Hacía tiempo que tenía ganas de ver
el dance y paloteado de Bulbuente (localidad ubicada entre Borja y Tarazona,
situada en pleno somontano del Moncayo aragonés). Llevaba unos días consultando
a ver si este año se iba a representar, el año pasado fue suspendido por las
actuales circunstancias socio-sanitarias. Por casualidad y a través del blog del Centro de Estudios Borjanos, me enteré de que por fin se iba a celebrar
el paloteado en el día de San Bartolomé,
que es la fecha en que se ejecuta tradicionalmente y que coincide con las
fiestas mayores del pueblo.
Salí pronto de Zaragoza y me presenté en el mesón del Aceite a tomar un café, antes de entrar en el casco urbano, allí me fui adaptando al ambiente. Me adentré por su larga calle Mayor, tras dejar la carretera y llegué hasta la misma plaza donde se levanta el recientemente restaurado castillo-palacio de los abades de Veruela, por desgracia estaba cerrado. Atravesé una estrecha calle y me di de bruces con la imagen de San Bartolomé instalada detrás de un altar levantado en la misma plaza en la que se encuentra la iglesia parroquial, que estaba abierta. Dejé el coche en un lugar que no estorbara, era difícil pues había muchos ya que el pueblo estaba lleno y me dirigí de nuevo a la plaza de la iglesia. Entre en el por fuera sencillo templo, pero en su interior es una auténtica joya. Entre otras cosas me sorprendieron dos extraños objetos que podrían ser obuses o proyectiles desmochados que se encontraban en la repisa de una ventana ubicada en las escaleras que suben al coro, desde el que hice algunas fotos. Me he enterado después de que existe un grafiti que representa una galera correspondiente a la marina de la Orden de Malta, eso para otra ocasión.
Salí de la iglesia y me dispuse a recorrer el pueblo, a lo lejos se oían los ecos de la gaita que se dedicaba a despertar a los vecinos a modo de “Diana”. Era un grupo de cinco músicos venidos de Zaragoza que estuvieron entreteniendo la mañana hasta la hora de comenzar la misa a las 11,30 horas, tal como me dijo un concejal al que advertí de mis intenciones, no puso ningún reparo a que captara imágenes del paloteado es más, se alegró por ello pero no era yo el único “fotógrafo” de la jornada.
La misa dio comienzo en la plaza de
la iglesia, en el exterior del templo y al final tras el himno a San Bartolomé,
interpretado por un coro de señoras también de la localidad hizo su entrada el
grupo de danzantes acompañados por los gaiteros y un grupo de personas, a pesar
de encontrarnos al aire libre, el silencio era intenso, tan solo se oían los
cascabeles que los paloteadores lucían en sus pantorrillas mientras éstos
avanzaban en dirección al Altar mayor situado en el otro extremo de la plaza,
que por cierto estaba cubierta por un entoldado. El espectáculo era
impresionante, y sobrecogía verlos llegar de frente, pausados y en silencio, con
ceremonioso paso y un respeto devocional enorme. Frente a la imagen del patrono
de la localidad hicieron las llamadas “Cortesías”
y ejecutaron la primera mudanza que me recordó mucho a la marcha que los
bailadores en la cercana localidad de Añón, también interpretan durante la
procesión, aunque esta es quizás más viva que aquella y también menos solemne.
Después y con el mismo silencio con el que habían llegado, cruzaron la plaza y
se dirigieron hacia el lugar donde iba a llevarse a cabo la representación, en
esta ocasión tan solo del paloteado, suprimiendo la parte hablada.
En el centro de una explanada situada
tras pasar bajo el puente por el que cruza la carretera que lleva a Ambel (otra
localidad con un bonito dance también) se dispusieron los dos grupos, hacia el
sur y bajo la sombra de una chopera se colocaron los gaiteros y poco a poco fue
afluyendo el vecindario que, de todas las edades no quería perderse el
espectáculo y que rodeaba el lugar. Una vez organizado el corro en torno a los
protagonistas de la jornada, dio comienzo la representación del paloteado. Se
ejecutaron seis mudanzas entre las que destacaron la de los mayordomos, seguida
con aplausos por el público, otra con aires célticos que recordaba una canción
contemporánea de un grupo español de Heavy-rock,
la Jota y las cintas, antes de esta última pieza, la mayorala del grupo dirigió
unas emocionadas palabras a todos, después una de las veteranas y para quien
era su último paloteado, se despidió en nombre de sus compañeras y deseó suerte
a los nuevos componentes del grupo.
Fue una representación emocionante,
bonita y muy interesante, durante la misma me vino a la cabeza como; en una
tierra donde prima el individualismo y las diferencias pueden llevar a las
gentes a extremos insospechados, se puede llevar a cabo una representación de
este tipo donde prima la labor de equipo, de grupo, de armonía y de confianza
mutua, es curioso. Por otro lado sigo pensando, como opinan los entendidos, que
el mejor lugar para ver la representación de un dance o un paloteado, es
precisamente en su ambiente, donde ha nacido y donde reina el buen humor, la armonía y la alegría de quienes lo sienten.
No falto el buen humor
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