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sábado, 3 de agosto de 2024

Los olvidados del campo de concentración en San Juan de Mozarrifar

Cementerio de San Juan de Mozarrifar

Hace unos años me recorrí algunos cementerios de la redolada buscando posibles ubicaciones de fosas correspondientes a la Guerra Civil. En el de San Juan de Mozarrifar, me llamaron la atención algunos ramos de flores en lugares donde presumiblemente no había enterramientos, lo que me hizo pensar en que allí había algún desconocido sepultado. Me extrañaba que en este barrio al norte de Zaragoza, que ahora se encuentra casi integrado en el polígono industrial de la Ciudad del Transporte y al lado del llamado “Cuarto Cinturón” no hubiera enterramientos comunes procedentes de la guerra e incluso, tampoco tenía noticia de fusilamientos en sus tapias. Teniendo en cuenta la proximidad del campo de prisioneros y que el cementerio se encuentra junto a la carretera de Huesca, es decir junto a una cuneta donde hacer estas fechorías. 

Hace unos meses Antonio Gracia Diestre me comentó que había encontrado una lista con muertos procedentes del Campo de Concentración y que habían sido enterrados en el cementerio del barrio. Hoy el Periódico de Aragón, publica esta noticia. En total son 158 las personas que fallecieron en dicho penal y que fueron trasladados a una fosa común. Las autoridades del centro penitenciario pasaban al párroco la lista y éste la guardó en un sobre. Según dice la noticia; hay reclusos procedentes de muchos lugares de la geografía española e incluso, aparece registrado un cubano que militó en las Brigadas internacionales. Según Antonio; La fosa común todavía existe y se encuentra sin excavar, aunque su emplazamiento ha desaparecido en gran parte, debido a las remodelaciones del camposanto. No se sabe a ciencia cierta cuantos murieron violentamente y parece ser que estos registrados, provienen de los últimos tiempos en que este penal estuvo activo es decir, entre 1941 y el 43. 

El campo de concentración se instaló en un principio en la Academia General Militar. Cuando se puso en funcionamiento de nuevo, los presos fueron trasladados al vecino barrio de San Juan de Mozarrifar y estos, se instalaron en los barracones y el edificio de la Papelera de las Navas, que todavía existe y que estaba siendo utilizado hasta entonces como cuartel para soldados italianos. A finales de la guerra el penal fue lugar de acogida de muchos prisioneros procedentes de la batalla del Ebro, Lérida y frente de Cataluña. De aquí muchos eran trasladados a otros campos repartidos por toda España. Entre 1940 y 1944 funcionó como dependencia auxiliar del penal de Zaragoza. Según testimonios que he ido recogiendo, en el penal los prisioneros estaban hacinados y vivían en condiciones bastante crueles. Algunos eran destinados a realizar trabajos forzados o faenas en el campo como mano de obra barata

Fragmento aparecido hoy en el Periódico de Aragón


sábado, 4 de noviembre de 2023

La inundación de San Juan en el Corte Inglés


El próximo martes 7 de noviembre a las 19 horas, estaré en el ámbito cultural del Corte Inglés de Independencia (Zaragoza) participando en la presentación del cortometraje realizado por José Miguel Sánchez Aguilar sobre la inundación ocurrida en San Juan de Mozarrifar el pasado 11 de julio de 1923 es decir, recordándola en su primer centenario. Después habrá una charla coloquio sobre el acontecimiento en la que participaremos los que hemos colaborado en la publicación del libro que se hizo en su momento y si alguien trae algún ejemplar, supongo que no habrá inconveniente en firmarlo, si todavía no lo está.




