El desbordamiento se produjo por el deshielo ocasionado por copiosas lluvias ocurridas hasta el 11 de enero de ese año. El desbordado cauce inundó vías férreas, carreteras, caminos y aislaron por completo los pueblos de la ribera, cubriendo campos, huertas y jardines. Arrastrando a su paso muebles, útiles, enseres domésticos, maderos y escombros de casas y cabañas destruidas, caballerías y reses de distintas especies, y «lo que es más sensible, hasta cadáveres humanos»

Un barquero llamado Juan Macioli, junto con sus dos hijos, despreciando el peligro que corrían, atravesaron el río por más arriba del Castillo y, dirigiéndose con una lancha a cierta torre inundada lograron sacar de ella y condujeron a un horno a los torreros, hijos y demás dependientes, salvándolos de una muerte casi segura.

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