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miércoles, 14 de julio de 2021

Las casas de Pradilla en Villanueva de Gállego


Francisco Pradilla Ortiz no nació en un palacio, pero a lo largo de su vida decoró muchos. La casa que recibía su nombre en Villanueva de Gállego (Zaragoza) correspondía a la arquitectura popular del campo aragonés a finales del XIX. Sencilla y austera pero con algunos detalles curiosos que denotaban cierto buen gusto. Con motivo del homenaje que la Real Academia de San Luis tributó en su honor en 1923, ya era conocida como “La casa de Pradilla” tal como queda reflejado en las crónicas de la época es decir que popularmente, el entonces edificio situado en la calle del Paso nº 42 (ahora Gómez Acebo 61) era conocido de esta manera popular ya en vida del pintor, estableciendo que había sido su casa (que no es lo mismo que hubiera nacido en ella). Oficialmente reconocida como tal en 1948, cuando con motivo del centenario de su nacimiento, se colocó en la fachada de la misma la placa esculpida por Carlos Palao y que hasta entonces, había lucido en el ayuntamiento de la localidad desde su descubrimiento 25 años antes. Además se le atribuyó el nacimiento del artista en este lugar. El mismo inmueble recibió un nuevo homenaje en 1998 con la colocación de una nueva placa, más sencilla que la anterior y con motivo del 150 cumpleaños de don Francisco, en esta ocasión con asistencia de algunos de sus descendientes. Nadie podía imaginar que unos años después, esa misma casa desaparecería del mapa.


 

Mucha gente me pregunta si en ese inmueble nació realmente Francisco Pradilla Ortiz un 24 de julio de 1848. Personalmente tengo mis reparaos sobre esta afirmación, sobre todo tras localizar un plano diseñado en 1883 con motivo de unas maniobras militares que el cuerpo de Pontoneros llevó a cabo en el rio Gállego, teniendo la localidad como base de operaciones y en el que se representa como era Villanueva y alrededores en esa época. Como se puede ver en el detalle del mismo; en lo que posteriormente se levantaría “la casa de Pradilla” había tan solo huertos, por lo que era difícil que el pintor naciera en allí, a no ser que lo hiciera de manera accidental o casual, lo cual se recordaría.


El plano nº.1 corresponde a lugar donde se encontraba "la Casa de Pradilla" y el plano 2 a la zona donde se encontraba la casa del padre de Pradilla, ambas en Villanueva de Gállego (Zaragoza)

En estas dos fotos y en detalle la ubicación de la casa de Pradilla. Sobre el plano y dentro del recuadro marcado con líneas rojas. En la fotografía inferior y manchado también en rojo, el edificio que hoy día se levanta en lugar de la casa del pintor, justamente enfrente vemos una casa que rompe la línea de fachadas y queda en falsa escuadra. En la fotografía superior y que corresponde al plano, podemos ver la misma casa o quizás corral que ya entonces se encuentra fuera de escuadra y que está, frente a una línea de huertos y en los cuales no existe ningún tipo de edificación y que correspondería en la fotografía inferior a las casas que aparecen en la línea inferior de la fotografía.

Una leyenda urbana dice que nació junto a la carretera, pero no al sur del casco urbano sino al norte, en lo que hoy es la calle Zaragoza y que por entonces se llamaba “Las Cuevas” de hecho, está constatado según el amillaramiento de 1850 que el padre de Francisco, Miguel Pradilla Pina tenía en propiedad una casa en las cuevas, junto a la “calle del Paso”, muy cerca de donde vivía mi tatarabuela a quien un jovencísimo Pradilla, debía contar por entonces con 8 o 9 años, decoró la fachada de su casa, recién blanqueada para lucirla con motivo de las Fiestas en honor a las Santas Reliquias, que se celebraba por entonces el último domingo del mes de septiembre (esto de encalar las fachadas era una costumbre muy habitual en los pueblos, cuando se acercaba los días patronales). Según cuenta la historia familiar, a Francisqué (que ese el diminutivo empleado en Villanueva para el nombre de Francisco) no se le ocurrió mejor idea que decorar la pared, con la imagen de una caballería que bajaba de las Cinco Villas cargada con trigo lo que causó escándalo en mis tatarabuelos, admiración en el resto del vecindario y forasteros que pasaban por allí, constituyendo una atracción más de las Fiestas Patronales de ese año.



 

Don Miguel falleció un 28 de febrero de 1891 a la edad de 74 años pero, no sabemos si lo hizo en Villanueva o en Zaragoza, donde residía su hija Brígida (sus otros dos hijos; Pascual y Baltasar lo hacían en la vecina localidad de Zuera). En el Registro Civil villanovense figura como declarante de la defunción su sobrino, Manuel Pradilla Martes, domiciliado en “la Calle Cuevas nº. 3”. En una anterior entrada dije que en el Libro de Defunciones de la Parroquia del Salvador en Villanueva, el cura dejó escrito que entre sus descendientes de encontraba “el Excmo. Sr. Don Francisco que es pintor y vive en Madrid” pues no, el párroco se limita a decir “Excmo. Sr. Don Francisco” sin añadir nada más sobre el porqué del título.

