jueves, 28 de junio de 2018

Diversas formas de energía


San Pablo: Constructor del Cristianismo




Pablo de Tarso (San Pablo) más que un teólogo y un filósofo es en sí el inventor del Cristianismo que divulgó y extendió a lo largo del Mediterráneo, consiguiendo que tres siglos más tarde se convirtiera la doctrina dominante en todo el Imperio romano.

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Bibliografía:
Evangelios: “Hechos de los apóstoles”
Vidal García, Senén. Pablo. De Tarso a Roma Editorial Sal terrae. Santander 2007.
Murphy O’Connor, J. Pablo, su historia. San Pablo, Madrid 2008.
Carmona Muela, Juan. Iconografía de los Santos, Istmo. Madrid 2003.
Varios. “Pablo, santo”, Enciclopedia Espasa-Calpe tomo XL. Madrid 1919, págs. 1287-1302.

Película:
Roger Young. Pablo de Tarso (Miniserie 2 capítulos) Italia 2000. Trata bastante bien los aspectos sobre la vida de Pablo de Tarso pero en aspectos secundarios a la trama parece un remake de Quo Vadis. Por otra parte aporta datos muy significativos de la sociedad judía de la época que son extrapolables a nuestros días.

Música:
Pablo de Tarso: “himno al amor” basado en la 1ª Carta a los Corintios, capítulo XIII.
Kilikia Armenian song 2012: https://www.youtube.com/watch?v=D_bBG5R7mfw

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura
Fotografía: Paulo de Tarso cayendo del caballo a la entrada de Damasco, Iglesia de su mismo nombre en Zaragoza

Indíbil y Mandonio

Cabezo de Alcalá en Azaila (Teruel)


Ilerguetes, y por tanto íberos, eran Indíbil y Mandonio. Estos monarcas vivieron en el siglo III a. C. como reyes de este pueblo que se encontraba asentado entre los Monegros, el Segre y el Ebro. Las dos ciudades más importantes de esta tribu eran Lérida, que viene de Ilerda, y Bolskan o Huesca. Hay que reconocer que estos personajes tuvieron cierta habilidad estratégica y diplomática para manejarse entre las dos grandes potencias del momento, como eran Cartago y Roma. En principio fueron aliados de los cartagineses, que eran quienes en ese momento ocupaban la península. Mientras Anibal marchaba con sus elefantes hacia Roma, Escipión el Africano desembarcaba en Ampurias en el año 218 a. C. y derrotaba a las tropas cartago-ilergetes en la actual Tarragona. El propio Indíbil fue hecho prisionero.

Después de este acontecimiento las noticias son confusas: parece ser que los ilergetes llegaron a un pacto con los romanos para liberar a su jefe, replegándose a sus territorios, donde se hicieron fuertes. De hecho, todavía en el 211 a. C. los romanos no habían podido entrar en Hispania más allá de la costa. Publio Escipión resuelve cruzar el Ebro hacia el sur para expulsar a los cartagineses de Hispania, que estaban liderados por Magón y Asdrúbal, apoyados a su vez por Indíbil. El resultado fue mortal para Publio, que falleció en el combate junto con la mayor parte de sus fuerzas. En esta circunstancia, los cartagineses tuvieron un error de bulto al solicitar de Indíbil cierta cantidad de dinero en pago por sus servicios, así como rehenes para llevarlos a defender otras plazas que estaban en peligro, como Cartago Nova (Cartagena). En 209 a. C., un hijo de los Escipiones, al que vamos a llamar Escipión III, tomó esta ciudad y liberó a los ilergetes, entre los que se encontraban la esposa y el hijo de Mandonio (socio de Indíbil) así como el líder de los edetanos (Valencia). Esta muestra reconcilió a los íberos con los romanos, que establecieron una alianza en contra de los cartagineses. El propio Indíbil llegó a agasajar a Escipión ofreciéndole los laureles del triunfo y se dice que la corona real.

