sábado, 17 de agosto de 2019

Godojos en blanco y negro



Cuando saqué esta foto, me vino a la mente como habría sido la misma toma en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, en BN con el castillo airoso sobre el caserío como queriendo tocar las nubes y una tierra dura a su alrededor, un paisaje español de los años cincuenta pero en el año 2019, un paisaje anclado en tiempo, un castillo de los que le gustaba fotografiar a Ortiz de Echague

miércoles, 14 de agosto de 2019

Godojos Ayer y Hoy



Ambas fotografías corresponden al mismo pueblo, Godojos. Casi en los confines de la provincia de Zaragoza, en dirección a Guadalajara, entre Alhama, el pantano de la Tranquera y los baños de Jaraba se levanta este pequeño lugar de apenas 50 habitantes tocado por la despoblación. Nunca debió ser muy grande pero se adivina que en alguna época aun tuvo su vidilla. El pico de población en el siglo XX fue de 500 vecinos en 1930. En la década de los Ochenta no superaba los 100.

Ambas instantáneas están tomadas sobre el mismo lugar, aunque con algunos metros de diferencia. La primera aparece publicada en la obra “Aragón Pueblo a Pueblo” de Alfonso Zapater y la segunda la hice yo hace uno días. En la de Zapater todavía se puede ver cierta actividad en la plaza, un par de remolques, una tiendecilla e incluso se vislumbra un bar, todo ello presidido por el impresionante torreón medieval y la torre campanario de la iglesia. (La fotografía debió tomarse entre 1980 y el 84, es decir hace unos 35 años aproximadamente).

En la fotografía más reciente los árboles han crecido y tan apenas dejan ver la plaza, llena de coche aparcados, la instantánea fue tomada un domingo, habría que verla un martes a la misma hora. No existen ya ni la tienda, ni tampoco hay atisbo de bar. El torreón medieval sigue igual, con la pintada de “Viva los quintos del 49” pero la torre parroquial ha cambiado bastante de fisonomía, se ha reformado y el remate se ha cambiado por otro más sólido. Los coches son un espejismo como digo y tan solo un señor estaba sentado a la sombra del árbol en uno de los bancos que hay bajo ellos y que ya existen en la primitiva foto.

Ambas fotografías resumen lo que ha sido el Aragón rural en los últimos treinta años, la transformación de una sociedad netamente agrícola a una de servicios, un pequeño pueblo que se ha convertido en una segunda residencia para los fines de semana y poco más.

El Roncalés



El orfeón Julián Gayarre, acompañado por los hermanos Artuch (Mikel y David) originarios de Vidangoz (una de las villas roncalesas), interpretan "El Roncalés" Zortzico compuesto por Salvador Ruiz de Luna para Alfredo Kraus, quien lo interpretó en la película "Gayarre" (1984). Este vídeo fue grabado por Rafael Ezker en la iglesia de Santa María de Roncal el sábado 9 de agosto de 2019.

sábado, 10 de agosto de 2019

La corza de Sertorio y otras leyendas

La corza blanca encontrada en el Moncayo hace unos días


Parece ser que esto de encontrar corzas de color blanco en Aragón viene de lejos, independientemente de la leyenda recogida por Becquer, se cuenta que el general romano Sertorio (aquel que se hizo fuerte frente a Pompeyo en el Valle del Ebro y erigió su cuartel general en Huesca, entonces llamada Osca) encontró en cierta ocasión una corza de este color o unos celtíberos se la ofrecieron porque ellos consideraban a este animal sagrado. Él la adoptó (los romanos eran muy dados a recoger divinidades de la tierra para luego asimilarlas a las suyas) y no solo eso, sino que además se hacía acompañar por el animal en todo momento, pues según él decía a sus hombre, la diosa romana Diana le hablaba a él a través de la corza, dándole sobre todo consejos militares. Se cuenta que en cierta ocasión el cérvido se extravió en el fragor de una batalla, lo que dejó desorientados a los soldados sertorianos. En ese momento el general hizo que la corza reapareciera milagrosamente para que de esta manera, infundiera ánimo en los indígenas de su ejército.