sábado, 22 de julio de 2023

San Juan y Villanueva en las Cortes


Coincidiendo con las elecciones generales a Cortes y con la conmemoración que desde el Retabillo estamos haciendo de las inundaciones de 1923, vamos a rescatar la figura de un aragonés ilustre que murió en el olvido del exilio, me refiero a Mariano Tejero Manero; un diputado republicano que lo fue desde 1918 a 1923, es decir las últimas Cortes de la Restauración y en febrero de 1936, las últimas de la II República. Había sido elegido por vez primera en 1918 por Zaragoza y revalidó escaño en las elecciones que se habían celebrado apenas dos meses antes de los acontecimientos que reseñamos. Fue en este recién constituido Parlamento, cuando don Mariano hizo un elocuente discurso ante las cámaras solicitando ayuda para las zonas damnificadas en la huerta zaragozana; creo que es la única vez en que Villanueva de Gállego y San Juan de Mozarrifar aparecen citadas en el Diario de Sesiones, algo que solo por eso merece la pena ser reseñado. En esta ocasión, Mariano Tejero dirigió un ruego durante una sesión plenaria de las Cortes Generales «al Ministro de Gobernación o al de Fomento o a los dos o en definitiva a todo el Gobierno» a través de un discurso en el Parlamento diciendo. “Uno de los pueblos y uno de los barrios de Zaragoza de tierra feraz y hermosa vega, han quedado totalmente destruidos. En San Juan de Mozarrifar: todas sus casas se han hundido, apenas quedan en pie más de tres edificios, donde se refugian el resto de habitantes. En Villanueva de Gállego, cercano al anterior y situado en una de las zonas más fértiles, más lozanas y hermosas de Zaragoza, las aguas han cubierto todas su tierras y no solo se han perdido las actuales cosechas, sino que se tardará, no un año, sino dos, en poder restablecerse el cultivo”. Se trata de una verdadera catástrofe: “cuya extensión todavía no se conoce, porque no se han restablecido las comunicaciones con muchos pueblos que siguen aislados y yo, temo que además de los dos que he citado, haya otros en que las cosechas se habrán perdido” ante lo cual «debe acudir el Gobierno». Ante esta cuestión, el ministro de Gobernación le responde que «en su presupuesto, no figuran hoy las cantidades que antiguamente se destinaban a estas calamidades» y lo redirige al ministro de Fomento. Tejero responde diciendo que San Juan “ha desaparecido totalmente. Me parece que el caso de que desaparezca un pueblo totalmente es algo excepcional. La vega de este pueblo era un verdadero vergel, sus edificios han desaparecido bajo el agua…”[i] Razones no le faltaban a don Mariano para defender uno de sus feudos más interesantes 

Dos meses y medio antes de la avalada, el 29 de abril de 1923, se habían celebrado elecciones generales para diputados y senadores en las Cortes españolas, serían las última llamada a las urnas para elegir un parlamento bajo la Constitución de 1876, es decir antes del final del régimen de la Restauración. Comicios en los que los candidatos republicanos tuvieron un importante número de votos en la comarca del bajo Gállego; saliendo elegido diputado Mariano Tejero Manero por el distrito de Zaragoza-Borja junto con el liberal José Valenzuela de la Rosa y el conservador Tomás Castellano Echenique[ii]: Como dato curioso resaltar que en el barrio de Montañana, donde tenía su torre el conservador Castellano, el republicano obtuvo 230 votos, muy por delante del segundo el también republicano Lorente que obtuvo 75. Mientras que en Peñaflor; el ganador fue Valenzuela con 107 papeletas, seguido por Tejero con 72. En Zuera el liberal Valenzuela consiguió 164 votos por 118 que alcanzó el republicano Tejero y 221 que obtuvo el conservador Castellano. En San Mateo Tejero obtuvo apenas 16 votos, mientras que su compañero de candidatura Lorente consiguió 200, siendo el que más votos sacó en ese día por delante de Valenzuela con 67 y Castellano con 34. En Villanueva los dos candidatos republicanos obtuvieron 130 votos cada uno, pero quien ganó fue Valenzuela con 190, mientras Castellano, obtenía 160. Un cuarto candidato, Mariano Baselga (que se presentó como Católico) alcanzó los 130 votos, siendo la cifra más alta que obtuvo en todo el bajo Gállego. Había un sexto en discordia de apellido Briz, que tan solo obtuvo un voto en toda la comarca, el correspondiente a Villanueva de Gállego. En San Juan el ganador fue el republicano Lorente con 75 votos, seguido por su compañero Tejero con 52 y el católico Baselga con 47, Tomás Castellano 29 y Valenzuela 9. 

Es curioso destacar que contabilizando los resultados del bajo Gállego (en las localidades citadas) las fuerzas “turnistas” suman en total 1.331 votos por 1.129 de las republicanas, mientras irrumpe el llamado “voto católico” con relativa fuerza (420 votos) en una zona que no es muy religiosa especialmente. El catolicismo social del cual, el cardenal Juan Soldevila Romero fallecido a raíz de un atentado llevado a cabo por un grupo anarquista, mes y medio después de estas elecciones, era su máximo exponente. Por el contrario, esta zona de la huerta norte zaragozana era un importante enclave del republicanismo radical aragonés ya que existían importantes centros de sociabilidad republicana tanto en Zuera, como en Villanueva y San Juan de Mozarrifar. Es curioso también que este sistema canovista finiquitara dos meses después de la avalada, tras el golpe de Estado del general Primo de Rivera. Unos días antes de este acontecimiento, un vecino de Villanueva se quejaba a finales de agosto de este año 23 de que su pueblo «ha carecido en absoluto de auxilio alguno»[iii] a excepción de ayudas puntuales y particulares.

