Además de la Santa Capilla, también
se ha renovado la iluminación en el Altar Mayor y en especial el retablo de
Damián Forment, una joya del Renacimiento español. Al igual que la anterior, la
nueva iluminación eficiente y artística ha sido instalada por Fundación Endesa.
Al igual que en la Santa Capilla se ha apostado por sustituir los sistemas de
iluminación existentes por tecnología LED, con ópticas y potencias adaptadas a
las características de cada elemento y respetando las limitaciones de nivel de
iluminación establecidas, para garantizar la adecuada conservación de los
elementos históricos y artísticos. En el Altar Mayor se han colocado 60 nuevas
luminarias LED que sustituyen a los antiguos proyectores, lo que permite una
iluminación más precisa del espacio litúrgico y elimina los deslumbramientos
asociados a algunos de los puntos de luz situados a baja altura.
De todo este conjunto me parece un
acierto haber iluminado el óculo conocido por “Expositor del Santísimo” y que
se encuentra en el centro del retablo entre la imagen de la Asunción de la
Virgen y la de Dios padre que parece querer abrazar este elemento tan
característico de los retablos levantinos y en la Corona de Aragón. El
expositor (también llamado manifestador o retablo expositor) tiene una función
eucarística, pues permite colocar la Sagrada Forma visible (generalmente a
través de un viril o una urna protegida con cristal) presidiendo el retablo
principal y toda la nave de la iglesia, más allá de la mera reserva en el
sagrario. Este óculo es característico de los retablos construidos a finales
del siglo XV (como en la Seo de Zaragoza o la Catedral de Huesca) y su difusión
se lleva a cabo a lo largo del XVI, aunque también los hay barrocos.
Personalmente me parece un acierto ya que el óculo oscuro le daba cierto aire
de misterio, al darle luz se complementa con el Retablo, aunque al ser una
iluminación muy similar a la obra de Forment, la iluminación se come un poco la
del expositor.




