martes, 28 de agosto de 2018

El primer ayuntamiento de la Transición en Villanueva de Gállego

Tomás Calvo Ovedé, en el centro de la imagen con traje claro


A raíz del fallecimiento de Tomás Calvo Ovedé, he estado revisando lo que escribí y publiqué en su día; sobre la época en que fue alcalde “Villanueva de Gállego: Un lugar en la huerta (DPZ. 2008)”. Tengo que decir que Tomás me dijo en su día que había leído el libro y que le gustó mucho, nunca me reprochó nada ni apostilló nada sobre lo que dije o dejé de decir, lo que es de agradecer ya que suele ser bastante frecuente que alguien ofrezca su visión desinteresada sobre determinado asunto, fuera o no protagonista. Es cierto que su mandato fue intenso, como lo son todas las épocas de cambio, no hay que olvidar que le tocó vivir el 23 F como alcalde; es lo único que me interesaba realmente que me contara de su experiencia y una vez me explicó que pasó toda la noche en el Ayuntamiento esperando noticias, cuando vio que la cosa “estaba más o menos controlada” se marchó a casa. He ampliado un poco y corregido sobre lo que escribí en su día y más o menos, esto es lo más destacable de aquellos años en los que éramos más jóvenes, más “rojos” y más idealistas:

Las primeras elecciones municipales, tras la aprobación de la Constitución de 1978, dieron como resultado una composición bastante heterogénea desde un inicial punto de vista. El primer Ayuntamiento democrático, en cuarenta y tres años, estaba compuesto por 5 concejales de una candidatura independiente conocida por “la UAGA” y, que estaba integrada en su mayoría por agricultores locales, con una media de edad que oscilaba entre los cincuenta años en la que había desde miembros procedentes de viejas familias republicanas de la localidad hasta integrantes de la derecha tradicional. UCD obtuvo tres concejales. Esta candidatura estaba compuesta por personas de mediana edad, entre los treinta y cinco y los cuarenta años. Tenían en común no depender básicamente de la agricultura además de no haber vivido la Guerra, en esta se encontraba Tomás Calvo. Los tres concejales siguientes componían una candidatura de la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), agrupación que había arraigado en el pueblo gracias a la implantación del Sindicato Unitario de Trabajadores. Esta fuerza política se había fundado en 1969 a nivel estatal, pero funcionada en Aragón desde 1975 en el seno de Comisiones Obreras, estaba compuesta por un reducido núcleo de profesionales, obreros y estudiantes, propugnaban un debate popular sobre la Constitución y la autodeterminación de todos los pueblos de España, en la región llegaron a obtener doce concejales en las municipales de 1979, de los cuales tres estaban en Villanueva[1]. En realidad ORT tenía un poso menos radical del que parecían anunciar sus siglas y estaba muy influenciada por el Cristianismo de baje, muy de moda en aquellos días. Como Alcalde fue elegido Tomás Calvo de UCD, con el apoyo de los concejales de ORT. Este acuerdo, que parece sorprendente, no lo es tanto visto desde dentro. En definitiva se trataría de un pacto generacional tal y como lo expresó en su día Calvo «La candidatura independiente era de personas mayores, con arraigo, contra los que UCD no tenía nada en contra… Tal vez mi mayor juventud, el tipo de vida más al ritmo de ahora, determinó el apoyo de la ORT»[2].