Coincidiendo con las elecciones generales a Cortes y con la conmemoración que desde el Retabillo estamos haciendo de las inundaciones de 1923, vamos a rescatar la figura de un aragonés ilustre que murió en el olvido del exilio, me refiero a Mariano Tejero Manero; un diputado republicano que lo fue desde 1918 a 1923, es decir las últimas Cortes de la Restauración y en febrero de 1936, las últimas de la II República. Había sido elegido por vez primera en 1918 por Zaragoza y revalidó escaño en las elecciones que se habían celebrado apenas dos meses antes de los acontecimientos que reseñamos. Fue en este recién constituido Parlamento, cuando don Mariano hizo un elocuente discurso ante las cámaras solicitando ayuda para las zonas damnificadas en la huerta zaragozana; creo que es la única vez en que Villanueva de Gállego y San Juan de Mozarrifar aparecen citadas en el Diario de Sesiones, algo que solo por eso merece la pena ser reseñado. En esta ocasión, Mariano Tejero dirigió un ruego durante una sesión plenaria de las Cortes Generales «al Ministro de Gobernación o al de Fomento o a los dos o en definitiva a todo el Gobierno» a través de un discurso en el Parlamento diciendo. “Uno de los pueblos y uno de los barrios de Zaragoza de tierra feraz y hermosa vega, han quedado totalmente destruidos. En San Juan de Mozarrifar: todas sus casas se han hundido, apenas quedan en pie más de tres edificios, donde se refugian el resto de habitantes. En Villanueva de Gállego, cercano al anterior y situado en una de las zonas más fértiles, más lozanas y hermosas de Zaragoza, las aguas han cubierto todas su tierras y no solo se han perdido las actuales cosechas, sino que se tardará, no un año, sino dos, en poder restablecerse el cultivo”. Se trata de una verdadera catástrofe: “cuya extensión todavía no se conoce, porque no se han restablecido las comunicaciones con muchos pueblos que siguen aislados y yo, temo que además de los dos que he citado, haya otros en que las cosechas se habrán perdido” ante lo cual «debe acudir el Gobierno». Ante esta cuestión, el ministro de Gobernación le responde que «en su presupuesto, no figuran hoy las cantidades que antiguamente se destinaban a estas calamidades» y lo redirige al ministro de Fomento. Tejero responde diciendo que San Juan “ha desaparecido totalmente. Me parece que el caso de que desaparezca un pueblo totalmente es algo excepcional. La vega de este pueblo era un verdadero vergel, sus edificios han desaparecido bajo el agua…”[i] Razones no le faltaban a don Mariano para defender uno de sus feudos más interesantes 

Dos meses y medio antes de la avalada, el 29 de abril de 1923, se habían celebrado elecciones generales para diputados y senadores en las Cortes españolas, serían las última llamada a las urnas para elegir un parlamento bajo la Constitución de 1876, es decir antes del final del régimen de la Restauración. Comicios en los que los candidatos republicanos tuvieron un importante número de votos en la comarca del bajo Gállego; saliendo elegido diputado Mariano Tejero Manero por el distrito de Zaragoza-Borja junto con el liberal José Valenzuela de la Rosa y el conservador Tomás Castellano Echenique[ii]: Como dato curioso resaltar que en el barrio de Montañana, donde tenía su torre el conservador Castellano, el republicano obtuvo 230 votos, muy por delante del segundo el también republicano Lorente que obtuvo 75. Mientras que en Peñaflor; el ganador fue Valenzuela con 107 papeletas, seguido por Tejero con 72. En Zuera el liberal Valenzuela consiguió 164 votos por 118 que alcanzó el republicano Tejero y 221 que obtuvo el conservador Castellano. En San Mateo Tejero obtuvo apenas 16 votos, mientras que su compañero de candidatura Lorente consiguió 200, siendo el que más votos sacó en ese día por delante de Valenzuela con 67 y Castellano con 34. En Villanueva los dos candidatos republicanos obtuvieron 130 votos cada uno, pero quien ganó fue Valenzuela con 190, mientras Castellano, obtenía 160. Un cuarto candidato, Mariano Baselga (que se presentó como Católico) alcanzó los 130 votos, siendo la cifra más alta que obtuvo en todo el bajo Gállego. Había un sexto en discordia de apellido Briz, que tan solo obtuvo un voto en toda la comarca, el correspondiente a Villanueva de Gállego. En San Juan el ganador fue el republicano Lorente con 75 votos, seguido por su compañero Tejero con 52 y el católico Baselga con 47, Tomás Castellano 29 y Valenzuela 9. 