Panteón familiar en el cementerio de Villanueva de Gállego

Entonces ¿Por qué los vecinos de Villanueva asocian la casa de Goméz Acebo 61, con Pradilla? Investigando encontré que junto a esa finca había otras pertenecientes también a la familia Ortíz (rama materna del pintor) lo que me hace sospechar que la casa se asentaba sobre una parcela que perteneció en origen a la madre de Francisco. Supuse que cuando hizo algo de dinero, parte de éste lo dedicó a construir una casa en un terreno que había heredado de su madre, para que su padre tuviera una vejez digna y en agradecimiento por el sacrificio que había hecho para que el, llegara donde llegó. Esto de construir casas es muy común entre este tipo de personalidades; bien para destacar su ascenso social o para tenerlas como descanso, en este caso sería para su padre. Es fácil suponer que la bancarrota de la banca italiana Villodas dejó a Pradilla al borde de la ruina, pues en esta entidad tenía casi todos sus ahorros y que a la vista de lo sucedido, no le quedó más remedio que venderla para hacer frente a los gastos que tuviera o por lo menos para poder sobrevivir. Por cierto se la compró un compañero suyo de la escuela en Villanueva que era “quinto” suyo y por tanto de la misma edad. En definitiva lo que a lo largo de la vida le pasa al resto de los mortales, tuvo que dejar algo para poder seguir viviendo y en este caso; su padre tuvo que volver a sacrificarse por su hijo, quizás por ello decidió mandar levantar el mausoleo que les dedicó en el centro del cementerio de Villanueva y en el que, según Mariano de Pano quiso descansar en su día el propio artista.

Hemeroteca de ABC
 

De todas maneras algo habría de verdad en todo esto cuando, cuenta la leyenda que la placa que se descubrió en su homenaje del año 1923 y que hizo el escultor Palao no se colocó en la casa natal; “porque ésta estaba en muy mal estado”. La exageración popular llega a decir “que incluso con el peso de la misma, la pared se habría venido abajo” y que se colocó en la entonces “Plaza de la Constitución” “porque era más visible y se le honraba mejor, que en la que había sido su casa”, lo que contradice que no se hubiera colocado “de primeras” en la casa de la Carretera, quizás porque todavía perduraba el recuerdo de la venta y 25 años después (en 1948) ya todo aquello tan solo fuera un recuerdo en la mente de unos pocos. Por otro lado, esta leyenda defiende que Pradilla nació en otro lugar y no en esa casa de la carretera.

La casa de Pradilla según fotografía de Heraldo de Aragón, tomada el 17 de enero de 1923

Quisiera agradecer su desinteresada ayuda a Eva que se ha sumergido en los fondos parroquiales de Villanueva para ofrecerme datos que necesitaba para completar este trabajo y a Pili Salafranca y Pili Corral por haberme atendido tan amablemente en su Ayuntamiento (Registro Civil). Además del referido plano de Villanueva me ha servido de ayuda el Censo de 1890 (AHP. de Zaragoza). Las referencias ofrecidas por Luisa Macipe que casi centenaria me atendió con espléndida lucidez. También al Boletín del Museo Provincial de Bellas Artes de Zaragoza en su nº.9 publicado en 1923, con motivo del homenaje tributado a Francisco Pradilla con motivo de su fallecimiento dos años antes y a la obra de Wifredo Rincón “Francisco Pradilla” publicado por Antiquaria en 1987 y que constituye casi la “Biblia” sobre este gran artista aragonés.


Grabado que corresponde a las maniobras militares efectuadas en Villanueva de Gállego en 1883

jueves, 8 de julio de 2021

El día que Francisco Pradilla regresó a Villanueva de Gállego

Auto retrato de Francisco Pradilla realizado unos pocos años antes
de su visita a Villanueva de Gállego  y de su fallecimiento.

Cuenta la leyenda que Francisco Pradilla regresó a su pueblo natal después de muchos años, que lo hizo en tren y que los vecinos de Villanueva, alertados de su llegada, salieron en masa a recibirlo a la Estación; encabezados por las autoridades y la banda de música. Se dice que don Francisco, cuando descendió del vagón y se tropezó con aquella muchedumbre que le esperaba, lejos de agradecer el recibimiento les dijo, en tono muy aragonés que no quería que le reconocieran nada y que se fueran por donde habían venido. Desmiente esta leyenda el carácter de este eminente villanovense, pues era muy educado y difícilmente decía una palabra más alta que otra. 

Parece ser que el autor de la “Rendición de Granada” sí que volvió a Villanueva de Gállego, tal como recoge Wifredo Rincón[i]. Fue unos meses antes de su fallecimiento, es decir durante el verano del año 1921, más concretamente en el mes de julio, es decir que por ahora se cumplen cien años de aquella inolvidable visita de la he oído hablar muchas veces incluso, a personas que la vivieron de cerca. Según recoge en un artículo Luis Martínez Gracia[ii]. Un personaje del que se muy poco, excepto que también era pintor y que lo escribió al poco de la muerte de Pradilla, el 1 de noviembre de 1921; “marchó a su tierra natal, donde no era un desconocido, pues las repetidas veces que he estado trabajando en Villanueva de Gállego, he dado a conocer en este su pueblo natal, algunos rasgos biográficos de su vida como pintor, que allí desconocían” y prosigue dando noticia de que: “en julio pasado (el artículo se publica en diciembre de 1921) estuvo con su hijo y, acompañados de don Toribio Macipe; en la casa donde nació y los tres, con respeto venerado, visitaron departamento por departamento los dos pisos del sencillo edificio, como pretendiendo con el pensamiento ser testigos de la infancia de aquel gran genio de la pintura”. 

