viernes, 18 de enero de 2019

La hoguera de san Antón y el año nuevo Juliano



Ayer fue San Antón y estaba pensando que relación podría haber entre las hogueras que se encienden en la víspera y la celebración del año viejo, o nuevo por el calendario Juliano. El que estableció Julio César en el año 44 a.C. y que fue sustituido por el Gregoriano tras el Concilio de Trento.

He consultado a la Wiki, que de esto sabe mucho y es muy rápida y me ha dicho que según el rito Juliano. Observado por la iglesia Ortodoxa hasta hoy día, el año nuevo debería ser el 14 de enero, es decir tres días antes de san Antón y día y medio, más o menos de las hogueras. Pero como los católicos somos mucho de readaptar fiestas y colocarlas a nuestra manera y conveniencia (me incluyo entre los católicos aunque tan solo sea por cultura y educación). No me extrañaría un pelo que algunas tradiciones del año viejo Juliano, como la del encendido de hogueras se traspasaran al día de San Antón, aunque solo fuera porque era el primer día festivo que había tras la tradición desaparecida (algo también muy católico). En algunos pueblos se dice “Hasta San Antón, Pascuas son” y en muchos lugares es en este día cuando se desmontan los belenes.

La tradición de las hogueras consistiría en quemar todo lo viejo y todo lo malo que quedaba atrás del año anterior; malos recuerdos, trastos viejos, inservibles, impurezas; en definitiva una limpia de armario en profundidad, un sentido material, en algunos sitios físicos e incluso espiritual. Algo similar a la quema de un muñeco a finales de Carnaval que ocurre en algunos lugares y que representa todo lo malo, en definitiva una catarsis colectiva, aunque antiguamente solía hacerse de forma individual, e incluso vecinal o corporativa. En algunos países como Italia aun es tradición tirar el día de nochevieja trastos a la calle desde las ventanas de las casas, o incluso quemarlos en hogueras en plena vía pública.

En definitiva la hoguera de San Antón sería una reminiscencia de las celebraciones de año nuevo, o viejo según el antiguo calendario que heredamos de los romanos. De alguna manera el tocino de San Antón, que se sacrificaba en ese día también se había comido todo lo malo que había sobrado por el pueblo en el año anterior y sus productos se asaban, en la hoguera que se levantaba a tal efecto. También, “brincar” por encima del fuego sería “saltar por encima de todo lo malo que quedaba atrás” un rito de supervivencia, de inicio y purificación.

martes, 8 de enero de 2019

El 1 de enero al 5 de mayo



Feliz 2019 desde el Retabillo:


Tras unas vacaciones volvemos de nuevo a la “Sagrada rutina” que dice un amigo. Hoy he estado con una chica del pueblo de la foto, una ex paloteadora que no le importaría nada volver a palotear, hemos estado recordando cosas de las de antes y nos hemos reído un poco. Me ha contado cosas que desconocía y yo a ella. Una de estas ha sido una coplilla de las que ellas tarareaban cuando ensayaban, bueno comenzaban cantando y terminaban tarareando y siempre les mosqueaba porque no se completaba la letra. Yo le he explicado uno de los finales, bastante verde. Aunque Antonia Abadía, una amable añorera me cantó en su día otra versión de esa coplilla que me parece más acertada y correcta, ya que se trata de una fecha concreta y determinada que seguramente hace alusión a un suceso inesperado o que causó cierta conmoción entre el vecindario. La otra letra es más picante y ocurre todos los días.
Se titula “5 de mayo” y dice, más o menos así:

La que se preparó el cinco de mayo
De Madrid se presentó, se presentó
Una nube en el Moncayo
Y de Añón ya no pasó

martes, 25 de diciembre de 2018

Belén de Borja (Zaragoza)



Ya dije el otro día que El Retabillo se tomaba unas vacaciones de final y principio de año pero, como este mes acababa con trece entradas y soy algo supersticioso, no me he resistido a por lo menos terminar el año con catorce, por si acaso.
Así que voy a poner un collage del Belén diseñado por las amas de casa de Borja, que cada año se esmeran más en realizarlo, no le falta detalle, bueno yo no encontré el castillo de Herodes, pero sí la mansión romana de Poncio Pilato. El caso es que se trata de un gran cuadrado en el que se puede visitar todo el poblado con el nacimiento en el centro, está hecho con mucha gracia y estilo y es una maravilla verlo. Estas son algunas de las fotos que hice el día que lo vi.
Y ahora sí, hasta 2019, me voy un poco más tranquilo.

Amanecer urbmaño con niebla


sábado, 22 de diciembre de 2018

Feliz Navidad desde Biota (Zaragoza)



El Retabillo se toma unas vacaciones navideñas así que, hasta después de Reyes no volveremos a dar mal por aquí. Por tanto aprovecho la ocasión para felicitar la Navidad con esta fotografía tomada sobre la portada de la Iglesia parroquial de Biota (Zaragoza) un tímpano que representa la adoración de los Reyes Magos. Para que luego digan que el Románico es inexpresivo, he aquí la excepción que confirma la regla. San José apartado, ignorado y arrinconado se encuentra a la derecha de la imagen, ocupando todo el centro la Virgen María con su hijo que da la espalda a San Pepe y bendice a uno de los reyes magos que le besa el pie en señal de reverencia, mientras los otros dos están asombrados observando la escena y la estrella que les ha guiado hasta allí.