En cuanto a la leyenda becqueriana, ésta me recuerda mucho a una leyenda, típicamente aragonesa que contaba mi madre. Un mozo de un pueblo se puso a festejar con una moza, cuando la cosa trascendió los amigos le advirtieron de que aquella chica era una bruja y que tenía poderes sobrenaturales. El enamorado joven no hizo caso de las habladurías y siguió adelante con su romance. Cierto día estando en la cuadra de su casa, echando de comer al ganado observó una extraña cabra que se encontraba subida en lo alto del comedero de los animales, el mozo enfurecido le lanzo un palo al animal dándole en una pata, mientras éste desaparecía de la escena.

Ese día por la noche le tocaba ir a festejar con su novia, así que se arregló y fue a casa de la joven. Le recibió en la puerta su madre diciéndole que la chica estaba en la cama, el preguntó ¿Qué le pasaba? Entonces la madre de la joven le contestó que de repente le había entrada un dolor muy fuerte en una pierna y que apenas podía moverse. Fue entonces cuando el novio se acordó de la escena de esa tarde en la cuadra y de los dichos de sus familiares y ahí acabó el festejo.

viernes, 9 de agosto de 2019

Villanovenses en campos de concentración nazis


En el día de hoy el Boletín Oficial del Estado (BOE) publica el listado de los 4.427 españoles muertos en los campos de concentración nazi de Mauthausen y Gusen, en Austria. El objeto de dicha publicación es la de “facilitar a los familiares su registro como fallecidos”, estatus que hasta ahora no poseían.




Entre los mencionados se encuentra un villanovense; Francisco Ruiz Teresa que murió en el campo de Gusen (Austria) en 1941, lo que no deja de ser también un pequeño homenaje a su memoria. Francisco había nacido en Villanueva el 31 de marzo de 1906, pero residía en el Castellar, razón por la cual aparece en el listado del BOE. Como vecino de Zaragoza, pues este monte se encuentra dentro del término zaragozano. Huyó a Francia en los primeros días del Alzamiento dejando en el pueblo a su mujer y su hijo (Paco) recién nacido, ya nada más se supo de él, tan solo que terminó en el campo de concentración de Mauthausen.

Hace poco me dieron los datos de otro posible vecino de Villanueva  fallecido en otro campo de exterminio nazi, en este caso en el de Buchenwald. Su nombre era Antonio Barón y según me contaron había una confusión en cuanto a su domicilio pues se dudaba entre Villamayor y Villanueva de Gállego (algo que suele ser bastante habitual, sobre todo en Correos). El caso es que ni en Villamayor ni en el barrio de Montañana hay nadie con ese apellido “Barón” al menos nacido a principios del siglo XX. Sí que es cierto que en Villanueva  hay personas con el apellido “Barón” y en su mayoría proceden de Castejón de Valdejasa.

Hasta hace unos años vivió en Villanueva un señor que llegó a ser muy popular entre el vecindario que se llamaba Pablo Barón, Pablo era pintor, tanto de brocha gorda como haciendo pinitos con el pincel, famosos son sus cuadros de paisajes que adornan muchos hogares villanovenses. Según me contó en alguna ocasión, pues éramos familia lejana, se crio en una torre de Montañana e iba como alumno a la escuela que tenían los cartujos, éstos le enseñaron el oficio con el que luego se ganó la vida en Villanueva, es posible que Antonio Barón hubiera sido hermano suyo y que figurara como última residencia Villamayor o Zaragoza o ya viviera en Villanueva pero fuera menor de edad o marchara al otro lado siendo muy joven. El caso es que ahí está la incógnita que, de confirmarse, elevaría a dos villanovenses exterminados por los nazis.

jueves, 8 de agosto de 2019

Paloteado en Pallaruelo de Monegros (Huesca)



Gracias a la atención de José Luis Mermejo que me ha enviado cuatro videos tomados por él mismo el pasado 6 de agosto de 2019 en las fiestas de su pueblo, Pallaruelo de Monegros (Huesca). Se trata de la representación del Paloteao en honor a San Salvador.

