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martes, 15 de septiembre de 2026

León Pérez Ledesma


Tengo una pequeña debilidad con los nombres de calle dedicados a personajes con trascendencia local, pero este es un caso especial. La calle particular de don León Pérez Ledesma se encuentra en Añón de Moncayo y se trata de un callejón sin salida, junto a un caserón que tiene un arco de medio punto en la entrada y sobre ella un crismón que según las noticias que se tienen, procede de la ermita de San Juan que había en el pueblo y cuyas ruinas todavía se conservan. Casi todos los pueblos aragoneses tienen calles dedicadas a personajes ilustres que en su día tuvieron cierta relevancia en el ámbito local pero creo que ninguna recibe el apelativo de “calle particular”. El caso es que inmediatamente después me interesé por el personaje, quien fue este señor que se permitió tener una calle “particular” para él solo. 

León Pérez Ledesma era natural de esta localidad ubicada en el somontano del Moncayo, fue músico militar y llegó a ser director de la Banda en el Regimiento del Príncipe número 3 de Madrid. Se sabe que en 1912 figura en el “Escalafón de Músicos Mayores de 1ª clase” cuando estaba en el Regimiento Menorca nº70. También se sabe que escribió un libro titulado: “Compendio de armonía y composición; extractado de obras de buenos autores / por D. León Pérez Ledesma. Músico mayor de primera con destino en el Regimiento Infantería N.º 70 publicado en 1913 en Madrid y que fue maestro de muchos compositores y músicos españoles del siglo XX.

Por su hijo, también músico y de nombre Saturnino Pérez Mendoza, sabemos que estuvo muchos años como militar en la provincia de Álava, más concretamente en su capital, Vitoria, ciudad en la que nació Saturnino el 7 de abril de 1889. Cuando contaba con dos años de edad, la familia se trasladó desde la capital alavesa a la ciudad menorquina de Mahón, cuando no contaba aún dos años de edad, aquí se inició en el arte musical dentro del seno familiar y bajo la tutela de su padre. Saturnino también fue músico militar y llegó a ser director de orquesta. Residió un tiempo en Madrid, en donde a finales de 1913 dirigió la Banda de Conciertos del Café de San Isidro. Fue además profesor de piano del Teatro Benavente de la capital. En 1916, en el transcurso de una visita realizada a su padre, por entonces destinado en Oviedo, se presentó al concurso de méritos para la adjudicación de la plaza de director de la banda de Mieres (Asturias) logrando la misma el quince de marzo de ese mismo año. Desde entonces, y salvo pequeños períodos que pasaría en Menorca, fijó su residencia en la localidad asturiana donde, además de dirigir la Banda Municipal durante más de cincuenta años y de escribir numerosas páginas para la misma, dirigió la Academia de Música en la que se preparó la mayor parte de los que serían profesores de la mencionada banda, falleció en Mieres en 1967.


martes, 7 de noviembre de 2023

Cesareo Gabaráin y el "Pobre de mi"

En una anterior entrada hablaba de la extraña coincidencia entre una de las jaculatorias interpretadas durante el Rosario de Cristal en Zaragoza y el “Pobre de mí” de los Sanfermines pamploneses pues bien, ayer estuve en el Pilar y escuché una melodía que si no era la misma, se parecía mucho. Procedía de una misa que se estaba celebrando en ese momento en el Altar Mayor, así que esperé a que terminara y me acerqué a la sacristía para preguntarle al sacerdote por el título de la misma. El hombre me atendió muy amablemente y me dijo que la canción religiosa se titulaba “Si vienes conmigo” su autor se llamaba Cesareo Gabaráin y cuyo estribillo dice así: 

“Si vienes conmigo y alientas mi fe,

si estás a mi lado ¿A quien temeré?” 

Cesáreo Gabaráin que fue un sacerdote vasco y uno de los más conocidos compositores de música litúrgica española tras el Concilio Vaticano II. Inspirado por los sentimientos y las acciones de la gente humilde que conoció durante su ministerio. Su obra se caracteriza por un sentido esencialmente comunitario y celebrativo. Alimentado por la semilla de su palabra, la comunidad cristiana unida en la celebración, alabanza y abierta a todo el mundo. No falta la sencillez, ternura y profundidad que caracteriza todo su repertorio. Entre sus obras más conocidas se encuentran "Pescador de Hombres" que captura las emociones más profundas del espíritu humano y que a todos nos suena por su estribillo: 

“Tú has venido a la orilla,

No has buscado ni a sabios ni a ricos.

Tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos,

Sonriendo has dicho mi nombre.

En la arena he dejado mi barca:

Junto a Ti buscaré otro mar”. 