Tomás Calvo cortando la cinta inaugural de la Casa consistorial junto con el entonces Presidente de la DPZ y el Gobernador Civil de Zaragoza

El espacio agrícola villanovense sufrió, tras la expropiación del Castellar, una transformación sustancial importante. En un primer momento el cambio fue debido a la escasez de terreno cultivable en proporción a los medios de explotación que se poseían en la época. Villanueva contaba en 1982 con casi un tractor por agricultor (en el pueblo había 112 personas dedicadas “al campo”) 32 cosechadoras y unas setenta herramientas mecánicas de todo tipo[3], aunque existía una diferencia considerable entre aquella maquinaria que había quedado anticuada rápidamente y otra más moderna a raíz de las inversiones realizadas en El Castellar. El bajo precio de los productos agrícolas, algo que venía de años atrás, se vio agravado por la carestía del mantenimiento de esta maquinaria así como por el precio de fertilizantes y carburantes. Por otro lado, el salario medio en el campo era a principios de los años ochenta de unas 1.800 ptas. diarias, mientras en la industria era sensiblemente superior[4]. La carestía de terreno cultivable se intentó paliar mediante una reparcelación del monte patrimonial, con todo muchos de los expropiados ya no pudieron volver a dedicarse exclusivamente a la agricultura o ganadería y tuvieron que buscar trabajos complementarios. La industria y la ciudad ofrecían mejores expectativas. La superficie a parcelar fue de unas 4.000 has., en lotes de 5 Has., éstos fueron adjudicados mediante sorteo entre la mayoría de los vecinos. El reparto se llevó a cabo en 1980[5]. En el año 1984 el rendimiento del monte fue de 250.000 Qm., sus efectos fueron más simbólicos que efectivos con el paso del tiempo. Con todo la zona más rentable son las 1.250 has., de regadío. El cultivo principal es el maíz y la alfalfa, aunque en los últimos tiempos se han introducido nuevos cultivos dedicados a la industria agroalimentaria e invernaderos. Otra víctima de la expropiación fue la ganadería que pasó de ser extensiva a estabulada. Hacia 1990 la agricultura representaba un 14% de la actividad económica, en 1947 suponía el 55%, seguida muy de cerca por la construcción. En este momento la industria representa el primer lugar, con un 40%. La mayoría de la industria eran en ese momento pequeñas empresas y talleres ubicados en los polígonos tradicionales que recibieron un impulso definitivo en 1986 con la instalación del centro regulador de SABECO, esta medida marcó el inicio de un proceso rápido de asentamiento de industrias en la localidad. Según las cifras comparativas con 1947 tan apenas había subido un punto la actividad industrial respecto a ese año sin embargo, unida a la construcción, la cantidad asciende a más del  cincuenta por ciento de la actividad económica local. Por el contrario el sector servicios tiene una fuerte subida desde el 6%, cuarenta años atrás al 35% en 1991.

Las popularmente conocidas por "Cien viviendas" sociales

Ya a finales de los años setenta, los informes de la Cámara de Comercio de Zaragoza, indicaban sobre «las posibilidades de instalación de nuevas industrias, que son muy excelentes por las ventajas que el Ayuntamiento estaría dispuesto a dispensar a los futuros industriales»[6]. Sobre todo, ocurrió esto, tras la reforma del Plan de Ordenación Urbana del año 1982. Dicha reforma facilitó la ampliación de los polígonos ya existentes en 16.000 m2 de suelo industrial, para la ubicación de 15 industrias en el año 1984[7]. En 1982 se inauguró la construcción de un centenar de pisos de protección oficial, con préstamos a largo plazo que supuso también el asentamiento de población en Villanueva, pues el número de vecinos no superaba los 2.500 habitantes, una cifra que se encontraba estancada desde la posguerra y que amenazaba con disminuir en los siguientes años. Esta fijación supuso que muchos villanovenses que todavía vivían en los extrarradios fijaran sus residencias en el núcleo principal y que otras familias que vivían de alquiler, adquirieran una vivienda en propiedad.

