Si la Constitución
española de 1978 la hicieron las Cortes y se aprobó en Referéndum, Forges la ilustró.
Aún conservo el coleccionable en el que, artículo por artículo fue traduciendo
el texto legal, a una viñeta en la que explicaba a los españoles ¡de qué iba
aquello! Allí estaban Concha, Blasillo, los náufragos y toda su fauna de
personajes contándonos la Constitución. Tan solo por eso nuestra carta magna ya merece un pequeño respeto.
Hoy
he vuelto a repasar esta pequeña joya, que comparte estantería con La Historia de aquí y la Historia Forgesporánea.
jueves, 22 de febrero de 2018
Aguarón y las monjas de Trasobares
Aguarón
se ha tenido siempre por ser del señorío de las monjas bernardas de Trasobares,
quienes hasta el año 1834 cobraron las décimas (dejaron de cobrarlas dos años
antes de la desamortización de Mendizábal). También se dice que vivieron en
tiempos anteriores en un monasterio en la misma población; lo cierto es que hay
vestigios de edificio, entre ellos un torreón o pared caída en los barrios
conocidos con el nombre de Castillo, diferentes subterráneos y cimientos de
mucha solidez. “Las expresadas monjas poseían las mejores bodegas, lagares y
edificios de la villa pero fueron enajenados” (MADOZ). Alfonso Zapater añade
que hubo en tiempos un hospital y una casa para peregrinos y añade que la
estancia de las bernardas en Aguarón, no es un hecho probado.
lunes, 19 de febrero de 2018
Celebrando una Hecatombe
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| Los frisos del Partenón que se conservan en el British |
En la actualidad relacionamos la palabra “hecatombe”
con un desastre natural o no, que ocasiona un gran número de víctimas, sobre
todo mortales, para nosotros el 11S en Nueva York fue una hecatombe, lo mismo
que el terremoto de Fukusima en Japón o
el accidente de aviación de diezmó al coro del Ejército Rojo. Pues bien la
palabra en cuestión tiene un origen griego y su significado original nada tiene
que ver con una tragedia o dos.
En la antigua Grecia existía un mes que se llamaba Hecatombeón, en principio correspondía al
séptimo del calendario (más o menos nuestro Julio) pero tras una reforma
llevada a cabo en el año 432 a.C. por Metón, que se metía en todo, pasó a ser
el primero y por tanto el inicio del año civil en Atenas. Para tener una idea
aproximada el mes se iniciaba con la primera luna llena tras el Solsticio de
verano (es decir tras el 21 de junio) y duraba 30 días, es decir podía comenzar
a finales de junio y terminar treinta días después. Precisamente el día 28 de
ese mismo mes, que sería en torno al 20 de julio, se llevaba a cabo las fiestas
patronales atenienses, con el fin de honrar a Atenea, la divinidad tutelar de
la Acrópolis y de paso exaltar el patriotismo cívico, virtud fundamental en la
ciudad que rigió en su día Pericles. La víspera de ese gran día, los jóvenes de
la ciudad subían al atardecer hasta la Acrópolis para dedicar a la diosa sus
danzas y gritos rituales durante toda la noche. Al alba, el conjunto de la población
se concentraba en el barrio del Cerámico, tras haber sido convocados por la
Diana y con el fin de organizar una pompé,
o procesión panatenaica, que son las
figuritas que se representan en los famosos frisos del Partenón y que fueron
inmortalizadas por Fidias. Gracias a él sabemos que en ella desfilaban, por
estricto orden de categoría, los ciudadanos en armas con sus mujeres e hijas
ataviadas de gala en primer lugar. Tras ellos los representantes de las ciudades
coloniales y aliadas y más atrás los metecos (extranjeros) e incluso los libertos.
Acompañaban a la comitiva los jóvenes en edad de combatir y que tenían que
demostrar que si habían sido hombres para pasárselo bien la noche anterior,
también lo tenían que hacer durante el día, pero en esta ocasión lo hacían a
caballo y en un puesto de honor figuraban los vencedores en las últimas
Olimpiadas. Atravesaba la procesión el Ágora por la Vía Sacra en dirección a la
Acrópolis con el objeto de entregar a su patrona un nuevo peplo, que es como si
en Zaragoza durante el Pilar, la ciudad le regalara a la Virgen cada año un
manto nuevo. La túnica en cuestión había sido elaborada por las doncellas de
las principales familias atenienses quienes lo entregaban a la sacerdotisa de
Atenea en las escaleras del Partenón (pues los fieles nunca penetraban en las
residencias de los inmortales). Tras esta ofrenda el cortejo entregaba todas
las demás. Una vez finalizada la liturgia y en el gran altar de Atenea Polías
se sacrificaba una hecatombe de bueyes, es decir se mataban 100 bueyes (Heca significa cien) en honor a la diosa.
Posteriormente la carne de los animales era distribuida de forma jerárquica
entre los miembros de la comunidad, vamos que a más animales sacrificados,
mejor año había sido este, algo parecido a lo que ocurría antiguamente en
nuestros pueblos y es que muy poco hemos cambiado en los últimos 2.500 años.
