Hoy en el blog que edita el Centro de Estudios Borjanos aparecen dos
entradas en las que me se me cita, algo que me alegra bastante ya que considero
que éste es uno de los que mejor funcionan en Aragón e incluso se puede
considerar como referencia en su especialidad para otros lugares de España.
Además y contrariamente a lo que pueda parecer siempre gusta que le citen a
uno, aunque sea para bien.
La primera entrada corresponde a la
última representación del paloteado en Bulbuente (Zaragoza) con motivo de la
festividad de su patrón San Bartolomé, que se llevó a cabo el pasado 24 de
agosto y que debido a las actuales circunstancias, se bailó de una manera y
lugares bastante diferentes a los habituales pero, no por ello menos cargado de
emoción. Además, el Centro ha aprovechado la ocasión para ilustrar con las
fotos que les envié, una importante noticia sobre la antigüedad de esta
tradición.
Cada 29 de agosto la localidad
zaragozana de Ambel, entre el Moncayo y la ciudad de Borja celebra su
tradicional paloteado en honor a las Santas Reliquias que un comendador de la
orden de San Juan de Jerusalén, trajo en su día para que fueran veneradas en el
pueblo.
El paloteado y dance de Ambel es uno
de los más curiosos de la geografía tradicional aragonesa; por su indumentaria,
por su representación con hasta una treintena de danzantes, por su contenido y
por el marco en el que se representa, la plaza mayor del pueblo con la iglesia
y el castillo palacio de los comendadores de fondo.
Según la Guia turística de Dances de la provincia de Zaragoza, editada en
2018. Al finalizar la misa se inicia la procesión. A partir de ese momento
tendrá lugar la celebración de dos mudanzas; el “paloteao” y la murga. “Al llegar a la plaza se
presentan las seis restantes mudanzas; Marcha, Mariana, Cortico, corderito,
molino, trenzado doble y sencillo”. Acto seguido se representa el dance con los
siguientes personajes; el Mayoral, el Rabadán, los danzantes, el Diablo, el Ángel
y el Cipotegato. Al final se baila la jota. En este video se representan tres
mudanzas, la última de ellas es la de trenzas.
Interviene en el acompañamiento
musical la agrupación musical de San Martín de Moncayo (Zaragoza) “La Moncaína”
dirigida por Paco Lamata, descendiente de una familia de músicos del pueblo
pues su padre, también fue director de la Banda.
Danzantes y paloteadores de Ambel (Zaragoza) hacia 1950. De la publicación: Dances tradicionales en el Somontano del Moncayo (DPZ. 1998)
ASOMO realizó en los años 90 del siglo XX una colección de postales sobre los personajes populares del Moncayo, entre ellos el Cipotegato de Tarazona (Zaratoza)
Un elemento muy común de todas las
fiestas moncaínas es el Cipotegato[1], un
personaje vestido con ropa colorista que aparece bien poniendo orden en la
procesión, en corriendo a los niños o
abriendo paso; a veces sujeta el palo de las cintas o de los arcos. Este
personaje antiguamente estaba relacionado con la fiesta del Corpus Christi.Según el estudioso Javier Bona[2]
«no parece fácil escribir sobre un personaje que ha cambiado tanto durante más
de 300 años y del que hasta los años finales del siglo XX no se sabía casi
nada». El antiguo “Pellexo de Gato”
acompañó durante más de 200 años la Fiesta del Corpus en Tarazona con la misión
de abrir la misma “en corriendo” a los niños que entorpecían los oficios
religiosos. Posteriormente se incorporó al Dance de la ciudad y «Con el paso
del tiempo fue ganando fuerza y tradición como casi el propio Diablo, porque
hacía daño a los muchachos con el palo y fue incluso tan denostado que se llegó
a decir en Tarazona coloquialmente “eres más tonto que el Cipotegato”. Cipote en Navarra, Aragón y la Rioja es
una porra que sirve para golpear por lo cual “Cipotegato” es la “porra del
gato” en alusión a la vejiga de este animal que portaba el personaje. Los de Tarazona, Ambel, Borja, Bulbuente, y
el Buste llevan ropa de colorines a modo de bufón o máscara, con careta; el del
Buste luce la misma, con gigantescas pinzas despegables que encontramos en la
mascarada sulentina, aunque allí se
les llame Cortapichetas. Antes de
convertirse en el protagonista de la fiesta en la tomatada del 27 de
agosto, tuvo como misión apartar a las
gentes con un palo para que los danzantes pudiesen palotear. El uso de la
vejiga hinchada, con la que golpear a los niños sin daño y su aspecto y acción,
lo emparentan estrechamente con el bobo de Ochagavía. En Litago cuando había
dance, también existía un cipotegato.
