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lunes, 29 de julio de 2024

Torre del Bayle de Aragón



Esta casa de campo se encuentra enclavada en la huerta villanovense. Por su estructura cuadrangular recuerda una villae romana con su patio cerrado por los edificios que lo rodean, aguas adentro. Anexo a la casa principal están las dependencias auxiliares, almacenes y cuadras. Las tierras de labor que la rodean, también recuerdan a una cuadrícula o centuriación romana. No sería de extrañar que éste, fuera el origen de su construcción. En la actualidad es la única que permanece habitada de manera regular es decir, con presencia permanente de su administrador o torrero que cuida de la finca, constituye por tanto un resto etnográfico de primer orden del hábitat en la huerta zaragozana durante siglos.

 


Recibe el nombre de Bayle que era en el antiguo Reino de Aragón, el Oficial Real encargado de la administración del patrimonio regio. Según fuero aprobado en Cortes celebradas hacia 1300, tenía que ser aragonés y no podía ser judío. Entre sus atribuciones figuraba la recaudación de las rentas reales procedentes de los derechos de peaje, salinas, explotación de minas, ocupación de bienes, arrendamiento de cualquier derecho real como patrimonios sin herederos y en su defecto, ejercer su administración. Poseía jurisdicción civil y criminal en el empleo de su cargo. Para encontrar a los primeros oficiales con este rango hay que remontarse a Jaime I el Conquistador. Una diferencia entre las baylías generales de la Corona aragonesa era que, mientras en Valencia y Cataluña el Bayle General dependía exclusivamente del rey, dentro de la jerarquía institucional aragonesa se encontraba justo debajo del Gobernador del reino y del Justicia. También los antiguos monarcas aragoneses gobernaban “por baylia de Dios” o por “delegación” del Altísimo. A pesar de que el sistema de recaudación fue reformado en tiempos de Felipe II, con la creación del Receptor de las rentas reales el cargo sobrevivió hasta la abolición de las instituciones forales con los Decretos de Nueva Planta en 1714.

 


Durante la existencia del cargo se produjo cierta patrimonialización entre las casas de Bolea y Fuentes. Entre 1483 y 1490 fue Bayle general Manuel de Sesé, quien era camarero mayor y camarlengo del rey Fernando el Católico. Caballero del hábito de Santiago, estuvo casado con Clara de Agramonte que a su vez, fue camarera mayor de la reina Isabel la Católica (es curioso que cerca discurre la acequia de la Camarera que se refuerza gracias al azud de Urdan, que nace en los mismos terrenos que la torre del Bayle). Existe un dato que avalaría esta vinculación con la casa real aragonesa y es que en 1513 Don Alonso de Aragón, Arzobispo de Zaragoza, hijo de Fernando II el Católico y Virrey de Aragón (aunque no tenía el título de Bayle General) nombra procurador a su criado Juan de Aguerri y le ordena tomar posesión de las heredades «que el rey le ha dado» y que están situadas en el término de Mezalar». Precisamente la torre del Bayle se levanta en esta partida del término municipal. Entre 1593 y 1605 ocupó el cargo Alonso Celdrán de Alcarraz, quien estuvo casado con Juana de Gurrea, con quien tuvo a Jerónimo e Isabel. Jerónimo le sustituyó en el cargo y contrajo matrimonio con Elena de Bolea y Fernández de Heredia, hija de Martín de Bolea, señor de la baronía de Siétamo y de Ana Fernández de Heredia. Quizás por esta línea le llegó la torre al conde de Aranda en el siglo XVIII. Aunque en el cargo fue sustituido por Francisco Luis de Gurrea y Castro que era hijo de Francisco de Gurrea, señor de Gurrea de Gállego y gobernador del Reino de Aragón, así como de Leonor de Castro Pinós, hija del vizconde de Ébol. Precisamente en algunos documentos que se conservan de los siglos XVII Y XVIII se la cita como “Torre del Gobernador” o “cabaña del Gobernador”. Siendo a partir del siglo XVIII cuando ya se popularizó su actual denominación.

