viernes, 9 de noviembre de 2018

Dance en Añón de Moncayo

Diálogo entre el Demonio y el Arcángel San Gabriel (Gentileza: Mari Carmen Pérez)


El dance de Añón se celebraba tradicionalmente el día de Nuestra señora del Rosario, patrona de la localidad.  En líneas generales se trata de una representación sacramental, que desciende de las pastoradas y un paloteado bastante sencillo pero muy auténtico y antiguo, ya que no se da la lucha entre moros y cristianos que es posterior, sino que se trata de una pelea entre el bien y el mal, triunfando el primero sobre el segundo, además los paloteadores no llevan elementos distintivos, sino que todos visten de igual forma, antiguamente llevaban faldón, algo muy peculiar en la zona del Moncayo.

La parte teatralizada, o el dance propiamente dicho consta de 936 versos escritos en romance. Quien lo compuso era una persona bastante erudita que sabía versificar con facilidad y poseía bastante cultura. De toda la narración cabe destacar sobre todo la descripción que hace el Mayoral de la batalla de Lepanto esta, en palabras de Mercedes Pueyo es “impresionante y la versificación es muy correcta”. En él distingue algunas palabras que poseen interés fonético y lingüístico como  “Estoria”, por historia, en el verso 328 y que es una expresión muy antigua. “Hacenda” por hacienda en el verso 386. “Ingalaterra” por Inglaterra, verso 548, un término muy utilizado en el siglo XVII y XVIII o “Cuala” por cual (una palabra navarro-aragonesa) en el verso 781. Pueyo destaca alguna palabra arcaica como “aquestos” en el verso 601 o “pancistas” término utilizado como insulto en el verso 29, probablemente de panza. Términos aragoneses como “zaragata” o bullicio, jaleo. El Diablo utiliza términos casi jurídicos decimonónicos como “vuestras doctrinas vetas” refiriéndose a los curas que vetan la libertad de los hombres. Refiriéndose a las civiles les dice que “enmienten”. Curiosos ripios como “amigos del ratero, artero”. El diablo posee un estribillo muy bueno que dice: Soy el cisma del abismo; soy como la mala suegra; que lleva chismes y enredos; y pone donde hay paz, guerra”.
 
Diablillo u Ángel (Marí Carmen Pérez)
Intervienen en la función  el Rabadán, Zagal o aprendiz, el Ángel, el Diablo y el Mayoral.
Aunque Mercedes Pueyo presenta al Mayoral como el personaje serio y responsable de toda la función, es una opinión personal pero este personaje da la impresión de todo lo contrario. Alguien alejado del lugar de trabajo que después de soltar su parrafada se va a dar vuelta por los pastores que tiene sueltos en el Moncayo. El Rabadán por el contrario hace una visión bucólica del mundo pastoril, pero también deja caer la vida abnegada del monte y que él lo que quiere es “salir enamorado” y terminar haciendo sociedad en el pueblo. El más sencillo de todos los papeles es el ángel, quizás porque estaba representado por un niña pequeña que quizás no tenía capacidad para desarrollar un romance más largo o cansado para un niño.

Mercedes Pueyo describe una representación primitiva del dance, quizás de los años cuarenta del siglo XX en esta, el diablo comienza la función entrando enfurecido en la plaza del pueblo y “pinchando tajadas” con un trinchante comienza su relato. Alarmado por la situación aparece el Arcángel San Gabriel, quien tras saludar a la Inmaculada, a las autoridades y al vecindario en general, la emprende con el diablo a quien vence y quien se tiene que ir “con el rabo entre las piernas” y maldiciendo al “orgullosacho traidor”. Aparecen primero el rabadán y más tarde el mayoral y tras sus parlamentos se lanzan una serie de “competencias” sacando a colación algún defecto. Después cada “paloteador” recita un dicho de alabanza a la Virgen que terminan el mayoral y el rebadán. Estos entonces dedican una “competencia” alusiva a cada uno de los actores, seguramente no se libra ni el demonio. Después se incluyen unas “matracadas” acerca de las cosas ocurridas en el pueblo durante el año para finalizar con una lucha de competencias graciosas entre Rabadán y Mayoral. Por último hay una despedida gloriosa del mayoral y un relato a la advocación del Rosario que no es otro que la narración de la batalla de Lepanto y el rabadán, personaje gracioso por excelencia de la representación se despide hasta el año siguiente.

La Virgen del Rosario en Añón de Moncayo (María Carmen Pérez)



Bibliografía:
Peralta, Nicolás. “Paloteao de Añón y coplas a la virgen del Rosario”
Pueyo Roy, Mercedes. El dance en Aragón: Origen y problemas estructurales de una composición poética, Editado en Zaragoza en 1973.
Zapater, Alfonso. “Añón de Moncayo” Aragón pueblo a pueblo tomo II, Ediciones Aguaviva. 1986.

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