Con todo el aspecto del casco urbano era eminentemente rural, con edificaciones de una y dos plantes y algunas calles sin urbanizar, fue precisamente en el período 1980-85 cuando se llevó a cabo la finalización de los últimos tramos que todavía quedaban por asfaltar en la población, se levantaron parques, un pabellón municipal, se plantearon urbanizaciones y se construyó el actual edificio municipal que ha demostrado tener una funcionalidad que no poseía el anterior, mucho más antiguo a pesar de que poseía una fachada bastante racional y modernista, sin embargo se prefirió por construirlo todo de nueva planta. A pesar del futuro prometedor que podía suponer para Villanueva  estas infraestructuras y sobre todo la construcción de la autovía, lo cierto es que el crecimiento posterior de la localidad fue bastante convulso por culpa de lo que después se ha dado en llamar “la burbuja inmobiliaria”, pero esto es otra historia.






[1] Javier Delgado Echevarría, “Organización Revolucionaria de Trabajadores” GEA., tomo IX, pág. 2515.
[2] Esfuerzo común.
[3] INE & Ministerio de Agricultura, Censo agrario de España, 1982 (información correspondiente a Vª.Gº. en el volumen correspondiente a la provincia de Zaragoza).
[4] Informes de la Cámara de Comercio e Industria de Zaragoza: años 1975, 76, 79, 81 y 84.
[5] Esfuerzo común,
[6] Cámara Oficial de Comercio e Industria de Zaragoza. Desarrollo industrial y mercantil en la Provincia de Zaragoza. Ejercicio 1979, pág. 460.
[7] Ibídem, año 1984, pág. 366.
Cuatro años de gestión (1983-1987). Boletín propaganda electoral del PAR en Villanueva de Gállego para las elecciones de mayo de 1987.

domingo, 26 de agosto de 2018

Tomás Calvo Ovedé

Hoy toca despedir a Tomás Calvo, el primer alcalde democrático de Villanueva tras la Dictadura franquista. Estuvo en el cargo durante ocho años, es el único que hasta ahora, ha logrado obtener el apoyo de siete concejales, cifra que alcanzó en su segundo mandato y fue, en los veinte años siguientes determinante en muchas ocasiones de la vida municipal. Hoy nos ha dejado todo un referente villanovense del último cuarto del siglo XX y es que, bajo su cargo, el pueblo tuvo grandes transformaciones que han sido visibles a lo largo del tiempo, unas veces mejor comprendidas que otras. Destacar que la actual casa consistorial fue idea suya.

Estaba pensando que poner sobre él y me ha venido a la cabeza publicar el primer saludo que hizo como Alcalde de Villanueva en el programa de Fiestas del año 1979, cuando accedió al Ayuntamiento.

DEP. José Tomás Calvo Ovedé.


viernes, 24 de agosto de 2018

Efectos del Sol en las torres gemelas del Actur (Zaragoza)


Personalmente uno de los efectos más espectaculares que hacen los últimos rayos de Sol, ante de ocultarse, sobre las Torres del Actur en Zaragoza, no se produce todos los días, pero cuando ocurre es un espectáculo.

lunes, 20 de agosto de 2018

Escuelas del barrio del Comercio




El barrio del Comercio de Villanueva de Gállego recibe su nombre de unos viejos molinos papeleros construidos sobre el cauce de la acequia de Rabal durante la baja Edad Media y que en el siglo XVIII se transformaron en fábricas de la Real Compañía de Comercio. Fue tal el éxito de la implantación de estas industrias, que la localidad dobló su población en pocos años. Alrededor de aquellos telares y molinos había viviendas de los obreros, algún labrador, tienda, cantina, una pequeña iglesia y más tarde una escuela a la que acudían los habitantes de las torres o casas de campo próximas, que eran bastantes. El núcleo se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX y aún pensó en emanciparse del ayuntamiento de Villanueva.



