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sábado, 19 de agosto de 2023

Asso Veral cien años después del terremoto

Cuando uno llega a Aso Veral (en el límite de las provincias de Zaragoza y Huesca, en plena canal de Berdún y a la entrada del Pirineo) lo primero que le llama la atención es la cantidad de construcciones en adobe que hay, en una zona donde para nada o muy poco se prodiga este elemento constructivo y donde reina la piedra y la pizarra. Pensé que seguramente esta circunstancia es una consecuencia más del terremoto que sufrió la localidad hace ahora cien años, muchas de sus viviendas y corrales fueron destruidos y sustituidos por construcciones de tapial, más barato y en caso de nuevo seísmo, más fácil de reconstruir y sobre todo, como anunciando lo que después iba a vivir la zona de la Canal, el abandono, la emigración y el desarraigo, para qué invertir aquí, si nos tendremos que ir fuera a buscarnos la vida. 

Sin embargo este detalle, la construcción en adobe es lo que primero llamó la atención al sismógrafo Rey Pastor, cuando visitó la zona en agosto de 1923, un mes después del terremoto. Según sus anotaciones, “el pueblo está asentado al pie del monte Orba, sobre estratos arcillosos del eoceno medio, en terrenos análogos a los que sirven de fundamento en el vecino pueblo de Villareal”. Achaca la utilización del adobe por no existir en las inmediaciones cantera de fácil explotación “los muros están revestidos con mortero de cal y arena, la primera procedente de los estratos calizos del monte Orba y la segunda del río Aragón. En varios edificios se ha construido una planta de mampostería y las superiores de adobes”. El aspecto de las casas es de buen efecto pero resultan de escasa solidez y duración sin embargo, se ha comprobado que las que mejor han aguantado las sacudidas fueron las de mampostería. “Casi todos los edificios han sufrido cuarteamiento de artistas y ángulos y aquellas casas que ya estaban verdaderamente ruinosas han quedado inhabitables, las de dos plantas de adobe con sus muros enlucidos por ambos paramentos, han sufrido muy poco o casi nada y hasta una vivienda del mismo material con cuatro plantas, apenas ha tenido ligero desplome de un muro, son necesarias derribar cuatro casas. Afectadas son en total 35”. Destaca la existencia en las inmediaciones del pueblo de un manantial termal, cuyas aguas tienen las mismas características que las de Tiermas, éste, el de Asso no sufrió alteración en su composición ni temperatura tras las sacudidas de la Tierra. 

Madoz recoge que el casco urbano tenía a mediados del siglo XIX 20 casas, distribuidas en varias calles, de las cuales una se halla bien empedrada y las demás son de peña. Habla del manantial refiriéndose a que “no se ha hecho de ellas [las aguas] el oportuno análisis, pero obran prodigiosos efectos, especialmente en los jóvenes que padecen de dolores, en términos de darse repetidos casos en que algunos de aquellos conducidos en caballerías y camillas, a los 6 u 7 días de haberse barnizado con el barro de esta fuente, volvieron a sus casas por su propio pie, gozando después de la más completa salud”. 

Unos años antes del terremoto, Asso contaba con 200 habitantes, que en los años centrales del siglo XX disminuyeron hasta llegar a los 60 en el último cuarto del siglo. Hoy en día lo que más llama la atención del caserío, además de la iglesia fortaleza, es el mausoleo de su cementerio. El pueblo posee una historia singular. En el siglo XVII pertenecía a los condes de San Clemente en honor a la ermita homónima existente en el término municipal, Luego pasaría a ser propiedad de los condes de Parcent y Contamina y a comienzos del siglo XIX el señorío recayó en manos de los marqueses de Ayerbe, que ostentaban el título de condes de San Clemente. En 1837 el pueblo se verá afectado por la ley sobre señoríos hasta llegar a un acuerdo en 1849 entre los vecinos de Asso y el marqués de Ayerbe que era en ese momento don Pedro Ignacio Jordán de Urriés y por el cual se reconocían los derechos señoriales a cambio de ventajas para los habitantes, entre las que se destacan el acceso a la propiedad de las viviendas. Posteriormente el pueblo pasó a ser propiedad de los marqueses de La cadena que la han mantenido hasta nuestros días, de modo que Asso Veral significa un caso singular de perduración señorial en los comienzos del siglo XXI. 

