La Orden de los Caballeros Templarios y el reino de
Aragón tuvieron a lo largo de su historia una estrecha relación pues pasaron de
ser “herederos” de Alfonso el Batallador a “cuidadores” del rey Jaime I y
transmisores de un montón de leyendas como la del Santo Grial.
Faci, Fray Roque Alberto. Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santissima. Reed. facsimil
Diputación General de Aragón, Zaragoza 1979, págs. 277-78
Ubieto Arteta, Agustín. Leyendas para una historia paralela del Aragón medieval,
Institución Fernando el Católico, Zaragoza 2010.
Ledesma Rubio, María Luisa. “Órdenes Militares” en Gran Enciclopedia Aragonesa (Tomo IX).
UNALI Ediciones, Zaragoza 1981.
Losada, Juan Carlos. “Cuando el Templo pisó la
Península” en Historia y Vida nº 521,
págs. 34-39
Película:
English, Jonathan. Templario, Reino
Unido 2011.
Música:
Praetorius,
Michael: “Middle Ages” Old Music 3,
Music for a Knaight: “Palästinalied”
Music for a Knight: “Quen serve Santa Maria”
Fotografía: Iglesia del castillo templario de Monzón
(Huesca)
En el diario ABC
del domingo 22 de mayo de 2016 se incluye un Dossier en la sección “Primer
Plano” sobre los llamados “Ayuntamientos del cambio” con motivo de celebrarse un
año de las últimas elecciones municipales. En ese artículo aparecen las
principales ciudades gobernadas por Podemos
o alguna de sus marcas, entre ellos se encuentran las capitales
correspondientes a la antigua Corona aragonesa, es decir Zaragoza, Barcelona y
Valencia, encabeza la reseña de cada ayuntamiento el escudo de su ciudad. Me ha
llamado la atención que los escudos que aparecen en el caso de Valencia y en el
de la ciudad Condal no corresponden con sus emblemas municipales, sino con el
escudo aragonés en el caso valenciano y con el catalán en el caso barcelonés.
Me ha sorprendido bastante que un periódico como ABC haya tenido semejante
despiste, pues tiene fama de estar bien documentado sobre todo en temas que
podrían calificar culturales e históricos. En el caso de Valencia su escudo es
un cuadrado en forma de rombo con las barras aragonesas flanqueado por dos
columnas y una corona de laurel, sobre el cuartel de las barras una corona real
y el famoso murciélago que presagió a Jaime I la conquista de la ciudad. En el
caso barcelonés el escudo es igual que el valenciano, pero sin murciélago y con
cuatro cuarteles con las barras aragonesas y la cruz de San Jorge, sobre el
escudo la corona condal.
Tampoco me ha extrañado el error pues he llegado a
la conclusión de que esta confusión está provocada por el agobiante
nacionalismo catalán, que ha terminado por desvirtuar la realidad de los
propios territorios de la antigua Corona de Aragón y, ha llevado a una
desvalorización y desconocimiento de los auténticos símbolos locales, quizás
pueda apoyar esta tesis el hecho de que el escudo que acompaña a la palabra
Zaragoza sea el de la ciudad y no otro, quizás porque la capital maña esté
menos influenciada por este nacionalismo que se inventa banderas, escudos,
idiomas y lo que haga falta, aunque eso no quiera decir que no lo intenten.
También avala esta idea el hecho de que en el resto de ciudades aparezca el
escudo correspondiente sin ningún problema y es que en el resto de España el
uso de banderas y de escudos no están tan radicalizado, ni manipulado con en el
Levante y alrededores.
Entre la fotografía en Blanco y negro y la de Color
habrán transcurrido unos cincuenta años de diferencia, (la segunda la he sacado
esta misma tarde). Aunque ambas están realizadas desde el mismo lugar, más o
menos, la “revuelta de la carretera” nacional entre Zaragoza y Huesca a su paso
por el centro de Villanueva.