 


En el Amillaramiento de 1850 se dice que tiene una extensión superior a las cien hectáreas, en su mayoría poblada de sotobosque y una mínima porción de tierra cultivada (4 has.) Lo que nos hace pensar que se trataba de una finca de recreo, muy cerca por cierto de la cartuja de Aula Dei. En mi opinión se trataría más de una residencia campestre de la institución en sí, más que de una determinada persona que ocupó el cargo en un momento dado quizás, cuando ésta desapareció tras los decretos de Nueva Planta, pasó a pertenecer al Condado de Aranda. En el primer tercio del siglo XX la finca perteneció a Don José Baqué, comerciante zaragozano de aceites. Poseía entonces 91 hectáreas de cultivo, todas ellas de regadío. En ella trabajaban muchos vecinos de San Juan de Mozarrifar, esto hizo que durante la II República, el Ayuntamiento villanovense exigiera la aplicación de la Ley de Reforma Agraria en esta propiedad con el fin de que fuera administrada por los excedentes agrícolas de Villanueva, en total sesenta y seis vecinos del pueblo que en aplicación de la Reforma “llevarían” un tercio de las tierras. Por entonces el torrero de la hacienda era un primo hermano de mi bisabuela. En la actualidad es propiedad de los herederos de la familia Lozano Blesa.

 


Hace años, publiqué entre otras cosas que en el Cumplimiento Pascual celebrado en 1804 se dice que era posesión del Conde de Robres y una de las casas que más diezmos aportaban a la Parroquia en Villanueva de Gállego y hacía mención a que “El primer titular del condado se llamaba Bernardo de Pons y Turell y ocupó el cargo de Regente de la Chancillería en el Supremo Consejo de Aragón”. Pero esta institución, parece que no corresponde a las atribuciones del Bayle aragonés aunque podía actúa como juez de primera instancia en la que no podían interceder ni la corte del Justicia de Aragón ni la Real Audiencia. Siendo también juez de apelación en los peajes; bien fueran de realengo o de señorío.

 

miércoles, 24 de abril de 2024

Recuento parroquial 1804: Fábrica de Guallart


Hace doscientos años la actual torre de Guallart no tenía este nombre, que es posterior. Hasta mediados del siglo anterior había sido propiedad de la Compañía de Jesús y tras la expulsión de ésta, pasó al Arzobispado de Zaragoza. En el momento del recuento de 1804 se llamaba “torre de Saldaña” en honor al torrero que la administraba. La actual torre de Guallart ha estado habitada desde la antigüedad, en su entorno se han localizado mosaicos romanos. Tengo la certeza de que esta fue la granja de Juncería al fin y al cabo en el siglo XV aún se llamaba “torre de Juncería” y ya por entonces se fabricaba papel en su interior, todo un edificio histórico.

La torre de Guallart en Idealista



Ya lleva un tiempo anunciándose en Idealista.com y aprovechando que hoy hablamos de ella, no he podido evitar el comentar esta incidencia. Parece ser que sus dueños, un matrimonio ya muy mayor y sin hijos han decidido venderla, una pena por la impresionante inversión que hicieron en el inmueble y su contorno, la misma se anuncia como: “Finca rústica ubicada en el extrarradio del municipio de Villanueva de Gállego, antigua fábrica de papel rehabilitada” una construcción de 1.900 metros. Según informa la página web “la finca cumple con los requisitos urbanísticos, PGOU de 13/04/2005, clasificado como no urbanizable especialmente protegido de regadío tradicional, con uso compatible residencial. El inmueble está sujeto a protección histórica individualizada. La protección histórica del inmueble afecta a la fachada”. 