El cabezo de Alcalá según Google maps


El romano se aprovechó de los ilegertes para combatir en el sur peninsular y tomar varias ciudades andaluzas, llegando hasta Cádiz. La alegría duró poco y enseguida el Imperio comenzó a portarse con Indíbil como lo habían hecho los cartagineses, presionando a los nativos con tributos y reclutando entre sus tropas a favor de las de los romanos. Los ilergetes reaccionaron, bien por la fuerza de las armas o bien mediante acuerdos, convencieron a los suesetanos de las Cinco Villas y sedetanos del valle del Ebro cuya capital era Salduie, de la conveniencia que tenían en reunir fuerzas para rebelarse contra Roma, cosa que consiguieron. Las noticias de esta revuelta llegaron a Cartago Nova, donde Escipión preparó una ofensiva para detener a los indígenas que se habían coaligado con otras tribus iberas como los iaccetanos (jacetanos), los ausetanos (situados en la plana de Vic y Ossona) y los laietanos (cercanos a la actual Barcelona). En total se llegó a unir bajo las órdenes de Indíbil un gran ejército compuesto 30.000 infantes y 4.000 jinetes. Los íberos se enfrentaron a las legiones romanas en el ager sedetanus, es decir “en el campo zaragozano”[1] hacia el año 205 a. C. (Según algunas fuentes las fuerzas imperiales eran 8.000)[2]. Los procónsules Manlio y Acidino, sustitutos de Escipión, ganaron el combate en el que murió el propio Indíbil y los ilergetes fueron sometidos. Mandonio y los restantes jefes íberos fueron entregados por los vencidos y ejecutados por Roma mediante el sistema de la crucifixión[3]. Desde entonces ni los ilergetes ni sus aliados plantearon problemas militares de importancia a las legiones e incluso sus hombres, aparecen en el año 90 a. C., en el llamado Bronce de Áscoli luchando junto a los romanos en la misma Italia dentro de la llamada Turma Salluitana[4], en el contexto de la llamada guerra de los Aliados.

Este primitivo escuadrón zaragozano compuesto por una treintena de soldados, nos da una información bastante interesante sobre el papel que ya desempeñaba Salduie, ochenta años antes de que se fundara César Augusta. La Salduba ibérica se había convertido entonces en un centro de reclutamiento militar y esta función la compartiría seguramente con la de capital de un distrito político, religioso o comercial cuya influencia era muy similar a la que hoy posee la actual capital del Ebro. Se sabe que había integrantes procedentes de Ilerda (Lérida), nueve segienses (Ejea de los Caballeros), libenses (procedentes de la actual Leiva, en la Rioja), un iluersense que posiblemente procediera de la zona de Lumbier (Navarra), alguno más de la actual Jacetania y de algunas localidades que no se han podido precisar, como bagarenses, begenses y suconsenses. En el bronce también se registran nombres ibéricos, célticos y vascónicos. Se trataría de hijos de aristócratas locales -«porque sólo las familias pudientes podían permitirse un equipo de caballería de guerra»[5] quienes habrían llevado a cabo un juramento de fides a Cneo Pompeyo. Años más tarde el hijo de Cneo, Pompeyo el Grande se enfrentará a César en el mismo valle del Ebro, gracias seguramente a la renovación de este pacto con aquellos que habían ayudado a su padre y de quien habrían obtenido importantes beneficios, como era la ciudadanía romana. Privilegio que suponía la propiedad de tierras y honores. Se da la circunstancia de que en el valle del Ebro se concede este status a personas determinadas, en base quizás a ese juramento clientelar que recuerda a la fides.

Tradicionalmente se ha querido ver en Indíbil a un héroe que luchó por la independencia de Hispania, primero contra los cartagineses y más tarde contra los romanos. Pero esto no es del todo así. Ni Indíbil ni Mandonio poseían ese sentimiento nacional; tan solo pactaban en virtud de sus necesidades con unos y con otros, si rompían el pacto se convertían en enemigos. Para unos, Mandonio era el jefe de los ausetanos, pueblo catalán de la plana de Vic y Ossona. Para otros era el líder de los ilergavones, un pueblo situado entre el bajo Maestrazgo y el delta del Ebro. Siempre se ha pensado que era hermano de Indíbil, quizás cuñado (sus mujeres eran hermanas) o que estaban unidos por lazos familiares o de afinidad. Algunos historiadores sostienen que los ilergetes estaban gobernados por dos reyes a la vez. En lo que no hay ninguna duda es en que tanto uno como otro representan como nadie elementos tradicionales de la Devotio Ibérica.

