Hoy he ido a Villanueva, hay que ir
de vez en cuando. En la Sarda como siempre he parado a tomar un café y Oscar el
camarero, me ha dicho que en “la Virgen” el río había cogido un buen cacho de
tierra estos días pasados, con las lluvias y la siguiente riada. Allí me he ido
con la cámara, que de paso la quería probar después de estar un mes con
arreglos. Me he quedado impresionado. El camino viejo que bordea el río y que
unía la torre de Guallart con la del Hospitalico, cortado en varios metros, ha
desaparecido tragado por el Gállego que bajaba con una fuerza como pocas veces
había visto. He sacado fotos y me he acordado de otras veces que hice
instantáneas más o menos del lugar.
La primera foto es de esta mañana en
la que se aprecia el camino cortado en primer término a mano izquierda, para
darnos una idea del tajo que ha hecho el río, ese camino sigue hasta donde está
el coche que aparece detrás del seto, continua un poco más y gira a la
izquierda, bordeando una valla metálica que se percibe junto al edificio
amarillo, todo eso se ha llevado el río después de estas lluvias y consiguiente
riada, que por cierto todavía continúa con fuerza. Es más se puede apreciar el
muro de hormigón que queda ligeramente volado sobre el terraplén.
La siguiente foto es de hace 14 años,
es decir de enero de 2006. Se ve que el curso del río va más hacia la margen
izquierda, es decir hacia Peñaflor como se dice en Villanueva. Hay incluso un
pequeño soto, residuo del antiguo soto de la Virgen, llamado así porque en
tiempo sobre ese lugar estaba la ermita de la Virgen de Burjazud, patrona de
Villanueva, ese bosquecillo que yo he conocido y bajado a él por un sendero, ya
no existe.
Esta foto es de agosto de 2015, han
pasado diez años de la anterior y se aprecia como ya el río ha cambiado de
curso, el cauce se ha venido hacia Villanueva y la playa de piedras se
encuentra en la otra orilla.
Esta foto es de un año después,
noviembre de 2016, el río ha atacado el camino, pero aún se mantiene. Esos arbustos
que aparecen junto al Gállego, posiblemente corresponden a las cañas que
todavía se mantienen esta mañana en el farallón y que aparecen en la primera
foto, secas y casi derruidas por la riada.
Por si fuera poco en esa zona se han
construido en los últimos treinta años una serie de casetas y pequeños chalets
donde hay gente que pasa el fin de semana, la verdad es que es un lugar bonito
para estar, pero corren un serio peligro y no solo eso, muy cerca pasa la
acequia de Rabal y hay campos de cultivo que pueden sufrir los embates del río.
Se aprecia que la zona es muy frágil, se trata de un cortado levantado sobre
sedientos del río y encima tierra suelta, de labor, no hay roca que haga de
contención a las embestidas del Gállego que a este paso se va a comer término
municipal y va a dejar tierras de Villanueva en el otro lado.
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