viernes, 27 de octubre de 2017

Caciquismo, oligarquía y Cataluña

Monumento a Joaquín Costa en Graus (Huesca)

Hoy he escuchado unas declaraciones de Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, un partido al que comencé a seguir casi al mismo tiempo en que iniciaba su andadura en Cataluña contra el poder del nacionalismo allá por 2004. Me gustaba sobre todo Juan Carlos Jirauta, una cabeza muy bien amueblada, con mucho criterio y además con una estupenda colección de discos por cierto. Con esto quiero decir que no soy de esos que se han subido al carro en los últimos años, es más cuando vi como estaba la cosa me bajé, pero aún sigo recibiendo correos electrónicos en una lista a la que me apunté hace casi quince años.

Rivera, básicamente ha calificado a Pigudemont, Junqueras, Forcadell y todos sus cole-guis literalmente como “caciques” después de haberse saltado todos reglamentos y quórums posibles. Inmediatamente me ha venido a la cabeza una famosa frase de Joaquín Costa en la que defendía, para combatir a la oligarquía y al caciquismo imperante en España, que era necesario sobre todo “despensa y escuela”, es decir que la gente estuviera alimentada y educada. Después me ha venido a la cabeza el 23F; si en aquel día a los militares se les quitaron las ganas de llevar a cabo una intentona golpistas, sobre todo ante el ridículo internacional en que se podía caer y además queriendo entrar en la OTAN. A la trama civil de aquel golpe la cosa le salió gratis y es que, en los últimos doscientos años ejército y oligarquía han ido de la mano a la hora de desestabilizar el sistema liberal. El caso es que el caciquismo, ya por entonces había buscado refugio en el nacionalismo, más o menos atenuado según las circunstancias regionales del tema. Poco a poco esas oligarquías se han ido apoderando de los principales antídotos del caciquismo que tanto predicaba, es decir de la Despensa y de la Escuela, con lo cual han creado sus propias clientelas y sus propias armas para desestabilizar a la gente que quiere vivir en paz. Esto no es nuevo Franco también se creyó lo de que él era el “cirujano de hierro que necesitaba España”. En definitiva siempre se aprovechan de nuestras ideas, nuestros contrarios.


Los caciques catalanes son tan españoles como los demás, y esto se demuestra en que nunca reconocen a aquellos que les favorecen. Franco, aunque parezca absurdo, fomentó el nacionalismo o al menos contribuyó a la idea del buen catalán, de acuerdo con la oligarquía regional, porque ésta prefería tener una base, al menos por entonces, con un sentimiento regionalista que amortiguara un posible renacimiento del anarquismo entre las clases populares y obreros industriales, movimiento sindical que había tenido una enorme fuerza, sobre todo en Barcelona antes de la Guerra Civil. En definitiva lo primero que un ciudadano de Cataluña tenía que ser era nacionalista por encima de todo y después, ya veremos. Por eso mismo muchos hijos de "charnegos" son acérrimos independentistas, es el caso de Rufián. Esta idea se impulsó todavía más durante la Transición con dos añadidos la lengua y la autonomía y se ha ido alimentando durante los últimos cuarenta años mediante el adoctrinamiento en las escuelas y la despensa de las subvenciones públicas, creando de esta manera un clientelismo que se ha radicalizado al primer síntoma de crisis y se ha vuelto antisistema, la CUP. Es decir que pensando matar un monstruo han creado y alimentado otro de enormes dimensiones y que es difícil de controlar. y es que a los caciques siempre les salen mal las jugadas porque en el fondo tienen un serio problema que consiste en querer manipular a los que consideran inferiores y esto siempre acaba mal.

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