Por tanto esta constatado que don Francisco visitó su pueblo poco antes de fallecer, pero seguramente no fue como tradicionalmente se ha dicho. Una de las cosas que quería hacer el artista era visitar la tumba de sus padres en el cementerio de Villanueva; ir andando desde la estación al cementerio y luego volver al casco urbano era sin duda un palizón para un anciano enfermo, seguramente llegaron a Villanueva desde Zaragoza en coche y no por tren, como tradicionalmente se ha dicho. Además su hijo Miguel era un experto automovilista. Seguramente el revuelo se organizó cuando llegaron a la casa del artista, no era habitual por entonces que un coche llegara al pueblo y seguramente algún familiar ya lo sabía, pues mantenía relación epistolar con su familia en el pueblo. Es lógico que la expectación existiera además, no era un desconocido para el vecindario por ejemplo y en la partida de defunción de su padre en 1891, se cita a Pradilla como “Excmo. Sr. Don Francisco Pradilla Ortiz, que es pintor en Madrid”. Abel Bueno Gros, que era hijo del secretario municipal, profesor de pintura y dibujo y luego padre del Cardenal Bueno Monreal, lo conoció durante su estancia en la Academia de San Fernando en Madrid e incluso guardaba recuerdos de él, según me comentó su nieto Javier Bueno Lidón. Por si fuera poco, el panteón de sus padres, no pasaba desapercibido para ningún villanovense, por tanto se sabía quién era Francisco Pradilla, quizás no en toda su dimensión pero se sabía quién era. Parece ser que en el momento de llegar al pueblo, don Francisco agradeció a los numerosos vecinos que se habían acercado hasta el lugar, que les dedicó unas palabras y que luego se marchó. 

Es posible que le ofrecieran hacerle un homenaje y que él, declinara tal honor de manera educada, debido al avanzado de su edad y también de su enfermedad, parece ser que a sus íntimos expresó que su único deseo era visitar la tumba de sus padres y la casa donde nació, otra cosa es la leyenda que se ha querido construir entorno a su vuelta. 

No he podido encontrar el ejemplar de “Vida Aragonesa” del que habla Wifredo Rincón, por lo cual no puedo saber si Martínez hablaba más o no de su estancia en Villanueva de Gállego. No obstante espero encontrarlo algún día y poder reproducirlo entero, a ver que dice.


Plaza de la Estación antes de tener la fisonomía actual, al fondo el paseo. En la época en que el pintor
regresó a Villanueva eran inexistentes y se encontraba a las afueras del pueblo




[i] Rincón García, Wifredo. Pradilla en las colecciones privadas (catálogo exposición) Villanueva de Gállego, abril 2003, pág. 34

[ii] Martínez, Luis en “Francisco Pradilla” Vida Aragonesa. Revista de Arte editada por la Sección literaria de la Agrupación Artística Aragonesa, año 1 nº. 5, Zaragoza 10 de diciembre de 1921 (pág. 8).

lunes, 5 de julio de 2021

Homenaje a Pradilla en su 150 cumpleaños


Se cumplen en este mes, 23 años del 150 aniversario del nacimiento de Francisco Pradilla. En aquella ocasión también se llevaron a cabo varios actos, creo que una exposición en La Lonja de Zaragoza, otra en Villanueva de Gállego y un par de publicaciones de libros sobre la vida y obra del pintor. El día de su cumpleaños; el 24 de julio se celebró un emotivo homenaje a su figura en Villanueva de Gállego (su pueblo natal) con una misa, un acto en el Ayuntamiento de la localidad zaragozana en el que intervino su nieta Inés Pradilla (invitada especial a la cita) y posteriormente, el descubrimiento de una placa conmemorativa en la casa desaparecida del artista.

En esta entrada publico unas cuantas fotos de aquel día y que están hechas por Pedro Juliá Núñez (Foto Muc).










martes, 16 de marzo de 2021

Francisco Pradilla "Hijo Predilecto de Villanueva"


El Heraldo de Aragón en su edición digital de hoy (16 de marzo de 2021) da la noticia de que el Ayuntamiento de Villanueva de Gállego ha aprobado por unanimidad de sus concejales, reunidos en sesión plenaria la concesión del título de “Hijo Predilecto del municipio” a su ilustre paisano el pintor Francisco Pradilla y Ortiz, nacido en esta localidad el 24 de julio de 1848, en este año en que se conmemora el primer centenario de su fallecimiento, nunca es tarde. Es de agradecer esta iniciativa del consistorio villanovense, a la que esperamos vayan incorporándose otras así como su deseo de adherirse a los actos que van a recordar a lo largo de este año y el siguiente a su hijo más destacado. También es meritoria la intención de otorgar el título de “Hijo Adoptivo del Municipio” a Wifredo Rincón García, quien ha demostrado un gran interés por el estudio de la obra de este gran pintor y ha colaborado con la localidad a lo largo de toda su carrera no solo en la divulgación de su obra, sino colaborando con el municipio en todo aquello que le ha sido requerido, además de ser uno de los mayores especialistas en la vida y obra del artista. 