Las diferencias son notables, la acequia de Zuera
entonces visible y hoy cubierta, la señora anciana que toma la fresca a la
puerta de su casa y la terraza de las Vegas hoy desaparecida y sustituida por
la del Goya, que está detrás de la imagen. La gente paseando por la orilla de
la carretera ha sido sustituida hoy día por coches aparcados en batería, mientras
en la fotografía de hace medio siglo tan solo aparece un vehículo que parece
prehistórico. Pero sobre todo ha cambiado la imagen de un espacio rural,
distendido por un espacio más urbano e impersonal, todo un documento sobre el
paso del tiempo.
La fotografía en blanco y negro es gentileza de
Carmen Vergara Serón.
En los Ismailítas se ha querido ver el rosto amable del Islam. La leyenda del Aga Khan (líder espiritual de esta secta islámica) está llena de misterios orientales que se envuelven en una bruma de romanticismo y a la vez de lujo. Pero su imagen va más allá de las portadas couche y las crónicas de sociedad. De la misma manera que la de los seguidores de Ismail también ha tenido su historia
Biliografía:
Maalouf, Amin. El desajuste del mundo, Alianza Editorial, 2009
Nartlett, WC. Los asesinos, Crítica Edit. 2001
Varios. Los mundos del Islam en la colección del Museo Aga Khan, Trust for Culture y Obra Social Fundación la Caixa, 2009.
Bartol, Vladimir. Alamut: La montaña de los asesinos, Edhasa (narrativa histórica). Barcelona 2004.
Sonido: Voz del Aga Khan III recogida en 1934 Música:
Imamat day special; Fecha en la que los Ismailítas celebran el aniversario en que el Imán llegó al Trono.
Golden Jubilee Song:
Mowla Mara Avjo. 1957-2007.
McCartney, Paul & John Lennon. Let It Be (1970). Adaptación de la música interpretada por The Beattles
Fotografía: El Aga Khan IV
El Aga Khan III durante su pesaje en ojo con motivo de su jubileo, todo un rito oriental
Entre ambas fotografías han transcurrido más o menos veinte años, la posterior la hice en el mismo lugar que la de hoy mismo, la que aparece en la esquina inferior derecha (en la Bajillera de Villanueva) y sobre la misma zona, la Val y la Sarda villanovense, han transcurrido dos décadas entre ambas.
En la vieja fotografía se aprecia el monte totalmente llano, sin construcciones aparentes, solo al fondo se distingue el pueblo, en la nueva la Sarda aparece casi urbanizada, naves, corralizas, etc. jalonan el antiguo espacio totalmente vacío y en tan solo veinte años.
Según la Gran Enciclopedia aragonesa, el Prunus armeniaca (el albaricoquero es el
árbol nacional de Armenia) pertenece a la familia de las rosáceas. En Aragón
albergero es llamado también damasquino, y su fruto por tanto alberge como damasquino.
Popularmente también se conoce como matachicos. Su fruta, el albaricoque, es de
color amarillo-naranja de carne poco jugosa pero dulce y aromática. Es muy rica
en azúcar, por lo que se emplea en pastelería, también es rica en vitamina C y provitamina
A. Como planta es muy propicia para multiplicarse mediante injertos sobre
almendros, melocotonero o ciruelos. Se cultiva preferentemente en las riberas
del Ebro y Jalón-Jiloca (provincia de Zaragoza) y en la Litera y ribera del
Cinca en la provincia de Huesca.
La edad dorada del albergero en Aragón
coincidió precisamente durante la Guerra fría, cuando Armenia, principal
productor, pertenecía a la URSS. Cuando escribí el libro sobre Ontinar de Salz
descubrí que la pretensión de plantar albaricoqueros en la zona ocasionó
numerosos problemas con los planes de Colonización, que pretendían un cultivo
rígido y dirigido, en el que no entraban estos frutales por supuesto y es que en los años cincuenta y sesenta del siglo XX hubo gran demanda de este producto en toda Europa, siendo Zaragoza el primer lugar de salida hacia el exterior.
Hoy día es un producto muy popular en los primeros meses de verano, Hace años, con los huesos de alberge, se hacían pequeños silvatos horadando la superficie del hueso y los niños jugaban con ellos.