En una sola película he reunido el pasacalle ejecutado por los niños aprendices de paloteadores y el mismo en la procesión por los danzantes mayores. Luego la intervención del Diablo y el Ángel y para terminar el Degollaú.

Según me dice José Luis, en esta localidad hay mucha tradición en cuanto al a representación del dance y del paloteao es más, en él participan hasta treinta personas del casi centenar de vecinos que quedan en el pueblo, se podría decir que hay casi más paloteadores que vecinos.

Sin duda se trata de un bonito documento gráfico de una de las costumbres más arraigadas y también olvidadas de nuestra tierra.

martes, 6 de agosto de 2019

Sertorio: La forja de un mito

Ruinas de Rodén viejo (Zaragoza), se dice que bajo sus piedras se esconde un campamento sertoriano

Una vez dominado el Valle del Ebro por las legiones, el paso siguiente sería penetrar hacia la Meseta. Hasta el año 138 a. C. la presencia transalpina en la depresión fue casi exclusivamente militar y se caracterizó por concentrarse en el mantenimiento de la paz mediante la ley o la fuerza, así como por la explotación de los recursos económicos, sin que apenas se asentara población civil. Paralelamente a la ocupación castrense, la población autóctona iba adoptando paulatinamente las formas de vida de la metrópoli, sobre todo los artículos de consumo como el vino y el aceite. Los yacimientos de la época muestran productos artesanales procedentes de Italia como la vajilla de mesa de engobe negro, conocida por «campaniense». También se construirán importantes vías de comunicación como la calzada que comunicaba el centro del valle con Osca e Ilerda con Tarraco, construidas entre los años 118-114 a.C. El río Ebro se convirtió en navegable para embarcaciones de poco calado que llegaban hasta la Rioja. De las decisiones del Gobernador instalado en Tarraco (actual Tarragona) dependían los indígenas peninsulares. Estos recibían anualmente su visita de inspección en la cual se impartía justicia y administraba la comarca. Uno de los bronces de Contrebia es un ejemplo claro de ello; aunque lo redacte el Senado local, el documento posee numerosos tecnicismos del derecho romano que lo delatan. Los nativos conocían latín, aunque en su mayoría utilizaban su lengua nativa y nombres vernáculos, algo que se puede apreciar en el Bronce de Áscoli, aunque en dicho documento también aparecen nombres latinos.

En torno al año 100 a. C., la metrópoli  romana está dividida en dos facciones; la de los Populares encabezada por Mario y Cinna y la de los Aristócratas u Optimes liderada por Sila. El Valle del Ebro será escenario principal en esta guerra civil que se desata en la Urbs y que se trasladará a tierras hispanas, destacando en estas operaciones Quinto Sertorio. Este general había nacido en Nursia hacia el año 123 a.C. en la región italiana de la Sabinia, cercana a Roma. Comenzó su Cursus Honorum al servicio de Mario, luchando contra cimbrios, teutones y destacando por sus cualidades castrenses. Tras adherirse al llamado Partido Popular romano pudo sobrevivir al asalto de Roma protagonizado en el año 88 por el Aristócrata Sila, lo que fue considerado en su momento todo un sacrilegio. El nuevo dictador se encaminará hacia oriente, donde realizará una brillante campaña militar contra Mitríades VI, de la que regresará con los laureles del triunfo y un gigantesco botín, es el triunfo definitivo de la facción aristocrática. A su regreso se enterará de que Cinna, a quien habia dejado al frente del gobierno de la Ciudad Eterna, se había aliado con el popular Mario y que ambos habían enviado a Sertorio a Hispania Citerior con el cargo de Pretor. Los optimates acusan entonces a los populares de haber abusado del poder durante la ausencia del César y comienzan entonces una campaña contra sus contrarios, entre los que se encontraba el Pretor de la Tarraconense. En el año 82 Sila publica la Lex Valeria que le permite ocupar la Dictadura por tiempo ilimitado y evita que sus enemigos puedan defenderse mediante la intercesión de los llamados tribunos de la plebe. Tampoco podrán apelar a los comicios romanos en caso de ser condenados a muerte, en definitiva se inicia la represión con listas de proscritos y condenados a muerte entre los que se encuentran la clase adinerada de los caballeros, a quienes se les confiscan sus fortunas.