Cuando la papelera cerró sus puertas a principios del siglo XX, en las naves y sus alrededores siguieron viviendo los habitantes de esta pedanía villanovense hasta que durante la II República se pensó en construir unas escuelas, en un solar ubicado junto a la entrada del barrio viniendo de San Juan de Mozarrifar. Justo en un cruce de caminos entre la cabañera del Merzalar, que discurría desde el viejo camino real hacia el río Gállego y el que viniendo desde el barrio zaragozano y el Batán, se dirigía a Villanueva. El ayuntamiento de la localidad pretendía paliar de esta manera los efectos del paro construyendo, entre otras cosas unas escuelas en un barrio que por entonces contaba con casi un 20% del padrón municipal, entre el núcleo del Comercio y las casas de campo que había en la zona del Batán. Según me cuenta Julián Fuertes el terreno fue donado por Pedro Alsina, un industrial cuya familia tuvo la última fábrica de papel en Villanueva hasta finales del siglo XX.


El proyecto es de 1936, así que es de suponer que las escuelas no estuvieron a punto hasta finalizar la guerra. No obstante la obra no es muy complicada; consta de dos edificios adosados en una sola planta y a doble vertiente. Uno de ellos es la vivienda del maestro y el otro la escuela propiamente dicha y que da a un pequeño patio de recreo cerrado por una tapia, en la parte posterior de la casa existe un huertecito para consumo del maestro. Las escuelas del comercio estuvieron en funcionamiento hasta mediados de los años ochenta del siglo XX, cuando muchas personas del barrio y de las torres adyacentes se mudaron a Villanueva, San Juan y Zaragoza. Pero sobre todo a Villanueva, fue entonces cuando ya no quedaron niños en el barrio y cerraron. Desde entonces permanecen abandonadas, aunque hay alguna ventana abierta que permite el acceso desde el camino de San Juan y también desde el cajero de la acequia de Rabal que pasa justo al lado.
 
Gentileza Julián Fuertes

Además de como escuela, funcionaba como ermita pues tras la mesa del maestro existe todavía un armario empotrado en la pared en el que se guardaba una talla de la Virgen. Yo personalmente recuerdo cuando era monaguillo que, en cierta ocasión fui con el cura de entonces de Villanueva, Mossen José, a ayudarle a misa con motivo de las fiestas del Comercio, que eran el primer domingo de septiembre o alrededor del 8 de ese mes, (Natividad de la Virgen). Recuerdo como el cura abrió el armario donde se encontraba la imagen y el aula de repente se transformó en una iglesia, en la que colgaba algún que otro mapa de España y la pizarra, los pupitres servían para sentarse los fieles y la mesa del maestro hacía las veces de altar. Esta experiencia se me quedó grabada y treinta años después un día, pasando con la bicicleta por delante del edificio me acordé de aquel armario y como vi que se podía entrar en las escuelas, accedí. Aunque la casa ya parecía muy deteriorada y el huerto dejado, el aula estaba casi intacta, igual como yo la había visto hacía tantos años. El armario estaba cerrado y lo abrí y allí estaba esperándome la Virgen, como yo la había visto de niño. Ante tal aparición hice lo que se suele hacer en estos casos (no llevaba la cámara así que no le pude hacer fotos), informar de la sucedido a las autoridades eclesiásticas del lugar es decir, al entonces párroco de Villanueva, el recientemente fallecido Jesús Marín. Podría haber ido a casa a por la cámara y volver, pero es que cuando se te aparece la Virgen no puedes pensar en mucho más. Pocos días después el mismo párroco me informó de que la imagen había sido llevada a la iglesia, Julián Fuertes me pasó una foto en la que aparecía la imagen restaurada ya que suele llevarse al barrio cada vez que se celebra la fiesta anual del barrio y en el que se juntan los viejos vecinos de la papelera.
Gentileza Julián Fuertes

Un dato histórico y curioso es que muy cerca, o quizás en el mismo lugar donde hoy están las escuelas, se levantó durante la Edad Media y hasta finales del siglo XVIII una ermita dedicada a la Virgen, bajo la advocación del Merzalar, que es la zona que se encuentra justo al otro lado del camino donde se encuentra el edificio. Posteriormente, en torno a la cercana torre Lindar, se encontraba el anexo parroquial villanovense en honor a San Bernabé y en las viejas fábricas del Comercio también existió una capilla dedicada a la Virgen del Pilar, cuya imagen se conserva en la parroquia del Salvador de Villanueva. La capilla existente en las escuelas vendría a sustituir a todos estos centros devocionales anteriores.