Mateo Suman en su Corregimiento de las cinco Villas, realizado en 1802 y publicado por la Institución Fernando el Católico cita que en el año 1137 "Fortunio Garcés de Guerendiain y su mujer Mencía dieron al monasteiro de Leyre su palacio de Aso". Madoz lo cita como Asso con dos “ss” y sin apellido, sin embargo se refiere al riachuelo que atraviesa el municipio como Asso Veral. Rey Pastor lo cita como Asoberal pero en el Retabillo vamos a nombrarlo como Asso Veral que parece ser es su nombre más comúnmente aceptado.  En la actualidad es un barrio que pertenece a la vecina localidad de Sigüés.


Asso Veral (Zaragoza)

Cementerio con su imponente panteón, que no pertenece a la familia propietaria

La imagen superior corresponde a un fotografía que aparece en la obra Aragón pueblo a pueblo de Alfonso Zapater, la inferior corresponde a una imagen actual del pueblo.







martes, 1 de agosto de 2023

Terremoto en la canal de Berdún (10 de julio de 1923)

Onda expansiva del terremoto de la Canal de Berdún (Huesca) Google maps

Iniciaba esta serie sobre las tormentas del año 1923 con una mención a un terremoto que sacudió el norte de Aragón pocas horas antes del aguacero, en esta entrada nos vamos a centrar en esos sucesos cuyo epicentro se situó en la llamada "Canal de Berdún". Hacia las cuatro de la madrugada del martes 10 de julio de 1923 en la ciudad de Zaragoza, se sintieron varios temblores sísmicos. El último de ellos de cierta intensidad se registró hacia las cinco y media. Estos movimientos telúricos formaban parte de un terremoto que tenía su epicentro en la Canal de Berdún, entre las altas Cinco Villas de Zaragoza y los valles pirenaicos occidentales en la provincia de Huesca. El del día 10 de julio fue el primero de una serie, que se fueron repitiendo en días sucesivos entre el 13 y 21 de ese mismo mes de julio. Todos estos seísmos oscilaron entre una intensidad de 5 a 8 en la escala Mercalli, siendo el de mayor virulencia el primero ocurrido en la madrugada del día 10. El ingeniero, geógrafo y director del centro de sismología de Toledo, Alfonso Rey Pastor se trasladó a princios de agosto a la zona y ubicó el epicentro en la localidad oscense de Martes, situada a orillas del río Aragón y frente a la localidad de Berdún, villa que da nombre a esta canal que configura el valle del Aragón. Por noticias publicadas en la Prensa al día siguiente, se pudo saber que la extensión del área afectada por el terremoto abarcó toda la región del NE., peninsular. Llegando por el sur hasta la provincia de Madrid y por el norte a las regiones francesas de Aquitania y Bearn. «Los epígrafes de los telegramas comunicados por los periódicos anunciaban los grandes daños sufridos en numerosos pueblos de las provincias de Huesca y Zaragoza con la aparición de agrietamientos en el suelo, salida de llamaradas por los mismos, incendio de montes, etc. Los más agoreros dieron por seguro la aparición inminente de un volcán que hubiera estado apagado durante milenios en los Pirineos, lo que causó el pánico entre la población»[1]. En la localidad de Martes (Huesca) el terremoto destruyó dos casas y el resto de 98 que tenía el pueblo tuvieron que ser derribadas o reformadas. El vecino pueblo de Bagüés, el seismo derribó 7 casas. En Berdún hubo que demoler 11 y resultaron con daños considerables 249, del total de 260 con que constaba en ese momento el casco urbano.