Sertorio que durante su mandato como Pretor se había sabido ganar la amistad de los indígenas, con una conducta inteligente y moderada que le permitiría acercarse a la mentalidad de los hispanos. Cuando fue cesado por orden de Sila en el año 81 pudo hacer frente a las legiones en el valle del Ebro, ya que para él era un punto estratégico por ser el centro de la ruta hacia las Galias, sin embargo fue traicionado por el general romano Cayo Annio Lusco, quien consiguió expulsarle de la península. El general sabino embarcó con sus tropas en Cartago Nova con el propósito de trasladarse a la Mauritania Tinguitana. Una vez en territorio del actual Marruecos se ganó la confianza y amistad de las tribus mauris (moros) y organizó un ejército formado por exiliados romanos y africanos. Un año después de su marcha al norte de África, volvió a la península desembarcando en Baelo consiguiendo el apoyo inmediato de los lusitanos.

Derrotará al gobernador de la Bética afianzando su poder. Sila responderá enviando a la Hispania a Quinto Cecilio Metelo Pío, al mando de dos legiones. Pío sufrirá una primera derrota en Lacóbriga, (Lagos) viéndose obligado a retroceder a la línea del Guadiana. Corre el año 77 a. de Cristo y el poder de Sertorio se encuentra en su apogeo tras las victorias en las ciudades de Bilbilis (Calatayud) y Contrebia. En sus manos se encuentra todo el territorio ibérico, arrebatándole el dominio a Roma. Se hace fuerte de nuevo en el Valle del Ebro y controla, a excepción de algunas ciudades costeras todo el interior de la Citerior. Encontrará importantes refuerzos gracias al apoyo del general romano Perpenna y de las tribus celtíberas unidas a él, atraídas mediante el tradicional pacto de fides. Se calcula que llegó a tener bajo su mando directo unos 60.000 infantes y 8.000 jinetes. Movidos por estos fuertes lazos clientelares Tito Livio menciona como los soldados íberos arriesgaron sus propias vidas para salvar la de Sertorio, para quien en cierta ocasión construyeron con sus propios cuerpos una torre humana, que sirvió al general para escalar las murallas de una ciudad y refugiarse en ella. Se cuenta también que se hacía acompañar de una corza blanca, animal sagrado que representaba a la diosa Diana y se dice que esta última, daba consejos militares a Sertorio a través del cérvido. En cierta ocasión extraviada el animal en el fragor de una batalla, el Sabino hizo que reapareciera milagrosamente para que de esta manera, infundiera ánimo en los indígenas de su ejército. De nuevo los conceptos fides y devotio aparecen unidos. De nuevo los conceptos fides y devotio aparecen unidos. 
  

Huesca, la capital de Sertorio en Hispania

Gascón Ricao, Antonio. “El hechizo de El Castellar” en Cuadernos de Aragón nº 35. Institución Fernando el Católico & DPZ. Zaragoza 2007.
Utrilla Miranda, Pilar. Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo XI (1981)  “Sertorio”, págs., 3063-64.

Garcia Morá, Félix, Quinto Sertorio, Roma Edit. Granada 1991.
Aguilar, Joao, Sertorio. Un general contra Roma, Edhasa 2009. (novela)

Godojos en blanco y negro

Cuando saqué esta foto, me vino a la mente como habría sido la misma toma en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, en BN con ...