Todo es necesario con el fin de revitalizar la vida y obra de este importante pintor aragonés de la Restauración española. Por cierto me han llegado noticias de que la obra “Retrato de la reina María Cristina” que se iba a subastar hace unos días en Zaragoza, ha sido retirada del catálogo algo, que según me indican no tiene precedentes. No sé si será por culpa de algún influencer de estos que están por las redes no obstante, es una buena oportunidad para que entidades públicas opten por conseguir dicho cuadro e incorporarlo en algún museo, a poder ser aragonés.


martes, 9 de marzo de 2021

Val de la Bigarda


Es una pena que se vayan perdiendo los nombres populares y tradicionales de las calles o de lugares que nos son próximos, referencias geográficas que han pasado de generación en generación y que en muchos casos esconden una especie de arqueología topográfica y que en los últimos años se ha ido perdiendo por culpa del progreso, de la mal llamada cultura o muchas veces por parecer más urbanitas, algo de esto pasa con la calle Zaragoza de Villanueva de Gállego. Para mis abuelos este lugar era conocido por “Val de la Bigarda” y efectivamente constituye un barranco que baja del monte y desemboca en la huerta del Gállego, delimitando el primitivo “Barrio Alto” de la población. Siempre me ha llamado la atención el significado de esta sonora palabra que en algunos sitios sirve para definir a una persona extremadamente alta y enjuta. He buscado en varios lugares el significado que podía resultar más acertado y el que más me ha gustado ha sido el que ofrece el Diccionario etimológico de la lengua española publicado por don Roque Barcia en Madrid hacia el año 1880 por la Tipografía Álvarez hermanos. En su tomo primero aparece la palabra “Bigardo” y dice que se trata de un nombre injurioso, que se solía aplicar a los frailes desenvueltos y de vida libre. Utilizándose como adjetivo y sinónimo de vago y vicioso.



Parece ser que la palabra procede de Begardo, un monje franciscano bastante docto y que vivió allá por el siglo XIII, parece ser que era seguidor de doctrinas análogas a las de los gnósticos e iluminados que defendían entre otras cosas, la impecabilidad del alma humana cuando llega a la visión directa de Dios lo cual, él creía posible de realizarse en esta vida. Este monje llegó a tener muchos seguidores en Alemania, Italia y en la Provenza francesa llegando a constituir una herejía medieval. Se caracterizaban por rechazar el voto de obediencia, “viviendo libres y  desordenadamente aunque, queriendo seguir siendo frailes franciscanos”. Muchos de estos bigardos fueron condenados a la hoguera por la Inquisición, siendo muy perseguidos en tiempos del papa de Aviñón, Juan XXII. Estos franciscanos eran también llamados “espirituales” o “fraticcelli”. Defendían radicalmente un ideal de pobreza absoluta, alegando que tanto Jesús como sus discípulos carecían de posesiones ni individuales ni comunitarios, hay quien ha querido ver en ellos unos paleo anarquistas o incluso hippies. Este conflicto llevó a una seria división dentro de la Orden franciscana. Por lo que Juan XXII el 7 de octubre de 1317, por medio de la bula Quorumdam exigit ordenó que los así llamados espirituales, que habían iniciado formas de vida eremítica, se sometieran a la obediencia de los superiores de su comunidad, de lo contrario serían perseguidos por la Inquisición.




domingo, 24 de enero de 2021

Historia de un exiliado del Franquismo y de la Guerra Civil española


Hace unos días Pablo Iglesias, con su habitual capacidad para decir todo aquello que piensa, comparaba a Puigdemón, un prófugo de la Justicia acusado entre otras cosas por malversación de caudales públicos y que encima goza del privilegio de ser representante del reino de España en el parlamento europeo, como digo lo comparaba con un exiliado del Franquismo. El señor marqués me parece que no sabe muy bien lo que era un exiliado del franquismo, lo que demuestra entre otras cosas que la Ley de memoria histórica no sirve para mucho al menos para él, pues ha debido escuchar a pocos exiliados o familiares de exiliados. Personalmente yo mismo y perdón por la auto cita, publiqué hace unos años el testimonio de la hija de un exiliado, incluso ella misma fue exiliada, “para desengaño de ingenuos y escarmiento de incrédulos” que decía don Ramón de Pignatelli, aquí va lo que me contó entre otras muchas cosas:


Avelino Casalé en París (Francia) ya en el exilio, en el centro sentado con gafas, casi no se le ve por que lo tapan sus compañeros éstos, un grupo de exiliados españoles entre los que figura el dirigente del PCE aragones Francisco (Paco) Arnas, también de Villanueva de Gállego.


Avelino Casalé nació en Villanueva de Gállego (Zaragoza) el 18 de junio de 1891. Su padre Fernando era peluquero en el pueblo y de él heredero su trabajo. Avelino obtuvo en 1918 el título de practicante y comadrón por la Universidad de Zaragoza, compatibilizando sus estudios con un trabajo de contable en la Sociedad Española del acumulador Tudor. Según me cuenta su hija Carmen fue un músico autodidacta, llegando a aprender y dominar varios instrumentos de cuerda como la guitarra, bandurria, laúd, etc. Casado con Felisa Benedí Luengo tuvo tres hijas, de las cuales tan solo sobrevive Carmen, que es quien me relató la historia de su padre. Ésta  recuerda como su Avelino conoció a Fleta, con quien llegó a ejecutar como acompañante. Debía ser bastante joven cuando creó la rondalla, al menos ya a principios del siglo XX existía en el pueblo una “orquesta de pulso y púa”. Solían actuar siempre en el lugar y más asiduamente en el casino Republicano primero y la Unión Villanovense después. No solo ofrecían conciertos y pasacalles, sino también bailes. Su mujer también cantaba bastante bien y Carmen recuerda, como ella misma interpretó “Francisco Alegré” muy jovencita, siendo una niña, acompañada por los músicos de su padre ya en el exilio francés.