Ladericas del Moncayo a cuantos pueblos mantienes
En viendo esta imagen me acuerdo de una vieja copla
que dice:
Ladericas
del Moncayo,
a
cuantos pueblos mantienes.
A
unos con cargas de leña,
a
otros con copos de nieves
Las nieves eran recogidas en pozos-nevera como el
que aparece en primer plano de la imagen y que se encuentra al pie del monte de
la Diezma (en su cara sur y frente a la montaña). Conservada ésta con paja (la
nieve), se convertía en hielo que luego era transportado a Tarazona.
viernes, 16 de febrero de 2018
Lawrence de Arabia, el otro rey del desierto
Lawrence de Arabia es uno de esos
personajes que todavía hoy en día siguen levantando misterios y controversias,
inmortalizado en el cine por Peter O’toole, este oficial británico está detrás
de parte del decorado actual de Oriente medio.
http://www.ivoox.com/lawrence-arabia-otro-rey-del-desierto-audios-mp3_rf_23828996_1.html
Bibliografía:
Lawrence, TE. Los siete pilares de la sabiduría, Óptima. Málaga 2000: Memorias de
Lawrence de Arabia donde narra sus peripecias en el Próximo Oriente durante la
Primera Guerra Mundial y que, según algunos fueron algo fantaseadas. Sirvió
como guión de la película Lawrence de
Arabia.
Mack, John E. Lawrence de Arabia, Paidós. Barcelona 2003.
Graves, RP. Lawrence de Arabia, Folio 2003.
Película:
David Lean. Lawrence de Arabia, Reino Unido 1962:
Música Maurice Jarre.
Música:
Hombres G: Lawrence de Arabia 1985.
Música árabe instrumental: Mario Kirlis
(2013)
Colaboración:
Andrea Bonafonte & Luko5cobertura
Fotografía:
Retrato de TE. Lawrence
por Bridgeman. DAGA. National Army Museum London. (Publicado en Historia National Geographic nº. 162).
Inferior: Lawrence tras el rey Faysal de Irak, primero a su mano izquierda
Mira que escoscadas
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| Mira que "escoscadas" por José Luis Ona González |
El otro día el maestro José Luis Ona publicó una de
sus muchas y buenas fotos, pero esta me llamó especialmente la atención porque
me recordó una palabra muy aragonesa, “escoscadas”.
Se suele decir: “Mira que ganao más escoscao
tiene” o “qué ovejas más escoscadas”.
Escoscao
es sinónimo de limpio, de aseado, de elegante, en definitiva de estar visible.
La ropa escoscada
es la ropa limpia y la de los domingos, de casa se sale escoscao, o lo que es lo mismo arreglado, aseado y sobre todo
decente. También se tiene la casa escoscada, o lo que es lo mismo en perfecto
estado de visita y un trabajo bien hecho y presentable es un trabajo escoscado.
Escoscar es la típica palabra aragonesa anvivalente,
es decir que igual puede servir como adjetivo que como verbo, aunque
generalmente se utiliza como pasivo, es decir que necesita de un auxiliar para
su correcta aplicación gramatical.
Su origen es posible que venga de “descollar”,
destacar o sobresalir por algo positivo
Castillo de las Paúles
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| El castillo de Paúles desde La Corona en Erla (Zaragoza) |
Según la web de Patrimonio Cultural aragonés,
el castillo de Paúles ya aparece documentado a finales del siglo XI cuando el
monarca aragonés, Sancho Ramírez, dona su iglesia al monasterio de San Juan de
la Peña. En el siglo XVI pertenecía a los Luna y, según afirma Labaña en 1610,
es lugar de Martín Sancho del Castellar.
“Se trata de una construcción señorial de gran
empaque y aspecto medieval, que debe mucho a las reformas realizadas en los
años veinte del pasado siglo XX”. Siempre según esta web: Se compone de un
cuerpo de planta rectangular adosado entre una capilla ubicada en la fachada al
sur y una torre cuadrada al norte de la misma. “La torre sería el elemento
constructivo más antiguo y a ella se habría añadido el palacio posteriormente. Da
la impresión de que sería una edificación muy similar a la cercana torre de
Santías. “El edificio palacial se articula en tres pisos, el inferior con
saeteras de gran longitud, el mediano con un balcón que se cierra con una
artística reja y el superior con la típica logia de arcos” que da luz de
medio-día, a una biblioteca. Está rematado por una terraza almenada que evoca
este pasado medieval. “La puerta de acceso abre en arco de medio punto con
columnas en las jambas” y que en algunos de sus tramos podría ser original,
aunque fuertemente restaurada. “La torre es de planta cuadrada y se organiza
interiormente en cinco pisos” y coronada por almenas, al igual a modo de
terraza superior. Paules está incluido dentro de la relación de Bienes
considerados de Interés Cultural, dentro del listado de Patrimonio Histórico Aragonés
publicado en 2006. La capilla es una construcción neoclásica y destaca por su
portada con arquivoltas de medio punto, sobre el que hay un escudo.
