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miércoles, 1 de mayo de 2024

Recuento parroquial de 1804: Venta de Coscón


En mi libro (perdón por la autocita) Los montes de Castejón de Valdejasa durante la Guerra de Independencia[1]; recogí las siguientes noticias sobre la Venta de Coscón y que son contemporáneas al recuento parroquial de 1804:

 “Cuando se hizo de día, Perena se dio cuenta de que eran amigos y se unió a la expedición de Román, ya que el objeto de la salida consistía en picar la retaguardia del enemigo que se retiraba por la orilla derecha del Ebro, mientras ellos iban por la margen izquierda. Prosigue diciendo: 

“En el camino que tomamos no se encuentra agua ni lugar alguno. A 4 leguas de Zaragoza hay una venta con una balsa al lado (se refiere a la venta de Coscón) el agua de ella, era más bien lodo y sin embargo tuvimos que beber, me sirvió de vaso el sombrero de un aragonés (recordemos que estamos en agosto). El mismo día llegamos a Castejón de Valdejasa, donde nos acostamos y supimos apreciar las sábanas, que no habíamos disfrutado en todo el sitio”. 

Unos meses más tarde, ese mismo otoño[2] un oficial inglés, seguramente enviado por el general Wellintong para “controlar” a Palafox y de nombre Robert Vaugham[3], realizó un viaje junto con el General aragonés por las Cinco Villas hasta llegar a Sangüesa (Navarra) donde tenían que inspeccionar las líneas defensivas contra los franceses: 

“Salimos de Zaragoza el 30 de octubre con el general Palafox, su ayudante de campo el duque de Villahermosa, su capellán Santiago Sas, el General Doyle y otros para visitar el Ejército aragonés apostado en Sangüesa. Dejamos Zaragoza a las ocho de la mañana en un carruaje suficientemente grande para acomodar a seis personas y tirado por seis mulas. Cruzamos el Arrabal y a través de una zona árida llegamos a la venta de Coscón, a cuatro leguas de Zaragoza, donde cambiamos las mulas y tomamos un relevo de dragones. Desde la venta, la carretera continúa por el llano durante dos leguas, después atraviesa una sierra por una estrecha y mala carretera y desciende al pueblo de Castejón de Valdejasa... No hay convento[4] y los habitantes se dedican a la agricultura, produciendo un trigo. La gente baja hace carbón vegetal en los montes, el cual tiene buena venta en Zaragoza. Las mujeres de esta zona son de tez clara y generalmente atractivas[5]. 



[1] Editorial Comuniter. Zaragoza 2021

[2] Los acontecimientos que se narran corresponden al período que va desde el final del primer Sitio al comienzo del segundo Sitio de Zaragoza es decir en la segunda mitad del año 1808.

[3] Santacara, Carlos. La Guerra de la Independencia vista por los británicos (1808-14). Machado libros, Madrid 2005, pp.74, 76.

[4] Madoz especifica que sí había existido tal convento en la localidad.

[5] Existe abundante documentación al respecto en los Archivos municipales de Zuera y Zaragoza, también en el Histórico provincial de Zaragoza: ES/AHPZ - J/002004/000013 - El Ayuntamiento de Zaragoza insta a la Justicia de Castejón de Valdejasa, para que los obligados a elaborar carbón en Zuera cumplan con su contrata (1805).


domingo, 24 de octubre de 2021

Entrevista en el Periódico de Aragón

Jaime Galindo me hizo esta bonita fotografía en la Biblioteca Universitaria de Zaragoza,
que está en el Paraninfo de la Plaza de Aragón


La semana ha sido agotadora, tengo que reconocerlo, he rozado la divinidad. Bueno, el colofón fue ayer con la entrevista que me publicaron en el Periódico de Aragón y que me hizo Fernando Mantecón, muy buena tengo que reconocerlo. Quiero agradecer a Nuria Asín que se hiciera eco del ejemplar que le envié de mi último libro sobre la Guerra de Independencia y que pusieran el reportaje en la contraportada del periódico. Tengo que reconocer que era algo que soñaba, son las pequeñas vanidades de uno, que le vamos hacer. También quiero agradecer todas las felicitaciones que he recibido a lo largo de estos días. Espero no defraudar a quien lo lea. Como me gusta decir: un libro no es un fin en sí mismo, sino el principio de algo, una etapa en un camino que lleva a otra etapa.

