domingo, 28 de junio de 2020

Cesar Augusto de Puerta Cinegia


El otro día leí un artículo muy gracioso y lleno de ironía firmado por José Luis Corral en el Periódico de Aragón, en el que decía que puestos a cambiar denominaciones de ciudades, proponía cambiar el de Zaragoza porque al fin y al cabo la ciudad recibe el nombre de Octavio Cesar Augusto, el mayor imperialista y esclavista que han visto los siglos. Las ideas principales son las siguientes: 

“Me extraña mucho que algún iluminado revisionista, cualquiera de esos que andan subidos en la cresta de la enorme ola de ignorancia que nos invade, no haya solicitado todavía que se le cambie el nombre a la ciudad de Zaragoza. Pues, aunque evolucionado por la influencia fonética de la lengua árabe (Caesaragusta = Saraqusta = Saracosta = Zaragoza), lleva el nombre del emperador César Augusto”.

“Cuando se hizo con el poder, Octavio devino en un imperialista, supremacista y esclavista (lo de machista lo tenía más complicado, menuda era su esposa Livia), y sometió a sangre y fuego el norte de Hispania, acabando con la independencia de los demócratas cántabros y astures, que andaban ellos tan felices en sus montañas, con su queso de Cabrales, su fabada, su chuleta (¡cuidado!, que sea de vaca vieja, a ser posible madurada al menos 30 días) a la brasa, sus cachopos (el jamón siempre ibérico y el queso de leche de vaca curado, no me lo estropeen con quesos ligeros tipo “sabanita” y jamón dulce de sobre), sus sobaos pasiegos y su sidra natural, además de su Semana Negra de Gijón (entonces se llamaba “Semana Arco Iris indígena”, por eso del antirracismo) y sus cursos de verano para estudiantes iberos y celtas en La Magdalena de Santander (bueno, esto último me lo he inventado)”.

 

“Para más inri, el dictador Augusto tiene en Zaragoza una avenida con su nombre y una estatua de bronce entre el Mercado Central y las murallas de San Juan de los Panetes, emblema inequívoco de la opresión de los romanos (al mercado, icono capitalista por antonomasia, me refiero), que regaló a la ciudad, pásmense, Benito Mussolini (este sí que era un fascista de manual, de los auténticos, genuino, y no uno de esos paniaguados que ahora surgen por doquier tras cualquier esquina); la estatua, casi colosal (la colosal es la del centro comercial de Plaza de España) es una copia del Augusto de Prima Porta, una de las varias que el Duce ordenó fundir en bronce y enviar a las colonias romanas fundadas por el primer emperador de Roma y a las que, muy humilde él, el divinizado hijo de Dios, a Octavio me refiero ahora, que Benito era aún más estirado, dio o añadió su nombre; solo en la Península ibérica lo hizo con Mérida, Lugo, Braga y Astorga, además de Zaragoza, que es la única que se llama solo como el emperador, ya que las demás llevan alguna addenda como Emérita, Lucus, Braccara o Astúrica”.

 

“Por eso, debería cambiarse el topónimo “Zaragoza” por uno más acorde con los nuevos tiempos”. Corral propone nombres como Salduie o Salduba. La mítica Sansueña que aparece en el Quijote. Para terminar proponiendo “sería abrir un periodo de propuestas para decidir el nuevo nombre, y crear una comisión mixta de expertos, elegida a partes iguales y paritaria por supuesto, por los partidos con representación en Cortes de Aragón y en el Ayuntamiento de Zaragoza (perdón por la reminiscencia imperial de nuevo, pero de momento este es el nombre oficial de la ciudad), que analizara y desechara las malsonantes (por ejemplo, no valdría, “Paletonia”); ni las ofensivas para la España vaciada (tampoco vale “Zaragón” ni “Zaragonia”); ni las de marcado sesgo confesional (no es correcto “Villavirgendelpilar”, ni “Medina Albaida de Muhammad” –“Ciudad Blanca de Mahoma” en árabe-, ni “Perla de Sefarad”, que ya se la han pedido los de Lucena, en la provincia de Córdoba”. “También se evitarán las que tengan algún matiz que se considere supremacista y arrogante como “Villadearriba del Ebro” o “Villamayor del río Iberus”; o machista, como pudiera ser “Torredonalfonso”, por el rey Batallador, que la conquistó a la morisma en 1118, o “Villasantiago”, por el apóstol Santiago el Mayor, el primo hermano de Jesús -no me lo confundan con Santiago el Menor, hermano de madre de Jesús (este parentesco lo dicen los Evangelios, ¡eh!, que no yo, que solo hago referir)-, al que se le apareció la Virgen a orillas del Ebro el 2 de enero del año 40, viniendo por los aires con un coro de ángeles desde la mismísima Jerusalén, donde entonces residía María Santísima, para pedirle al sobrino que le erigiera un templo en su honor”. “Y una vez acabado todo este proceso y seleccionados por la comisión de expertos los nombres candidatos a sustituir al imperialista “Zaragoza”, se procedería a la votación popular correspondiente”. Yo propuse por mi parte llamarla Damasco de occidente pues de esta forma la describían unos viajeros árabes medievales, por la semejanza que tenía Zaragoza con la capital siria. Finalizaba diciendo “*Supongo que entienden la ironía”.


 

Ilustro esta entrada con algunas fotos de la estatua de Augusto que se levanta en Porta Cinegia, Plaza de España de Zaragoza y que es la última (y curiosa representación) de Augusto en nuestra ciudad, una reproducción gigante de la de Prima Porta pero en cartón piedra y que se hizo hace algunos años.


Enlace con el artículo de José Luis Corral Lafuente:

https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/hay-cambiarle-nombre-zaragozaeuros_1426330.html

viernes, 26 de junio de 2020

Inquisición española: El Santo Oficio


En este podcast vamos a repasar la historia de la Inquisición española, mito y realidad de una de las instituciones que más han marcado la personalidad de la sociedad hispana.


https://www.ivoox.com/inquisicion-espanola-el-santo-oficio-audios-mp3_rf_52603306_1.html

 

Bibliografía:

García Cárcel, Ricardo. La Inquisición, Biblioteca “El Sol”. Madrid 1991.