Avelino (primero a la derecha) junto a sus padres y abuelo, 
 

De ideas republicanas era el practicante de la Sociedad de socorros mutuos, me cuentan que cada abonado a esta entidad pagaba 25 cts., mensualmente por atención primaria. Precisamente “cobrando la iguala” por sus servicios que prestaba en este Centro, le sorprendió el 18 de julio de 1936. Avisado por su hija Pilar de que habían ido a buscarle a casa, Avelino en lugar de escapar volvió para ver ¿Qué pasaba? Se despidió de su mujer y huyó al monte sin olvidar su maletín de practicante, por si hacía falta. Después de estar un tiempo en los pinares pasó al lado republicano, donde estuvo atendiendo a los heridos primero en el frente y después en un hospital de Barcelona. Cuenta Carmen que su madre supo que estaba vivo gracias a una fotografía de ella misma, que le mandó por la Cruz Roja desde entonces les escribía como si fuera un primo hermano. Mientras tanto les habían impuesto una multa de 2.000 ptas. como contribución al bando nacional y en represalia por ser “rojos”. Recuerda también que hubo italianos en su casa y que siempre le llevaban galletas; Carmen contaba 9 meses de edad cuando Avelino tuvo que exiliarse.


Avelino Casale junto con su esposa (los dos primeros sentados de derecha a izquierda) durante una boda de exiliados españoles en Francia.
 

Al finalizar la Guerra, Casalé estuvo en el campo de concentración de Argelès sur mer en Francia y más tarde en Ajaccio (Córcega). En 1949 se reunió con su familia en Canfranc, donde vivió un episodio casi rocambolesco, pues los guardias civiles españoles querían detenerle aunque estaba en territorio internacional, la familia ya reunida marchó al exilio, allí continuó con su vocación y su trabajo, ejercía de barbero para todos los españoles que había en aquel tiempo exiliados y consiguió una bandurria gracias a una donación de 3.000 ptas. Volvió a formar un grupo, esta vez con otros cuatro exiliados que animaban las fiestas de los españoles que vivían en París, donde se encontraba refugiado, reuniones que también llegaron a ser controladas por la policía secreta española. Aunque estuvo en Zaragoza cuatro años antes de su fallecimiento, Avelino no retornó ya a Villanueva. En esa ocasión fue llamado de La Comisaria provincial de policía en Zaragoza donde tuvo que soportar un interrogatorio y del que fue despedido con muy malas maneras. Murió el 18 de septiembre de 1968 en París a la edad de 77 años. Su hija todavía conserva el material quirúrgico que le acompañaba siempre y con el que salió de casa aquel lejano día del verano de 1936.


Avelino Casalé (con gafas) durante una fiesta del PCE en París, durante el exilio
 

Cuando volvieron los falangistas a por Avelino, revolvieron lo primero que hicieron fue ir hacia el armario donde el practicante tenía todas las medicinas, al no tener la llave, ya que el hombre las llevaba siempre encima, lo forzaron y se llevaron todo lo que allí había, luego rebuscaron toda la casa en su búsqueda. Carmen me contó algo que yo no sabía de mi abuelo, también republicano pero que sufrió el olvidado “exilio interior” que también lo hubo, por si no lo sabía el señor Marqués de Galapagar. Mi abuelo y Avelino eran muy amigos, mi abuela decía que se pasaba los ratos que tenía libres en la barbería de Casaled, el caso es que Faustino Biel, que así se llamaba mi abuelo materno, cuando se enteró de la partida de su amigo salió tras él, nunca supe si lo encontró o no y si hablaron o no, el caso es que mi abuelo se fue solo arriesgando su vida y volvió como se había marchado. Casalé se marchó de casa con lo puesto, con unas alpargatas de suela de cáñamo y poco más, me dijo su hija que así llegó a la llamada Cueva de Colandrea, que está a 15 kilómetros de Villanueva ya en el monte, que allí le atendieron y que cuando se enteró de que había más republicanos refugiados en el Pinar, se unió a ellos. También me contó que durante su residencia en París, eran vecinos y conocidos del dirigente comunista Julián Grimau, con el que Avelino tenía muy buena relación. Estoy convencido de que historias como las de Avelino Casalé hay muchas que merecen un respeto, al menos eso un respeto.


La familia Casalé durante una fiesta familiar en su residencia parisina


Las fotografías son gentileza de su hija Carmen Casalé Benedí

viernes, 27 de noviembre de 2020

Tres fotos de la torre Lindar (Villanueva de Gállego)

Fotografía: Gentileza Conchita Pisa

Tres fotos y por tanto tres visiones de la torre Lindar que, como su propio nombre indica, marca el lindero entre el término de Zaragoza y Villanueva de Gállego partiendo de la margen derecha del rio Gállego, junto o próxima a la vía principal hacia Huesca y que delimita el noroeste del área de influencia de la ciudad. Dicen de esta casa de campo de la huerta villanovense que ya existía en época de la dominación musulmana, es decir antes de 1118. Algo de eso debe haber pues muy cerca se han encontrado restos de presencia romana como teselas, vajillas y restos de mortero romano, desconozco si tuvo algún uso militar o fiscal. Se sabe que perteneció al condado de Aranda y que posteriormente pasó a manos del de Faura. Entre finales del siglo XIX y principios del XX esta casa condal de origen valenciano decidió vender definitivamente la torre y sus terrenos a Pedro Alsina Dalmau, que era entre otras cosas el propietario de la papelera del Batán, que se encuentra justo en frente. En la actualidad es propiedad de un prestigioso doctor zaragozano. En esta misma torre se encontraba el anejo parroquial de San Bernabé, al que acudían los curas de Villanueva de decir misa. 