Es curioso destacar que contabilizando los resultados del bajo Gállego (en las localidades citadas) las fuerzas “turnistas” suman en total 1.331 votos por 1.129 de las republicanas, mientras irrumpe el llamado “voto católico” con relativa fuerza (420 votos) en una zona que no es muy religiosa especialmente. El catolicismo social del cual, el cardenal Juan Soldevila Romero fallecido a raíz de un atentado llevado a cabo por un grupo anarquista, mes y medio después de estas elecciones, era su máximo exponente. Por el contrario, esta zona de la huerta norte zaragozana era un importante enclave del republicanismo radical aragonés ya que existían importantes centros de sociabilidad republicana tanto en Zuera, como en Villanueva y San Juan de Mozarrifar. Es curioso también que este sistema canovista finiquitara dos meses después de la avalada, tras el golpe de Estado del general Primo de Rivera. Unos días antes de este acontecimiento, un vecino de Villanueva se quejaba a finales de agosto de este año 23 de que su pueblo «ha carecido en absoluto de auxilio alguno»[iii] a excepción de ayudas puntuales y particulares. 

Hay que añadir que los senadores aragoneses Mompeón, Guillén y Celorrio, así como los diputados Valenzuela La Rosa, Gascón y Marín, Castellano y Valenzuela Soler se unieron a la iniciativa y se apresuraron «a poner en danza su influencia para que esos pueblos infelices no queden abandonados a su triste suerte como les aconteció, en ocasiones a otros, castigados por idénticos azotes»[iv]



[i] HMZA. La Democracia (diario republicano) Zaragoza 21 de julio de 1923 (página 2: “Nuestro diputado en el Parlamento”) y 14 de julio de 1923.

[ii] HMZaragoza. Diario de Avisos 30 de abrilde 1923 “Resultados elecciones generales en Zaragoza”.

[iii] HMZA. López Marqués, Bernardo (Oficial de Secretaría) “Villanueva de Gállego: un pueblo que pide auxilio” El Noticiero, sábado 25 de agosto de 1923

[iv] HMZA. Heraldo de Aragón, 19 de julio de 1923 (Portada).


Mariano Tejero sobre el fondo del Hemiciclo del Parlamento



[i] HMZA. La Democracia (diario republicano) Zaragoza 21 de julio de 1923 (página 2: “Nuestro diputado en el Parlamento”) y 14 de julio de 1923.

[ii] HMZaragoza. Diario de Avisos 30 de abril de 1923 “Resultados elecciones generales en Zaragoza”.

[iii] HMZA. López Marqués, Bernardo (Oficial de Secretaría) “Villanueva de Gállego: un pueblo que pide auxilio” El Noticiero, sábado 25 de agosto de 1923

domingo, 16 de julio de 2023

Coplas de "Mefisto" dedicadas a la inundación de 1923

Portada del Heraldo de Aragón, correspondiente al 14 de julio de 1923
en la que aparecen las coplas del día referentes a la inundación 
(Fuente: Hemeroteca Municipal de Zaragoza)

Comenzaba esta serie sobre las inundaciones en el bajo Gállego ocurridas en julio de 1923 con una invocación casi bíblica, por aquello de la maldición o el castigo divino tras el asesinato del Cardenal Soldevila acaecido en Zaragoza un mes justo antes de la tormenta y he aquí, que he encontrado algo parecido en la copla que dedicó a las tormentas del año 23 Fernando Soteras Gimeno más conocido por “Mefisto” y que se publicaron el 14 de julio en la portada del Heraldo de Aragón. 

Fernando era natural de Zaragoza, donde había nacido en 1886 en la calle Alfonso y fue uno de los periodistas más populares de su tiempo, a través sobre todo de sus “Coplas del día” en las que glosaba la actualidad cotidiana en las páginas de Heraldo de Aragón y en la que con gran ingenio y fina ironía analizaba la actualidad del momento (Mefisto, Mephisto o Mefistofles es el nombre alemán del diablo). Por consejo paterno realizó la carrera de Veterinaria, que nunca ejerció. Llamado por la pintura, la poesía y el periodismo, se inició en la prensa como caricaturista y tras su paso por varios periódicos zaragozanos, recaló en Heraldo hacia 1916 como redactor. Aquí realizaría una labor muy variada; reportajes, crónica de arte, taurina (con el pseudónimo de Juan Gallardo). Compatibilizaba su labor periodística con la jefatura de un negociado en la Diputación Provincial de Zaragoza y falleció el 18 de septiembre (mi cumple, pero de 1934) en las proximidades de San Lorenzo de el Escorial, al ser arrollado por un tren, el coche en el que viajaba. Uno de los bustos que pueblan la plaza de Aragón en Zaragoza, está erigido en su honor y es obra del escultor José Bueno. 