Es un espacio ideal, valga la redundancia para recrear en su interior como era la vida en la huerta zaragozana hasta no hace mucho tiempo con sus animales de corral, su vivienda interior e incluso con un pequeño museo que contuviera útiles de labranza y ganadería entre otras cosas y que se hicieran visitas de colegios o instituciones públicas aragonesas. Se podrían reutilizar sus instalaciones para mostrar cómo funcionaba la fábrica de papel o el molino harinero que también había en ella. El Ayuntamiento de Villanueva podría adquirir el inmueble y hacer en él un parque, aprovechando que está cerca del río además, posee la piscina más antigua del pueblo y que data del primer tercio del siglo XX incluso, y aprovechando que nos leen desde Estados Unidos, algún millonario americano, enamorado de nuestras cultura podría incluso comprarla y hacerse un rancho donde pasar los fines de semana, cualquier cosa menos que se vuelva abandonar y se pierda.





martes, 23 de abril de 2024

Recuento parroquial 1804: Torre del Hospitalico y ermita de Burjazud



Iniciamos el recorrido por el extrarradio villanovense de hace dos siglos por la Torre del Hospitalico y su vecina (hoy desaparecida) ermita de Burjazud que se encontraba al final del llamado “Camino de la Virgen y junto al soto de su mismo nombre. La imagen de la Virgen de Burjazud que aparece en la foto, mostraría la posible ubicación del templo. La fotografía superior está tomada a mediados del siglo XX




martes, 28 de noviembre de 2023

Torre del Hospitalico "vulgo" Gracián


Hace años, buscando en el Libro de recuentos parroquiales en Villanueva de Gállego, me encontré con que a comienzos del siglo XVIII existía una torre llamada “de Gracián” en seguida me saltaron las alarmas ¿Y si este Gracián era nada más y nada menos que don Baltasar? Había leído que El Criticón lo había escrito y finalizado de escribir durante su estancia en una torre próxima a Zaragoza ¿Podría ser ésta? Y en recuerdo de tan importante personaje recibía este nombre. Comencé a mirar desde el año 1700 y en el correspondiente a 1702 aparece el nombre de su entonces propietario “don Agustín Gracián” mi gozo en un pozo pero, don Baltasar había fallecido cincuenta años antes por tanto, todavía tenía esperanzas. En el año 1721 encontré el siguiente asiento; “Torre de don Agustín Gracián y ahora administrada por el Hospitalico de los niños y en ella viven: Domingo Ximenez, Antonia Lyson, Bentura Castillo, Manuel su criado, Agustín Aznar y Antonio Ximeno” es decir, hubo un tiempo en que la torre del Hospitalico se llamaba torre de Gracián y además el filósofo aragonés, había residido en la torre del Hospital según mis informaciones. En los años siguientes, sigue llamándose “torre de Gracián” pero en 1731 aparece citada como “torre del Hospitalico, vulgo de Gracián”. El último año en que se cita como Gracián es en 1749 y a partir del cumplimiento del año siguiente, es decir 1750 ya figura con su nombre actual “Hospitalico”.

Extractos de recuentos parroquiales correspondientes a Villanueva de Gállego, en los que
aparecen citadas tanto la torre del Hospitalico como la de Gracián durante el siglo XVIII
 

Parece ser que Baltasar Gracián no residió en Villanueva y que su obra cumbre la terminó en la torre del Hospital pero en Monzalbarba, según las fuentes. Sin embargo, buscando sobre Agustín Gracián, encontré en el Archivo histórico provincial de Zaragoza que su segundo apellido era “Torralba” y que según varios documentos legales fechados hacia 1714, era casado y tenía un hijo llamado José Gracián y Garcés. En el Archivo municipal de Zaragoza figura como responsable de la administración de los graneros del a ciudad en 1694 y en el Fondo histórico de Aragón - Ibercaja donde se recogen documentos digitalizados correspondientes al archivo de la Corona de Aragón, se cita a don Agustín Gracián Torralba como infanzón y ciudadano de Zaragoza 