Comella, Beatriz. La Inquisición española, Rialp. Madrid 2004

Pérez Villanueva, Joaquín y Escandell Bonet, Bartolomé (dirs.): Historia de la Inquisición en España y América, Centro de Estudios Inquisitoriales 1984-2000 (3 vols.)

Escudero, José Antonio. La Inquisición en España, Cuadernos de Historia 16 nº. 48. 

Películas:

Paul Naschy (Director). Inquisición, España 1976. Productora: Ancla Century Films / Anubis Films Sinopsis: En la Francia del siglo XVI el Gran Inquisidor Fossey en su ciega lucha contra los supuestos herejes, apóstatas y adoradores de Satán, no duda en perseguir sus objetivos y utilizar las más crueles e inimaginables torturas para satisfacer sus más perversos instintos y conseguir el favor de los poderosos. La aparición de la bella Catherine, acusada de brujería, trastocará involuntariamente los planes del Inquisidor. Éste, desbordado por su pasión amorosa hacia la muchacha, empezará a actuar de una manera que le comportará las peligrosas antipatías de sus antiguos aliados. 

Giuliano Montaldo (Director) Giordano Bruno (con música de Ennio Morricone). Coproducción Italia-Francia; Compagnia Cinematografica Champion / Les Films Concordia 1973.

Sinopsis: Crónica de los últimos ocho años de la vida del filósofo italiano Giordano Bruno (1548-1600), desde su captura en Venecia hasta su muerte en la hoguera, tras ser juzgado por la Inquisición, que consideró heréticas sus ideas acerca de la distinción entre las verdades de fe y las de la ciencia. 

Mel Brooks (director) La loca historia del Mundo "History of the World (part 1).  Productora: Brooksfilms. Distribuida por 20th Century Fox

Reino Unido 1981. Una visión un tanto irreverente de la evolución de la historia, desde la aparición del primer hombre hasta la Revolución Francesa, en la que no puede faltar una visión cómica de la Inquisición española y de Torquemada. 

Música:Giuseppe Verdi. Don Carlo, ópera en cinco actos basada en la novela de Schiller; Don Carlos, publicada en 1787. La ópera fue estrenada en la Ópera de París en 1867. En la segunda escena del tercer acto, se representanta la preparación de un “Auto de fe”. 

Colaboración: Andrea Bonafonte

Fotografía: Auto de Fe celebrado en Madrid y presidido por los Reyes, obra de Francisco Ricci hacia 1682 (Museo del Prado) 


Tribunal del Santo Oficio pintado por Goya

 

miércoles, 24 de junio de 2020

Romería a Santa Orosia y paloteadores de Yebra de Basa (Huesca)



Cada 25 de junio se celebra Santa Orosia “patrona de las montañas de Jaca y refugio seguro de sus devotos” según reza la leyenda. Cuenta la tradición que Orosia o Eurosia era una princesa centroeuropea que por mediación del Papa de Roma, venía a tierras aragonesas con el fin de contraer matrimonio con el entonces príncipe visigodo Fortún Garcés (existe algún mítico rey de Pamplona y Sobrarbe con este nombre) a finales del siglo VIII. Cuenta la historia que la desgraciada de Orosia perdió la cabeza por culpa de un moro, que se tropezó en su camino y que se la cortó ante la negativa de la bella princesa bohemia; seguramente rubia, con ojos azules y un metro ochenta de estatura y que éste, para ocultar su fechoría no se le ocurrió mejor idea que enterrarla en la ladera de un monte, más alto que el horizonte. Unos 300 años más tarde, en la madrugada del día 25 de junio del año 1072 un ángel se apareció al pastor Guillén de Guasillo, que guardaba su rebaño en los puertos de Yebra de Basa, a los pies del monte Oturia, con el fin de revelarle la historia del martirio y la ubicación de las reliquias de la mártir cristiana, para demostrarle que eso era cierto, le señaló una fuente que para él y hasta entonces, le resultaba desconocida. Sobre esta fuente fueron halladas las reliquias de la santa y en ese lugar se levantó una ermita que ha llegado hasta hoy con lamentables modificaciones durante la guerra civil, de las cuales tan solo se salvó la cabeza relicario que se procesiona cada año y que se conserva en la próxima localidad de Yebra de Basa (Huesca).


Subida a Santa Orosia


La romería parte cada 25 de junio, a primeras horas del día desde la iglesia de Yebra y congrega a romeros de pueblos y lugares de todo el Serrablo y Sobrepuerto, así como de otros lugares de la geografía aragonesa (se le suele invocar ante los males de cabeza y lo que antes llamaban endemoniados). Se accede a la pradera del puerto de Yebra a través de un cortado que atraviesa una senda plagada de ermitas rupestres, donde se dice que buscó refugio la santa tras ser advertida por los lugareños de que por allí andaba un rey moro con ganas de pelea. En uno de estos eremitorios se encuentra enterrado Acisclo, un obispo que acompañaba a la princesa y que sufrió las iras del sarraceno tras negarse el clérigo a decirle donde estaba la bella Eurosia. En esta subida llevan la peana de la santa cuatro vecinos de Yebra, turnándose cada año gracias el sistema llamado “redolín”. Al llegar al “zoque” de sobre puerto, Orosia es recibida por las banderas que representan a todos los pueblos congregados y sus cruces procesionales, allí también están los paloteadores de Yebra de Basa que han subido con las reliquias de la Santa. En ese momento y tras un leve descanso, se inicia el tramo final hasta la ermita de Santa Orosia, durante este trayecto al cabeza de Orosia es tradición, ser llevada por miembros de Casa Ramón de Sasa y Casa Oliván de Javierre. Ya en la ermita se llevaran a cabo los ritos principales de ese día; Misa y después adoración a la mártir cristiana del siglo VIII, mientras las banderas se arrastran por el suelo en señal de pleitesía y los danzantes ejecutan sus mudanzas. Después, cada pueblo come por los alrededores en su “mata” un lugar fijo y tradicional de cada lugar y durante la sobremesa los danzantes ofrecen otra actuación a los asistentes durante la cual, el mayoral realiza los llamados “brindis”. Estos al modo de dichos o motadas, debían servir antiguamente para comunicar a los asistentes novedades o noticias de los vecinos del valle así, el que quería que le “pregonaran” algo, daba una propina al mayoral que debía recitar el dicho y tras el cual desea a las personas de esa casa, mucha felicidad. La cantidad total recogida durante los brindis, irá destinada para sufragar el coste de la fiesta. Tras esto se reorganiza la procesión de vuelta a Yebra mientras las campanas tocas “a bando” En este video ofrecemos el trayecto entre la pradera del sobre puerto y la llegada a la ermita.