Cerro de San Cristobal. Poblado ibérico en Mazaleón (Teruel)


[1] Sopeña Genzor, Gabriel (Editor). Aragón antiguo…
[2] Fatás Cabeza, Guillermo & Miguel Beltrán Lloris. Salduie, ciudad ibérica...
[3] Guzmán Guerra, Antonio y otros. Iberia mito y memoria, Alianza Editorial. Madrid 2007: Sobre Indíbil y Mandonio (págs. 140-45).
[4] Fatás Cabeza, Guillermo & Miguel Beltrán Lloris. Salduie, ciudad ibérica
[5] Fatás Cabeza, Guillermo. “De donde eran los jinetes del Escuadrón”. El Bronce de Áscoli (Italia), Carmen Aguarod Otal & Antonio Mostalac Carrillo. Foro de Cesaraugusta – Ayuntamiento de Zaragoza, 1995.

viernes, 22 de junio de 2018

Primavera española de 1968



1968 fue también un año importante en España no solo por las revueltas estudiantiles, también por el cambio de la mentalidad española, que no supo captar el Régimen. Se puede decir que España también tuvo su primavera.

http://www.ivoox.com/primavera-espanola-1968-audios-mp3_rf_26670370_1.html


Bibliografía:
Álvarez Gobelas, José. La oposición universitaria al franquismo en Madrid (1939-1970), Siglo XXI. Madrid 2004.
Amorós, Miguel. El año sublime de la acracia; 1968, Virus. Bilbao 2017.
González Férriz, Ramón. 1968, El nacimiento de un mundo nuevo, Debate. Madrid 2018.
Varios: “50 años de la revuelta de Mayo, todo y ahora”. Papel’68, Domingo 29 de abril de 2018, diario El Mundo.

Música del 68:
José Mª Íñigo & José Ramón Pardo: Una historia del Pop y el Rock en España “años 60”, RTVE Música. Madrid 2005.
“La escoba”. Los Sirex
“Cuéntame” Fórmula V
Raimon (Ramón Pelegero Sanchis). Al Vent: Canción compuesta en 1959 y lanzada en 1963, que se convirtió desde comienzos de la década de los sesenta en un símbolo de la oposición a la dictadura franquista en España
Diario El País. “Un país de música: La llamada de la canción ligera”. Madrid 2000
Massiel: “La,la,la”
Julio Iglesias: “La vida sigue igual”.

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura

Fotografía: Grís (policía armada franquista) a caballo, observa una concentración de estudiantes en la Universidad Complutense de Madrid (Historia y Vida nº602 “Especial 50 aniversario”)

jueves, 21 de junio de 2018

Solsticio en la santa capilla del Pilar

Cúpula de la Santa Capilla del Pilar. Obra de Antonio González Velázquez


La santa capilla donde se conserva la Imagen del Pilar, es una de las más bellas obras arquitectónicas realizadas en todo el siglo XVIII en España. Fue diseñada por Ventura Rodríguez, arquitecto de Carlos III y de las importantes obras que se realizaron en su tiempo en la Corte, como el museo del Prado. Encargado de las pinturas de su bóveda ovalada, que se sustentan justo encima del camarín de la Virgen fue el pintor madrileño, pero afincado en Roma, Antonio González Velázquez. Discípulo de Corrado Guiaquinto, era ya un destacado pintor que se había especializado en Italia en la decoración al fresco; una técnica que en España todavía estaba poco desarrollada pero que se puso de moda a comienzos de ese siglo.

Parece ser que fue el propio Guiaquinto quien diseñó los bocetos que González Velázquez se trajo de Roma para el Pilar. La obra de la cúpula está dividida en dos. En la “fachada”, que es como se denomina en arte a la escena principal de la perspectiva circular que ofrecen las cúpulas, la Venida de la Virgen, y el su lado opuesto, La construcción de la Santa Capilla.

 
Bocetos (supuestamente elaborados por  Corrado Guiaquinto) que se conservan en el Museo Provincial de Zaragoza
  

Lamentablemente es una obra que apenas podemos observar en la actualidad porque el techo de la Santa Capilla, acabó por cubrirla casi por completo. Solo desde algunos puntos de vista podremos descubrir a la Virgen María señalando a Santiago Apóstol cómo unos ángeles traen la Sagrada Columna y la imagen de la Virgen del Pilar a Zaragoza. También a otros ángeles ayudando a los primeros convertidos de la ciudad a tallar los sillares y acarrear las vigas que están sirviendo para levantar la Santa Capilla en su aspecto actual.