Es una pena ver este edificio singular de la historia villanovense cerrado y abandonado en un cruce de caminos, perdido en medio de la huerta y expuesto a que alguien entre en su interior y los estropee más de lo que está. Sería una bonita idea rehabilitar ese edificio como era; con su capilla y sus pupitres de los años cincuenta, a modo de museo escolar y que al menos una vez al año, los vecinos pudieran disfrutar de él. Un pequeño lugar que nos recuerde a todos lo que fue el Comercio, lo que representó y representa para Villanueva y para su historia y a la vez, con la excusa de la ermita hacer un espacio de convivencia, ocio y entretenimiento.





sábado, 18 de agosto de 2018

Dance de las Pedrosas



El dance de las Pedrosas, como la mayoría de este tipo de representaciones desapareció durante el primer tercio del siglo XX. En el caso de este pueblo la última vez fue durante las fiestas de San Bartolomé en 1931. Los republicanos pensaban, no sin cierta razón que este tipo de actuaciones estaban vinculadas con el poder religioso y no dejaban de ser una manera de control social, sobre todo en los hombres que eran los que menos frecuentaban la iglesia. Tras la Guerra Civil y la posguerra vino la emigración y el dance quedó casi en el olvido, hasta que la revista Suessetania recuperó la memoria de supervivientes de aquella última representación (Gregorio Ibor y Francisco Pérez Alegre. Fue entonces cuando un grupo de vecinos decidió recuperar esta tradición perdida hacía sesenta años y que se viene repitiendo con altibajos en los últimos tiempos.


El dance recorría las calles del pueblo dos veces a lo largo del año. La primera era el 24 de agosto, durante las fiestas en honor a San Bartolomé y la segunda el 26 de diciembre, fecha en que se celebraba el Voto a San Roque. El actual se viene representando el 16 de agosto en honor a ambos santos. La comparsa estaba integrada por ocho miembros más el mayoral y el rabadán, todos eran hombres y siempre se actuaba por la mañana. Una peculiaridad de este dance consiste en que no existen dos bandos diferenciados (moros y cristianos que es la representación más habitual) sino que todos ellos vestían de blanco con una chaquetilla ribeteada en rojo y una faja roja (color cardenal), zapatillas con adornos y cascabeles y en la cabeza luce un gorro con adornos (el uso de corbata es optativo). A partir de ahí, cada integrante del grupo confeccionaba el vestido a su manera. El mayoral lo hacía de verde y el rabadán de azul, muy similar a los trajes utilizados en el dance oscense.

Según los testimonios recogidos por Tremedal Casas Delgado, los danzantes iban en cabeza de la procesión a la ermita, seguidos de San Bartolomé, San roque, la Virgen, el sacerdote y los fieles. La liturgia se iniciaba en la puerta de la iglesia. Consistía el recorrido en dar una vuelta al pueblo por sus afueras hasta llegar a la ermita de San Roque, situada a unos 500 metros del casco urbano. Durante el recorrido se bailaba tanto el Pasacalles con espadas como el “paloteao”. Se volvía de nuevo a la iglesia tras haber efectuado cuatro o cinco paradas, una de ellas en la plaza mayor donde, tras el baile de cintas hacía su aparición el rabadán con una carga de leña, como si viniera del monte. Era entonces cuando se establecía un diálogo con el mayoral, en el que aquél le contaba lo que había visto en su regreso a casa (los dichos” tan esperados por toda la población). Después todos se dirigían hacia la iglesia, en cuya puerta se recitaban los dichos al santo y que comenzaban de esta manera:

A nuestro patrón San Roque
yo le tengo que pedir
que nos dé buenas cosechas
y que te acuerdes de mí.