Todo un documento. FELIZ NAVIDAD

En busca de la torre de Juncería

Imagen invernal de la torre de Juncería, actual torre de Guallart


Dentro del proceso colonizador llevado a cabo en los años posteriores a la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, de la que ahora se cumplen 900 años y la consolidación del llamado Regnum Cesaragustanum, tiene vital importancia el trabajo llevado a cabo por las órdenes religiosas, sobre todo el Cister. Estos monjes, provenientes de la reforma cluniacense llevada a cabo a mediados del siglo XI, se expandieron por los territorios aragoneses gracias al apoyo reiterado de sus monarcas que encontraron, en su ideal de convivencia, una manera de realizar la tarea colonizadora y repobladora de sus territorios, no sin grandes recelos de las órdenes militares tan beneficiadas en el Testamento del Batallador. Hacia 1150 un ricohombre de ascendencia francesa, Gerard de la Marque, decide otorgar unas tierras de las que era señor, próximas a Burjazud y situadas entre el cauce de Rabal y el río Gállego, a la orden cisterciense. Esta noticia la recoge Gerónimo Zurita en sus Anales. Según el cronista fue el 17 del mes de marzo de 1153 cuando se fundó:

«...el monasterio de la casa de Junquera de los monjes de la orden de Cistel, que estaba en el territorio de Zaragoza, entre el lugar de Barjazut y el término que llaman de Mezalar...»

La torre desde el norte

Parece ser que éstos, a su vez, ya estaban asentados en el santuario de Nª. Sra. del Salz, en las proximidades de la vecina localidad de Zuera, quizás sobre la fortaleza de Salcey que delimitaba por el norte el distrito de Zaragoza que en su día marcó Ramón Berenguer IV. También poseían algunas tierras en Villanueva en el momento de la donación testamentaria, más concretamente partidas en la zona conocida por “Mezalar”. Más tarde en 1166, el arzobispo de Zaragoza Pedro Torroja otorgó a los monjes beneficios del Diezmo en todos sus territorios y en especial los de Juncería y Mezalar, que hasta esa fecha habían disfrutado los canónigos de San Salvador de Zaragoza (la Seo catedralicia):

«...desde un brazal de riego captado de la Acequia Mayor, hasta el Gállego, en la cabecera del soto de Mezalar, hasta la almenara de Burjazud y en otro sentido, desde la acequia mayor hasta el Gállego...»[1]

La acequia mayor que se cita en este texto, es sin duda alguna el llamado Término de Rabal. El brazal de riego captado desde la acequia mayor al Gállego puede ser el aliviadero que todavía exista de esta acequia, que nace en el Barrio del Comercio y muere en el Gállego a la altura de la actualmente conocida por “peña del Cuervo” sobre el azud de la acequia Urdana. El soto de Merzalar podría estar situado en la finca de la actual torre del Bayle (donde se encuentra el citado azud) y cuyos terrenos se encuentran situados bajo el término conocido por Merzalar. Hasta el siglo XIX éste era un lugar lleno de sotos y espesura. La “Almenara de Burjazud” podría haber estado ubicada muy fácilmente donde luego se levantó la ermita dedicada a la virgen de este donde y donde todavía existe un puente que cruza la acequia de Rabal que se llama “puente de la muela” seguramente en relación con algún primitivo molino que pudo existir en esa zona. En el centro mismo de toda esta extensión de tierra ribereña al Gállego y junto a un camino general que atraviesa la huerta en dirección hacia Peñaflor se encuentra la actual “torre de Guallart” un gran edificio que bien podría había correspondido o en su día levantado la abadía de Juncería.

Foto aérea captada en 1927 donde aparece sobre plano la torre de Guallar, entonces llamada Fábrica de Papel de Estremera: En el extremo derecho del recuadro el largo paseo que unía la torre con el río (en la actualidad casi desaparecido). En la zona superior del recuadro el camino que viene de Villanueva y que atraviesa los cauces de Cascajo y de Rabal que hace una pequeña curva arbolada alrededor del edificio, que aparece en el centro del cuadrado señalado en rojo

Alfonso II en 1169, confirió derechos señoriales al Cister sobre el término de Avariés, cercano a Almudévar y próximo a los actuales llanos de la Violada. Gracias a este reconocimiento, los abades de Juncería otorgarán cartas de población en diversos lugares. Mª Luisa Ledesma menciona las concedidas en 1166 a Pedro Capablo para la fundación de una granja en la localidad de Alborge y en 1197 para la repoblación de la localidad de Jaulín entre otras diversas cartas puebla[2]. Los reiterados apoyos no solo vinieron por la nobleza y el alto clero, sino también por los infanzones que repoblaron el valle del Gállego. En 1995 Esteban de Burjazud dejó al monasterio:

«...el campo que está en el término de Borgiazud que tiene una parte con el campo de D. Gassion Zapatero y en la misma parte un brazal de riego para dicho campo, así como los dos junto a Santa María de Juncería entrego a los monjes para oraciones por mi alma...»[3].