Pero el artista tuvo un recurso para que, al menos durante una época del año, su obra llamara la atención de los fieles y es que, durante el solsticio veraniego, es decir en torno al día 21 de junio, los rayos de luz que se cuelan directamente por la linterna levantada sobre la cúpula inciden directamente en la base de la pintura llevada a cabo por Velázquez, produciendo un curioso efecto visual en el visitante y en el fotógrafo que intenta captar la imagen antes de ser arrestado por la vigilante de origen ruso ortodoxo que cuida el recinto. El efecto en sí permanece entre las 11.30 y las 12:00 del medio día (apenas media hora aunque se repite durante varios días).

El efecto consiste en una nube que en forma cilíndrica y alargada se eleva desde la zona inferior central de la cúpula hacia la zona superior, en línea recta con el altar mayor de la santa capilla, es como una abstracción de la santa columna, que es muy difícil ver en su posición real, pues se encuentra más elevada y en una zona oculta por el techo de la capilla y oscurecida. La columna iluminada esta rematada con un círculo de color oscuro a modo de base. Todo un efecto óptico que puede observarse en estos días y seguramente también un desquite del artista.

Efecto del sol sobre las pinturas de la Santa Capilla durante el Solsticio de verano



viernes, 15 de junio de 2018

La pequeña Europa: microestados



Que tienen en común países como Luxemburgo, Mónaco, San Marino, Lietchenstein o Malta. A alguno nos viene a la memoria aquello de paraísos fiscales, pero en realidad son micro estados europeos con mucha historia.

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Bibliografía:
Temas clave: “Microestados: la Europa diminuta” en Historia y Vida nº 410 págs. 16-19.
Varios: Atlas enciclopédico del Mundo, El Mundo-Planeta Agostini. Barcelona 1993.
Espasa Calpe: Gran Enciclopedia Universal, Biblioteca el Mundo 2004.

Película:
Leo McCarey. Sopa de Ganso (Los hermanos Marx en Freedonia) EE.UU. 1939.

Música:
Dum Karm Psaila. L’Innu Malti (Himno nacional de Malta) 1923, oficial desde 1946.
Will Clahé and Orchestra. Lichtensteiner Polka, 1957.
France Gall interpreta Poupée de cire poupée de son en representación de Luxemburgo durante el festival de Eurovisión celebrado en 1965.

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura

Fotografía: Postal de San Marino


viernes, 8 de junio de 2018

Los últimos días y final de los Romanov




Se cumple este verano el centenario de una de las matanzas más crueles de la historia del siglo XX, la ejecución de la familia Romanov en Ekterimburgo (Rusia). No solo por el hecho en sí del magnicidio, sino también por su simbolismo ya que sería preludio de muchos asesinatos posteriores.

http://www.ivoox.com/ultimos-dias-ejecucion-romanov-audios-mp3_rf_26434317_1.html


Bibliografía:
Milosevich, Mira. Breve historia de la Revolución Rusa, Galaxia Gutemberg. Barcelona 2017.
Montefiore, Simon Sebag. Los Románov (1613-1918), Crítica editores serie Mayor. Editorial Planeta. Barcelona 2016.
Taibo, Carlos. La Unión Soviética (1917-1991), Editorial Síntesis. Madrid 1993.

Película:
Karen Shakhnazaiov: El asesino del Zar, URSS 1991.
Gleb Panfilov: Los Romanov, una familia imperial. Rusia 2000

Música
Aleksei Lvov & Vasili Zhukovski: Dios salve al Zar (Himno ruso entre 1835 y 1917)
MUSICALIA (Los mil mejores fragmentos de la música clásica) nº 14. “Música rusa”
Salvat editores & Philips. Madrid 1986:
Glinka: Ruslan y Ludmila “Obertura”.
Borodin: El príncipe Igor “Danzas Polovtsianas”
Rinski-Korsakov: La gran Pascua rusa, op 36

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura

Fotografía:
El Zar Nicolás, su hijo el Zarevich y una de sus hijas durante su estancia en Ekaterimburgo.