En el dance antiguo la representación estaba acompañada por la música que llegaba al pueblo durante las fiestas (trombón, bajo, saxofón, etc.). En la actualidad y cuando se celebra, suele hacerse acompañado por tambor y dulzaina que vienen de Tauste.


Revista del Centro de Estudios de las Cinco Villas Suessetania, Junio 1989 nº11.






jueves, 16 de agosto de 2018

Romería en honor a San Roque en las Pedrosas (Zaragoza)


Hoy, festividad de San Roque, me han invitado a la localidad zaragozana de Las Pedrosas para ver el Dance. Una pena pues no ha podido ser por falta de componentes, aun así algunos de los miembros de la comparsa se han vestido con sus trajes de rabadán, mayoral, y danzante puro y duro para acompañar a San Roque y a San Bartolomé (que es también patrón del pueblo y que se celebra el día 22). Es una pena que una manifestación tan aragonesa, tan nuestra se esté perdiendo en muchos pueblos por falta de gente. El dance forma parte de nuestra cultura popular y de una forma de expresión que se ha tenido en esta tierra desde hace siglos y por ello merece la pena ser conservada, protegida y mantenida, como otras muchas cosas que por culpa de la despoblación, del abandono y de otras causas se va perdiendo poco a poco. Ha sido admirable como algunos de sus componentes, aunque no han podido bailar ante su patrón se han unido a la romería, que por otra parte ha sido muy bonita y algunas fotos que he sacado las publico.
A ver si al año que viene hay más suerte y muchas gracias a Mariló y a Fernando.


















domingo, 5 de agosto de 2018

Augusto es Agosto


El Cristo de la Legión desfila por las Calles de Villanueva de Gállego (Zaragoza)

Gentileza Peña el Revuelto (Villanueva de Gállego)



Ayer fue el tradicional desfile de carrozas que año tras año discurre por las calles de Villanueva la víspera del día grande de las fiestas del pueblo en honor a las Santas Reliquias. Este años la Peña “el Revuelto” ha “revuelto el lugar” con su peculiar desfile parodiando en una vez el acto de las fuerzas armadas que cada 12 de octubre se celebra en Madrid, con asistencia de los Reyes y la procesión del Cristo de Mena el Jueves Santo, a cargo de la legión. Cuando un grupo de chavales y no tan chavales, se juntan para hacer una recreación como la que los revolvedores llevaron a cabo ayer; con respeto, ironía y porque no cierta irreverencia, al fin y al cabo se trata de una fiesta. Pero con la seriedad de verse un trabajo currado, bien hecho, con esfuerzo y con horas, (una semana de ensayo me han dicho) como digo, cuando un grupo puede hacer eso, puede hacer muchas cosas. Al fin y al cabo ese es el genio verdaderamente aragonés, que salta cuando le pinchan. Enhorabuena peña el Revuelto, lo habéis interpretado muy bien. Se hace historia con detalles como este, cuando se pierde el miedo para expresar lo que se siente y se sintoniza con lo que quiere ver y sentir la gente. Es curioso pero un espectáculo como este, hace tan solo cinco años podría haber resultado extraño, irreverente, incluso insultante y hoy se han convertido en el alma de la fiesta, en la representación de un sentir popular y comunitario, como cambian las circunstancias cuando las necesidades aprietan. Lo que he dicho a Edu, que por fin ha resucitado, desde los años setenta del siglo pasado no se veía una cosa tan bien hecha y a la vez tan rompedora, como un comentario que he leído “tanto lo comentarios a favor como en contra no tienen término medio”.
Felices fiestas a todos.


Foto Heraldo: Los Legionarios se alzan con el primer premio

https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/2018/08/05/los-legionarios-alzan-con-premio-1260593-1101025.html




Godojos en blanco y negro

Cuando saqué esta foto, me vino a la mente como habría sido la misma toma en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, en BN con ...