Fernando Sahún Campo en su publicación; Érase una vez… Lobera de Onsella, editado en 2015 (Págs. 295-97) cita a Agustín Gracián Torralba en un documento censal fechado en 1688 junto con otros prohombres aragoneses de la época como Joseph Ezmir y Casanate, Manuel de Contamina y Ortal y Gerónima Sánchez, viuda de Lúcas Martínez y dice que don Agustín es Rector del Hospital de Niños y Niñas Huérfanos, de Zaragoza. Este dato es interesante pues nos permite corroborar, por la estética del edificio actual de la Torre que don Agustín o bien alguien de su familia la levantó o reconstruyó en el siglo XVII y posteriormente, la donó a la institución del Hospital de niños huérfanos de Zaragoza para su disfrute. Según un “pleito” que se conserva en el archivo provincial. En 1714 los Regidores del Santo Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza mantuvieron un Auto de ejecución contra la familia Gracián sobre “restitución de una comanda” es posible que don Agustín, fuera condenado a pagar una fuerte suma de dinero y en compensación entregó la torre al Hospitalico y es que, a la vista de la documentación estudiada, este Gracián se dedicara a realizar préstamos censales y actividades que hoy llamaríamos de “inversión”. Sea como fuere, no deja de ser interesante investigar sobre el lugar en el siglo XVII y sobre la persona de Agustín Gracián. 

Desconozco si tendrían relación de parentesco o no pero, por la segunda mitad del siglo XVII vivió en Zaragoza José Gracián Serrano y Manero que fue arrendador de las Generalidades del reino de Aragón es decir, que cobraba el impuesto del General y ha pasado por ser uno de los más importantes arbitristas aragoneses. Es autor de un manifiesto titulado “Exhortación a los aragoneses” en el que critica el desarreglo de las aduanas (el General era un impuesto de aduanas) clama por la prohibición de los géneros extranjeros y porque no se permita a los franceses abrir tiendas o tener lonjas en perjuicio de los naturales. Parte del principio de que la riqueza de las naciones consiste en la abundancia de dinero. Escribe que sería preferible que los españoles anduvieran vestidos de pieles a usar telas y ropas extranjeras es decir, es partidario de suprimir las aduanas internas pero no, las externas.

viernes, 17 de junio de 2022

La torre de Canales, la vacuna y Santiago Ramón y Cajal


Detalle del plano del termino municipal de Zaragoza diseñado por Dionisio Casañal en 1892:
en el recuadro se pueden ver en la zona superior San Juan y en la inferior
las torres de Canales y del Carmen


En una entrada anterior cite mal o erróneamente, la ubicación de la torre donde Ramón y Cajal pasó unos meses investigando la vacuna contra el cólera en 1885. Lo cierto es que erre el tiro por unos 500 metros como máximo, pues la torre de Canales se encontraba en la misma línea, paralela a la acequia de Rabal pero un poco más cercana a Zaragoza que la anterior y que he identificado como “Torre de Garcés” según el plano del término municipal de Zaragoza que diseñó Dionisio Casañal en 1892. Me confundieron el estilo modernista del edificio, muy de la burguesía de la época y sobre todo el mal genio del señor que administraba la finca, entre otras cosas. Digo que estaba, porque por desgracia ya no está. La torre de Canales desapareció bajo la estructura del enlace norte de la autovía de Huesca y que se inauguró en 2008. De este histórico edificio tan solo me quedan fotografías aéreas de distintos vuelos topográficos hasta 1988. Da la casualidad que la torre de Canales, se encontraba justo detrás de la llamada “del Carmen baja” o como se llama en la actualidad “de Fraile” y que se encuentra junto a la carretera que va de San Juan de Mozarrifar al Santuario de Cogullada. Me ha resultado fácil identificarla porque da la casualidad que en este lugar nació ni abuela materna y por tanto la conozco bien. 