domingo, 3 de junio de 2018

Buscando el azud de Burjazud

Rio Gállego y al fondo soto del Arroz


He leído el artículo de José Carlos Abadía en Traianus y me ha parecido muy ilustrativo, http://www.traianvs.net/textos/acueducto1.htm en lo que respecta a la acequia de Rabal. En primer lugar me ha llamado la atención que hace referencia a la llamada “Codera de Rabal” y sus altísimos ribazos surcados de cañas que todavía algunos conocimos y que se dirigían hacia el Puente de Piedra, paralelos a la avenida de San Juan de la Peña e incluso un ramal que cruzaba a la otra orilla, hacia las Tenerías mediante el brazal llamado de Rabalete. Situando el puente romano unos metros más abajo que el actual, aunque este acueducto permaneció hasta el siglo XIX. En segundo lugar hace referencia al nacimiento de la acequia. El estudio que en su día fue publicado por la Institución Fernando el Católico (1995) en Cuadernos de Aragón nº 23, Abadía sitúa el actual azud en la cota 255 a unos 18 kilómetros de Zaragoza hacia el norte y a una distancia suficiente, como para abastecer el actual Casco Viejo y llegar a la Plaza de España.

Sobre el posible origen romano de la acequia de Rabal llama la atención que, y según los estudios de Antonio Ferreruela Gonzálvo sobre yacimientos en el valle del río Gállego (Cesaraugusta nº 74, 2000 y Boletín nº6 del Museo Provincial de Zaragoza editado en 1987, págs. 162-72). Los vestigios de esta época se encuentran muy próximos al cauce de esta acequia hasta poco más abajo de esa cota 250, es decir hacia la altura de la actual urbanización de las Lomas (no solo restos, sino construcciones que bien pudieron ser villas). Se da la circunstancia que desde esa misma altura, pero tomando como referencia la orilla izquierda del rio, no aparecen restos de época romana hasta la partida llamada de “la Fontaneta” en Peñaflor, es decir a la altura del kilómetro 16 y frente por frente al Aliagar. A partir de este punto, ya hacia San Mateo encontramos restos frente al actual Azud y más arriba en la partida del Convento, mientras que en la orilla opuesta este tipo de restos desaparecen. En definitiva encontramos una línea imaginaria que bien podría delimitar la existencia de un primitivo azud de época romana en el Gállego y cerca del cual habría un paso, vado o puente entre ambas riberas y que estaría situado entre los kilómetros 16 y 18 correspondientes a la vieja carretera entre Zaragoza y Huesca.



Hace unos años llegó a mi poder esta fotografía, correspondiente al “vuelo americano realizado en 1955” en ella se aprecia en la parte superior y junto al cauce del Gállego, la ubicación el actual azud (con esos tres brazos que hace el río). Siguiendo el curso fluvial, en la zona inferior izquierda, la llanura donde se encuentra a actual urbanización de Las Lomas, justo frente a la torre del Aliagar (donde también se han encontrado restos de presencia romana). La mencionada finca se encuentra en el arranque de ese camino blanco que atraviesa la huerta y llega hasta el rio Gállego. Este ramal o “cordel de ganados” corresponde a la vieja cabañera. Justamente la partida llamada Fontaneta se encuentra a la otra orilla del río, en este lugar me contó José Luis Ona que vio hace años restos de enterramientos humanos y que podrían corresponder a un cementerio (lo que apunta la posibilidad de que Burjazud estuviera en esta orilla y no en la derecha), aunque el cauce del río también podría haber variado unos metros.

Justo encima donde la cabañera “abreva” en el Gállego se encuentra situado el soto del “Arroz”. El origen del actual nombre; bien podría proceder de soto “del azud” o soto de “Burjazud” como aparece citado en escritos del siglo XV. El nombre actual de este bosquecillo proviene del siglo XVII, cuando se dice que se intentó cultivar arroz en este lugar. Aunque aguas abajo de la misma vía pecuaria también se encuentra un pequeño soto, así como partidas villanovenses que hasta hace 150 años eran comunales y todavía son conocidas como “Las Suertes” y “El Prado” (Prao) citadas también en las Ordenanzas municipales el siglo XV junto con el “Soto de Burjazud”. En la orilla opuesta, está la partida llamada soto de “la Virgen”. La única virgen de ese entorno es la de Burjazud, que se venera en Villanueva de Gállego y la Fontaneta, que hace mención a un manantial cuya ubicación es imprecisa.

Llama la atención el curso tan forzado que ofrece el cauce del Gállego en ese tramo, desde el actual azud, en la zona superior de la imagen hasta la cabañera. Es más, en este punto hace un giro brusco como intentando buscar una salida. Da también la circunstancia de que la cabañera no cruza el cauce, sin embargo en la orilla de Peñaflor (aunque es término de San Mateo) un poco más arriba, surge un camino prácticamente del soto y a orillas del río que, bordeando el curso del Gállego se dirige hacia San Mateo, es junto a este camino donde se encuentran restos del siglo III. Sendero que tras atravesar la localidad, se dirige hacia el norte por las llamadas “ruinas del Convento”, lo que algunos defienden ser “la Manssio Gallicum”.