Cipotegato de Albeta (Zaragoza)
Antonio Beltrán Martínez lo hace
descendiente de los lictores romanos[3]. Eran
estos funcionarios públicos quienes durante el periodo republicano de la Roma
clásica se encargaban de escoltar a los magistrados curules o municipales,
marchando delante de ellos con el fin de garantizar el orden público y custodia
de prisioneros, al modo de los antiguos “alguaciles” o “alguacilillos” o los
actuales maceros. Parece ser que su origen es etrusco y fue adaptado por los
romanos. Estos, fuera de Roma, vestían túnica escarlata, ceñida por un ancho
cinturón de cuero negro claveteado con latón, portaban sobre el hombro
izquierdo un haz de varas (facses) en
el que se encontraban insertas una o dos hachas. Lo que significaba la
capacidad del magistrado cum imperium (poder
militar o de fuerza) para castigar o ejecutar. En un principio eran escogidos
entre las clases inferiores del pueblo pero más tarde, parece que este empleo
perteneció generalmente a los emancipados probablemente a esclavos antiguos del
magistrado y adictos a él. En algunos casos podían azotar. Había los llamados
“Lictores negros”[4] llamados así por vestir túnica negra,
marchaban a la cabeza del acompañamiento en el entierro de los nobles y de los
grandes personajes. Nicolás Peralta el maestro y paloteador en Añón de Moncayo
durante muchos años[5],
recuerda que completaba el cuadro de danzantes un personaje que Luis Miguel
Bajén identifica como “Cipotegato” que llevaba la forcacha[6]
para hacer el baile de arcos, además portaba también una vara con cordones
atados por ñudos[7]
con la que abría calle (apartaba a la gente) durante la procesión y encorría[8]
a los chicos.El
“Cipotegato” de Añón llevaba sotana negra, «igual que la de los monjes» con un cordón que se ataba a la cintura, no
llevaba ninguna careta e iba con la cabeza destapada. Este personaje intervenía
en la mudanza de arcos sujetando “la forcacha” u horca con cuatro puntas en la
que los danzantes dejaban asentados los arcos respectivos. Luego los
paloteadores hacen “como una culebra” encabezados por el “falso fraile” y por
donde entra el de la “forcacha” tienen que pasar todos” según testimonio que
recuerda Nicolás. Este personaje también sujeta el palo en el “trenzao” pero no
decía versos, ni tampoco se hacían cortesías con él.
ABelén Gar (Fotos antiguas de Tarazona)
A lo largo de la geografía aragonesa
aparecen otros “primos” del Cipotegato, quizás la más conocida sea la “Máscara”
de Ateca a la que los chicos le arrojan manzanas el día de San Blás o el
Mesanbartolo de Tauste que recorre las calles de esta localidad el día de San
Bartolomé y al que los niños arrojan agua. Existen también otros personajes muy
similares que quieren parecerse a este entrañable vecino turiasonense.
[1] Chueca Yus, Vicente Miguel:
“Las fiestas a redol de Moncayo”. Ainaga
Andrés, Mª Teresa & Jesús Criado Mainar (Coord.) Comarca de Tarazona y el Moncayo, Colección Territorio – Gobierno
de Aragón. (págs. 229-40)
[2] Bona López Ignacio Javier.
