miércoles, 19 de febrero de 2014

Zufaria, Sulfaria, Zuera



Esta denominación aparece citada ya en documentos medievales como «Çuffarie» y «Çofera». La versión generalizada y tradicional, que en su día parece ser defendió Asín y Palacios y que han repetido otros muchos, es el origen árabe del topónimo siendo su significado “Peñasquito” o “peña bonita”, en alusión a los cortados que rodean la villa y que parece un significado más costumbrista que otra cosa.
Me llegó hace un tiempo un libro que escribió Jesús Marco Bosque, por desgracia falleció hace unos años, que se titula Vocabulario de Zuera[i], donde se hace un repaso de palabras tradicionales que están muy difundidas, no solo en Zuera sino por todo Aragón. Una de las posibilidades que ofrece es el origen vasco de la palabra “Zufaria”. Bien es cierto que el río Gállego se encontraba en una zona fronteriza entre éstos y los Ilergetes (Íberos). En este caso el origen del nombre vendría dado por una lengua anterior al latín y significaría bosque de carrascas o carrascal: “Zur” que en vasco es “Sur”  o “zuhaizt”y vendría a significar carrascal u arboleda. La tesis no parece descabellada tanto en cuanto nos encontramos junto al Gállego y es de suponer que el actual soto que está debajo del pueblo, en tiempos fuera mucho más grande y que por sus dimensiones fuera conocido con este nombre. Ahora bien en su contra, decir que no existe ningún otro término o topónimo en la zona al que se pueda achacar un origen vasco, lo que dificulta bastante conocer el origen de la palabra.
Venus zufariense
Marco defiende otro significado desde mi punto de vista más real. Dice que el prefijo “zuf” viene de azufre o sulfatos y que esto sería debido a la proximidad de una mina de sales o sulfatos. En principio azufre en latín es “Sulphur, Sulphuris” no es difícil entrelazar sulphur con sulfaria y de aquí pasar a Sufaria y de ahí a Zuera.
Esta tesis parece más verosímil por lo siguiente, en el campo de Zaragoza abunda la sal o la caliza, sin duda alguna, restos de ese lago del Mioceno que era el valle del Ebro, eso no es un misterio. Este lago fue creando, conforme avanzaba su desecación, capas calizas entre ellas los montes de Zuera y la muela del Castellar, arcillas yesos y sulfatos (sódico, magnésico etc.) Por otra parte el centro del valle, en lo que diríamos “area de Zaragoza” y en torno a los ríos Gállego, Ebro y Huerva, se han ido formando una cantidad de manantiales que son descargas de circulaciones subterráneas de los materiales salinos y yesíferos de ese lago terciario, la aparición de un manantial de estas características viene dada por un corte como puede ser una ladera como las muchas que existen alrededor de Zuera, esta fuentes tienen un alto componente mineral con un alto contenido de sulfatos y calcio. En el pinar, Monte Alto y Castejón existen varios de estos manantiales como el pozo Cantarero o la fuente del Camino, en la val de Aisa.
Este tipo de arroyos han sido conocidos desde la antigüedad y se les han atribuido propiedades curativas en algunos casos. Un estudio reciente han contabilizado unas cuarenta fuentes de este tipo alrededor de Zaragoza[ii], algunas de las cuales están en la ribera del Gállego. Entre las que quisiera destacar una en el barrio de Montañana y otra en Villanueva de Gállego a la altura de la torre de San Miguel. Esta última tenía propiedades curativas y se hacía uso de ellas hasta bien entrado el siglo XX, incluso se llegó a comercializar en la ciudad y se hacía propaganda de ella en varias farmacias. Sin olvidar por supuesto la fuente que mana bajo los restos del “Convento” donde se encontraba la Manssio Gallicum y donde también se ha encontrado vestigios de un altar dedicado al dios Esculapio (divinidad romana protectora de la medicina) levantado entre los siglos I y II de nuestra era[iii]. Este último detalle no es mínimo pues puede ponernos en relación con un centro terapéutico que fuera conocido ya hace dos mil años, de ahí la presencia de esta adoración.
Volviendo al origen termal de Zuera, la característica común a todas fuentes curativas es su alto contenido en sulfatos y sales disueltas distinguiéndose entre cloruradas, sulfatadas, sulfurosas, carbonatadas, etc. En ocasiones contienen en disolución gas carbónico, sulfuroso, nitrógeno, etc., que se desprende en superficie formando burbujas. Por lo general, todas las aguas surgentes del valle del Ebro están muy mineralizadas, conteniendo grandes cantidades de sulfatos y carbonatos. Cuyos efectos inmediatos son que desprenden un olor bastante fuerte o sulfuroso.
Por tanto no sería de extrañar y las características del terreno en que se encuentra asentada la localidad lo acompañan. Que antiguamente existiera una fuente de estas características en este lugar, quizás una pista nos la podría dar el origen de la ermita de San Juan, el mismísimo Santuario del Salz o el llamado Arco de la Mora, por poner algún ejemplo, o la misma Manssio Gallicum. Que el lugar fuera conocido por los romanos como un moderno "spa" por sus características sulfurosas y terapéuticas, de ahí el altar al Dios de la medicina. Que los árabes tomaran el vocablo latino Sulfur (cosa que solían hacer) y cambiaran la denominación por Sulfaria o Sufaria y de ahí el nombre actual de Zuera.



[i] Marco Bosque, Jesús. Vocabulario de Zuera, Gráficas Latorre. Tauste (Zaragoza) 2002
[ii] Iturbe, Francisco & Ángel Ruiz Solans, Fuentes curativas de Zaragoza. Ayuntamiento de Zaragoza, 2008.
[iii] San Martín Medina, Andrés, Zuera: La villa desconocida. Parroquia Parroquia de San Pedro Apostol (edit.) Zuera 2003

1 comentario:

  1. Zuera podría venir de: 'Zahra', 'brillante' en árabe, por Venus, estrella o planeta vinculado a las actividades en los pinares. 'Zufaria', evoca un documento hallado en un patio del paseo Sagasta, un verso con raíces porteñas, citando la intención de alguno: 'para hacer ostentación de su esufaria', que podría ser una joya, aunque admite diversas exégesis. Agur jaunak, jaunak agur, agur ta erdi. Passi ho be. Salut +

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