Zona "Cero" del terremoto, señalado en rojo las localidades más afectadas
Google maps
 

Otra localidad vecina, Mianos en la que por entonces había 44 vecinos distribuidos entre 45 edificios. Se pararon todos los relojes, incluido el del templo parroquial en el que además, se desplazó la pila bautismal y el baldaquino tornavoz además, se agrietó la torre. Brechas que siguen hoy en día presentes en su cara oeste. El pueblo se situaba (y continua siendo así en la actualidad) en un lugar elevado y en terreno firme, constituido por margas arcillosas y areniscas datadas del eoceno superior (hace 56 millones de años). Las construcciones, por aquél entonces estaban hechas con areniscas y arcillas que resultaban muy baratas. Se usaba el mortero de cal, que muchas veces era sustituido por barro. Se sabe que en el año 1700 otro terremoto destruyó los pueblos de Bahón y Ena (también en el mismo valle del Aragón y próximos al municipio de Villarreal de la Canal) quedando únicamente sin caer las iglesias y un convento. Los supervivientes de esta catástrofe fueron autorizados a ocupar el convento abandonado por las monjas, otorgándosele toda clase de medios para levantar un nuevo pueblo; el propio Villarreal de la Canal. En Biniés, situado delante mismo de la foz que da entrada al valle de Ansó y tal como dicen algunos testimonios “se partió un monte con estrépito enorme” por lo que dicha montaña es conocida a partir de entonces como “El Trueno”. En el de 1923, localidades como Jaca, situada a 30 kilómetros del epicentro también se vieron afectadas. Lo mismo sucedió en las navarras Burgui y Castillonuevo, así como las zaragozanas de Tiermas y Salvatierra de Esca (todas ellas sobre la foz de Sigüés)[2]. En Tiermas la torre de la iglesia se desplomó y en el vecino pueblo abandonado de Escó, todavía son visibles grietas en las fachadas de algunos edificios producidas por este movimiento telúrico. 

Para hacernos una idea de la magnitud del fenómeno, el terremoto de Lorca acaecido en mayo de 2011, fue un seísmo de magnitud 5,1 según la escala de Richter, que es el baremo actual para medir la intensidad de los seísmos. Esta intensidad equivale a la magnitud VII de la escala Mercali, que es con la que se midió la fuerza del seísmo en la Canal. En el caso de Murcia l movimiento sísmico fue sentido también en las provincias de Almería, Albacete, Granada, Jaén, Málaga, Alicante, Ciudad Real y algunas zonas de la ciudad de Madrid, donde el tipo de suelo amplifica los movimientos en ciertos barrios. En esta ocasión, el temblor fue especialmente grave debido a la combinación de poca profundidad (a un kilómetro bajo la superficie es muy excepcional) y una magnitud moderada. Dio como resultado un gran temblor que se sintió en toda la región de Murcia. En Lorca, cerca del epicentro del seísmo, grandes movimientos de tierra registraron una intensidad de VII en la escala de Mercalli, mientras que otras zonas cercanas detectaron movimientos de. En total el evento desarrolló la misma potencia que una explosión de 200 toneladas de TNT[3].

La Canal desde Arrés (Huesca)

 


[1] Antonio Aretxabala: https://antonioaretxabala.blogspot.com/2012/07/el-terremoto-de-martes-huesca-de-1923-y.html

[2] Rey Pastor, Alfonso. “El período sísmico de la Canal de Berdún (Pirineos)” 1923-25 Instituto Geográfico y Catastral – Servicio sismológico. Estación Sismológica de Toledo 1931.

[3] Varios: “Informe geológico preliminar del terremoto de Lorca del 11 de mayo del año 2011” Instituto Geológico y Minero de España, Grupo de Tectónica Activa, Paleosismicidad y Riesgos Asociados de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid y Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. 47 págs