Las tres fotografías corresponden a otros tantos momentos; espaciados en el tiempo y con hondas modificaciones y transformaciones en el edificio: 

La primera corresponde a mediados del siglo XX y la conseguí gracias a Conchita Pisa, hija el último torrero de la finca (Ignacio Pisa) que era primo hermano de mi abuela. Llama la atención en esta foto los dos enormes cuadrados que tapan lo que posiblemente fue una galería superior en lo más alto del torreón, muy típicas en Aragón. Se parecían también en la fachada los agujeros procedentes de los anclajes de los andamios utilizados para levantar la torre por encima de la piedra, que más o menos llega hasta mitad del edificio. Es decir la base es de sillares muy irregulares y sobre ellos la mampostería y el ladrillo, es esta la visión más antigua de las tres, del edifico. Justo frente a la entrada principal el pozo por el cual, según mi tío Ignacio, los cartujos salían tras atravesar un larguísimo pasadizo que cruzaba el Gállego y que los conducía desde Aula Dei, cuando me contaba esto, siendo un niño me imaginaba al monje intentando salir por el pozo con una realidad casi cinematográfica.

 

Torre Lindar hacia el año 2000


La siguiente fotografía corresponde a una instantánea que capté hace unos 20 años y en la que se ve que la estructura de la torre ha cambiado, donde estaban los recuadros de la galería, se han construido unos arcos ciegos y en el piso intermedio se han añadido unas ventanas enmarcadas también por unos arcos, donde antes había dos vanos, ahora hay cuatro. 

La tercera foto es de hace unos días y en ella la transformación ha sido total, casi parece una chalet aunque se guarda la estructura de la torre, que sigue igual aunque en la parte superior está rodeada por una galería aragonesa de arquillos. En la parte intermedia se vislumbra un arco cegado en el que se ha suprimido la ventana, quedando las otras dos, una en cada lado de la torre y la base sigue siendo de piedra. Es curioso pero en el lado de la torre que tenemos de frente; en la primera fotografía la ventana aparece en el extremo izquierdo, en la siguiente se hacen dos, una a cada lado y en la tercera solo permanece la del extremo derecho. Necesidades, adaptación, capricho etc. 

La disposición del edifico que la semirodea, ha cambiado totalmente y lo que seguramente permanece desde la primera fotografía, es la veleta en lo alto de la torre. Otra cosa que ha diferido entre las tres instantáneas son los campos de cultivo que rodean la finca; en la primera el cultivo que aparece en primer término es con toda seguridad remolacha, la segunda alfalfa o alfalce que es como se dice en Villanueva y en la tercera maíz. El árbol sigue dando sombra al edificio pero en la tercera fotografía ha crecido un bonito jardín que la rodea.

Estado actual de la Torre


viernes, 25 de septiembre de 2020

Sabino Murueta y la plaza de Villanueva de Gállego durante la Guerra Civil




Sabino Murueta-Goiena Irazábal fue médico del Ejército nacional durante nuestra Guerra Civil  (1936 – 1939). Durante el frente de Aragón se dedicó, además de su actividad profesional, a plasmar con su cámara la vida cotidiana de los militares y de la población civil de los pueblos y lugares por los que pasaba con las tropas. Muchas localidades aragonesas fueron retratadas en los durísimos momentos de los ataques o tras los resultados de las acciones bélicas. Junto a ellas aparecen también sus habitantes llevando a cabo una importante labor de documentación histórica. Buena parte de este recorrido realizado por Aragón y el Levante se hizo en compañía del destacamento italiano Flechas Negras. En 2016 el Gobierno de Aragón adquirió este fondo fotográfico para su archivo DARA. 

Gracias a esta aportación poseemos entre otras, estas dos fotografías de la actual plaza de España de Villanueva de Gállego. En una de ellas se ve a una formación de soldados, presumiblemente italianos recibiendo una arenga desde el balcón donde se encontraba el entonces el bar España, tras ellos y en primer término la desaparecida “Fuente de la Plaza” y junto a ella una señora que parece ajena a todo lo que sucede delante de ella, se dedica a recoger agua para llevar a su casa, todo un documento. El suelo embarrado de la plaza me recuerda al que yo conocí de niño, cuando todavía no estaba asfaltada y los charcos eran algo habitual en ese lugar. La otra fotografía pertenece al mismo espacio pero desde otro ángulo, la misma temática. Un grupo de militares, en este caso seguramente españoles, se encuentran por el lugar mientras entre ellos otra señora, o la misma vete a saber, continua con sus faenas. Es curioso como en los momentos más trascendentales de la historia, la vida continua porque las necesidades son siempre las mismas, comer, dormir, beber, lavar, cocina, etc…


martes, 8 de septiembre de 2020

Hoy es la Virgen de Burjazud

Virgen de Burjazud

Nuestra señora de Burjazud es, junto con la de la Sagrada de Monzalbarba, la del Pueyo de Villamayor, de Zaragoza la Vieja en el Burgo de Ebro y Cogullada una de las devociones más antiguas que rodean la ciudad de Zaragoza. Todas ellas celebran hoy su fiesta. 