Hace años escuché una canción titulada Veremundo que decían eran originaria de
Villanueva de Gállego, un típico canto de taberna o de bodega, una especie de
juego de prendas o de corrillo que termina con una advertencia moralizante, lo
cierto es que nunca la había oído fuera del contexto en que se publicó, es
decir que nunca la he escuchado en Villanueva en un ambiente distendido y
social en una taberna, peña, bodega o similar. En sí cuenta la historia de un
personaje que se fue de casa para “ver el mundo” y acabó borracho en una bodega
donde fue encontrado por su padre que se apiadó de él, lo recogió y lo devolvió
a casa de donde no debía haber salido jamás el chaval y al final acabó de
alguacil, toda una neo-parábola del hijo pródigo pero que, en lugar de volver
el hijo al padre, va el padre al hijo quien lo reconduce.
La canción en sí fue publicada como "Canción de taberna" por el musicólogo
darocense Ángel Mingote (padre del dibujante de ABC tantos años) en una obra
titulada Cancionero musical de la
provincia de Zaragoza y editada por
la Institución «Fernando el Católico» de Zaragoza en 1950, es decir que la obra
tiene sus añicos, me enteré de que había un ejemplar en la Biblioteca y lo
conseguí, para enterarme algo más sobre esta cancioncilla tan representativa de
mi pueblo y, cuál fue mi sorpresa cuando vi que estaba recogida por don Julián
Vililla Sánchez. ¿Quién era este señor?
Mossen Julián en el centro de la imágen, durante un acto religioso
Mossen Julián Vililla era el hijo del médico del
pueblo, nació en Zaragoza en 1891 y siendo jovencito despuntaba entre sus
compañeros de colegio por su afición a la poesía y la interpretación, fue
ordenado sacerdote en 1917 y ejerció como coadjutor en Villanueva de Gállego
hasta 1933, año en que sustituyó como párroco a d. Luis Berduque. Don Julián
era un hombre serio que causaba más temor que respeto, distante pensaba que
todos sus feligreses eran rojos o cómplices de los rojos o novias de los rojos,
así se lo manifestó en cierta ocasión a un oficial italiano quien le describió
como una persona enigmática pero culta y amable, un personaje ambivalente que
tras una visita al Arzobispado, de vuelta a su parroquia, hacía el porte de las
cervezas del casino de derechas, del cual era por supuesto socio y protector. Lo
que no fue obstáculo para conseguir de la protectora del casino de las
izquierdas que dedicara en su testamento, cierta cantidad de dinero para misas
en sufragio de su alma que todavía se siguen celebrando.
No sé dónde encontraría esta canción, seguramente
no en Villanueva pues no frecuentaba esos ambientes tabernarios, aunque parece
compuesta más bien contra esos lugares. Si hacemos caso a la partitura que
recoge Mingote; la canción es típica en “Villanueva de Gállego y otros” lo que
indica que el hombre tenía sus “pecadicos” y quiso hacer patria o que el autor es él realmente y que quiso ocultar el hecho de esta manera, como una canción popular en lugar de atribuírsela. Hay un detalle en la partitura que indica el tono “cómicamente solemne” de la obra, a mitad de camino del canto gregoriano o de iglesia y el coro, quien la compuso tenía ciertos conocimientos musicales.
Sí que es cierto que poseía ciertos conocimientos
musicales y llegó hacer pinitos escribiendo un himno a San Isidro, al que le
puso música, seguramente hizo lo propio con la tradicional Ave María de Villanueva y con alguna otra obra más. Además recogió
algún dance para ser ejecutado en las Fiestas organizó un coro parroquial y en
sus misas solemnes nunca faltó la música religiosa interpretada por la Banda,
me contaron hace un tiempo una anécdota sobre él, que desconocía y que es
bastante definitoria de su personalidad; en cierta ocasión y creyendo estar
solo en el templo parroquial, Don Julián se lanzó a interpretar “María de la O,
que desgraciadita tu eres teniéndolo tó”, estrofas que fueron escuchadas por
una feligresa que en ese momento entraba en la iglesia y que se quedó
horrorizada y espantada ente aquella interpretación del párroco, seguramente
por lo inesperada de la actuación. Don Julián temía pasar al martirologio
siendo quemado por los rojos mientras dormía en la casa parroquial o ver como
tabicaban la iglesia con él dentro, sospechas no infundadas pues le habían
llegado noticias de que cualquier día el templo apareciera saqueado y todos sus
bienes desaparecidos. Más de algunos, aprovechando las circunstancias, creyendo
que hacía daño al cura, hizo daño a sus parroquianos, pero la cosa es así, “a
rio revuelto, ganancia de especuladores”.