“300 años de cipotegatos”. Conferencia en el Casino de la Amistad (Tarazona) el
24 de agosto de 2009. Ayuntamiento de Tarazona (Concejalía de Festejos)
[3] Beltrán Martínez, Antonio y
otros. Enciclopedia Temática Aragonesa
[4] Barcia, Roque. Diccionario General Etimológico de la lengua
española, Barcelona 1882 (tomo 3)
Cada 25 de junio se celebra Santa
Orosia “patrona de las montañas de Jaca y refugio seguro de sus devotos” según
reza la leyenda. Cuenta la tradición que Orosia o Eurosia era una princesa
centroeuropea que por mediación del Papa de Roma, venía a tierras aragonesas con
el fin de contraer matrimonio con el entonces príncipe visigodo Fortún Garcés (existe
algún mítico rey de Pamplona y Sobrarbe con este nombre) a finales del siglo
VIII. Cuenta la historia que la desgraciada de Orosia perdió la cabeza por
culpa de un moro, que se tropezó en su camino y que se la cortó ante la
negativa de la bella princesa bohemia; seguramente rubia, con ojos azules y un metro
ochenta de estatura y que éste, para ocultar su fechoría no se le ocurrió mejor
idea que enterrarla en la ladera de un monte, más alto que el horizonte. Unos 300
años más tarde, en la madrugada del día 25 de junio del año 1072 un ángel se
apareció al pastor Guillén de Guasillo, que guardaba su rebaño en los puertos
de Yebra de Basa, a los pies del monte Oturia, con el fin de revelarle la
historia del martirio y la ubicación de las reliquias de la mártir cristiana,
para demostrarle que eso era cierto, le señaló una fuente que para él y hasta
entonces, le resultaba desconocida. Sobre esta fuente fueron halladas las
reliquias de la santa y en ese lugar se levantó una ermita que ha llegado hasta
hoy con lamentables modificaciones durante la guerra civil, de las cuales tan
solo se salvó la cabeza relicario que se procesiona cada año y que se conserva
en la próxima localidad de Yebra de Basa (Huesca).
Subida a Santa Orosia
La romería parte cada 25 de junio, a
primeras horas del día desde la iglesia de Yebra y congrega a romeros de
pueblos y lugares de todo el Serrablo y Sobrepuerto, así como de otros lugares
de la geografía aragonesa (se le suele invocar ante los males de cabeza y lo
que antes llamaban endemoniados). Se accede a la pradera del puerto de Yebra a
través de un cortado que atraviesa una senda plagada de ermitas rupestres,
donde se dice que buscó refugio la santa tras ser advertida por los lugareños
de que por allí andaba un rey moro con ganas de pelea. En uno de estos
eremitorios se encuentra enterrado Acisclo, un obispo que acompañaba a la
princesa y que sufrió las iras del sarraceno tras negarse el clérigo a decirle
donde estaba la bella Eurosia. En esta subida llevan la peana de la santa
cuatro vecinos de Yebra, turnándose cada año gracias el sistema llamado “redolín”.
Al llegar al “zoque” de sobre puerto, Orosia es recibida por las banderas que
representan a todos los pueblos congregados y sus cruces procesionales, allí también
están los paloteadores de Yebra de Basa que han subido con las reliquias de la
Santa. En ese momento y tras un leve descanso, se inicia el tramo final hasta
la ermita de Santa Orosia, durante este trayecto al cabeza de Orosia es
tradición, ser llevada por miembros de Casa Ramón de Sasa y Casa Oliván de
Javierre. Ya en la ermita se llevaran a cabo los ritos principales de ese día;
Misa y después adoración a la mártir cristiana del siglo VIII, mientras las
banderas se arrastran por el suelo en señal de pleitesía y los danzantes
ejecutan sus mudanzas. Después, cada pueblo come por los alrededores en su “mata”
un lugar fijo y tradicional de cada lugar y durante la sobremesa los danzantes
ofrecen otra actuación a los asistentes durante la cual, el mayoral realiza los
llamados “brindis”. Estos al modo de dichos o motadas, debían servir
antiguamente para comunicar a los asistentes novedades o noticias de los
vecinos del valle así, el que quería que le “pregonaran” algo, daba una propina
al mayoral que debía recitar el dicho y tras el cual desea a las personas de
esa casa, mucha felicidad. La cantidad total recogida durante los brindis, irá
destinada para sufragar el coste de la fiesta. Tras esto se reorganiza la
procesión de vuelta a Yebra mientras las campanas tocas “a bando” En este video
ofrecemos el trayecto entre la pradera del sobre puerto y la llegada a la
ermita.