 

Es también la patrona de la ciudad de Jaca, visible desde la pradera de Santa Orosia y que dista a unos 20 kilómetros de allí, en el fondo del valle donde también se aprecia el monte Oroel. En la vieja capital del reino de Aragón también se procesiona la arqueta con las reliquias de la mártir y participan los danzantes  acompañados, igual que en la romería por instrumentos de origen medieval como son el chiflo, una flauta alargada con un solo agujero lateral, recubierta con piel de serpiente y el chicotén o salterio, un instrumento de percusión rectangular, de madera con orificio en su parte inferior y tensado con cuerdas, haciendo sonar las mismas con una baqueta que impacta sobre los trastes que están sobre el orificio, también participan en esta fiesta romeros y cruces procesionales. En la localidad zaragozana de Las Cuerlas, muy cerca de Tarazona se conserva un reliquia de la mártir que está en el altar mayor de su iglesia, también hay romería en la cincovillesa de Farasdués. Más al sur, en la localidad turolense de Calamocha, el barrio de Santa Orosia también celebra sus fiestas en ese día y hasta no hace mucho, muchas mujeres en Aragón, recibían el nombre de Orosia.

 

Sobre la romería

http://www.patrimonioculturaldearagon.es/bienes-culturales/romeria-de-santa-orosia-yebra-de-basa#:~:text=La%20romer%C3%ADa%20se%20celebra%20el,el%20sacerdote%20y%20los%20danzantes


Sobre Santa Orosia:

Fray Roque Alberto Faci, Aragón sangre de Cristo y dote de María Santísima

https://books.google.es/books?id=8ERFrYv9VAIC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r#v=onepage&q&f=false

Adell, José Antonio & Celedonio García. Fiestas y Tradiciones aragonesas: el ciclo anual. “día 25 de junio Santa Orosia”, Editorial Pirineo. Huesca 2019 (págs. 283 – 87).








martes, 23 de junio de 2020

Queda inaugurada la noche de San Juan

Descubriendo el Mezazal

Mezazal: en primer término la torre del Rosario o de Barcelona. detrás de ésta, al fondo a la derecha la de Lindar y a  su izquierda la chimenea de la papelera del Batán. Un poco más a la izquierda se adivina el campanario de la Cartuja de Aula Dei. Como se ve, es todo zona de huerta regado preferentemente por la acequia de Cascajo.


Hace unos días hablábamos de las partidas villanovenses de Merzalar y Mezazal. Aquella todavía existe en cuanto a su denominación y según una relación hecha por un párroco de Villanueva de Gállego, a finales del siglo XVIII existían en este término tres casas de campo con «abexares» que eran propias de vecinos de Zaragoza y no se encontraban habitadas. Además existían «cinco casas de campo en el mismo distrito «aproximadamente a una hora de camino» de Villanueva. En ellas no se registra habitador alguno ya que se trataba de residencias estacionales por no estar en ellas «más que el preciso tiempo del cultivo», cosa muy habitual hasta fechas recientes. Hoy día, es conocido por Merzalar; una porción de tierras situadas junto al paso en origen de ganado de su mismo nombre (hoy del ferrocarril) y que parte de la balsa de Pesqueras y termina en el barrio del Comercio. Sus campos son regados por la acequia de Cascajo, que delimita hacia el oeste, y el camino de San Juan el este. Anexo a este lugar existe una pequeña partida conocida por “Los Majuelos” en clara alusión, sin duda, a la existencia de viñas en tiempos pasados.


Desde el mismo punto que la anterior y rodeada por campos de maíz, la torre de Almarza o del Carmen (También en el término de Mezazal)

 

En un punto indeterminado y más hacia el sur, de la cabañera del Merzalar, comienza el de Mezazal y que comprende los terrenos de la torre de San Miguel, pegada a la actual autovía de Huesca y de la Torre Lindar y las Navas, más cercana al río Gállego. En el siglo XV toda esta extensión pertenecía al señorío de los Ximénez de Urrea, más tarde Condes de Aranda, y coincidía con el denominado “Anejo de San Bernabé” enclave parroquial en el que los curas de Villanueva tenían obligación de decir «segunda misa» los domingos. En principio el concejo villanovense reclamaba que estas obligaciones se llevaran a cabo en la ermita del Mezalar sin embargo el Arzobispo de Zaragoza, Dalmacio de Mur, medió en el pleito y dictaminó hacia 1450, que se levantara un templo anejo a la parroquia en honor a San Bernabé Apóstol, en tierras del señorío de los Urrea, con la excusa de que la ermita de Mezalar estaba arruinada y con la obligación de que en dicha iglesia los curas de San Salvador de Villanueva hicieran misa todos los domingos y llevasen a cabo entierros. En el fondo no era sino un episodio más del enfrentamiento entre jurisdicciones, por un lado el Condado de Aranda y por otro la ciudad de Zaragoza, quienes perseguían para sí los beneficios que reportaba poseer un centro de reunión como era una iglesia, beneficios tanto políticos y económicos como sociales. Tras la misa se producía el mercado semanal, los ajustes de jornales, las reuniones concejiles y los encuentros sociales que no se llevaban a cabo a lo largo de la semana. 

