No se si será cierta esta pretensión de Francisco Pradilla, lo que si es evidente y está a la vista, es el panteón familiar que ordenó levantar en el cementerio municipal y que por sus dimensiones parece estar diseñado para más de dos moradores, que son los que en la actualidad ocupan la referida sepultura.
Los dos ocupantes son sus padres; Martina Ortiz, fallecida el 13 de mayo de 1868 a la edad de 45 años y Miguel Pradilla Pina, muerto el 27 de febrero de 1891 a los 72 años. Siempre me ha llamado la atención este enorme catafalco de granito con el sencillo ornamento de la cruz y que se asemeja a los antiguos altares funerarios, que se levantaban en las iglesias durante los funerales, en contraposición con las humildes sepulturas de su alrededor y que es, una evidencia más de la vinculación de este singular pintor con su pueblo o al menos el sentido homenaje póstumo que tuvo con sus progenitores quienes, como el caso de su madre, apenas llegaron a conocer su trayectoria, pues falleció cuando él tan apenas contaba veinte años.
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