Es también la patrona de la ciudad de
Jaca, visible desde la pradera de Santa Orosia y que dista a unos 20 kilómetros
de allí, en el fondo del valle donde también se aprecia el monte Oroel. En la
vieja capital del reino de Aragón también se procesiona la arqueta con las
reliquias de la mártir y participan los danzantesacompañados, igual que en la romería por
instrumentos de origen medieval como son el chiflo, una flauta alargada con un
solo agujero lateral, recubierta con piel de serpiente y el chicotén o salterio,
un instrumento de percusión rectangular, de madera con orificio en su parte
inferior y tensado con cuerdas, haciendo sonar las mismas con una baqueta que
impacta sobre los trastes que están sobre el orificio, también participan en
esta fiesta romeros y cruces procesionales. En la localidad zaragozana de Las
Cuerlas, muy cerca de Tarazona se conserva un reliquia de la mártir que está en
el altar mayor de su iglesia, también hay romería en la cincovillesa de
Farasdués. Más al sur, en la localidad turolense de Calamocha, el barrio de
Santa Orosia también celebra sus fiestas en ese día y hasta no hace mucho,
muchas mujeres en Aragón, recibían el nombre de Orosia.
Adell, José Antonio & Celedonio García. Fiestas y Tradiciones aragonesas: el ciclo anual. “día 25 de junio Santa Orosia”, Editorial Pirineo. Huesca 2019 (págs. 283 – 87).
Gracias a la atención de José Luis
Mermejo que me ha enviado cuatro videos tomados por él mismo el pasado 6 de
agosto de 2019 en las fiestas de su pueblo, Pallaruelo de Monegros (Huesca). Se
trata de la representación del Paloteao
en honor a San Salvador.
En una sola película he reunido el
pasacalle ejecutado por los niños aprendices de paloteadores y el mismo en la
procesión por los danzantes mayores. Luego la intervención del Diablo y el
Ángel y para terminar el Degollaú.
Según me dice José Luis, en esta
localidad hay mucha tradición en cuanto al a representación del dance y del paloteao es más, en él participan hasta
treinta personas del casi centenar de vecinos que quedan en el pueblo, se
podría decir que hay casi más paloteadores que vecinos.
Sin duda se trata de un bonito
documento gráfico de una de las costumbres más arraigadas y también olvidadas
de nuestra tierra.
Nicolás Peralta cumplió el pasado mes
de septiembre 94 años. Su mujer, Paulina Laborda cumplirá el último día de este
año 92. Ambos son y han vivido toda su vida en Añón de Moncayo, su pueblo.
Comenzaron a festejar cuando Nicolás contaba con 18 años y ella 16 y casados
llevan desde 1950, entre unas cosas y otras llevan juntos 76 años, se dice
pronto. Son quizás una de las parejas de mayor edad en Aragón y casi una
excepción en una sociedad donde apenas nos aguantamos unos a otros más de una
tarde.
Paulina fue vaquera, como la de la
“Finojosa”. Se quedó huérfana muy pronto de madre y tuvo que hacerse cargo como
ama de casa de sus hermanos. Cuenta Nicolás que esto era un problema a la hora
de festejar, pues durante el baile del domingo ella no podía salir de casa, así
que él iba solo y bailaba siempre con la misma pareja, supongo que bajo la
atenta vigilancia de sus “cuñados” pero eso sí, al terminar la función él iba a
casa de ella para “dar parte”.