Retornando al punto de partida y justo antes de llegar el cordel de ganados al río, éste tiene que atravesar la acequia de Rabal, que en ese trayecto discurre muy cercana al Gállego, incluso peligra su estabilidad por la acción erosiva del cauce que entra hacia la misma acequia, de hecho hoy día está protegida por un muro de contención levantado con piedras y restos de construcción que se han ido arrojando a la orilla a modo de defensa improvisada.

Mi idea es que en este lugar se encontraba un primitivo azud romano, del que partiría la acequia de Rabal, se trataría de una presa que cortaría longitudinalmente el cauce del Gállego, en una zona donde ambas orillas se estrechan bastante. Seguramente aguas debajo de la presa se encontraría un paso que uniría ambas orillas, por el que pasarían carros y carretas. Ese supuesto azud se encontraría sobre la cota 250, justo para que el curso de Rabal llegue hasta la colonia Cesaraugusta. El azud cumpliría su función durante un tiempo y seguramente con las riadas e inundaciones comenzaría a ser complementado el abastecimiento de agua desde otros puntos, quizás desde los azudes de Camarera y Candevanía (la llamada torre de los azuts en el siglo XII, según recoge Concepción Contel en su Historia del Cister Zaragozano). A esta circunstancia se unirían las invasiones, el paso de los siglos y las inclemencias del tiempo, sobre todo riadas y destrucciones de obras hidráulicas lo dejarían inutilizado. Se sabe que durante la invasión árabe esta infraestructura fue abandonada, tan solo serviría para regadío de la zona y abastecimiento de productos a la capital, además la vía principal hacia el norte dejaría de pasar por este lugar y lo haría más abajo, a la altura de Zaragoza. Durante los siglos XV y XVI el mantenimiento de la acequia es bastante difícil y se acometen diversas reformas y mejoras cuyas obras llegarán hasta mediados del siglo XIX. No será hasta 1600 cuando se levante el actual azud. Del primitivo tan solo nos queda el recuerdo.

La zona actualmente desde Google maps


Carlos Urzainqui Biel. Villanueva de Gállego: Un lugar en la huerta, Institución Fernando el Católico, Zaragoza 2008.


viernes, 1 de junio de 2018

Sin censuras


Junio


El mes de los prados según los revolucionarios franceses

Mambrú se fue a la guerra



John Churchill, el primer duque de Marlboroug y antepasado de Winston Churchill, ha pasado a la historia como Mambrú, el de la cancioncilla que dice que se fue a la guerra, pero su vida fue casi tan interesante como la de su tataranieto.

http://www.ivoox.com/mambru-se-fue-a-guerra-audios-mp3_rf_26300665_1.html


Bibliografía:
Churchill, Winston. Marlborough: His Life and Times, University of Chicago Press, (2002).
Arrizabalaga, M. “El mambrú real que se fue a la guerra” ABC Historia, 16 de octubre de 2014.
Biografía: “Marlborough (Juan Churchill, duque de)”. Enciclopedia Universal Ilustrada, Espasa-Calpe (Madrid-Barcelona) tomo 32, año 1916, págs. 243-45.

Películas:
Adamson, Andrew. Sreck I (2001): hay una escena donde se interpreta la canción “mambrú se fue a la guerra”.
Fernán Gómez, Fernándo. Mambrú se fue a la guerra, España 1986: Basada en los topos que permanecieron ocultos durante el Franquismo y los problemas que tuvieron a la hora de salir a la luz.

Música:
Haendel, George Friedic. Water Music: Suite nº 2. (Alla Hornpipe).
Musicalia: Los mil mejores fragmentos de la música clásica nº 24 (Haendel) Philips, Madrid 1986.
Anton Tischler. Marlborough Marsch
Popular: Mambrú se fue a la guerra
Popular: Malbrough s'en va-t-en guerre.

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura
Fotografía: John Churchill, duque de Marlborough

Fotografía: John Churchill duque de Marlborough (Mambrú) de autor desconocido

Godojos en blanco y negro

Cuando saqué esta foto, me vino a la mente como habría sido la misma toma en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, en BN con ...