martes, 25 de agosto de 2026

Historia de San Licer


Posible representación de san Licer, encontrada en la iglesia parroquial de san Pedro en Zuera (Zaragoza)


Poco se sabe de la vida de San Licer, tan solo que este nombre proviene de Lizerio y a su vez de Glicerio. En las actas del Concilio de Adge (Francia) celebrado en el año 506, se menciona la diócesis de Conserans y a su obispo, de nombre Glicerio. Se sabe que fue a la vez que clérigo, militar y que lucho contra los godos y contra los sarracenos hacia el año 500 d.C. Por otra parte los Godos ya llevaban establecidos en la Narbonense, entre el actual norte de España y sur francés, casi cien años antes de la época de San Licer. Es difícil que el obispo Glicerio luchara contra los sarracenos entre otras cosas porque los musulmanes no llegaron a Francia hasta doscientos años después de que él viviera, a no ser que se trate de una mala traducción de un término geográfico o una población determinada de la zona pirenaica (existe el valle de Sarrance). También es cierto que existen “otros” santos con el mismos nombre “Glicerio”; uno de ellos en la zona entre Siria y Turquía. Según se cuenta fue un agricultor, discípulo de San Jorge y más tarde sacerdote y mártir. Otro Glicerio fue mártir en Nápoles aunque no está especificado en que época. También en Italia y más concretamente en Milán, parece ser que existió un obispo de nombre Glicerio en el siglo IV, que acabó siendo mártir[1]. Sea como fuere el culto a San Glicerio es bastante antiguo y extendido. 



Ahora bien, poco antes de la caída del Imperio Romano de occidente en el año 476, uno de sus últimos gobernantes de jure se llamó Glicerio, éste fue considerado usurpador del trono por otro de sus rivales, de nombre Julio Nepote, quien gobernaba en la parte oriental y que parece ser, por su apellido, era sobrino del emperador romano de Oriente[2]. Glicero por el contrario formaba parte de la zona occidental del Imperio y fue coronado por el príncipe burgundio Gundebaldo, que era magíster militar, el 5 de marzo del año 473. Los burgundios fueron una tribu germánica originaria de Escandinavia, que a partir del año 200 iniciaron una migración masiva hacia Europa central para, luego asentarse en la Galia[3]. A principios del siglo V se instalaron pacíficamente en la zona de Provenza, en un área entre las actuales Suiza, Francia e Italia, que por ellos acabaría tomando el nombre de Burgundia (y que más adelante evolucionaria a la actual Borgoña). Como muchas tribus germánicas, se convirtieron al arrianismo, aunque los católicos dominaron tras la conversión del rey Gundebaldo en el 500. 

Glicerio o Licerio, formaba parte en principio de una familia patricia-romana, la historia cobra sentido si se tienen en cuenta varias consideraciones. Al final del Imperio romano, éste se encontraba divido en dos mitades, Oriente con capital en Constantinopla y Occidente cuyo poder se había ido descomponiendo a pasos agigantados sobre todo a raíz de las invasiones bárbaras. Estos pueblos dominaban a principios del siglo V casi todas las regiones y tan solo tenían en común la figura del Cesar, que ni siquiera tenía su residencia en Roma, sino en Ravena, ciudad situada en el norte de Italia. Durante este período, los emperadores se sucedían de manera vertiginosa y tan apenas tenían más poder político y militar que el que le otorgaba la clientela que le había apoyado sin embargo, la suprema magistratura siempre era ostentada por un “ciudadano romano” seguramente esta fue una de las razones por la que los Burgundios apoyaron a Glicerio[4]. Cuando fracasó en su lucha contra Nepote accedió a ser nombrado obispo, seguramente como una manera de salvar la vida, refugiándose en territorio amigo, en este caso el sur de Francia. Según algunas noticias fue obispo de Salona en el norte de Italia y otras lo citan como obispo de Milán, aunque es más creíble la hipótesis de que terminara en la Galia. Mientras tanto el vencedor, el general Orestes, coronaría a su hijo llamado Rómulo Augustulo en el año 474, a la sazón el último de los emperadores romanos. Una tradición histórica francesa dice que en el siglo IX habitó en la zona de Aquitania un obispo de nombre Licerio que hizo frente a los normandos, cuando éstos invadieron la costa francesa destruyendo iglesias y matando a la población. Licer arengó a la población incitándoles a resistir. Durante un combate recibió un fuerte espadazo en la cabeza, a pesar de lo cual siguió peleando hasta que no le quedaron más fuerzas. Fue enterrado en Avignon y su tumba se convirtió en lugar de peregrinación. 

Cuenta la leyenda que fueron caballeros gascones, que venían a incorporarse a las tropas aragonesas que iban a combatir en las Navas de Tolosa, quienes trajeron, a lomos de una mula la reliquia de San Licer a Zuera. Entraron en la iglesia de San Pedro a orar cuando las campanas comenzaron a repicar de manera milagrosa, a la vez que el animal se negaba a seguir caminando, desde entonces el obispo es patrón de la localidad, la festividad de San Licer está datada en Zuera desde principios del siglo XVI. Se celebra el 26 de agosto pero en algunos lugares lo hacen el día 2 de septiembre o el 2 de octubre, como en Venecia[5].

 



[1] En el Santoral católico existen varias referencias a San Glicerio, San Licerio y San Licer.

[2] Roberts, JM. Historia Universal: de los orígenes a las invasiones bárbaras. RBA Ediciones, Barcelona 2009.

[3] Lardero Quesada, Miguel Ángel. Historia Universal: Edad media vol. II, Vicens Vives. Barcelona 1992.

[4] García Moreno, Luis, Historia Universal II (2): La antigüedad tardía. EUNSA, Pamplona 1989.

[5] Florez, España Sagrada, Madrid 1836. Villanueva, Viaje literario por iglesias de España, 1851

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