martes, 9 de enero de 2018

Orígenes de la acequia de Rabal

La acequia de Rabal a la altura de San Juan de Mozarrifar

En documentos de la Baja Edad Media se menciona la «acequia de raval» que es la más antigua que discurre por Villanueva. La palabra “raval” se utiliza en algunas zonas de Cataluña para designar un camino. De esta forma se conoce la antigua carretera que comunica Lérida con Huesca  y que coincide con la antigua vía romana que, procedente de Tarraco, bajaba hacia Cesaraugusta. Estrabón se refiere a esta calzada en los siguientes términos: «por los confines de Ilerda pasa una calzada, que arrancando desde Tarragona, pasa por Osca y va a parar a Idamira (Irún) que está tocando con el mismo Océano en territorio de los vascones, la longitud de la misma es de 2.400 estadios». Por tanto en origen, la acequia de Rabal podría haber sido la acequia que delimita la calzada o el camino.

Ignacio de Asso escribe sobre este canal de riego:
«Lleva preeminencia entre todas las de Zaragoza por los principios que la componen y su antigüedad, además su cercanía a la ciudad le proporciona todos los beneficios del cultivo, es el más extenso de todos y uno de los de mayor antigüedad, comprende bajo esta denominación otros subalternos; Cogullada, Corbera, Ortilla, Ranillas y Cascajo».
En el siglo XVIII regaba «tres mil cahizadas con 16 “quartales” en viñas, 100 en olivares, 1.000 en huertos de frutales y morerales y 3.900 en tierra blanca». El 8 de junio de 1902 Heraldo de Aragón publicaba en su portada que «antes de la construcción del Canal Imperial, la riqueza agrícola regable de Zaragoza, dependía exclusivamente de la fertilidad producida por el Gállego»

El descubrimiento a principios del siglo XIX de tuberías de plomo que atravesaban el “Puente de Piedra” de Zaragoza y que garantizaban un caudal de 11.300 m3 diarios de agua a la Colonia, demuestra que se trataba de un puente-acueducto  que tomaba sus aguas precisamente del cauce de Rabal. Los planos realizados por las tropas francesas durante los Sitios o el diseñado por Cerdá y Marchesaux en 1861, señalan el fin de la acequia de Rabal a la altura de la Iglesia de Altabás, muy próxima al puente. Ignacio de Asso escribe que «en la parte acá del Ebro está el termino de las Fuentes, regado por una hijuela de la acequia del Rabal que atravesaba el Ebro por un canal de madera». Esta acequia recibía el nombre de “Rabalete” y regaba los terrenos que se encontraban entre el actual Parque Bruil y el Ebro.

Por tanto se puede asegurar que las tuberías encontradas en el puente de piedra corresponderían a la canalización de esta acequia. Esto demuestra unos orígenes paralelos a los de la ciudad de Zaragoza ya que en principio, Rabal sería el canal de abastecimiento de la Colonia cesaraugustana. En este sentido el lugar de nacimiento de dicho riego tendría por supuesto, una finalidad estratégica y defensiva importante para la ciudad.

En este primitivo azud se encontraría una statione (posición defensiva romana) encargada de proteger el abastecimiento de agua a la colonia y la seguridad del azud. No hay que olvidar que la estructura de la actual vivienda del “azutero” (guarda del azud) es muy similar a las de las Villae. Bajo la torre se extiende el soto a medio camino entre la naturaleza salvaje y la civilización gracias a la enorme presa que retiene las aguas del Gállego y que desvían el cauce del mismo hacia la vieja tajadera. En el estrechamiento que forma la entrada a esta última se aprecian las gruesas paredes de piedra sillar que transmiten esa presencia de romanización.

Azud de Rabal

Bibliografía:
En “Les Borges Blanques” (Lleida) existe la calle “Raval de Lleida” que coincide con la carretera que comunica esta población con la capital de la Provincia, situada a 24 km.
Ignacio de Asso, Historia de la Economía Política de Aragón, 1798. Reed. Guara Editorial, Zaragoza 1983, pág. 56.
Miguel Beltrán y Guillermo Fatás, Historia de Zaragoza, tomo 2 «César Augusta, ciudad romana». CAI-Ayuntamiento de Zaragoza, 1998, pág. 28.
Archivo Municipal de Zaragoza: Acequia del Arrabal doc 10-7 (1861-62) plano 149.

sábado, 6 de enero de 2018

El toro de Peñalba (Huesca)


La idea se le ocurrió al gasolinero de la localidad de Peñalba (Huesca), un pequeño pueblo enclavado en un vallecico por el que cruza la Nacional II entre Zaragoza y las tierras que están al éste, sobre todo Tabarnia destino de muchos aragoneses. Un oasis monegrino que ha pasado a la historia del cine porque allí se rodó la película Jamón jamón, protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz hace casi treinta años. Un día, de camino a la gasolinera el modesto empresario local se dio cuenta de que el enorme toro de Osborne que se encuentra enclavado sobre un promontorio a la entrada del pueblo, viniendo de Fraga, justo al lado de la gasolinera y del restaurante que también aparece en la película, se encontraba casi abandonado e infrautilizado, con la vida que le podría dar al pueblo.

