sábado, 7 de septiembre de 2013

Exposición sobre la ocupación francesa en Aragón (1809-13)


El jueves 5 de septiembre, se inauguró en el Museo Camón Aznar de la obra social Ibercaja en Zaragoza, la exposición "Aragón y la ocupación francesa 1809-1814", en colaboración con la DPZ.

En la muestra se exponen los desastres de la guerra y también las consecuencias de la ocupación con grabados de Goya, retratos de José I, del Mariscal Suchet. Guerrilleros como Villacampa o "La entrada triunfal de Fernando VII en Zaragoza" (entre ruinas, obra de Miguel Parra y que se conserva en el Palacio Real de Madrid, así como documentos de la época y el original de los "Diarios" de Faustino Casamayor entre otros ejemplares.

El Comisario de la exposición, Pedro Rújula, me ha permitido colaborar con la aportación de dos piezas que para mí son interesantes por su simbolismo y el contenido histórico que poseen, son dos armas que, desde que las descubrí, me atrajeron inmediatamente y creía que era necesario constatar o al menos documentar su existencia. Se trata del "Sable de Castejón" (por gentileza de la Cofradía del Santo Cristo del Castillo) y el "Trabuco" perteneciente a Gregorio Cruchaga y que es propiedad de sus herederos, que gentilmente se han prestado a contribuir con la muestra.

Mariano Gracia, en su crónica cultural del Heraldo (jueves 5 de septiembre) escribe sobre el mosquetón y resalta que Cruchaga falleció hace 201 años a la edad de 23; "a las órdenes de Mina hostigó a los franceses y al que una bala de cañón francés segó las manos cuando las tenía apoyadas en el pomo de la silla de montar", de su caballo. Ese mismo trabuco estuvo a las puertas de Zaragoza en diversas ocasiones en manos de su dueño, pero ha tardado casi dos siglos para entrar en ella (casi como le ocurrió a Espoz y Mina) y en este caso gracias a la Exposición que también ha organizado Isabel Cortes (el nombre de su compañera ahora no lo recuerdo, lo siento), quiero enviar un cariñoso recuerdo a Isidro Landa que me puso en contacto con las propietarias del arma y que, sin su valiosa ayuda esta contribución no habría sido posible, es una pena que no pueda verlo.

El sable lo descubrí hace cosa de cuatro años, fui a dar una conferencia a Castejón de Valdejasa, sobre la Guerra de Independencia y me encontré con el cuchillo, luego me enteré de que lo sacan en procesión el día de Viernes Santo, en un rito que seguramente es anterior a esa Guerra pero eso no desmerece el valor del sable, para unos es de ceremonia, para otros de caballería, para otros de infantería, unos creen que es francés yo pienso que es franco-polaco. Había muchos soldados de esta nacionalidad al servicio de Napoleón y en Ejea de los Caballeros existía una guarnición de gendarmes polacos, pero la historia del sable es también para contarla a parte.

Ahora es tiempo de disfrutar de la Exposición hasta el 3 de noviembre de 2013 en el museo Camón Aznar de Ibercaja.

 

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