La Virgen de Burjazud se conserva y venera en la Parroquia de Villanueva de Gállego.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Paso de la Virgen de Fátima por Villanueva de Gállego


Tenía esta fotografía del paso de la Virgen de Fátima por Villanueva pero me faltaba datarla, sabía que fue a mediados del siglo XX ya que me constaba que por entonces la Virgen había peregrinado por España y había visitado varios pueblos, pero no sabía exactamente cuándo, una de las posibles fechas era el congreso mariano de Barcelona de 1952, pero no. El otro día vi una publicación en Facebook de Sergio Arbués Garrido en la que publicaba el paso de la Virgen de Fátima por la localidad de Luna (Zaragoza) y lo acompañaba con una lista publicada en su día por la “Hoja Parroquial” en la que se indicaba los lugares por los que iba a pasar, especificando si lo iba a hacer por la mañana, por la tarde o al anochecer, pues el recorrido de la imagen era de tres localidades diarias, completando el trayecto de la diócesis a lo largo del mes de junio del año 1948. Villanueva de Gállego fue la primera etapa de esta peregrinación y llegó procedente de San Juan de Mozarrifar y con destino a Zuera, esto fue el 1 de junio de 1948 y seguramente a medio día. La foto corresponde a su paso por la carretera en dirección a Zuera, en la actual calle de Gómez Acebo. 

La peregrinación a nivel nacional se desarrolló entre el 22 de mayo y el 2 de junio de 1948, con ocasión del Congreso Mariano Diocesano de Madrid, fue su cuarta salida desde Fátima en Portugal. Las comitivas que portaban esta imagen de la Virgen visitaron muchas provincias y pueblos en largos recorridos y los habitantes de aquellos por los que no pasaban acudían a la localidad asignada donde "la virgen se detenía". En algunos lugares se llevaron a cabo auténticas manifestaciones de fervor mariano. A Zaragoza llegó el último día de mayo. 

Con esta información en la mano, pensé en ampliarla acudiendo a la hemeroteca. En Zaragoza hay dos; una en el Archivo municipal ubicado junto a la plaza del Pilar y al que no acudo hace años porque su acceso es cada día más difícil y la otra está en la biblioteca de Aragón, junto a la plaza de Aragón. Acudo a esta última y al abrir la puerta me encuentro una barrera y delante un guarda que me impide el paso, le indico lo que quiero ver y me dice que es imposible por el tema del coronavirus y que no se puede tocar papel, le digo que no quiero ver papel, que quiero ver pantalla, ¡imposible entrar, e imposible ampliar contrastar, documentar o ampliar información! y con eso nos quedamos. Por lo que visto a lo largo de toda su peregrinación fue agasajada en los distintos lugares de muy diversas maneras, en Villanueva y a la vista de la fotografía la recepción debió ser bastante austera y se debió limitar a algún acto en la parroquia y luego a una procesión por las calles del pueblo desde la entrada a su salida, por el momento y hasta que no cambien las circunstancias o alguien no me amplíe información, no puedo añadir nada más.

Gentileza de Sergio Arbués Garrido


miércoles, 29 de julio de 2020

Pedro Salado y el retablo mayor de Villanueva de Gállego


En la anterior entrada sobre el retablo que se encuentra en la iglesia parroquial del Salvador de Villanueva de Gállego, omití un dato interesante sobre esta pieza de culto religioso y que amablemente me han recordado, así que voy a ampliar la información de hace unos días. 

El autor del Retablo es el tallista zaragozano Pedro Salado que vivió en el siglo XVII, pues falleció en la capital de Ebro el 27 de octubre de 1700.  Fue escultor y arquitecto, mantuvo un activo taller al que pertenecieron sus hijos Joaquín y su yerno Miguel de Lamana (marido de María Salado) y tomo el nombre de la saga “Los Salado”, por si fuera poco su otra hija, de nombre Isabel, estaba casada con otro importante autor de imaginería religiosa barroca aragonesa llamado Antonio de Mesa. 

Pedro Salado ejerció su oficio por libre, sin someterse a las pruebas del Gremio de Carpinteros y Escultores de la ciudad, lo que hace pensar que no era originario de Zaragoza pues de haberlo sido, seguramente no hubiera tenido tanto problema para ejercer su oficio. En 1672 los jurados de la ciudad le concedieron la licencia de escultor y en 1685 figura como mayordomo primero del gremio, lo que denota la calidad de sus obras y la influencia que debió llegar a tener, sin duda estaba bien apadrinado, pues recibió encargos de la nobleza aragonesa como el conde de Aranda y la condesa de Fuentes, doña María de Gurrea. 

Se sabe que ya intervino en la construcción de dos túmulos funerarios en honor a Felipe IV con motivo de su fallecimiento en 1665 (junto con otros carpinteros) y en el monumento de Semana Santa para el Cabildo de la Seo en 1674. Trabajó como supervisor de obras en la decoración de la fachada de la iglesia de Santa Isabel de Zaragoza y como perito en arquitectura, junto a otros maestros zaragozanos da su visto bueno a la planta diseñada por Francisco de Herrera para el Pilar de Zaragoza en 1694. Por desgracia sus obras en Zaragoza capital han desaparecido casi por completo, seguramente destruidas durante la Guerra de Independencia. Poco antes de finalizar el siglo, el capítulo de Santiago de la ciudad contrató a los Salado y a Juan Zabalo, ensamblador (suegro de Joaquín) el retablo mayor de su iglesia. Corría el año 1699 y por las fechas no sabemos en que grado intervino en su elaboración o diseño, es posible que fuera fabricado en su taller, más que por él mismo. Según la documentación conservada, la obra consta de dieciséis estípites repartidos en dos cuerpos. Actualmente se conserva del original sus detalles arquitectónicos y la imagen de San Antonio en el ático, de bastante tosca ejecución. 

Como ilustración de la entrada, he aprovechado la ocasión para incorporar una fotografía del retablo mayor de la iglesia parroquial de Villanueva, publicada en el programa de Fiestas de 1975. En él se puede ver en la parte superior y tras la concha de peregrino que remata la obra, el cuadro que en su día pintó Abel Bueno Gros, del que también hablé en otra reciente entrada y que todavía por esas fechas se podía admirar tras el retablo.