En primer término, el Mezazal y sus torres, en un plano intermedio San Juan de Mozarrifar y más lejos se adivina la ciudad de Zaragoza

Hacia el año 1640 dicho señorío pertenecía a D. Pablo Francisco Francés de Urrutigoyti, a la sazón Barón de Monte Villa y señor de Gefera, casado con Dª. Ana Pérez de Suelves Claramunt y Luna. A su muerte dejaron como heredera de sus posesiones a su hija Ana, casada con D. Iván Bives Camañas y Villarassa, Conde de Faura. Sus derechos en Villanueva se extendían por varias casas en el lugar, y más concretamente con un palacio en la plaza mayor (donde hoy se encuentra el Ayuntamiento de la localidad) diversos campos en el término que ascendían a casi 50 cahíces, más diversos olivares, viñas, abejares y huertos entre otros bienes, pero nunca tuvieron poder jurisdiccional sobre Villanueva.

El Mezazal con la papelera del Batán al fondo


A partir del siglo XVIII, sobre todo tras la concordia de 1721, el Condado de Faura cedió parte de sus derechos sobre el anejo de San Bernabé a la Parroquia de Villanueva, seguramente porque no podía mantener la iglesia aneja. En 1804 tan solo existían «vestigios de las ruinas de dicha iglesia y aun algunas casas contiguas a ella». De la información que se posee, uno de los motivos posibles del abandono fue que muchos feligreses, a quienes en teoría les correspondía acudir a San Bernabé para recibir determinados sacramentos, preferían la iglesia de Villanueva ya que, quienes podían eludir el poder señorial y acogerse al realengo lo hacían dentro del contexto social de la época. Esto les suponía más ventajas y menos cargas fiscales. Por otro lado la obligación de enterrar en el anejo a sus vecinos, no debía de atraer mucho al Conde de Faura. Seguramente gracias a la intercesión de quien sería Arzobispo de Zaragoza entre 1727 y 1742, D. Thomás Crespo Agüero, las cargas feudales quedaron rebajadas y los habitantes del Mezazal aprovechaban el domingo para irse a Villanueva, cosa que han hecho hasta hace muy pocos años, muchos de aquellos que vivían en esta zona hoy prácticamente deshabitada.


La torre Lindar, según una fotografía que me entregó en su día José Antonio de Gregorio

No sabría decir donde se encontraban ambas iglesias campestres; la de Merzalar según una idea que ya manifesté, se podría encontrar bajo el solar de lo que en su día fueron las llamadas “Escuelas del Comercio”, justo al lado de la cabañera del Merzalar a la entrada del Barrio villanovense y que hoy está en ruina total. Otras ideas aventuran que pudo encontrarse más metida en la huerta, junto al cauce de Cascajo y también cerca de la cabañera. En cuanto al anejo de San Bernabé, que quisiera decir que siempre me ha llamado la atención un enorme pilar situado delante de la entrada de la papelera de las Navas, junto al camino que conduce a San Juan de Mozarrifar. No es un peirón, ya que es mucho más grueso e incluso alto, aunque sí, es cuadrado, macizo y bastante recio, desconozco el ¿porque? de esa construcción en ese lugar que se encuentra muy cerca de la torre Lindar, y es que la mencionada iglesia se encontraría muy próxima a la torre.

 

El pilar de referencia que se encuentra junto al camino de San Juan, entre la torre Lindar y la papelera del Batán
 

Para concluir, decir que este término, que linda con el de Zaragoza, se encuentra poblado por numerosas torres y casas de campo, empezando por la desaparecida torre de San Miguel, la torre baja (de San Miguel) la de Álmarza o del Carmen, la de Barcelona o del Rosario, la de Garisa, para concluir con la torre Lindar, situada junto a la también abandonada Papelera de las Navas, conocida popularmente como batán, pues antes que ser fábrica de papel, era batán del gremio de Pelaires de Zaragoza, ya en el cauce del rio Gállego existen unas ruinas que no sabría muy bien definir su origen; un pontón, un azud… A la vista de la disposición de estas partidas de huerta (Mezalar, Mezazal, Mozarrifar, etc.) en su mayoría dedicadas a la explotación agrícola, da la sensación de que en origen se trataría de grandes centuriaciones o parcelas con las que los romanos distribuían entre sus colonos para la administración de tierras y con el tiempo, se han ido transformando y diversificando. En Villanueva de Gállego, existe todavía una partida de huerta que se llama "Campo Grande" y que en origen se trataba de una de estas "centuriaciones".

Texto recogido del libro. Villanueva de Gállego: Un lugar en la huerta, del autor (Institución Fernando el Católico) Zaragoza 2008.

domingo, 21 de junio de 2020

Felipe IV en los Fayos (Zaragoza)


Es histórico que Felipe IV tenía una relación epistolar intensa con Sor María de Ágreda, una localidad muy cercana a esta. En cierta ocasión, durante uno de sus viajes a tierras aragonesas y tras conocerla en su convento de la vecina localidad soriana, debió ser la única monja que se le resistió, el monarca decidió continuar su viaje hacia Tarazona, no sin antes pasar la noche en la localidad de los Fayos, más exactamente en el palacio que allí poseen los duques de Villahermosa y en cuya calle se encuentra esta placa, justo enfrente y al lado de la plaza Mayor, desde entonces esa calle se llama de Felipe IV en recuerdo a tal estancia y circunstancia, debe ser de las pocas calles en España dedicadas a este rey.


Palacio de los duques de Villahermosa, donde pernoctó Felipe IV

jueves, 18 de junio de 2020

Sefardíes: la diáspora hispana


Si hay diáspora de judíos hispanos, esa es la de los Sefardies, condenados a vagar eternamente, llevando consigo las esencias de su tierra.

 https://www.ivoox.com/sefardies-diaspora-hispana-audios-mp3_rf_52194626_1.html

Bibliografía:

García de Cortázar, Fernándo. “Historias de Sefarad” (Capítulo 7) Los perdedores de la historia de España, Booket Historia 3052 Planeta. Barcelona 2006.