La cosa era en apariencia sencilla y a la vez arriesgada, pero esas eran las ideas brillantes. Tenía que conseguir “colocar el toro de Jamón jamón sobre el voladizo del surtidor a modo de reclamo publicitario”, no era mala idea. El animal se encontraba sobre un montículo a un centenar de metros de la gasolinera, ocupando un campo y aunque era visible, su acceso era difícil y a veces dificultoso y arriesgado. Además la enorme explanada para camiones estaba vacía y le daba un aspecto desolador a la escena. Si cambiaba el toro de su actual emplazamiento al techo de la gasolinera, el animal se luciría mejor y su negocio ganaría en visibilidad, lo que se traduciría en clientela. ¡Qué tiempos aquellos! pensó, cuando por la nacional II pasaba todo el mundo, sobre todo en verano, cuando en los años sesenta y setenta había auténticas caravanas para ir y venir de la playa, luego vino la autopista y aquello comenzó a menguar, y eso que aún se mantenía con los camiones. Él no se podía quejar, desde Zaragoza hasta Fraga la carretera estaba plagada de hostales y paradores abandonados, arruinados, llenos de pintadas y gasolineras cerradas, al menos la suya seguía funcionando. El restaurante que estaba detrás de su establecimiento aún se mantenía a duras penas con sus menos diarios para camioneros y transeúntes. ¡Pero el hotel! aquel modernísimo hotel y algo más que habían construido a la entrada del pueblo, aquello era una auténtica ruina. Lo de la película fue bueno pero momentáneo y desde entonces alguno de tarde en tarde se acercaba a ver “el toro de jamón jamón” y el sofá que aparece en el filme, pero poco más.

Comentó sus pretensiones al dueño del restaurante de carretera que esta junto a la gasolinera, éste le dijo que él también lo había pensado, pero que aquello tenía que ser muy costoso y al no estar en primera línea de carretera, tal vez no sirviera de mucho. Estaban ambos en estas diatribas cuando apareció en escena el alcalde y no dudaron en comentarle la idea. Lejos de parecerle mala al Edil, éste pensó que sería una buena manera de evitar problemas, la gente subía a ver al bicho y muchas veces terminada rodando por la ladera y alguno terminaba con alguna contusión, por otra parte el amo del campo estaba harto de tanta excursión que pisoteaba sus propiedades, la verdad es que el torito bravo era en realidad un problema para el municipio, más que un foco de atracción y por tanto la ocasión no era mala. ¿Cuántos no pasarían por allí, para echar gasolina bajo el toro de Osborne? e incluso atraería a turistas ¿Por qué no? Ni corto ni perezoso se propuso recuperar un viejo plan para enlazar Peñalba con la autopista y crear de esta manera un acceso directo para la población, ésta era una buena excusa para reclamársela a Fomento. La noticia corrió como la pólvora por el pueblo y los dueños del hotel, que estaba abandonado y que se encontraba detrás de la gasolinera, se alegraron un montón, por fin volverían a reabrir el negocio, olvidado desde la apertura de la autopista. Un establecimiento que en su día contaba con dos piscinas, un jardín y hasta una pequeña plaza para vaquillas. Un lujoso parador, con un sinfín de habitaciones a las cuales se podía acceder directamente desde el garaje, la de historias que podría contar ese hotel que hoy aparecía mudo, la cantidad de gentes de todas las clases que pasaron por allí, algunos famosísimos en su día y hoy olvidados, otros buscando alguna oportunidad y alguno que si se supiera lo que tramaron allí, hoy no habrían llegado tan lejos. Y pensar que gracias a esta genial idea el parador podría resucitar mañana.

