viernes, 1 de mayo de 2015

Primer viernes de mayo en Jaca


Hoy es uno de esos días que si la festividad que conmemoramos se hiciese en otra parte, seguramente tendría unas connotaciones muy diferentes, ¿o no? debido a lo políticamente correctos que nos estamos volviendo, pero lo cierto es que no pasaría desapercibida para el resto de los habitantes de la Región, me refiero al Primer Viernes de mayo en Jaca.

Tras la invasión musulmana de la Península, los cristianos que no aceptaron la sumisión a los árabes se refugiaron en las zonas montañosas del norte, todos conocemos a Don Pelayo en Covadonga, pero también en los Pirineos hubo mozárabes que buscaron refugio en sus valles, éstos recibieron la protección de Carlomagno que entró en la península y llegó a Zaragoza hacia el año 775-80 más o menos, fue a raíz de esta expedición cuando se estableció la llamada marca hispánica en la que fueron destinados marqueses que controlaban la zona de los ataques musulmanes que regularmente se producían cada primavera, estos ataques consistían en entrar en los valles pirenaicos para arrasarlos y de paso llevarse a sus mujeres hacia el sur. Uno de estos nobles carolingios se llamaba Aureolo u Aurelio y tenía su base de operaciones en el monte que hoy recibe el nombre de Oroel, frente a Jaca. Aureolo se dice que falleció en su peña hacia el año 810 y que le sucedió el conde Aznar Galíndez, que en esta historia tiene vital importancia, aunque los sucesos ocurren cincuenta años antes, es decir en el año 758 que es la época en que se sitúa históricamente a otro rey mitológico aragonés, o más bien de Pamplona llamado Iñigo Arista.

Lo que sí parece cierto es que la historia del primer viernes de mayo tiene que ver con las escaramuzas musulmanas por el valle del río Aragón y que se repetían anualmente y el suceso correspondería a una victoria cristiana frente a los musulmanes, seguramente después de una agria derrota claro.

Según la tradición, la mañana del primer viernes de mayo de ese año, el 758 un ejército musulmán, las cifras hablan de miles y miles, se enfrentaron a los vecinos de Jaca y un pequeño ejército acaudillado por el conde Aznar Galindez en un lugar que se llama “llanos de la Victoria” y que se encuentra a las afueras de Jaca en dirección a Pamplona. En un momento dado los jacetanos se vieron superados por los moros, algo de lo que se percataron sus mujeres quienes, pensando en el futuro que les aguardaba, salieron armadas de las murallas de la ciudad con todo aquello que tenían a mano, sobre todo cuchillos de cocina. En ese momento los rayos del sol se reflejaron en las puntas de las armas femeninas a modo de espejo, dando la impresión de que un nuevo ejército de acercaba para auxiliar de los del conde Aznar, esto pensaron los musulmanes que comenzaron a huir estrepitosamente alejándose del lugar en desbandada y asustados ante la muchedumbre que les atacaba por la espalda, no sin antes haber sido capturados “cuatro reyes moros” cuyas cuatro cabezas son el escudo de Jaca y posteriormente fueron incorporadas al escudo aragonés.

Lo que ahora se celebra cada primer viernes de mayo es el regreso de las tropas cristianas a Jaca, tras la batalla en medio de una enorme fiesta que festeja esa victoria y que comienza a primera hora de la mañana cerca del cementerio de Jaca, en el Llano de la Victoria donde dice la leyenda que se celebró la batalla y posteriormente se levantó la ermita del mismo nombre (de la Victoria). Los jacetanos dan cuenta de un suculento almuerzo a base de migas, costillas y embutidos.

Al mediodía regresan a Jaca para celebrar el desfile de la victoria. Cerca de 2.000 jacetanos se visten con trajes de época e integran las escuadras que componen las huestes jaquesas: los artesanos, los labradores y los cristianos (corte condal). Todos ellos son guiados por el Conde Aznar, el verdadero protagonista de la jornada junto a las mujeres de Jaca. La jornada culmina sobre las dos de la tarde frente a la Casa Consistorial con el canto del himno de Jaca y su popular estrofa: “Jaca libre sabe vivir a la sombra del monte Oroel”. Es el momento más emotivo de todo el año.

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