 Canal, Jordi (editor y director) Exilios: Los éxodos políticos en la historia de España (Siglos XV-XX): Jaime Contreras “Judíos”, Editorial Silex BH. Madrid 2007.

Díaz-Mas, Paloma. Los sefardíes; Historia, lengua, cultura, Riopiedras. Zaragoza 2009.

 

Documental: Sefarad Judíos en España Documental Completo en español Tv2

https://www.youtube.com/watch?v=43C5nhV_Lfc

 

Música:

Joaquín Díaz. Romanzas y Cantigas Sefardies - Caminando por la plaza

https://www.youtube.com/watch?v=qQiFc3odtJU

“Mamá no tengo visto”:  https://www.youtube.com/watch?v=O1wG1AeIVkc

 

Ana Alcaide: Luna sefardita en Samarkanda

https://www.youtube.com/watch?v=KSM8K0yC_Lw

Album: 'La Cantiga del Fuego' album: https://cutt.ly/Ies0lXV

 

Al Andaluz Project “Morena” (sefardí, trad.) Album Deus et Diabolus 2009.

https://www.youtube.com/watch?v=6YgjBh9wHHg

 

El niño judío. Zarzuela en dos actos divididos en cuatro cuadros, con libreto de Antonio Paso y Enrique García Álvarez y música del maestro Pablo Luna. Se estrenó con gran éxito en el Teatro Apolo de Madrid, el 5 de febrero de 1918.

Montserrat Caballé interpreta la romanza, “De España vengo, de España soy”.

https://www.youtube.com/watch?v=mbAlkF4kvEA

 

Colaboración: Andrea Bonafonte.

Fotografía: Detalle del Retablo de San Bernardino y el Ángel Custodio, de Jaume Huguet (Catedral de Barcelona) en el que se representan judíos hispanos del siglo XV.

miércoles, 17 de junio de 2020

Aclaraciones sobre el "Brinco de Luviges"

El "Brinco" se encuentra en el centro de la muralla de Añón, más o menos a mitad de camino entre el castillo, en la parte superior de la imagen y la puerta de villa, situada en la inferior derecha
 

En la noche de ayer me enteré de manera fortuita y un tanto indirecta, sobre cuál es la realidad de la tía Luviges en los últimos años. Aunque la leyenda es intemporal y no varía en mucho a lo expuesto en la entrada. “Señora mayor que se encuentra recogiendo hierbas o tomando el sol en el mirador que hay al final de la calle del Brinco en Añón de Moncayo, un golpe de cierzo moncaíno la desequilibró y le hizo caer por peña abajo, con tan buena fortuna que las sayas le hicieron de paracaídas y no le pasó nada. Al poco tiempo la buena señora, bajaba montada en la burra a Tarazona y, con tan mala fortuna se cayó del animal y se murió” (algunos piensan que desnucada). A los más ancianos del lugar le llama la atención que la circunstancia de que la buena señora sobrevivió a una caída considerable de más de 15 metros de altura y luego se matara de una caída casi a ras de suelo, bien es cierto que una caída de un burro o un caballo a veces es peor que una caída desde una altura, pero este es otro tema, llama la atención los tópicos añoreros; “señora recogiendo hierbas” (algo difícil en aquel lugar) el cierzo y el Moncayo. Es caso es que la leyenda, el mito o la historia está ahí, arraigado entre los añoreros. 

Hace unos años, no más de veinte, unos pintores afincados en la localidad, llamados Jaime Abascal y Javier de Pedro recogieron esta tradición oral y decidieron darle forma de fiesta. “Ellos diseñaron la muñeca de la tía Luviges y crearon la escenografía  que se conmemora cada año” contando con la colaboración de la asociación La Fragua de Añón que es la encargada de que todos los años se lleve a cabo. Sobre este tipo de recreaciones, que están tan de moda quisiera dar una opinión personal, dan una visión idealizada de la historia y por tanto manipulada o manipulable dando lugar en ocasiones a confusiones, como me ha pasado a mí. Al tratarse de una fiesta que ha arraigado mucho en tan poco tiempo, la gente la toma por tradicional y cuesta saber cuándo, cómo y en que circunstancia nació, como es el caso y como me ha pasado a mí, a toro pasado, pues no sabía el dato de la creación de su fiesta. 

Añón de Moncayo es muy rico en tradiciones; el paloteado, la fiesta de Santiago, San Juan, el Mallo, la Semana Santa, Carnavales (Por cierto Añón tiene un disfraz muy peculiar para esta fecha y que nadie ha recuperado) las calabazas de Todos Santos, etc., por tanto que se te cuele algo así puede ocurrir, diremos como en Amanece que no es poco: “Mira que plagiar a Flaulkner y en este pueblo, a quien se le ocurre” pues eso sucede más o menos en Añón. No obstante la tradición oral está ahí, ¿fue tan impactante lo sucedido con la tía Luviges, como para dedicarle una calle? La calle del Brinco que así se llama ¿A que salto se refiere? El Brinco es un balcón natural, abierto en la muralla del pueblo y que protege la puerta de la Villa, es decir que en origen tendría un fin castrense y defensivo. Otro dato curioso es el nombre de la señora, Luviges no existe en el santoral, sin embargo sí que existe Eduviges; llevan este nombre una santa germana de los siglos XII  y XIII y otra polaca del siglo XIV, es decir es un nombre bárbaro, extranjero, forastero, extraño para un cristiano. Es curiosa la sorna de los abuelos cuando dicen que “mira se cae de 20 metros y no le pasa nada y ahora se cae del burro y se mata” ¿No será que cae el muñeco por el cortado y luego es subido a la plaza, donde se hace una hoguera con él dentro y en torno al fuego se hace una fiesta? (salvo algunas diferencias es lo mismo que se hace hoy en día) y que alguien en su día dijera de manera socarrona; “Mira se cae y no le pasa nada y ahora se baja del burro y se muere “quemada en la hoguera”. Es decir estamos de nuevo ante los ritos pharmacos primitivos de purificación y renovación, al igual que se hace en algunos pueblos del Pirineo todavía, al final de los Carnavales (por cierto la fecha en que se organiza el brinco de Luviges, también es inventada). Es quizás por esta razón por la que me he decidido a no borrar la entrada y añadir esta aclaratoria, porque entiendo que no nos debemos dejar despistar o entretener con conjeturas que nos desvíen del tema principal, por otro lado las tradiciones viven una constante transformación, por eso permanecen vivas en el tiempo, si no desaparecerían y esas modificaciones o adaptaciones a los tiempos, hacen que se desvirtúen su significado original, es inevitable. Las cosas no son por casualidad y el arraigo que ha tenido esta fiesta en tan pocos años, viene dado también de un poso anterior, que es el de la tradición oral y es que casi todo está inventado y venimos de dónde venimos, no hay más.

