sábado, 28 de octubre de 2017

El parlament de Indíbil y Mandonio


Los aragoneses hoy deberíamos estar especialmente tristes tras el bochornoso espectáculo de ayer en el parlamento de Cataluña. Esa pandilla de golfos que ayer, en el más puro estilo caciquil español, porque no hay nada más español que el caciquismo del ¡porque lo digo yo! ¡Me importa tres cullons que os vayáis, mejor! ¡Aquí hago o que me da la gana! Y un largo etcétera de esperpentos más, como digo en el más puro estilo caciquil hispano, poco más de la mitad de los parlamentarios catalanes proclamaron la independencia de la región, de la misma manera que el alcalde de Móstoles declaró la guerra a Francia o el alcalde de Eibar declaró la II República española o el Ayuntamiento de Cartagena se declaró además de república independiente, enemiga acérrima y universal de su vecina capital provincial, Murcia. Lo peor del bochornoso espectáculo es que fue televisado y retransmitido. De la misma manera que el 23F fue televisado y retransmitido para mayor ignominia de la Guardia Civil lo de ayer en el Parlament, fue visto por millones de personas para mayor ignominia y vergüenza de toda la democracia español. Pero aún hay un bochorno mayor y que nos afecta especialmente a los aragoneses y es que, el parlament es heredero de las Cortes aragonesas, esa institución que agrupaba a una corona y a un reino. Es patético y caricaturesco que una cámara que tiene más de mil años de historia consienta rebajarse de esa manera violando todas las leyes, reglamentos e incluso a su misma composición; no quiero ni pensar que es lo que hubiera hecho; no ya Fernando el Católico, Pedro IV o Jaime I de Aragón al ver que ¿uno de los brazos del reino abandona las Cortes porque otro de los otros brazos quiere retorcérselo llevándolos a la hoguera? La señora Forcadell, el Puigdemont, el Junqueras y los de la CUP., ayer echaron por tierra la historia de una institución y de una tradición milenaria, se burlaron de la mitad de diputados y proclamaron la república catalana como si proclaman al Barça campeón de liga, por cullóns. Pero es que mes y medio antes habían llevado a cabo otra escena similar y luego se quejan de que no les dejan votar, ¿Cómo, recontando votos en una iglesia mientras el cura dice misa, al más puro estilo carlista y trabucaire? Por favor un poco de seriedad.

Pero aún había una segunda parte más hispánica profunda si cabe, más esperpéntica, más berlanguiana, más cutre y cazurra, más cateta y pueblerina, en definitiva más matraca y fue ver a trescientos alcaldes con sus varas de mando agitándolas al cielo en señal de aclamación a los caciques máximos; Forcadell, Puigdemont, Junqueras y Anna Gabriel. Personalmente se me representaron a Indibil y Mandonio ante sus tropas, siendo aclamados por sus seguidores como señores absolutos de la guerra contra Roma. Es decir habíamos retrocedido no mil años, sino dos mil quinientos años que se dice pronto. Pero aún hubo otra imagen que superaba las anteriores y fue ver a estos alcaldes con sus varas de mando salir del Parlament a toda prisa y con ganas de irse a un restaurante, la imagen era totalmente decimonónica, el cacique local después de haber aclamado al líder de la provincia y aprovechando que estaba en la capital, se iba al Paralelo, al meridiano o vete a saber dónde. Me gustaría saber ¿Dónde acabaría ayer tarde alguna de estas varas municipales? que representan, no a los alcaldillos y sus amigos que las llevan, sino a todas y cada una de sus poblaciones les hayan votado o no, sean independentistas o no, sean monárquicos o republicanos, católicos o ateos, seguramente en algún reservado del Molino Rojo. Lo dicho lo de ayer no fue la proclamación de la república catalana, fue la representación de la España profunda, cutre, macarra y negra que de vez en cuando sale a relucir, lo malo es que antes lo contaban, pero ahora hay televisión.



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