Yo conocí a Mefisto hace muchos años a través de mi abuelo, al que le gustaba mucho leer el periódico. Por aquella época, hace ahora cuarenta años, el Heraldo en su sección “Hace cincuenta años” reproducía las coplas de Fernando Soteras y al hombre le gustaba volver a leerlas, el caso es que yo también me aficioné es más, cuando se dejaron de publicar tras el cincuentenario del desgraciado accidente, noté casi un vacío. Sé que el periódico editó en su día un libro con las coplas y que incluso se ha escrito una Tesis doctoral, pero no he podido encontrar ningún ejemplar publicado.


Fuente:

Domínguez Lasierra, Juan. “Soteras Giméno, Fernando “Mefisto” en Gran enciclopedia aragonesa (Tomo XI, pág 3123) Unali Ediciones Zaragoza 1981.

sábado, 15 de julio de 2023

La inundación de San Juan en la biblioteca del Palacio Real de Madrid

(Fuente: Hemeroteca Municipal de Zaragoza)

El lunes 3 de diciembre de 1923, sus Majestades los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia llegaban a Zaragoza en visita oficial, acompañados en esta ocasión con el entonces “Presidente del Directorio militar” don Miguel Primo de Rivera. Aprovechando que don Miguel se encontraba en una recepción ofrecida por el Casino Principal de la ciudad (actual palacio de Sástago) una comisión de vecinos del barrio de San Juan de Mozarrifar, encabezada por el Doctor Palomar, “solicitó permiso a la dirección del centro para entrevistarse con el General”. La comisión hizo entrega a Primo de Rivera de un álbum con fotografías de Cepero, reproduciendo detalles de la catástrofe que había sufrido el pueblo unos meses antes. El álbum fue confeccionado en los talleres del Heraldo y está prologado por un texto redactado por don Juan Moneva y Puyol. A su vez, esta decorado con dibujos realizados por el profesor de Caligrafía del Instituto Eugenio García Ruiz Moros[i].

Primo de Rivera hizo llegar el álbum a los Reyes y éste, terminó archivado en la biblioteca del palacio Real de Madrid, donde se conserva y donde recientemente he podido adquirirlo en versión digital. Gracias a él podemos saber que dos tercios de las casas del pueblo fueron arrasadas por la avalada y que a ésta, se unió también el desbordamiento del rio Gállego. Algunas de las fotos son conocidas pero en este caso, poseen mejor calidad.



[i] De Eugenio García Ruiz Moros tan solo he podido saber que fue catedrático de Instituto, que publicó un libro sobre caligrafía muy famoso en su tiempo y que todavía se puede adquirir por las redes y que fue “depurado por responsabilidades políticas” en 1936.





 

Fotografía aérea de San Juan tomada en 1927, cuatro años después de la tormenta y gracias al
vuelo de la Confederación Hidrográfica del Ebro (archivo IGEAR)

miércoles, 12 de julio de 2023

Inundación en San Juan de Mozarrifar (Tormenta de 1923)

Fotografía sobre la zona de inundación (Avalada 1923). Manchada en turquesa la zona de inundación. La flecha azul indica la dirección del agua y en primer término, la ciudad de Zaragoza

Según cuenta Alfonso Vicente Millán en su colaboración al reciente libro publicado sobre las “inundaciones en San Juan deMozarrifar”. Fue al caer la noche del día 10 de julio, cuando comenzaron a circular los primeros rumores sobre la situación en el entorno del barrio zaragozano, situado a 7 kilómetros al norte de la ciudad. El precedente del Canfranero de la tarde, no pudo pasar del kilómetro 6 a la altura de la actual Academia General Militar. Varios viajeros explicarían que una lámina de agua de más de 400, metros inundaba la vía y parecía que el casco urbano del pueblo estaba completamente cercado por las aguas. Enterado de la situación, el Gobernador Civil [Rafael González Cóbos] intenta ponerse en contacto con la zona afectada pero no puede, por lo que da orden al capitán de la guardia civil, señor Carroquino para que junto con el teniente señor Ticio, se desplacen en automóvil a las localidades afectadas. Detrás de la Benemérita, varios reporteros gráficos se unieron a la comitiva que, en dos coches intentaron acceder a Villanueva. 