Todos estaban ilusionados en el pueblo con aquella manifestación, por fin se había encontrado una solución genial para resucitar a la localidad del abandono. Por fin Peñalba iba a recuperar el esplendor que tuvo hacía cuarenta años, cuando se convirtió en un oasis de libertad para muchos, en los estertores de la Dictadura, quizás el indulto para esta pequeña Val monegrina estaba cerca. Pero no era fácil mover el bicho de aquel lugar, había que saber lidiarlo bien para llevarlo a mejor suerte. Para ello se pusieron en contacto con el ganadero (Osborne) y con el propietario de la plaza (Repsol). A éstos tampoco no les pareció un disparate, era una forma de darle a la empresa un anagrama que identificara a la marca con España y además sería una importante experiencia piloto encaminada a estabular más animalitos de esos encima de las gasolineras de la cadena, con lo cual sería un importante reclamo y propaganda para ellos. A Osborne no le pareció mala idea, los toros estaban a punto de recibir la puntilla y ya había muchos desechos de tienta, la ubicación de los astados no era la ideal, frecuentemente eran objeto de ataques vandálicos, en ocasiones violentos que los ponían en peligro de muerte. Si el torito se encajonaba debidamente, quedaría protegido de posibles tientas clandestinas a la luz de la Luna y si además el Ayuntamiento estaba por la labor, poniendo toda su infraestructura para llevar a cabo el encierro, mejor que mejor.


Todos estaban de acuerdo, todos se felicitaban por la idea e incluso todos pensaron en invitar a la Fiesta a los protagonistas de la película de Bigas Luna en la que habría de todo; música, diversión y esperanza, sobre todo mucha esperanza cuando de repente, di un paso atrás y toda la ilusión se desvaneció.


Perfomance en el Paraninfo

Martín Montejano

Ayer por la mañana cuando acudía a su trabajo, madrugador como siempre Martín, el Conserje del Paraninfo se encontró con esta imagen en las escaleras principales del edificio, la verdad es que impresionaba. A veces piensas, las cosas que te pierdes por estar de vacaciones, pero bueno no le tengo envidia. Preguntó a los señores sentados que estaban en la puerta sobre ¿Quién había hecho aquello? Uno dijo que él no había sido y miró para su izquierda. El aludido, que es Miguel Servet, está muy mayor y todavía permanecía dormido. Ignacio de Asso dijo que él tampoco sabía nada, que bastante llevaba con el constipado que tenía, como para entretenerse en esas cosas y el cuarto en cuestión le respondió con un tajante “a mí que me registren” el caso es que la cosa quedó ahí y Martín que es muy sensible hizo unas fotos y dejó que los “moñacos” siguieran en su sitio.

Martín Montejano

Así estuvieron todo el día, vino la tele, pasó mucha gente pero, por la tarde pasó la cabalgata, los que querían ver mejor a Sus Majestades, se subieron sin ningún rubor a las escaleras del Paraninfo y dejaron la obra de arte echa un desastre, así estaba esta mañana, una pena, pero todavía nadie sabe nada de ¿Quién ha sido? ni ¿Qué significa esa perfomance? y es que los cuatro próceres de la puerta han visto tantas cosas, que prefieren ser discretos y así llevan 125 años. Por cierto Felicidades que los cumplen este año.


El Belén de Labordeta


Esta mañana buscando un lugar donde tomarme un chute de cafeína, he recalado en el café de Levante, un lugar emblemático de la Zaragoza bohemia e intelectual y donde sirven buenos desayunos y mejores vermuts todo hay que decirlo. Casi cuando iba a marcharme del bar, después de abonar la consumición, me he encontrado con este nacimiento, lo iba a titular “Belén Papirofléxico” (está hecho con servilletas dobladas, toda una virguería que adquiere la categoría de obra de arte, hay que decirlo) pero cuando he descargado la foto, me he dado cuenta de que en el centro de la zona superior del espejo, que hay detrás de la escena navideña, se refleja un retrato de José Antonio Labordeta revestido como Doctor Honoris Causa, casi como si fuera la Estrella de Belén sobre el Portal (lo que no deja de ser simbólico) y héme aquí que he pensado: ¿Quién le iba de decir al cantautor aragonés y diputado de la Cha., que iba a terminar siendo figura de un belén? Aunque fuera en su querido café de Levante y de refilón todo hay que decirlo. Bueno para qué apareciera la cabeza de Labordeta he tenido que bajar la mía todo sea dicho. Pero es que, cuando las personas traspasan la categoría de mitos, ocurren estas cosas y si no al tiempo, al menos circunstancias más extrañas se han visto.

lunes, 1 de enero de 2018

Enero el Nivoso

Nivoso al menos para los revolucionarios franceses

Nacional II

La primera del año 2018

Belchite de Rocarol a nuestros días


Aprovechando el subidón de Belchite me ha parecido oportuno publicar estas dos comparativas del pueblo viejo, las fotos las hice hace unos cinco años por estas fechas y los grabados los dibujó José Rocarol, un republicano que estuvo preso del bando nacional y quien, durante los primeros meses de la posguerra, se dedicó a tomar apuntes de muchos lugares de la geografía aragonesa, entre ellos Belchite y que hoy nos permiten hacer una comparativa entre el Belchite viejo de 1940 con las ruinas de ahora.
Algunos de los grabados de Rocarol se pueden contemplar en una exposición que se encuentra en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (antigua Facultad de Medicina y Ciencias en la plaza de Aragón) y corresponden al fondo que donó su familia a la institución hace unos años y que puede ser visitado en Internet:



Los “Apuntes de Aragón” de Josep Rocarol: un testimonio singular. Exposición en la sala de lectura de la Biblioteca General (Paraninfo), del 20 de noviembre de 2017 al 17 de marzo de 2018

En 2015 la Universidad recibió en donación una colección de dibujos del artista catalán Josep Rocarol i Faura (1882-1961), fruto del trabajo realizado por este artista durante su tiempo como prisionero político en las brigadas de trabajos forzados dedicadas a la reconstrucción de algunas de las poblaciones aragonesas que más devastación habían sufrido durante la Guerra Civil española: Belchite, Puebla de Albortón, Fuentes de Ebro, Biescas, Oto, Torla, Cutanda… son algunas de las localidades de las tres provincias aragonesas donde Rocarol estuvo desde 1939 a 1942 y donde hizo 220 dibujos a lápiz, recopilados en cuatro cuadernos, una muestra de los cuales se ofrece en esta exposición.

Tras ser liberado, Rocarol regaló estos dibujos al Teniente Coronel Roque Adrada, ingeniero militar y responsable de la unidad de Regiones Devastadas de Belchite, en agradecimiento por el trato cordial recibido. Su familia lo ha donado a la Universidad de Zaragoza, donde han quedado depositados, como parte del patrimonio relativo a Aragón y como objeto de futuras investigaciones. 
Los dibujos son de gran interés, tanto por su valor artístico como por la relevante información documental que aportan desde el punto de vista etnográfico y arquitectónico. A su vez, ilustran sobre una actividad poco conocida de nuestra reciente historia, como son las labores de reconstrucción llevadas a cabo después de la Guerra Civil por los responsables de Regiones Devastadas,  especialmente en Belchite y otras localizaciones en el Alto Aragón. Por otra parte, la obra de Rocarol, contemporáneo y amigo de Picasso y que ocupaba el cargo de Conservador del Monasterio de Pedralbes (depósito del patrimonio archivístico catalán durante la Guerra Civil) es poco conocida y está escasamente representada en las colecciones conservadas en instituciones públicas.  Actúan como comisarios los profesores de la Universidad de Zaragoza Alberto Castán,  del Departamento de Historia del Arte y Elisa Sánchez, del Área de Antropología Social. Por parte de la Biblioteca, coordina el trabajo la Directora de la Biblioteca General, Paz Miranda.



En 2016 esta colección fue  digitalizada y las imágenes se encuentran depositadas en el repositorio Zaguán de la Universidad. Esta exposición será una vía para la presentación paralela de las imágenes en el repositorio institucional. Finalmente, la exposición permitirá mostrar el reconocimiento de la Universidad de Zaragoza a la familia Zabala-Adrada por su generoso donativo. La exposición se podrá visitar de lunes a sábado, de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00h en la antigua Sala de Lectura de la Biblioteca General, en el Paraninfo, hasta el 17 de marzo de 2018.

Lo mejor del final del año 17


No me puedo quejar sobre como Producciones El Retabillo ha terminado el año, o como lo ha empezado, todo según se mire. Según las listas de seguimiento de podcast durante el último, los programas de radio que emite el Retabillo han llegado a las 13.769 descargas/visitas, en este punto quisiera agradecer a Andrea Bonafonte y a Luko5cobertura su colaboración. Este “empentón” nos ha permitido llegar a las 66.000 descargas/escuchas a lo largo del 2017. La culpa de este subidón la tiene el podcast:
Emitido a partir del día 15 de diciembre, consiguiendo dos días después un pico de escuchas/descargas que sobrepasaba las 4.000 en un día, de las cuales, corresponden a la emisión de Belchite unas 3.600. Más o menos la mitad de lo que llega a lograr en un solo día, cualquier podcast de los más famosos o populares del país, vamos que hay motivos para estar contentos. Como toda alegría no es plena, quizás para motivarnos a saltar el listón, las escuchas/descargas de este programa han llegado a las 9.795 durante el mes de diciembre, rozando las 10.000. Por eso digo que casi, casi hemos llegado a esa barrera psicológica, quizás para motivarnos a seguir adelante. No quiero olvidar que la mitad de este éxito se la debo a la plataforma TEA FM, sin cuyo apoyo mediático no lo habríamos conseguido, muchas gracias Chuse y ya sabes lo contento que estoy y agradecido. 

Amanece un nuevo año y van 2018


Eso no estaba en mi libro de Historia de Aragón

Según me avisan de la Editorial Almuzara, el día 7 de mayo, saldrá a la venta mi segundo libro con ellos, que será la primera parte de la hi...