Cesareo es el único eclesiástico que ha recibido un Disco de Oro y es que tanto en España como en toda América se le recuerda cada domingo a través de sus himnos religosos. ¿Quién no conoce "Una espiga dorada por el sol", "Ven, ven, Señor", "Juntos como hermanos", "La paz esté con vosotros" o “Iglesia peregrina”?. Su "Pescador de Hombres" ha sido traducido a múltiples idiomas y es interpretado con inmensa devoción por todo el mundo cristiano sin distinción de credos. Otras de sus obras más representadas en servicios religiosos se titula “Al final de la vida, te examinarán del amor” pero sin duda, la más famosa, la que más trasciende en la sociedad española de la actualidad y por la que ha pasado a la historia de los intérpretes de música religiosa españoles del siglo XX, es el himno «Lamuerte no es el final» compuesta en homenaje a un joven organista de su parroquia que falleció y que posteriormente, las Fuerzas Armadas españolas adoptaron como homenaje a los caídos. 

Cesáreo Gabaráin Azurmendi nació en la localidad guipuzcoana de Hernani el 30 de abril de 1936, tras estudiar en el seminario menor de Zaragoza y en el mayor de San Sebastián, fue ordenado sacerdote en San Sebastián en 1959. Ejerció como capellán en San Sebastián, Madrid y Anzuola, localidad vasca donde falleció a consecuencia de un cáncer en 1991, a los 54 años. Gran deportista, se le conocía como el "cura de los ciclistas", poseía el título de entrenador de baloncesto y era amigo de grandes futbolistas. También era llamado Monseñor y es que Juan Pablo II, le nombró Prelado Capellán de su Santidad. Fue además de músico genial, un hombre dedicado a los demás. Como escribía D. Carmelo González Velasco, sacerdote y amigo del compositor "Parroquias y colegios, niños y mayores, monjas y laicos, deportistas de élite y jóvenes marginados. A todos atendía su buen hacer sacerdotal." Aunque comenzó a componer a partir de los 30 años, su repertorio roza las 500 canciones. Fue un incansable cultivador de la música religiosa al servicio de una liturgia renovada y postconciliar. Una de sus preocupaciones era que la melodía fuera "orejable" es decir, que se entendiera fácilmente para que todos pudieran cantarla. Pero no sólo eso: sus canciones, inspiradas en los sentimientos y acciones de los más humildes y caracterizados por una sencillez que las hace universales, capturan muchos de los más profundos sentimientos del espíritu humano. Pero tras su muerte una terrible mancha empañó toda su vida. 

Cesareo Gabaráin rodeado de niños durante la celebración de una misa, 
tal como aparece en la carátula de uno de sus discos.


En agosto de 2021, el diario El País recordó un episodio ocurrido en 1978, cuando Gabaraín fue acusado de un supuesto abuso de menores en su época de capellán en el Colegio Chamberí de Hermanos Maristas en Madrid. Uno de sus alumnos (llamado Eduardo Mendoza) relató que lo denunció ante su tutor, logrando que se abriera una investigación que concluyó con la expulsión de Gabaráin de la institución, a finales del mismo año y su traslado al colegio de San Fernando de la misma ciudad unos meses después. Al testimonio de Mendoza se sumaron otros de varios exalumnos de los Maristas. A 30 de septiembre de 2021 se habían recabado testimonios de hasta 17 víctimas de abusos continuados sufridos al menos desde el año 1959 (en que Gabaráin ejercía de capellán en la escuela guipuzcoana de Anzuola).  

Sin entrar en polémicas, la obra de Cesareo Gabaráin permanece en el imaginario colectivo de toda una generación española y aun en día, su música suena en las iglesias cristianas de todo el mundo y no solo eso, “la muerte no es el final” representa todo un himno que trasciende lo puramente religioso, algo por lo que merece pasar a la historia. Por otro lado, me da la sensación y es una opinión personal, que el gran pecado de don Cesareo consistió en componer una canción que ha sido adoptada como propia por el Ejército español. Si en lugar de eso se hubiera comportado como un buen vasco, escribiendo canciones en Euskera por ejemplo seguramente hoy sería más conocido y reconocido. Sobre la curiosa coincidencia entre el “Pobre de mí” y “Si vienes conmigo” no la tengo muy claro pero no sería extraño que el sacerdote conociera esta melodía tan popular entre los navarros y decidera adaptarla como canción religiosa o como ya dije en su momento, el “pobre de mí” es posible que venga de alguna jaculatoria del rosario que después, se popularizó en la vida civil o que esa jaculatoria del Rosario sirviera como inspiración para el sacerdote músico. En definitiva un camino de ida, vuelta y retorno. Sobre la curiosa coincidencia entre el “Pobre de mí” y “Si vienes conmigo” no la tengo muy claro pero no sería extraño que el sacerdote conociera esta melodía tan popular entre los navarros y decidera adaptarla como canción religiosa o como ya dije en su momento, el “pobre de mí” es posible que venga de alguna jaculatoria del rosario que después, se popularizó en la vida civil o que esa jaculatoria del Rosario sirviera como inspiración para el sacerdote músico. En definitiva un camino de ida, vuelta y retorno.

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