viernes, 29 de marzo de 2013

Cristo de la Cama (Semana Santa de Zaragoza)

Cristo de la Cama
 (Guía Semana Santa Zaragoza 2013)
 La Guía de Semana Santa, que todos los años distribuye Heraldo, Edita la Hermandad del Santo Refugio de Zaragoza y en la que colabora la Obra Social CAI., y el Gobierno de Aragón dice que, aunque se desconoce el origen y el autor de la talla del Cristo de la Cama, se cree que podría datar del siglo XVI, destaca la delicadeza con que está realizada y el sufrimiento que recogen sus facciones. Este Cristo yacente que cierra el solemne Santo Entierro de la Semana Santa Zaragozana, y que se expone a la veneración popular durante todo el Sábado Santo, fecha en que es visitado por la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores (una cofradía fundada en 1866, compuesta solo por mujeres que van cubiertas con una mantilla negra que les envuelve el rostro, durante una procesión que comienza en la Iglesia de San Pablo y termina en el Santo Sepulcro) es propiedad de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, Cofradía nacida durante las pestes de la baja Edad Media (hay referencias a çella en el siglo XIII y documentos de mediados del XVI) con el fin de recoger los cadáveres que se encontraban en el extrarradio de la Ciudad y que más tarde llegó a hacerse cargo de los ajusticiados, de ahí que custodien también la arqueta con los restos del Justicia de Aragón, Don Juan de la Luna el mozo. Es esta institución la encargada de organizar cada año el acto central de la Semana Santa Zaragozana.
El Cristo de la Cama tiene una historia muy arraigada entre los zaragozanos y es que según Mario Lasala Valdés, en su Obelisco histórico de los héroes de Zaragoza (pág.323) una valiente vecina (a quien nombra como “La Heroína del Santo Cristo”) salvó la talla de la violencia del Segundo Sitio el 17 de febrero de 1809, «afrontando el fuego de españoles y franceses» rescató la figura de la iglesia conventual de San Francisco, actual Diputación Provincial, seguida de cuatro bravos labradores quienes «entrando en la capilla de la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, salvaron la imagen de Nuestro Señor en la Cama, llevándola felizmente al Palacio Arzobispal y desde allí á la Capilla
Faustino Casamayor, quien seguramente conoció los hechos de primera mano, dice que la señora en cuestión se llamaba María Blánquez y que fue esta mujer, al ver «las muchas voladuras de casas en el Coso y en el Convento de San Francisco» se decidió a entrar en el Convento y rescatar la talla. «Tomando una bandera, aviso a unos hombres que sacaron la efigie del Señor en la Cama, que servía para las funciones de Semana Santa. Con ella y dos hachas marcharon al Palacio Arzobispal, donde se hallaba enfermo el general Palafox, que reverenció y adoró al Cristo, aunque en cama (Palafox se entiende que estaba ya aquejado por la peste) y mandó que se lo llevasen, con las hachas, y lo colocasen dentro de la Santa Capilla del Pilar. Por cierto en los documentos que se guardan del Archivo Palafox no se menciona para nada a esta heroína de los Sitios.No salió indemne de esta aventura Jesucristo, pues su figura presenta huellas de bayoneta y de una bala. Razón por la cual se le concedió en 1908, la medalla de oro de los Sitios y el Consejo de Ministros le otorgó honores de Capitán General (al igual que la Virgen del Pilar).



Gracias a mi buen amigo José Luis que encontró esta imagen de Unceta en la Ilustración Española y Americana, podemos apreciar cómo era la Procesión del Santo Entierro en 1885 y más concretamente el paso final que no es otro que el Cristo. Llama la atención la ya cohabitación entre los tradicionales terceroles franciscanos de la Pasión aragonesa, con los capirotes y también que el paso era llevado en “andas”, lo fue hasta 1935.

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