Paulina es una mujer con un sentido
del humor extraordinario, entrañable no pasa cinco minutos sin decirte ¿de
verdad que no quiere un trago del porrón? Me dice ¿Es usted cucho? Si Paulina, soy zurdo, escribo
con la mano izquierda. Me cuenta que “giñaba”
a las vacas, es decir que las metía ordenadas a cada una en su establo y que
iba a ordeñar a las cabras a la “muhidera”
una palabra muy roncalesa y que se refiere al lugar donde se hacían los quesos.
Es un auténtico diccionario etimológico, muchas palabras harían las delicias de
cualquier filólogo como “gabardesca”
vara para guiar a las vacas o los bueyes o zurrico
y cuando le digo alguna cosa ella me contesta ¡Usted, sabe mucho! ¡Pero mucho,
mucho! Le pregunto si es ella quien manda en casa y me responde que no,
entonces le provoco ¿Me han dicho que las añoreras tienen mucho carácter? Ella
se ríe y me dice otra vez, ¿pero de verdad que no quiere un traguico del porrón
o un vaso de agua? Que por cierto la de Añón es muy buena, será por el hierro.
Nicolás se ganó la vida como albañil,
le da pena como cada vez se van cerrando más casas. Pero su verdadera pasión,
aparte de Paulina, es el Dance o el Paloteao de su pueblo. Comenzó con 19 años
y todavía se acuerda del primer dicho que le dijeron: aquel día se enteraron en
todo Añón que su madre no ganaba para colchones, porque todos los destrozaba.
Me cuenta que nunca se metieron con su noviazgo y que estuvo paloteando hasta
después de haberse casado. Después hubo una temporada en la que el dance decayó
y unas chicas jóvenes del pueblo que quisieron recuperarlo le buscaron y él no
se lo pensó dos veces. Con ellas estuvo en Tarazona, en Borja, en Zaragoza y
hasta le llamaron para ir al extranjero y es que, como dice Paulina; “el
paloteao de Añón es muy bonito”, no hay ninguno igual en toda la “redolada”.
Nicolás ha enseñado a danzar a más de
cincuenta chavales del pueblo, llegó a tener hasta tres turnos de paloteadores,
pero de un tiempo a esta parte cada vez es más difícil, le duele pero esta
resignado, “son las nuevas costumbres” dice, como si ya hubiera vivido esto otra
vez, pero sigue con la ilusión de volver a enseñar, es más hasta que tuvo casi
noventa años intervenía en algunas mudanzas
del dance, como la de Arcos y todavía recuerda la letra de una de las
cancioncillas con lasenseñaban sin
música, se titula
Donosita:
“Quien quiere entrar conmigo en
el río
Quién quiere entrar conmigo a
nada
Yo que no sé nadar moriría
Yo que no sé nadar moriré
Mira como soy donosita
Mira como soy no lo sé”
Video grabado en 2010 y donde aparece la voz de Nicolás Peralta interpretando la letra de la mudanza, todo un documento sonoro de nuestra tradición folclórica aragonesa
El matrimonio tiene dos hijos y
varios nietos, algunos de ellos hanseguido la tradición familiar y han participado en el dance. Nicolás es
un hombre callado, pausado una persona que pasa sin hacer ruido y sin que se le
vea, pero su labor es importante. Él durante añosconservado una tradición aragonesa como es el
Paloteao que merece ser reconocida
como una expresión musical más de nuestra tierra. Por eso se merece este
pequeño homenaje, y Paulina también.
Nicolás Peralta ejecutando la danza de arcos, intervino en el paloteao hasta 2010.
(Dances tradicionales en el somontano del Moncayo. DPZ 1998)
Baile de los arcos, correspondiente al Dance de Añón de Moncayo interpretado durante las fiestas en honor a la Virgen del Rosario celebradas el llamado "Domingo Santo" en 2010 (Primer domingo de agosto, la mudanza está dirigida por Nicolás Peralta y la música interpretada por la charanga "El Tablón" de Ablitas (Navarra).