Los 13 kilómetros que distan entre la capital y la localidad de Bajo Gállego fueron una odisea. A partir del Arrabal ya empezaron a divisar los estragos de la tormenta en forma de árboles con ramas desgajadas que cortaban la calzada y con las cunetas desbordadas. “Los vehículos continúan su camino bajo un fuerte aguacero y relámpagos, siendo difícil conducir sobre la lámina de agua en la que se convirtió la calzada”. No lo cité en la anterior entrada pero el guardagujas del tren, que tuvo que luchar contra la fuerza de la corriente para salvar la vida se llamaba Marcelino Arcada. Comprobado que no pueden pasar a Villanueva, intentan entrar en San Juan pero también les es imposible. “El camino estaba bloqueado a unos dos kilómetros del pueblo. La comitiva tuvo que regresar de nuevo a Zaragoza sin saber en qué situación se encontraban las los localidades ribereñas del Gállego afectadas y sin saber si había más de lo que a primera vista intuían. Antes de regresar, los Números se desplazan al Cuartel de la Guardia Civil, que está en alto, para comunicar las novedades, estando en el lugar, la luz de un gran relámpago les mostró una visión casi apocalíptica; una enorme laguna se confundía con el Gállego a sus pies, “Era la una de la madrugada del 11 de julio y nadie, salvo los vecinos de San Juan y de Villanueva sabían que estaba sucediendo en sus pueblos”. Se da la circunstancia de que las tres parejas de la Guardia Civil del puesto de San Juan que accidentalmente se hallaban en Zaragoza, como más conocedores del terreno intentaron llegar con caballos a los pueblos inundados para prestar socorro a los vecinos. Tras penosos esfuerzos llegaron a la estación de San Juan, donde encontraron al jefe de solo y completamente rodeado por las aguas que alcanzaban en las vías una altura de metro y medio. Los Civiles llegaron después hasta el barrio derrochando heroísmo y hallaron que estaba totalmente desalojado. Los vecinos al notar al anochecer que los campos estaban inundados y que un torrente desbordado amenazaba el casco urbano; huyeron precipitadamente a refugiarse en una fábrica de papel, propiedad de Saturnino Calleja e instalada en una altura del pueblo, así como en la casa de un vecino llamado Mariano Huertos». Es curiosa la reacción del vecindario de San Juan, que denota cierta experiencia en cuanto a cómo hacer frente a las avalanchas de agua, lo que indica que no era la primera vez que los sanjuaneros vivían una de estas calamidades, que poseían cierto conocimiento sobre el terreno y los avisos que éste le enviaba le daba cierta sabiduría popular. «El párroco y su anciana madre fueron los últimos en abandonar el lugar»[i]. Se cree que las aguas habían alcanzado en el pueblo la altura de unos cuatro metros. 

Pasadas las 4 de la mañana del día 11, el propio gobernador encabezó la comitiva junto con los mandos de la Guardia Civil, con el objetivo de conocer de primera mano la situación. “En paralelo, seis guardias civiles de caballería intentaban alcanzar el pueblo, se trataba de los cabos Nicolas Pla y Domingo Paño así como sus compañeros; Blas Domínguez Laborda, Juan Casado Garcia, Ramon Ayala y Francisco Salas”. Llegaron al lugar donde los vehículos no habían podido acceder, y “con un débil farol intentaron acceder al pueblo, caminando sobre las aguas y obligando a nadar a los caballos. A primeras horas de la madrugada consiguieron llegar a un casco urbano desierto, ya que sus habitantes consiguieron salvar la vida refugiándose en la papelera Calleja y en la cercana fábrica de ladrillos de Almorín y Gabás[ii]. El amanecer hizo aparecer un espectáculo dantesco. El cuartel se situaba en altozano, sobre la torre de Palomar, lo que permitió al gobernador ver la extensión de la catástrofe: una laguna que se extendía hasta donde alcanzaba la vista cubría el lugar donde se situaba San Juan, su huerta, la vía férrea y sus torres. Numerosas casas se habían derrumbado, y otras seguían haciéndolo entre estruendo” en medio de un silencio ensordecedor. El primer efecto del desbordamiento de los barrancos fue la rotura de acequias, ya de por si a punto de rebosar, que hizo que el agua canalizada procedente del Gállego se uniese a la inundación he hizo que ésta se multiplicase. Aproximadamente 6.000 hectáreas de cultivo de remolacha estaban en peligro, al margen del resto de la rica huerta del bajo Gállego. “El gobernador solicitó de inmediato la participación de los Pontoneros y Cruz Roja, y pidió al alcalde de Zaragoza víveres y ropa para una población que lo había perdido todo bajo el agua. En un autocamión de la administración militar llegaron al pueblo veinticinco guardias civiles de infantería. No parecía haber daños personales pero en la primera exploración de las calles encontraron a cuatro hombres encaramados en lo alto del tejado de una casa envuelta en escombros. Calcularon unos tres metros de altura de, uno de los hombres se agarraba a una viga del tejado, los otros tres consiguieron sujetarse a los árboles cercanos. La barca de pontoneros consiguió acercarse lo suficiente para poder rescatarlos. Segundos después, la casa desapareció bajo las aguas. Se trataba de Pedro Curbel, Jose Lasheras y los hermanos Mariano y Eusebio Gracia”. Por lo que respecta al tren de Barcelona parado en Villanueva y que debía llegar a las cinco de la mañana, llegó a Zaragoza con doce horas de retraso». 