Con todo aún tenía mis dudas, pero una entrevista realizada al hermano de nuestro Premio Nobel más universal (don Pedro Ramón y Cajal) en el periódico “La voz de Aragón” y publicada el 25 de octubre de 1934, con motivo del fallecimiento de Santiago, me aclaró las posibles dudas. Su hermano dice al respecto: 

“Lo que ocurrió fue ocasionado por la negativa que Ferrán dio a la Comisión internacional de sabios que vino a España para conocer el secreto de la técnica de preparación de la vacuna anticolérica; de ello partió la campaña antiferranista. Mi hermano [Santiago] en tanto, ajeno a todo ello, se hallaba en Zaragoza y continuó sus investigaciones en la Torre de las Canales, término de San Juan de Mozarrifar, que entonces era nuestra y que luego compró el cariñosamente conocido en Zaragoza como Juanito Andrés ¿? En Zaragoza pues y en la Torre de las Canales de San Juan de Mozarrifar, nació la vacuna química descubierta antes que por nadie, por Santiago Ramón y Cajal. 

Por cierto que deseando hacer testigos del logro de la inmunidad en animales de experimentación por medio de la vacuna química, invitó Santiago a unos cuantos médicos amigos, a cuyo frente iba Gimeno Vizarra, ante los que inyectó dosis sobradamente mortales a conejos inmunizados y a otros testigos. Aquéllos fueron colocados en el desde ahora famoso cuenco y quedaron en volver a los cinco días para ver los efectos. Al repetir la “visita” en la fecha prefijada hallaron a Santiago furioso y persiguiendo a un can que había estropeado el experimento”. 

Se podría asegurar que el descubrimiento de don Santiago Ramón y Cajal yace bajo un talud por el que pasa una autovía de circunvalación urbana. Todo un símbolo de lo que representa esta tierra nuestra. Ya me hubiera gustado no haberme equivocado pero por lo general, los peores presagios, siempre se confirman. No obstante sería interesante saber quién fue este “Juanito Andrés” y si realmente tuvo esa torre o la otra que se encuentra muy cerca, para salir de esta manera de dudas, aunque me temo que el actual propietario no está por la labor de aclararlas.


Fotografía aérea de la zona de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) tomada en 1988

Señalada en un recuadro la torre de Canales (izda. de la imagen) llamada así porque se encuentra entre dos acequias, la de Rabal y la de Corbera y la torre del Carmen a la derecha, junto al camino de Cogullada

 


Fotografía obtenida del SigPag 2022:
La torre del Carmen sigue en su sitio y ha desaparecido bajo la ronda norte
la torre de Canales. El edifio que se parecia en la parte sur de la Ronda puede ser la casa de Lezcano
que se encontraba muy cerca y al otro lado de la acequia de Corbera


Comparativa entre las fotos tomadas en 1988 y 2022


La torre del Carmen baja desde donde se encontraba aproximadamente
la torre de Canales. Detrás de la fotografía se encuentra la acequia de Rabal y 
a mano derecha la Circunvalación norte de Zaragoza


viernes, 27 de noviembre de 2020

Tres fotos de la torre Lindar (Villanueva de Gállego)

Fotografía: Gentileza Conchita Pisa

Tres fotos y por tanto tres visiones de la torre Lindar que, como su propio nombre indica, marca el lindero entre el término de Zaragoza y Villanueva de Gállego partiendo de la margen derecha del rio Gállego, junto o próxima a la vía principal hacia Huesca y que delimita el noroeste del área de influencia de la ciudad. Dicen de esta casa de campo de la huerta villanovense que ya existía en época de la dominación musulmana, es decir antes de 1118. Algo de eso debe haber pues muy cerca se han encontrado restos de presencia romana como teselas, vajillas y restos de mortero romano, desconozco si tuvo algún uso militar o fiscal. Se sabe que perteneció al condado de Aranda y que posteriormente pasó a manos del de Faura. Entre finales del siglo XIX y principios del XX esta casa condal de origen valenciano decidió vender definitivamente la torre y sus terrenos a Pedro Alsina Dalmau, que era entre otras cosas el propietario de la papelera del Batán, que se encuentra justo en frente. En la actualidad es propiedad de un prestigioso doctor zaragozano. En esta misma torre se encontraba el anejo parroquial de San Bernabé, al que acudían los curas de Villanueva de decir misa. 