https://www.elperiodicodearagon.com/aragon/2021/10/23/historia-local-maltratada-hay-intrusismo-58556564.html?fbclid=IwAR2m0HZ2zBBNIW8Gk3_pG_-cUKrONkpXHvx84lZiN0kPnjbnXDTCusLCq3Q


domingo, 19 de septiembre de 2021

Libro sobre Castejón de Valdejasa durante la Guerra de Independencia



Sin haberme repuesto todavía de las celebraciones por mi sesenta aniversario. Tengo el placer de comunicar a mi amable audiencia que ya se ha publicado mi último libro y con este van seis, titulado; Castejón de Valdejasa en la Guerra de Independencia, editado por Comúniter y el ayuntamiento de Castejón. Fácil y rápido de leer, cuenta con poco más de 200 páginas en las que hay fotografías, planos y documentos sobre esta localidad zaragozana durante los primeros años del siglo XIX. Todavía no se el precio, pero no creo que pase de los 20 €. Supongo que se puede pedir en librerías y en la propia editorial y si no, el sábado durante la presentación del mismo en Castejón, tras la cual supongo que podré firmar ejemplares.


Bonito marca páginas con todo un símbolo de la localidad; el sable de la Semana Santa, de cuya historia se habla en este libro



martes, 13 de julio de 2021

A punto de salir mi próximo libro


Me acaban de enviar esta foto, corresponde a los ejemplares de mi próximo libro ya encuadernados y listos para ser guillotinados, en pocos días saldrá a la calle.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Disparos en la Torre Vieja de Villanueva de Gállego



Hace cosa de un par de meses, publiqué por aquí una fotografía de la plaza de Villanueva de Gállego tomada por Sabino Mureta Goyena durante la Guerra Civil española. En la foto aparece la llamada en el pueblo “Torre Vieja” y que es un edificio de mediados del siglo XVI que servía de campanario de la iglesia parroquial hasta que se inauguró la nueva torre en 1962, además también servía para avisar de las horas gracias a un vetusto reloj.


Impactos en la torre, según la fotografía de Sabino Murueta

Impactos en la torre, señalados en rojo, según fotografía de Cristóbal Guitart (años 70)

 

Cuando colgué la foto, me llamo la atención una serie de orificios que había en la fachada que daba a la plaza y que parecían hechos con disparos de proyectil o de bala, como no estaba seguro no dije nada en su momento pero, alguien me comentó que parecían impactos de bala o efectos de un bombardeo. Que yo sepa durante la II República nadie se dedicó a disparar contra la mencionada torre, tampoco sabemos cómo estaba antes de 1930 aunque a decir verdad,  algunos de los orificios que aparecen en las fotos antiguas, son lo bastante grandes como para pertenecer a un disparo de pistola o de rifle, casi parecen más disparos de cañón o de trabucazos. He señalado en recuadros en rojo cuatro grandes agujeros justo debajo del reloj de la torre, en el paño de la fachada que da a la plaza, esto en la fotografía de Mureta Goyena pero en una fotografía posterior, realizada por Cristóbal Guitar seguramente en los años setenta, además de los cuatro iniciales impactos en la fachada, se nota la zona inferior del reloj bastante dañada y otros dos boquetes en el lateral que da a la casa que se encontraba adosada al edificio; uno en el paño inferior, cerca del tejado vecino y otro en uno de los arcos que rodean la torre, también señalados en recuadro rojo.

