Continuando con la entrada anterior quisiera
hacer una anotación personal. Yo tenía una prima, bueno en realidad era tía
porque de quien era prima hermana era de mi madre, pero yo le llamaba prima o
más fácil “Mary” (Mary de María Antonia Orús). Ella dedicó su vida a lo que más
le gustaba, que era pintar. Durante unos años vivió en Menorca y de esa etapa
se conservan algunos lienzos que a mí, personalmente me gustan mucho y me
inspiran. Se tratan de escenas campesinas, a ella que encantaba reflejar el
mundo rural y sobre todo la soledad de los campos y la amplitud de sus paisajes.
Entre este tipo de oleos hizo varios de árboles frutales que se cultivan en la
isla, pero en época de floración. Con ese azul mediterráneo y ese color de la
tierra que contrasta con la blancura de sus piedras. Son unos lienzos en los
que se refleja la madurez de su pintura y por desgracia son los últimos que
llegó a ejecutar pues bien, cuando me encuentro con campos con almendros en
flor o cualquier otro tipo de árbol en estado de floración a mí, me vienen a la
memoria estos cuadros de mi prima y busco en cada fotografía, poder reflejar lo
que me inspiraban esos lienzos. No se si lo consigo pero se dice que no morimos
mientras nos recuerdan pues bien, en esos momentos Maria Antonia revive por
unos instantes al evocar su obra.
martes, 22 de marzo de 2022
Valle del Perejiles en flor II (Continuación)
Valle del Perejiles en flor I
El valle del Perejiles es un enclave aragonés que merece la pena ser visitado en todas las épocas del año, pero en especial durante el período de floración que comienza a principios de febrero con los almendros, hasta mediados de marzo con los cerezos. En ocasiones todo junto como ha sucedido este año. Se podría decir sin exagerar que el Perejiles es a Aragón, lo que valle del Jerte a Extremadura.
Para visitar el valle de este afluente del Jalón hay que desplazarse hasta Calatayud y desde allí, coger una carreterita que conduce a la localidad de Belmonte de Gracián serpenteando campos de cultivo, vid, frutales y secano, pasando por los pueblos de Torres y Villalba. En el camino te encuentras con construcciones curiosas y con otras, en su mayoría en estado de casi ruina. Es una pena llegar a Belmonte y pasear por su barrio alto abandonado. El siguiente pueblo es Mara, famoso por las ruinas de Segeda y menos por su arquitectura en yeso, que la hace peculiar. Aquí hay unas importantes bodegas que llevan los hermanos Ibarra y es que el vino es otro de los alicientes de la zona. Desde Mara se puede ir a otros dos pueblecitos muy interesantes; Ruesca y Orera pero, siguiendo la carretera nos acercamos a Miedes con su imponente torre del reloj que domina todo el casco urbano, no aconsejo comer en el casino.
De Miedes se sube a un alto desde el
que se puede observar todo el valle en el periodo de floración y que es muy
bonito, lástima que sea sobre una escombrera y un poco más arriba, a casi mil
metros, de nuevo nos encontramos con una enorme plantación de frutales. Esta
carretera te lleva a la localidad de Codos y desde aquí se puede retornar hacia
Calatayud por Tobed, con otra iglesia mudéjar muy representativa e interesante.
Llegamos a Santa Cruz de Grio y de aquí al Frasno para completar la visita a
una de las zonas más bonitas en los preludios de la primavera zaragozana.
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