lunes, 15 de junio de 2020

El brinco de la tia Luviges en Añón de Moncayo (Zaragoza)

Fotografía: Centro de Estudios Borjanos (Zaragoza)

Una de las cosas que más me ha sorprendido en la reciente investigación que he realizado sobre el paloteado de Añón es “el brinco de la tía Luviges”. No se trata de una mudanza, ni tampoco una pieza representada del Dance, se trata de una curiosa tradición añorera. A veces los que nos dedicamos a investigar y luego publicar (si puedes o te dejan) nos pasamos la vida contextualizando y eso me pasa a mí, un poco mucho y es que me puse a contextualizar y casi me sale un libro sobre las costumbres y tradiciones en Añón de Moncayo (Zaragoza), más que una obra exclusiva sobre el dance y paloteado, pero eso es otra cosa.

La tío Luviges capturada por Youtube
 

Al principio no sabía muy bien cómo se llamaba la buena señora; Eduviges, Ludiviges, al final mi añorera de referencia (Azucena Cascán) me lo aclaró Luviges, mira que es sencillo, pero a uno también le gusta complicarse un poco. Lo cierto, según cuenta la leyenda, esta buena señora cayó por uno de los cortados del pueblo que bajan hacia la Huecha, con tan buena fortuna que su amplia y pesada falda, faldón y contra faldón, además de refajo hicieron de paracaídas, lo cual le salvo de males mayores. Alguien que la vio en aquel trance, bajó a buscarla con un burro y la montaron en él sana y salva, como si nada le hubiera ocurrido. Con tan mala fortuna que al llegar a la plaza de la Villa, Luviges cayó del animal y allí se desnucó y murió. En un primer momento, esta historia popular me pareció un contrapunto a la leyenda recogida por Bequer sobre la “tía Casca” pero, a diferencia de ésta, aquella está cargada de sentido del humor socarrón y burlesco. Entre otras cosas porque sobre doña Eduviges no consta que practicara ningún tipo de brujería o malas artes con los vecinos.

 

Todavía hoy se representa el vuelo de la “Tía Eduviges” pero en lugar de terminar en defunción (tampoco se sabe cuál fue la causa real de su muerte ni cuándo, ni porqué; aunque parece ser que sí se trata de un suceso real) lo que se lleva a cabo tras el rescate de la anciana, es una merienda en la plaza Mayor. El brinco se suele repetir cada mes de junio, generalmente el segundo o el tercer sábado del mes, es decir entre el 13 y el 19. En realidad lo que se arroja por el precipicio es un muñeco que representa a esta anciana añorera atemporal, que es lanzada mediante una sirga hacia el vacío. Parece ser que la buena señora (ya hemos dicho que no era ninguna bruja ni tenía nada que ver con la de Trasmoz es más, si no nos hubieran llegado noticias de la Tía Casca por Becquer, seguramente ni se la relacionaría) tenía por costumbre acercarse a ese lugar con el fin de tomar el sol y al no ver muy bien o fallarle el pie, tuvo la mala suerte de caer al vacío. Lo cierto es que el lugar por el que se despeñó Eduviges es hoy en día un recoleto mirador sobre el valle de la Huecha que se encuentra precisamente, al final de la “calle del Brinco” llamada así por ser el lugar donde la tradición cuenta que la anciana voló. Una vez en el lugar se aprecia que el desnivel es considerable, con tan buena fortuna que los ropajes amortiguaron el golpe, seguramente con el roce de la vegetación y frenaron el efecto de la caída. 

 

El Brinco en picado

Esta historia posee detalles curiosos, en primer lugar la fecha, finales de primavera, justo antes de la llegada del verano meteorológico. En este sentido, recuerda un poco a los famosos ritos pharmacos, que ya practicaban los griegos y también los romanos cuando para despedir el año cogían a un anciano de la localidad, lo apaleaban o lo expulsaban del pueblo o de la ciudad con el fin erradicar lo viejo y atraer lo nuevo, en definitiva sería un rito de renovación; en esta ocasión con la tía Luviges se tira el invierno, lo viejo y se recibe la primavera y el verano, se arroja lo viejo y se da la bienvenida a lo nuevo, algo muy similar a lo que se conmemora con las hogueras de San Juan por estas mismas fechas. La fiesta de Luviges podría estar emparentada con los carnavales sulentinos de los valles navarros y aragoneses; en los que aparece siempre un personaje caricaturesco que los preside y que termina siendo quemado en la hoguera, apaleado o expulsado del pueblo. En Bielsa un muñeco llamado Cornelio preside la celebración y el último día es juzgado y quemado en medio de una gran fiesta, lo mismo ocurre en los carnavales de San Juan de Plan y Plan. En la localidad navarra de Lanzt, el lunes de carnaval es capturado Mikel Otxin un malvado bandido que representa a los malos espíritus, tras su detención es paseado por el pueblo a ritmo de chistu y tamboril mientras que el martes de Carnaval, tras un nuevo paseo matutino y vespertino es ejecutado y quemado en la hoguera, mientras los vecinos del pueblo bailan el zorcico alrededor de la misma. En la cercana ciudad navarra de Tudela, cada mañana de sábado Santo se celebra una fiesta que ya está datada en el siglo XIV. En la céntrica plaza de Los Fueros se escenifica de manera simbólica y grotesca, la agónica muerte del traidor Judas Iscariote, que entregó al Maestro a sus enemigos por unas pocas monedas. El Volatín, como también es llamado, aparece colgado en el balcón del Ayuntamiento fumando un enorme puro que en realidad es un petardo, cuando éste es encendido el pelele comienza a girar frenéticamente hasta que tan solo quedan de él los jirones, mientras tanto de su interior salen caramelos y dulces que son recogidos por los niños apostados abajo, en la plaza. En la próxima localidad riojana de Alfaro, el día de Pascua la ciudad aparece llena de “Judas” colgados de una cuerda y representados de las más variopintas maneras al final, estos monigotes serán quemados, como en las Fallas.