Para saber más sobre Pedro Salado:

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=11152.

jueves, 23 de julio de 2020

Programa de fiestas de las Santas Reliquias de 1946


De las pocas cosas que heredé de mi madre, el afán documentalista es una de ellas aunque tengo que decir que no soy tan buen guardador como ella. Bien es cierto que en estos tiempos y a la hora de conservar cosas, hay que ser muy riguroso sino, de lo contrario desarrollarían un síndrome de Diógenes grave, debido a la cantidad acumulada de papeles y objetos que no usamos y que tenemos ahí en un espacio reducido y sin fechar a la espera de no sé qué. Debía tener unos 18 años cuando ella comenzó a coleccionar programas de las fiestas de su pueblo, lo digo porque éste que muestro hoy es el primero y data de 1946, seguramente si no es el primero debe ser de los primeros programas que se conservan imprimidos en folleto de mano de las fiestas en honor a las Santas Reliquias de Villanueva de Gállego.

 

Se trata de un cuadernillo en octava e impreso a dos tintas. Posee un diseño muy de la época que se repetirá a lo largo de los años siguientes, al menos durante los duros años de la posguerra. Con un texto enmarcado por una línea ribeteada con adornos semiflorales. En este marco aparecen cuatro figurillas que recuerdan un poco a las estatuillas de la mitología mesopotámica, supongo que, al de la censura ni se le ocurrió semejante idea o a lo mejor no lo sabía esto de las renuencias de la mitología clásica. Estamos en plena posguerra civil, han pasado pocos años del final de la contienda y supongo que en un intento por normalizar la situación, a los ayuntamientos de la época se les ocurrió hacer estos dispendios, con el fin de animar un poco al vecindario, aunque seguramente puede haber otras conjeturas no cabe ninguna duda.




El folleto consta de cuatro hojas que hacen un total de siete páginas. Llama la atención la intervención de la banda de música (no se sabe si de Villanueva o no) dirigida por D. Luis Aguilar. Éste era un “hijo del pueblo” más concretamente del que fue veterinario durante muchos años, D. Bernardo Aguilar y a su vez primo y tío del cineasta, escritor, cantante lírico, guionista y actor de cine Santiago Aguilar Oliver, por entonces residente en Madrid y cuyo padre también había sido veterinario en Villanueva. Según me cuenta su nieto Ovidio Calvo Aguilar, Luis Aguilar Gracia fue músico militar y en varias ocasiones tocó en las fiestas de la Villa, la verdad es que son una familia de artistas ya que un hijo de Ovidio, de nombre Carlos también es músico y en las fiestas del año pasado estuvo tocando con la orquesta Nueva Era. Digo que tengo dudas sobre que agrupación dirigía, porque le llegaron a proponer que se hiciera cargo de la música en su pueblo pero renunció a ello. También me llama la atención de otro personaje citado en el programa y también muy popular en esa época en Villanueva, me refiero a Don Abel Serrano Oñate. Este canónigo de la Seo y del Pilar había nacido en Villanueva hacia 1914 y según mis noticias, tenía bajo su cargo al colegio de infanticos del Pilar y era profesor de canto de éstos, tenía voz de tenor. Según me contaron sus familiares, quedó huérfano muy joven criándose y educándose con una tía suya que era maestra. Falleció relativamente joven, durante una excursión con los infanticos del Pilar al Monasterio de Piedra en 1975. 


La verdad es que ese año el ayuntamiento tiró la casa por la ventana, pues el día 25 de septiembre a las 11 de la noche se celebró, bajo la dirección de la gran pareja jotera y no jotera del momento “José Oto y Felisa Galé”, un par de años después, Felisa fallecería dejando a José sumido en una gran depresión. Desconozco si habían actuado antes en Villanueva pero si me llama la atención de que ambos se habían destacado por sus ideas republicanas. En el entonces recién estrenado “Cine Avenida” se ofrecieron “grandes bailes de sociedad amenizados por la Orquestina DEMON de Barcelona”, la que interpretó también “selectísimos conciertos”. Parece ser que su nombre original era “Orquesta Demon's Jazz” o también “Demon's Jazz Orchestra” y estuvo activa en Barcelona entre las décadas de 1920 y 1940, seguramente durante la Dictadura pasó a llamarse “Demon”. Se conservan algunas grabaciones del conjunto tanto en inglés como en español e intervino en varias películas del a época. La orquesta fue dirigida por el pianista Lorenzo Torres Nin, quien también contribuyó con composiciones. La Orquesta de Jazz del Demonio, como también era conocida, estaba compuesta por  nueve integrantes de los cuales cuatro eran mujeres. Una recopilación de sus grabaciones (Jazz en Barcelona de 1920 a 1965) se lanzó en 2006 con Fresh Sound.


 

La verdad es que las fiestas de ese año, merecían un esfuerzo añadido para dejar constancia de los actos y prueba de ello es este Programa de Fiestas. Firma el documento el entonces recién nombrado alcalde de Villanueva de Gállego, Placido Yera que estaría en el cargo casi 20 años y que era encargado y gerente en la Harinera que todavía existe en el pueblo.


Luis Aguilar en primer plano dirigiendo a sus músicos (gentileza de su nieto Ovidio Calvo)


Orquestina Demons
https://www.youtube.com/watch?v=59sgFTYTxlI



León Pérez Ledesma

Tengo una pequeña debilidad con los nombres de calle dedicados a personajes con trascendencia local, pero este es un caso especial. La calle...