Un camión municipal consiguió llegar al pueblo con víveres para los trescientos vecinos que se refugiaban en la Papelera Calleja. Traían 600 kilos de pan, 150 kilos de carne, una caja de chorizos y 100 litros de leche. Durante ocho horas las barcas de pontoneros estuvieron cruzando la laguna bajo la que se encontraba San Juan, acercando a los vecinos a la orilla. Durante la tarde las tareas se centraron en intentar recuperar lo que fuera posible de las casas, animales domésticos, comida, muebles etc. La tormenta no entendía de situaciones personales. El ataúd de Dámaso Gimenez, vecino del barrio fallecido dos días atrás, tuvo que ser abandonado en casa y trasladado posteriormente al cementerio en barca. Unas trescientas personas se agolpaban medio desnudas y tapándose con mantas, en la fábrica de papel Calleja. El gerente, don Antonio Zurutuza, puso todos sus medios a disposición de la población”.

Se habla de cerca de cuarenta casas derruidas. La torre de Mariano Gracia, después de evacuar a sus habitantes, cayó con estrepito y la Torre del Francés también se derrumbó. Cuando sobre las 20 horas los pontoneros dieron por finalizadas las tareas de rescate y poco a poco los soldados se fueron retirando, la impresión general era que el barrio iba a desaparecer por completo. Tan solo la torre de la iglesia se mantenía erguida y vigilante sobre las aguas, resistiendo y viendo pasar la vida a través de los siglos.

Torrentera en Villanueva de Gállego

Fotografía aérea de la zona según el vuelo americano efectuado en 1957
GEAR Aragón.






[i] Hemeroteca Virtual (Biblioteca Nacional) El Debate 12 de julio de 1923 (Portada)”El agua destruye dos pueblos aragoneses”.

[ii] La “Papelera de Calleja” pero propiedad de la famosa editorial “Calleja” fundada en 1876 por Saturnino Calleja, el de los no menos famosos cuentos. Popularmente era conocida como “Papelera de las Navas” y al final de nuestra Guerra Civil, fue convertida en un campo de concentración para los presos republicanos que procedían del frente de Cataluña. En la actualidad permanece cerrada.

sábado, 1 de julio de 2023

Balance de Junio


El mes pasado mencionaba el aumento progresivo del pequeño gigante asiático; Singapur pues bien, en éste no solo ha continuado ascendiendo, sino que ha dado el sorpasso situándose en cabeza de la tabla con 2.860 vistas, seiscientas más que en España, tendré que ir pensado en instalarme allí dado el éxito que tengo en la zona del sureste asiático pues he recibido visitas de la India, Indonesia y Taiwan y Camboya entre otros, aunque personalmente lo de los monzones no me atrae mucho.


San Juan y al fondo los Pirineos

Que no se me olvide: tengo no menos de 5 visitantes fijos en el barrio zaragozano de San Juan de Mozarrifar, el otro día me pidieron que les recordara, no todo van a ser potencias extranjeras es más, que en casa te aprecien, pues a uno le motiva.

lunes, 19 de junio de 2023

Video sobre la inundación en San Juan de Mozarrifar en 1923



José Miguel Sánchez Aguilar (JOMISAG) es un vecino de San Juan de Mozarrifar y apasionado de la fotografía y la imagen ha compuesto un video Centenario Inundación 1923. Un relato emotivo de un recuerdo que permanece todavía vivo en los recuerdos de los nietos de aquellos que vivieron una tormenta excepcional el 10 de Julio de 1.923 cuando una concatenación de fenómenos atmosféricos provocaron una terrible inundación que anegó San Juan de Mozarrifar (Zaragoza). Con este video se puso fin al acto de presentación del libro sobre la inundación de 1923 como homenaje a todas las víctimas de la misma y del pueblo entero.


Presentación libro sobre Inundación de 1923 en San Juan de Mozarrifar (Zaragoza)


Bonita tarde la de ayer en San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) con un auditorio lleno, lo que estimula bastante y es de agradecer pensando que estaban en Fiestas y un domingo por la tarde y como se dice en las grandes ocasiones, entregado. Fue de agradecer también, la presencia del Delegado del Gobierno en Aragón don Fernando Beltrán. En la iglesia parroquial, a cuyo responsable agradecemos su interés y disposición en todo momento y con éxito a la hora de entregar ejemplares de la obra colectiva: La inundación de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) en 1923 un libro casi auto editado y que está publicado en Amazón y hay ejemplares disponibles en el bar Los Juncos de San Juan y también a través de esta página Clikeando aquí: AMAZON. 

