Asso Veral cien años después del terremoto

Cuando uno llega a Aso Veral (en el límite de las provincias de Zaragoza y Huesca, en plena canal de Berdún y a la entrada del Pirineo) lo primero que le llama la atención es la cantidad de construcciones en adobe que hay, en una zona donde para nada o muy poco se prodiga este elemento constructivo y donde reina la piedra y la pizarra. Pensé que seguramente esta circunstancia es una consecuencia más del terremoto que sufrió la localidad hace ahora cien años, muchas de sus viviendas y corrales fueron destruidos y sustituidos por construcciones de tapial, más barato y en caso de nuevo seísmo, más fácil de reconstruir y sobre todo, como anunciando lo que después iba a vivir la zona de la Canal, el abandono, la emigración y el desarraigo, para qué invertir aquí, si nos tendremos que ir fuera a buscarnos la vida. 

Sin embargo este detalle, la construcción en adobe es lo que primero llamó la atención al sismógrafo Rey Pastor, cuando visitó la zona en agosto de 1923, un mes después del terremoto. Según sus anotaciones, “el pueblo está asentado al pie del monte Orba, sobre estratos arcillosos del eoceno medio, en terrenos análogos a los que sirven de fundamento en el vecino pueblo de Villareal”. Achaca la utilización del adobe por no existir en las inmediaciones cantera de fácil explotación “los muros están revestidos con mortero de cal y arena, la primera procedente de los estratos calizos del monte Orba y la segunda del río Aragón. En varios edificios se ha construido una planta de mampostería y las superiores de adobes”. El aspecto de las casas es de buen efecto pero resultan de escasa solidez y duración sin embargo, se ha comprobado que las que mejor han aguantado las sacudidas fueron las de mampostería. “Casi todos los edificios han sufrido cuarteamiento de artistas y ángulos y aquellas casas que ya estaban verdaderamente ruinosas han quedado inhabitables, las de dos plantas de adobe con sus muros enlucidos por ambos paramentos, han sufrido muy poco o casi nada y hasta una vivienda del mismo material con cuatro plantas, apenas ha tenido ligero desplome de un muro, son necesarias derribar cuatro casas. Afectadas son en total 35”. Destaca la existencia en las inmediaciones del pueblo de un manantial termal, cuyas aguas tienen las mismas características que las de Tiermas, éste, el de Asso no sufrió alteración en su composición ni temperatura tras las sacudidas de la Tierra. 

Madoz recoge que el casco urbano tenía a mediados del siglo XIX 20 casas, distribuidas en varias calles, de las cuales una se halla bien empedrada y las demás son de peña. Habla del manantial refiriéndose a que “no se ha hecho de ellas [las aguas] el oportuno análisis, pero obran prodigiosos efectos, especialmente en los jóvenes que padecen de dolores, en términos de darse repetidos casos en que algunos de aquellos conducidos en caballerías y camillas, a los 6 u 7 días de haberse barnizado con el barro de esta fuente, volvieron a sus casas por su propio pie, gozando después de la más completa salud”. 

Unos años antes del terremoto, Asso contaba con 200 habitantes, que en los años centrales del siglo XX disminuyeron hasta llegar a los 60 en el último cuarto del siglo. Hoy en día lo que más llama la atención del caserío, además de la iglesia fortaleza, es el mausoleo de su cementerio. El pueblo posee una historia singular. En el siglo XVII pertenecía a los condes de San Clemente en honor a la ermita homónima existente en el término municipal, Luego pasaría a ser propiedad de los condes de Parcent y Contamina y a comienzos del siglo XIX el señorío recayó en manos de los marqueses de Ayerbe, que ostentaban el título de condes de San Clemente. En 1837 el pueblo se verá afectado por la ley sobre señoríos hasta llegar a un acuerdo en 1849 entre los vecinos de Asso y el marqués de Ayerbe que era en ese momento don Pedro Ignacio Jordán de Urriés y por el cual se reconocían los derechos señoriales a cambio de ventajas para los habitantes, entre las que se destacan el acceso a la propiedad de las viviendas. Posteriormente el pueblo pasó a ser propiedad de los marqueses de La cadena que la han mantenido hasta nuestros días, de modo que Asso Veral significa un caso singular de perduración señorial en los comienzos del siglo XXI. 

Mateo Suman en su Corregimiento de las cinco Villas, realizado en 1802 y publicado por la Institución Fernando el Católico cita que en el año 1137 "Fortunio Garcés de Guerendiain y su mujer Mencía dieron al monasteiro de Leyre su palacio de Aso". Madoz lo cita como Asso con dos “ss” y sin apellido, sin embargo se refiere al riachuelo que atraviesa el municipio como Asso Veral. Rey Pastor lo cita como Asoberal pero en el Retabillo vamos a nombrarlo como Asso Veral que parece ser es su nombre más comúnmente aceptado.  En la actualidad es un barrio que pertenece a la vecina localidad de Sigüés.


Asso Veral (Zaragoza)

Cementerio con su imponente panteón, que no pertenece a la familia propietaria

La imagen superior corresponde a un fotografía que aparece en la obra Aragón pueblo a pueblo de Alfonso Zapater, la inferior corresponde a una imagen actual del pueblo.







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