Las tres fotografías corresponden a otros tantos momentos; espaciados en el tiempo y con hondas modificaciones y transformaciones en el edificio: 

La primera corresponde a mediados del siglo XX y la conseguí gracias a Conchita Pisa, hija el último torrero de la finca (Ignacio Pisa) que era primo hermano de mi abuela. Llama la atención en esta foto los dos enormes cuadrados que tapan lo que posiblemente fue una galería superior en lo más alto del torreón, muy típicas en Aragón. Se parecían también en la fachada los agujeros procedentes de los anclajes de los andamios utilizados para levantar la torre por encima de la piedra, que más o menos llega hasta mitad del edificio. Es decir la base es de sillares muy irregulares y sobre ellos la mampostería y el ladrillo, es esta la visión más antigua de las tres, del edifico. Justo frente a la entrada principal el pozo por el cual, según mi tío Ignacio, los cartujos salían tras atravesar un larguísimo pasadizo que cruzaba el Gállego y que los conducía desde Aula Dei, cuando me contaba esto, siendo un niño me imaginaba al monje intentando salir por el pozo con una realidad casi cinematográfica.

 

Torre Lindar hacia el año 2000


La siguiente fotografía corresponde a una instantánea que capté hace unos 20 años y en la que se ve que la estructura de la torre ha cambiado, donde estaban los recuadros de la galería, se han construido unos arcos ciegos y en el piso intermedio se han añadido unas ventanas enmarcadas también por unos arcos, donde antes había dos vanos, ahora hay cuatro. 

La tercera foto es de hace unos días y en ella la transformación ha sido total, casi parece una chalet aunque se guarda la estructura de la torre, que sigue igual aunque en la parte superior está rodeada por una galería aragonesa de arquillos. En la parte intermedia se vislumbra un arco cegado en el que se ha suprimido la ventana, quedando las otras dos, una en cada lado de la torre y la base sigue siendo de piedra. Es curioso pero en el lado de la torre que tenemos de frente; en la primera fotografía la ventana aparece en el extremo izquierdo, en la siguiente se hacen dos, una a cada lado y en la tercera solo permanece la del extremo derecho. Necesidades, adaptación, capricho etc. 

La disposición del edifico que la semirodea, ha cambiado totalmente y lo que seguramente permanece desde la primera fotografía, es la veleta en lo alto de la torre. Otra cosa que ha diferido entre las tres instantáneas son los campos de cultivo que rodean la finca; en la primera el cultivo que aparece en primer término es con toda seguridad remolacha, la segunda alfalfa o alfalce que es como se dice en Villanueva y en la tercera maíz. El árbol sigue dando sombra al edificio pero en la tercera fotografía ha crecido un bonito jardín que la rodea.

Estado actual de la Torre


martes, 2 de junio de 2020

Santiago Ramón y Cajal en San Juan de Mozarrifar

El Barrio zaragozano de San Juan de Mozarrifar

Hace unos años me enteré de que en una torre situada en el barrio zaragozano de San Juan de Mozarrifar, había estado investigando sobre el cólera nada más ni nada menos que don Santiago Ramón y Cajal. Un frio, pero despejado domingo de diciembre por la mañana me dirigí hacia la llamada Torre de Canales (que es así como se llama el lugar) sita muy cerca del camino de Cogullada, en el barrio de San Juan. Por desgracia las "coordenadas" eran erróneas o al menos tengo mis dudas sobre el respecto. Tengo que decir en mi descargo, que me enfadó bastante la actitud del dueño del edificio pues; Estando tan feliz documentando este espacio tan histórico, apareció el dueño o el señor que llevaba las tierras aledañas. Se trataba de un hombre ya mayor y con muy malas pulgas. Fui con mi mejor intención a preguntarle si aquel edificio había sido del premio Nobel cuando el buen señor, sin atender a nada ni a nadie comenzó a insultarme, aquel tipo no atendía razones y como me había pillado infraganti, decidí marcharme, estaba a unos 200 metros del lugar y aún oía sus juramentos e improperios entonces, enfadado me revolví y el que se puso a gritar fui yo a él. Me parecía de una mala educación tremenda, de una grosería interesada, una ignorancia hipócrita y desproporcionada, cuando un servidor nunca le había mostrado violencia o prepotencia, sino que le había dado la razón y además, tan solo pretendía que me informara sobre la historia del edificio, el caso es que el que se cayó entonces fue él. De todo lo que me dijo, tan solo voy hacer caso a una cosa y porque en eso me podía obligar, voy a sacar fotos del edificio de lejos, pero lo que no va a poder evitar es que describa como una casa con tanta historia se cae en pedazos y además que cuente su historia. 