 

Postal de Mariano Olvier (hacia 1908)

Cuadro de Álvarez Dumont (1885) sobre la defensa del campanario


La única explicación que me parece más factible es que esos disparos se produjeran durante la Guerra de Independencia. Este episodio histórico en Villanueva fue especialmente trágico, pudiéndose asegurar que se produjo un auténtico genocidio en la localidad. Al menos eso se desprende de las investigaciones que llevé a cabo en su día en la parroquia y, si hacemos caso a la historia oral transmitida por los mayores a través de generaciones, es posible que esos disparos correspondan a la entrada de las tropas napoleónicas en la localidad y la respuesta de los lugareños que encontraron en la torre un refugio, lugareños o tropas que fueron sorprendidas por los franceses. A este respecto vienen a mi memoria dos cuadros que pueden representar muy bien lo ocurrido en esa torre campanario. Uno es una postal del zufariense Mariano Oliver que se titula “Defensa de la torre del convento de San Agustín” y que debe estar realizada a principios del siglo XX y la otra es un cuadro sobre el mismo tema pintado por Álvarez Dumónt hacia 1885 y que se conserva en el Museo del Prado, en ellos se ven a varios aragoneses defendiendo un campanario que bien podría ser el de Villanueva o de tantos otros pueblos y la escena puede ser muy similar a lo que pudo ocurrir durante ese bombardeo. Se sabe que la iglesia actual fue utilizada por las tropas francesas ocupantes como establo y que sufrió un incendio. Sea como fuere, esos testimonios históricos han desaparecido tras la reforma que sufrió el edificio en los años noventa, quizás nadie reparó en el porqué de esos agujeros que había en la pared, en definitiva como ha ocurrido en otros muchos lugares, al menos en Villanueva han respetado un poco la estructura del edificio, tan solo es una pena que haya que recurrir a la fotografía para hacer arqueología sobre la historia de dicha Torre Mudéjar.


La Torre Vieja o Mudéjar a mediados de los años ochenta (siglo XX) poco antes de su restauración
 

Otra posible razón se la oí contar a mi abuelo en alguna ocasión y es bastante curiosa, no se si la he contado alguna vez, pero la voy a repetir; resulta que en las noches de Luna Llena, durante el verano y mientras por la noche los agricultores del pueblo se dedicaban a hacer sus faenas en el campo y en horas que no molestaba el calor, en cierta ocasión apareció entre los vanos de la torre una figura espectral que se proyectaba, gracias a la luz de la luna, sobre la huerta, dando algún susto algún labriego que se encontraba por los alrededores, pasó la Luna llena y en la siguiente volvió a repetirse la macabra ceremonia sobre el campanario. El sacristán del pueblo, harto de aquellas escenas se acercó hasta la plaza con su escopeta y cuando el fantasma estaba en plena actuación, el hombre disparó contra el campanario. El espectro desapareció y ya nunca más se supo de él. En los días siguientes, las beatas del pueblo se extrañaban de que no tocaran a misa, llegó el domingo y el cura no aparecía, pasaron unos días y luego un mes, al final de un período de tiempo el cura retornó a sus misas pero los feligreses se mostraron algo asombrados, pues el mossen mostraba una ligera cojera que ya nunca más desapareció en el sacerdote. De ser así, el sacristán se habría ensañado de manera especial con la torre y con el fantasma.

 

La torre en la actualidad, tras la restauración pero,
 sin haber eliminado los problemas de humedad en su base

jueves, 9 de noviembre de 2017

Batalla de Alagón


Durante la guerra de la Independencia; varias veces fue trabajada por las tropas francesas. Particularmente cuando, noticioso el general Palafox de la derrota sufrida por su hermano, llegó a ella con 500 paisanos mal armados, dos piezas de artillería, 80 caballos del regimiento de dragones del Rey, con otros oficiales y soldados sueltos y, a pesar de lo ventajoso de su posición fue batido y obligado a retirarse a Zaragoza con 250 hombres, que nada más le quedaron. Esta referencia sacada del Madoz hace alusión al encontronazo entre las tropas españolas y francesas el 14 de junio de 1808, justo antes de los sitios y tras haber sido derrotados, por los soldados de Lefebvre en Tudela y un día antes en Mallén.

El antiguo seminario hizo de hospital militar francés durante los Sitios y en sus salas, murieron cientos de franceses y de polacos, en su mayoría víctimas de la epidemia de tifus, como cuenta Brand en sus memorias. Los cadáveres eran arrojados desnudos por las ventanas, para ser enterrados en una gran fosa a solo 100 pasos de este lugar. Hoy en día una plaza en la fachada de tan histórico edificio se encuentra una placa que recuerda esos acontecimientos.