Mossén Julián Velilla falleció el 27 de enero de
1952, a la edad de 61 años, recuerdo como, quince años después, el entonces
párroco todavía aplicaba oraciones por su alma en la misa mayor y es que el
hijo cura, del médico, dejó muchos recuerdos en Villanueva a lo largo de los
años.
Soy Sonia Pradilla, bisnieta y nieta de los
pintores, Francisco Pradilla y Miguel Pradilla respectivamente. Desde hace tres
años conozco El Retabillo, a raíz del
inaudito derribo de la que la fuera la
casa natal de mi bisabuelo y le doy las gracias por su magnífica labor en
difundir aspectos culturales de esta localidad.
Como única nieta de mi abuelo, Miguel Pradilla , desde hace
tres años y en mi tiempo libre, me estoy
preocupando de rescatar del injusto olvido, su figura y obra .Por ello ,he
creado una página web (www.miguelpradilla.com) y, recientemente, en el ABC Cultural digital (de 1-5-2016 ) se
ha escrito un artículo sobre mi abuelo ("Miguel Pradilla, el pintor de las
mil caras que no quiso ser Picasso") y del que Vd. se ha hecho eco en el Retablillo, por lo que le doy las
gracias, pues ayuda a difundir la vida y
obra de este polifacético personaje ,además de gran pintor.
Hace años, nos desplazamos a Villanueva de Gállego con
ocasión de una exposición de obras de Francisco Pradilla en dicha localidad y
hace dos, con ocasión de acudir a Zaragoza para ver una exposición del
coleccionista de pintura, Rudolf Gerstenmaier, que exhibía tres cuadros de
Francisco Pradilla. Volvimos a Villanueva y estuvimos recorriendo sus calles y
pudimos ver donde se encuentra la calle dedicada a "Pradilla", las
ruinas de lo que fuera su casa natal y las tumbas de mis tatarabuelos. Por
cierto estaría muy interesada en saber dónde han acabado las Placas que había
en la fachada de la casa de mi Bisabuelo, muchas gracias.
Un abrazo
Sonia Pradilla
Personalmente quisiera hacer extensivas las gracias a: José Luis Ona González, Mariví Lorén Ortíz, Mariano García Cantarero, Miguel Ángel Fuente y Apudepa y en especial a Ángel Tomás, así como a la multitud de personas, villanovenses o no que en aquellos días me acompañaron en esta aventura de la que El Retabillo tan solo fue un portavoz.
Agradecer a Sonia el detalle de escribirme y su consideración para con el Retabillo y decirle que para eso nació este blog, para recuperar todo aquello que de valor histórico, sentimental y documental podía tener nuestro pueblo y que, aunque tome otras andaduras, siempre tendrá un rincón en estas entradas, sin otro interés o ambición que la de informar y entretener que es la mejor manera de aprender.
Hasta pronto Sonia y un abrazo desde el pueblo de tus antepasados.
Carlos Urzainqui Biel
Pedro II de Aragón, llamado también “El Católico”,
es quizás el monarca más típicamente medieval que tuvo la Corona aragonesa, la
trayectoria de su reinado y la intensidad de su vida lo demuestra
Fotografía: Retrato ideal de Pedro II de Aragón
realizado por Manuel Aguirre y Monsalbe. (1851-1854) se conserva en la Diputación
Provincial de Zaragoza.