Intervinimos en el acto, además de la Alcaldesa Erika Fuertes Rodrigo, que lo presidió y Alfonso Vicente Millán que hizo una breve introducción, los colaboradores en la publicación:

ü Antonio Gracia-Diestre que nos habló de “Sant Johan de Meçarifal. Un recorrido medieval por el término y otras noticias”.

ü Ramiro Adiego Sevilla con su contribución “1923. El año del golpe de estado de Primo de Rivera”

ü Fernando Domínguez Castro explicando los “Daños y situación meteorológica” de la tormenta acaecida ahora un siglo.

ü Alfonso Vicente Millán que expuso “Un día de furia: crónica de la caída y reconstrucción de un pueblo”. Con un interesante “Análisis demográfico de San Juan en 1923 y 1925.

ü Posteriormente intervinieron Antonio Gracia-Diestre y Alfonso Vicente Barra analizando la “situación sanitaria en San Juan” antes, durante y después de la “avalada” del año 23

ü Y para terminar un servidor que hablo de las inundaciones en el bajo Gállego desde que se tiene noticia y las consecuencias de la tormenta del 10 de julio de 1923 y sus consecuencias.

ü Para terminar se proyectó un audiovisual firmado por José Miguel Sánchez Aguilar titulado; Centenario Inundación 1923. Que fue muy emotivo y que lo compartiré en la siguiente entrada.


Los autores con el Delegado del Gobierno (Foto: Heraldo de Aragón)


martes, 13 de junio de 2023

Presentación libro sobre la tormenta de 1923


Poco antes de las Navidades pasadas se puso en contacto conmigo Alfonso Vicente Millán, a quien conozco desde que nació. Me preguntó si tenía intención de hacer algo con motivo del centenario de la tormenta de julio de 1923. Le contesté que seguramente escribiría algo pero no tenía nada seguro, fue entonces cuando él me propuso participar en esta publicación que va a ser presentada el próximo domingo 18 de junio en San Juan de Mozarrifar (Zaragoza). Agradecerle a él y a Antonio Gracia Diestre su confianza por haber contado conmigo en este proyecto y espero que todo salga bien, después del esfuerzo que hemos realizado todos y sobre todo Alfonso, os esperamos a todos los que esteis interesados en el tema.



lunes, 12 de junio de 2023

Se acerca la tormenta

En la imagen la zona de inundación de la tormenta de 1923

El día 4 de junio se han cumplido cien años del asesinato del Cardenal Soldevila y justamente un mes después del magnicidio, ocurrió un suceso que en otros momentos se podría haber achacado a un designio divino. No hay que olvidar que en los últimos 400 años, tan solo han muerto violentamente dos cardenales en el mundo; el de París durante los sucesos de la Comuna y el de Zaragoza. Lo ocurrido a partir de la madrugada del día 10 de julio de 1923 bien podría considerarse como un castigo del cielo por tamaña acción contra un príncipe de la Iglesia por si fuera poco, la tragedia se desencadenó en la inmediaciones del monasterio de San Juan de la Peña, el lugar donde nació el reino de Aragón bajo vasallaje del pontífice romano. 

En el despertar de ese día, los zaragozanos pero también muchos aragoneses se sobresaltaron estremecidos por los temblores de tierra de un terremoto que se ha cifrado entre 7 y 8 grados en la escala de Ritcher que había ocurrido en la Canal de Berdún, entre la sierra de San Juan de la Peña y la cordillera pirenaica y cuyo epicentro se situó entre las localidades de Martes, Bagüés y Mianos, sus efectos se sintieron en el suroeste francés y en el centro de la Península. Seguidamente y sin solución de continuidad, como si del Apocalipsis se tratara, se produjo lo que hoy dirían una ciclogénesis explosiva y es que una tremenda tormenta descargó sobre la ciudad de Zaragoza en las casi 24 horas siguientes. Una granizada que tuvo sus ramificaciones por toda la geografía aragonesa incluso, en las zonas donde se había producido el terremoto. El centro de esta tormenta se encontró en el monte del Castellar y las localidades más afectadas fueron Villanueva de Gállego, San Juan de Mozarrifar y bastantes zonas de Zaragoza y sus inmediaciones. Las tormentas con mayor o menor fuerza se extendieron por toda la geografía aragonesa.

Sepultura del cardenal Soldevila en el Pilar