Otro médico aragonés, Fernando Solsona, en la Revista Española de Patologia, escribía en 2002 no solo la vinculación de Cajal con Zaragoza, sino con la torre de Canales: “Volvió a Zaragoza en cortas vacaciones de verano en el año de 1885; recién nacido su hijo Jorge (2 de julio) recibió el encargo de la Diputación Provincial de Zaragoza de investigar el cólera que acababa de penetrar en España. Llevó a cabo cuidadosos trabajos en la Torre de los Canales, en San Juan de Mozarrifar, a 7 kms de la capital. La Diputación en reconocimiento le regaló un espléndido microscopio Zeiss («que me equiparaba técnicamente a los investigadores extranjeros mejor dotados»), publicó su memoria sobre el bacilo Virgula de Koch y extendió un diploma de acción de gracias (17 de septiembre)”. Esta bonita casa de campo, era por entonces propiedad de Justo Ramón, el padre de Santiago. Es decir que durante un tiempo perteneció a la familia, no sabemos si todavía forma parte de su patrimonio. 

Hace unos días, el periódico El País se hacía eco de las investigaciones realizadas por Cajal en la mencionada torre (sin mencionarla) y titulaba el artículo; “El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie, porque lo anunció en español”. Quisiera destacar algunos párrafos del artículo; “A comienzos de 1885 solo existía una: la de la viruela… La esperanza de vida al nacer no llegaba a los 35 años en España”. Cuenta el propio Santiago Ramón y Cajal en sus memorias que aquel 1885 “una epidemia de cólera estalló en Valencia, donde él era catedrático de anatomía. Los hospitales “rebosaban de coléricos” y “la población, diezmada por el azote, vivía en la zozobra”, rememora Cajal. “Los médicos más veteranos recetaban el sabroso, pero inútil, láudano de Sydenham: vino con opio, azafrán, clavo y canela. Los más jóvenes recomendaban hervir el agua antes de beberla, sabedores de que un año antes el científico alemán Robert Koch había anunciado que un microbio era el culpable del cólera, una diarrea letal capaz de matar a una persona en cuestión de horas”. Cajal, según reivindicó él mismo, inventó una solución a sus 33 años y a la que llamó “vacuna química”. Esto lo añado yo, en una humilde casa de campo que merece mejor suerte en todos los sentidos y es que, como el propio Cajal podría resaltar, porque él lo padeció en más de una ocasión. Lo peor de algunos españoles no es su ignorancia, sino el interés en hacernos parecer ignorantes a los demás.




Bibliografía:
Solsona, Fernando. “Santiago Ramón y Cajal y Zaragoza en Revista Española de Patología, vol. 35, nº4 (págs. 385-394) 2002.

Asende, Manuel. “El año en que Cajal inventó una vacuna y no se enteró nadie porque lo anunció en español” El País 26 de mayo de 2020.

Para saber algo más sobre Ramón y Cajal:

https://carlosurzainqui.blogspot.com/2022/06/la-torre-de-canales-la-vacuna-y.html



Santiago Ramón y Cajal en su laboratorio






Eso no estaba en mi libro de Historia de Aragón

Según me avisan de la Editorial Almuzara, el día 7 de mayo, saldrá a la venta mi segundo libro con ellos, que será la primera parte de la hi...