Otra importante donación fue la realizada por el obispo de Huesca, Pedro Fernández, quien les concedió los lugares de Escatrón y Aylés. A las cercanías del primero, en noviembre de 1202:

«…se mudaron los monjes Bernardos de Villanueva, al lugar de Roda, junto al Ebro»[4].

Entre las razones de esta marcha estarían, sin duda, la competencia colonizadora; ya que en la zona ya existía una notable presencia cristiana y una fuerte implantación agrícola, algo incompatible con la Orden que pretendía encontrar lugares aislados y recónditos para llevar a cabo sus tareas. En 1223 se cita «Patrón de Orto y arrienzo, monachis de Domo Juncería»[5]. Seguramente la influencia de los monjes bernardos todavía estuvo presente un tiempo más en la zona. Los cistercienses llevaron a cabo una intensa labor colonizadora en sus territorios. Mediante granjas mantenidas por hermanos legos quienes cultivaban cereales como el trigo y la cebada, árboles como el olivo, higueras, nogueras, almendros y viñedos. En un régimen de autarquía criaban ganados, elaboraban vinos y licores, aceite, pan y miel. Poseían diversos tipos de molinos harineros, aceiteros, almazaras. Explotaban la miel y poseían neveras para la conservación de sus productos[6]. Muchos de estos elementos característicos, todavía se pueden observar en las cercanías de la actual torre de Guallart. Por ejemplo, un elemento (característico) del paisaje villanovense son los numerosos abejares que todavía se conservan y es que, la torre de Guallart, a mediados del siglo XIX, poseía 16 colmenas con 4 pies o vasos cada una y unas 150 Has., de tierra cultivable, en su mayoría regadío (excepto 8 cahices en secano donde poseía diversos corrales)[7]. Todavía en la Sarda villanovense existe un corral llamado “de Guallart”.


En 1461 aparece citada la “torre de Juncería” bajo dominio de Dª. Leonor Ximenez de Salanova[8]. Manuel Pedraza rescata de un documento fechado en 1508 una descripción de la “Granja de la Junquera” en los siguientes términos:

«un molino harinero, otro de papel, un edificio rodeado por campos y soto de la granja, para acceder a la misma es necesario cruzar un puente de Cascajo, un segundo en Rabal y un tercero que está dentro de la misma granja» en el cual era necesario abonar un “pontaje”[9].

Todos estos datos hacen referencia al actual acceso a la torre de Guallart desde el camino que viene de Villanueva de Gállego que cruza un puente sobre la acequia de Cascajo que nace muy cerca de allí, otro sobre la de Rabal (madre de Cascajo) y un tercero que haría referencia al paso hacia Peñaflor, ya junto al río.

Acceso a la torre desde Villanueva sobre el paso de Rabal, entre el pueblo y el rebaño se encuentra la acequia de Cascajo

Más información:

Del autor: Villanueva de Gállego, un lugar en la Huerta. IFC. 2008


[1] Concepción Contel Barea. “El Cister zaragozano en el siglo XII: abadías predecesoras del monasterio de Santa María de Rueda”, Institución Fernando el Católico. Zaragoza 1966, págs. 60-65.
[2] Mª. Luisa Ledesma, Cartas de población del Reino de Aragón en los siglos medievales. Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1991, docs. 87 y 137
[3] Luis Rubio. Los documentos del Pilar en el siglo XII, Institución Fernando el católico. Zaragoza 1971, doc. 267
[4] Mosen Marcos Antonio Cortés de Bernabé. Archivo Parroquial Villanueva de Gállego (Tomo VII: “Cumplimientos pascuales”)
[5] Ángel Canellas López. Los cartularios de San Salvador de Zaragoza, Monumenta diplomática aragonensia, tomo III. Zaragoza 1990, Doc. 919.
[6] APUDEPA. “Sástago, Legado desconocido” Heraldo de Aragón, domingo 12 de noviembre de 2000; Suplemento Hoy domingo pag. 12.
[7] AHPZ. Sg. 220, Amillaramiento de 1850.
[8] Tomás Ximénez de Embún y Val, Descripción histórica de la Antigua Zaragoza y de sus términos municipales. Librería de Cecilio Gasca, Zaragoza 1901.
[9] Manuel José Pedraza Gracia, La producción y distribución del libro en Zaragoza 1501-21. Institución Fernando el católico, Zaragoza 1997, págs. 57-62.

La hoguera de san Antón y el año nuevo Juliano

Ayer fue San Antón y estaba pensando que relación podría haber entre las hogueras que se encienden en la víspera y la celebración del ...