a.C. , una ciudad pagana bajo la advocación de la diosa Nike o Victoria, su padre Antíparo era Idumeo (región palestina en el sur de Jordania) y su madre Nabatea. Los Edomitas, como eran también conocidos, habían sido incorporados al judaísmo unos años antes pero tenían una fuerte influencia grecorromana. El padre de Herodes, que había recibido del propio Julio Cesar la ciudadanía romana para él y todos sus descendientes, era además Primer ministro del rey de Judea Hircano II, cargo que aprovechó para que sus hijos fueran nombrados gobernadores de Galilea Herodes y Judea Fasael.
Hircano a su vez tenía un hermano de nombre Aristóbulo, quien pretendía para sí el trono. Tras varios años de guerras civiles y después de haber sido asesinados su padre y hermano por los partidarios de Aristóbulo, Herodes llegó al poder en el año 40 a. C. con el apoyo del Senado romano. Pero era un rey ilegal ya que ni era judío, estaba nombrado por los romanos y, por si fuera poco se saltaba a la torera los dictámenes del Sanedrín y de los sumos sacerdotes, además la nobleza judía apoyaba al pretendiente Aristóbulo, bueno más bien a su hijo Ircano que fue degollado por orden de Herodes.
En primer lugar Herodes eliminó a todos los nobles rivales que se oponían al poder de Roma, quitó de en medio, por los mismos métodos, a los miembros del Sanedrín que se le oponían y se casó con una nieta de Hircano de nombre Mariamme. A lo largo de su vida Herodes tuvo nueve mujeres, algunas simultáneas, y 15 hijos, algunos de los cuales terminó matándolos y es que comenzó a obsesionarse con la idea de que en cualquier momento podía ser traicionado. En primer lugar mató a su mujer, Marianne y luego a los dos hijos varones que tuvo con ella porque el pueblo mostraba excesivo favor hacia ellos, mandó ejecutar a su suegra y a su primogénito, que tenía el nombre de su abuelo, Antíparo, el caso es que el hombre después de todo este baño de sangre familiar pilló una depresión. Para seguir afianzando su poder llego a ordenar la muerte de casi toda aristocracia y de los miembros del Sanedrín, confiscó sus bienes y nombró sumos sacerdotes a su antojo, instaló una impresionante red de confidentes de tal manera que no se movía una hoja sin que él se enterase.
Quizás en todo este baño de sangre esté el origen del texto evangélico que vendría a significar la procedencia divina de Jesucristo como superviviente de Herodes el Grande. Además se sabe que el propio Herodes dio órdenes a su hermana Salomé de que el día de su muerte fueran encerrados en el anfiteatro de Jericó 300 nobles para asaetearlos hasta morir, para que así, en palabras del monarca ¡llorara todo el país de verdad!, pero Salomé no se atrevió a cumplir la orden, además su muerte coincidió en los mismos años en que nació Jesucristo. 4 a.C.,
A pesar de la idea que se nos ha transmitido no fue un salvaje, pues en una época muy convulsa supo hacerse valer como el “hombre de Roma” en esa parte del Imperio y es que, al a muerte de Cesar, fue amigo de Casio, uno de sus asesinos, luego aliado de Marco Antonio, su vengador y luego de Augusto, enemigo acérrimo de Marco Antonio. Lo cierto es que a lo largo de cuarenta y cuatro años de reinado y luchas murieron muchos inocentes.
El historiador romano Flavio Josefo dijo de él: En toda su vida fue bendecido como ningún otro hombre por la fortuna, siendo hombre del común, ascendió a un trono, lo retuvo durante todos esos años y lo legó a sus hijos pero en su vida familiar ningún hombre fue más desdichado.
Parece ser que, a su muerte, su hijo tuvo que vérselas para acceder al Trono con muchos de sus hermanos de padre y quizás en el final de muchos de los rivales de Herodes hijo esté el origen de la matanza de los inocentes. Sea como fuere, Herodes no era sino un sátrapa más de la época que gobernaba de forma parecida a la que lo hacían el resto de sus colegas de Próximo Oriente Antiguo.

Mateo seguramente quiso asociar la infancia de Cristo a la misma vida de muchos héroes que sobrevivieron a  persecuciones y matanzas como Romulo y Remo o la leyenda de Gargoris y Habidis, sería por tanto una forma de divinizar aún más al Salvador.

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