Mural ejecutado por Da Luz en el viejo frontón de Añón en el que se representa, entre otras muchas cosas de la localidad, a la tía Luviges
 

Alberto Lasheras ha estudiado en los Monegros oscenses la tradición de la “Vieja remolona” una anciana más o menos de la edad y aspecto de Luviges, que recorre las calles de muchos pueblos de la sierra de Alcubierre, portada por cuadrillas de niños que piden productos para hacer una merienda. Este muñeco hace su aparición durante el tercer miércoles de Cuaresma, es decir 14 días después del miércoles de Ceniza y el tercero de los seis miércoles que contiene el periodo penitencial católico por excelencia y según Lasheras, «representa el duro y frío invierno que se resiste a marchar. Los niños por el contrario son la primavera, el renacer de la vida y la esperanza». Asocia también a la vieja con las figuras de carnaval y estaría relacionado con el ciclo de la primavera entre otras cosas, ya que se representa en varios pueblos de la comarca y con diferentes fines. En Sena por ejemplo, la vieja remolona termina en la hoguera. El hecho de que la remolona aparezca el tercer miércoles de Cuaresma, también podría estar vinculado al calendario lunar, ya que el número 14 también representaba en las civilizaciones antiguas a la penitencia. En el caso de Añón primero cae Luviges es recogida y subida en procesión a la plaza acompañada por la música, en la plaza se celebra la fiesta. También podría tener en principio, relación con el final del ciclo litúrgico de la Pascua, el jueves de Corpus Christi. En definitiva ritos de purificación y de renovación, al fin y al cabo cuando la tía Luviges “brínca” por el acantilado es a comienzos de verano, dejando atrás todo lo viejo y lo duro y frío del invierno, pero por el contrario el personaje es recogido y devuelto al pueblo, donde preside la fiesta y se guarda hasta otro año, es decir el respeto a los mayores y a sus costumbres que nos han permitido que se conserven y lleguen hasta nosotros, para los romanos el mes de mayo era el tiempo dedicado a los mayores y junio a los jóvenes, quizás ahí también cobre su significado. Esperemos que el año que viene Luviges vuelva a caer por el cortado añorero y nos haga pasar una buena tarde de nuevo.


Vistas desde el Brinco
 

Fuentes:

Bretos, Marga. Domingo - Cosas de Casa: “La vieja remolona, una tradición ancestral” en Diario del Alto Aragón (Huesca) Domingo 26 de enero de 2020.

Bajén García, Luis Miguel & Mario Gros Herrero. La tradición oral en el Moncayo Aragonés, (Colección Martín Cortés: Archivo de Tradición oral, vol. 2) Diputación Provincial de Zaragoza 2003.

Blog Centro de Estudios Borjanos:

https://cesbor.blogspot.com/2018/06/estuvimos-en-el-salto-de-la-tia-luviges.html?fbclid=IwAR23ABAgW25oaPEGm97VD592zEAyFpCals3AYjJMEKr7PIHMGnyUhfC7qIs

Youtubehttps://www.youtube.com/watch?v=ASisMpz7hjs&fbclid=IwAR3c_4VkQsAdp5T2ZqIjPta11iX4Ujl9qey5VCaVfvFu2Dwm5C9k7fJ1wnY

domingo, 14 de junio de 2020

Abel Bueno Gros


Adoración del niño Dios por los ángeles (Abel Bueno 1897)

Hoy voy a recuperar otra entrada que publiqué hace años, en esta ocasión ampliada con más datos, rectificada y más documentada que la anterior, es quizás una de las ventajas de este tipo de publicaciones telemáticas; que siempre están vivas y siempre se pueden ampliar, quedando lo que acabas de publicar desfasado por una nueva información. En este caso hablo de don Abel Bueno Gros, un pintor nacido en Villanueva de Gállego y que fue padre del Cardenal Bueno Monreal y también de una pintora de la que hablaremos más tarde, Isabel.

Cuando era pequeño e iba a misa todos los domingos, fui monaguillo unos años, siempre me llamaba la atención un cuadro que estaba colocado justo encima del gran retablo del Altar Mayor de la iglesia del Salvador en Villanueva de Gállego. Me chocaba además que estuviera lleno de angelitos, era como si estuviera tan saturado el mencionado retablo, (muy recargado de por sí con seres celestiales) que algunos se hubieran salido de él.

Tras una reforma efectuada en el templo a mediados de los noventa (siglo XX), el lienzo desapareció y nunca más se supo de él. Hace unos tres años el párroco de Villanueva me mandó un trabajo que consistía en fotografiar todas las imágenes que se encontraban en un viejo cuarto tras el coro y documentando, documentando allí estaba de nuevo ante mí y en esta ocasión mucho más cerca que antes, ante estábamos más o menos a la latitud en la que estuvo siempre aquel lienzo. Luego en un viejo recorte de prensa leí que representaba «la adoración del niño Dios por los ángeles» en esa misma reseña se decía que lo había pintado Abel Bueno, artista local y que había demostrado un pincel excelente y buen gusto. «Mil enhorabuenas a dicho señor, a toda su familia y mil votos de gracias en nombre de todos los católicos de este pueblo». Finalizaba el artículo diciendo que, «contento puede estar Villanueva de tener un hijo tan agradecido que sabe emplear sus dotes en beneficio de la iglesia en que fue hecho hijo de Dios». La firma del cuadro no deja dudas. “Dedicado a la iglesia de Villanueva de Gállego 21 de septiembre de 1897, Bueno Gros”.
 
