El municipio de Agüero es un apéndice
de la provincia de Huesca que se “mete” en la de Zaragoza. Esta localidad de
apenas 150 habitantes es famosa por sus “Mallos”, una pequeña cordillera con
las caprichosas formas en sus masas de conglomerados, de tinte ligeramente
rojizo, típico de la era Terciaria; muy similares a los vecinos y más conocidos
de Riglos, situados en la orilla opuesta del Gállego. Este entorno, hacen del emplazamiento
de Agüero un paisaje sumamente pictórico y montaraz, sobre la cumbre de una
elevada loma, a considerable altitud respecto del cercano curso del Gállego,
encerrado ya en las montañas prepirenaicas y dominando un amplio valle. La
fotografía está tomada desde la carretera de une Biel y Santa Eulalia de
Gállego.
Dicen las crónicas que el lugar ya existía en el año 714 de nuestra Era, aunque las primeras noticias documentales que se tienen de este enclave, datan del año 921 cuando Sancho Garcés Abarca de Pamplona, conquista ·todas las montañas de Aragón y Sobrarbe” según menciona la Crónica de San Juan de la Peña. Desde fines del siglo x el obispo pamplonés poseía en este lugar sus bienes y patrimonio. Agüero es una de las localidades “entregadas” por Alfonso el Batallador a su cuñada, la reina Berta. Tuvo un castillo en Peña sola que en el año 1374 fue entregado a Lope de Gurrea el gobierno de Agüero, comenzando desde este momento el poderoso señorío de los Gurrea en la localidad y que se prolongó hasta 1516.
En sus empinadas calles, algunas casas conservan la castiza fisonomía del Prepirineo, destacando
considerablemente por su importancia artística la iglesia parroquial y, en sus
alrededores, la iglesia de Santiago, en las que brilla el arte románico. La
primera preside la plaza principal, destacándose en ella la elevada torre
cuadrada, de los siglos XVI-XVII, con varios cuerpos separados por impostas. Es
una iglesia con tres naves de origen románico, bastante reformada
posteriormente, conserva la nave central bajo bóveda de cañón apuntado, aunque
su ábside semicircular se rehízo en época barroca, a cuyo arte pertenece el
magnífico retablo con esculturas. Posee también una cripta del siglo XVI bajo el
ábside. A unos 700 metros de la villa se encuentra la iglesia de Santiago. Se
trata de una joya del románico, en origen estaba destinada a ser una iglesia en
planta de cruz latina, pero no llegó a construirse la nave, por lo que aparece
como un templo cortísimo, compuesto solo por el crucero y los tres ábsides
semicirculares, data del siglo XII. Particularmente bella es la portada que
ostenta un tímpano esculpido con la Adoración de los Magos. El desconocido
escultor ha recibido el nombre de Maestro de Agüero y ha dejado muestras de su
hacer en numerosas iglesias de las Cinco Villas, Jacetania y Hoya de Huesca,
destacar la famosa bailarina contorsionista que aparece como seña de identidad
de su obra.
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