Abel Bueno por gentileza de su nieto, Javier Bueno Lidón
 
                             
Efectivamente Abel Baldomero Bueno Gros había nacido en Villanueva de Gállego el 27 de febrero de 1872 su padre, Manuel Bueno Carreras era Secretario del Ayuntamiento de Villanueva. Su madre Teresa Gros Sabaté, era natural de Villanueva. Aparece inscrito en el Registro Civil municipal con el número 7, seguramente a su padre, que era todo un personaje de la época, le hubiera gustado que el mayor de sus hijos hubiera inaugurado este documento, pero no fue posible. Otros hijos de la pareja fueron Daniel (que fundaría una famosa pastelería en el paseo de Independencia de Zaragoza, llamada Ceres) y David (que fue Ingeniero). Entre las chicas se encontraba Amalia, que vivió toda su vida en Villanueva y que se casó también con el Secretario Municipal (Gregorio Bonet Franco) Concha, Teresa y Eulalia. Respecto de Abel, se sabe que fue alumno de otro ilustre maestro villanovense Tomás Alvira (padre), más tarde estudió Bellas Artes en la Academia de San Fernando de Madrid apadrinado por su paisano Francisco Pradilla. Entre 1887 y 1889 escribió un diario de su vida donde anotó sus peripecias pintando las riberas del río Gállego cruzando la barca de Peñaflor (barrio de Zaragoza).

Con apenas 23 años abrió una academia de dibujo y pintura en Zaragoza, justamente en el número 9 de la entonces llamada “Plaza del pueblo” actualmente plaza del Carmen. Este centro se ubicó en un viejo caserón que hasta hacía poco había sido sede del colegio de Jesuitas en Zaragoza y anteriormente palacio de los condes de Saldaña. La academia abrió sus puertas en 1898. Por su estudio pasaron muchas jóvenes que por su extracción social no podían tener acceso a la Escuela de Artes. En la puerta del edificio existía una gran placa esmaltada en la que rezaba:

Academia de dibujo y Pintura.
Director Abel Bueno Gros. Profesor con título oficial
Clase especial para señoritas
Dibujo para carreras especiales
Pintura Labores Artísticas.
Dibujo para obreros.
Clases de noche.

Consiguió que el Ayuntamiento de Zaragoza le subvencionara por aquellas fechas con 1.500 ptas. anuales para dar clases a las niñas de las Escuelas Municipales de enseñanza Primaria, previamente seleccionadas por sus dotes artísticas por la Junta local, asistiendo gratuitamente a las clases de su Academia. Hace poco leí que varios pintores sudamericanos se desplazaron a España para aprender de Don Abel. Impartía dos clases diarias de once a una de la mañana en dos grupos, con un total de cuarenta alumnas y una duración del aprendizaje de tres años. Las enseñanzas estaban orientadas entre otras cosas «al dibujo aplicado a labores de bordado». Las niñas empezaban los estudios a los doce y quince años. También por sus aulas pasaron muchos jóvenes zaragozanos para tomar clases preparatorias en dibujo y otras materias con el fin de acceder al bachiller superior y enseñanzas universitarias, parece ser que el nieto de su profesor villanovense, Tomás Alvira Alvira, llegó a dar clases en esta academia. Como rezaba en la plaza publicitaria de su academia dio también clase a lo largo de su dilatada actividad a otros muchos jóvenes artistas; como por ejemplo Martín Durbán, Vicente Rincón, José Luis González Bernal el pintor surrealista aragonés más importantes, etc., Solía hacer con sus alumnos excursiones por los alrededores de Zaragoza, donde les indicaba temas de paisaje como ejercicio para pintar.

Fachada de la Academia

Entre otras cosas, señalar que las pinturas que decoraban la pastelería Ceres eran autoría de Abel. Desde 1887 el turolense Manuel Viñado venía impartiendo clases de Dibujo a alumnas seleccionadas de las escuelas municipales de enseñanza Primaria. Le sucedió en esta faceta el pintor Abel bueno, quien en la guía de Zaragoza para 1897 editada por Manuel Joven Gascón, anunciaba con publicidad individual gráfica su “Academia de dibujo y Pintura que había abierto dos años antes en la plaza del Pueblo. Los últimos años de la academia fueron en la  Calle del Molino, bocacalle de Alfonso y a la que se trasladaron porque el viejo caserón de la plaza del Carmen amenazaba ruina. Sus puertas se cerraron en 1975 y todos sus modelos y escayolas fueron donados a la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Abel estuvo casado con Francisca Monreal Oliver (Familia de José Sinués Urbiola. El matrimonio tuvo cuatro hijos; José María, nacido en 1904 y que llegó a ser cardenal de la iglesia Católica, Isabel nacida en 1905. Una esperanza de la pintura aragonesa, truncada en plena juventud, pues falleció a los 23 años en 1929 y que es merecedora de otra entrada, Abel nacido en 1907 y Manuel 1909.  Abel Bueno Gros falleció en 1946.

Abel Bueno en su juventud (Gentileza Javier Bueno Lidón)


Fuentes:
Diario de Avisos 30 de septiembre de 1897. ““Dedicado a la iglesia de Villanueva de Gállego 21 de septiembre de 1897, Bueno Gros”
García Guatas, Manuel, “La enseñanza artística en Zaragoza” en, Torralba Soriano, Federico. Las artes plásticas en Aragón durante el siglo XVIII, Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1995, págs. 87-88.
Oliván Bayle, Francisco. Catálogo Artistas aragoneses de la generación del 31, Lonja octubre noviembre 1988. Ayuntamiento de Zaragoza.
Javier Bueno Lidón, nieto de Abel Bueno Gros.

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