Madoz cita Paules como un lugar dependiente de
Erla, a ¾ de hora de la localidad, unos 10 kilómetros, situado en terreno
llano, en medio de un monte en el que se crían tomillos y otros arbustos,
gozando de un clima templado y saludable. A mediados del siglo XIX contaba con
siete casas, entre ellas el palacio y “una iglesia parroquial dedicada a
Nuestra Señora de la Esperanza”, servida por el cura de Erla. Muy cerca del
caserío había un pequeño cementerio cuyas ruinas todavía pueden ser observadas
en el centro de un campo de trigo. Cercano discurre el Arba de Biel y que se
comunica con el poblado a través de un bonito paseo arbolado. Los vecinos se surtían
por entonces gracias a una fuente cercana. Alfonso Zapater cita que fue
reconstruido en 1926 por el propietario cincovillés Mariano de Ena y Valenzuela
y que sus descendientes pasan temporadas en este refugio campestre. En la
actualiza pertenece al marquesado de la
Plata o de Casa Real, un título
que procede de la burguesía comercial establecida en Cádiz desde finales del
siglo XVII y de ascendencia flamenca que tenía intereses en América. Uno de los
miembros más destacados de esta casa fue Félix Colarte, marqués del Pedroso quien alojó en uno de sus palacios el Casino
Gaditano hacia 1836, el más antiguo de España y entre otras ocupaciones se
dedicó a levantar colonias de campesinos en sus propiedades a mediados del
siglo XIX, precisamente las casonas que enfilan la calle principal y única que
escolta al castillo de Paúles, están fechadas hacia 1845 y bien podría tratarse
de una de estas poblaciones de nuevo cuño que se levantaron en la época para
colonos, un caso muy cercano es el de las llamadas “Casas altas del Castellar”.
Este pequeño caserío estuvo habitado permanentemente hasta la década de los
años cincuenta del siglo XX, aunque hoy día aun sirve para residencia
ocasional, e incluso cercanas hay explotaciones agrícolas.
Zueco Giménez, Luis. Castillos de Aragón, Mira editores. Zaragoza 2011.
Madoz, Pascual. Diccionario
Geográfico Estadístico: “Zaragoza” reeditado por la DGA en 1985.
| Caserío de Las Paúles al atardecer |
domingo, 11 de febrero de 2018
sábado, 10 de febrero de 2018
Hijos de Túbal
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| El monasterio armenio de Kor Virat a los pies del Ararat |
El
historiador judeo-romano Flavio Josefo recogió en el siglo I de nuestra era una
leyenda destinada a ser duradera. Según ella, tras el fracaso de la Torre de
Babel y el castigo divino de las distintas lenguas humanas, los descendientes
de Noé se dividieron en 72 familias o gentes. Una de ellas fue la de Túbal,
quinto hijo de Jafet y por tanto nieto del patriarca, quien pobló Iberia tras
el Diluvio: "Fundó Túbal a los tubelos, a los que ahora se llaman
íberos"[1].
Dada la existencia de dos pueblos con este mismo nombre; uno en el Cáucaso
(actual Georgia) y otro en Europa (actual península Ibérica), existió desde ese
momento entre los exégetas y los historiadores la duda de a qué íberos se
refirió Josefo, estableciéndose pronto diversas teorías sobre la relación
posible de las dos Iberias.
Este
dato fue recogido por san Jerónimo en el siglo VI, quien lo transmitió a
Isidoro de Sevilla y éste, seguramente, al obispo Braulio de Cesaraugusta,
amigo suyo, colaborador y heredero espiritual. Gracias a la función de la
Iglesia católica, se difundió durante la Edad Media desde los monasterios y
abadías: que Túbal atravesó Europa y tras pasar por Italia pobló Hispania. El
dato lo recogió y, aceptado el padre Mariana en el siglo XVI es el que ha
llegado hasta nuestros días[2]. Tan
asumida está la leyenda que se atribuye al nieto de Noé la fundación de
ciudades como Setúbal en Portugal o los montes Setúbales (primitivo nombre de
los Pirineos). En la Depresión central ibérica levantaría Teruel y daría nombre
a los turboletas, un pueblo indígena de la zona del Jiloca, e incluso crearía
la mismísima Salduba. También poblaría Tarragona, Sagunto, Calahorra, Oca,
Tafalla y Tudela. Muy cerca de esta última ciudad ribereña del Ebro se
encuentra Tarazona y que se considera fundada por Túbalcaín. Descendiente de Caín
y, según Caro Baroja, inventor de la forja, a quien se equipara en los textos
clásicos con el dios latino Vulcano.
Pero
Túbal no estaba solo, ya que llegó a fundar una tribu que se encontraba ubicada
originariamente en la zona sudoriental de Asia Menor, más concretamente en la costa
de Cilicia, entre las actuales Turquía y Siria. Se les consideraba grandes guerreros,
orfebres, vendedores de esclavos y buenos conocedores de la elaboración de
metales como el hierro y el cobre, así como difusores de la metalurgia. Lo
mismo ocurría con la tribu de Túbalcaín, lo que provoca que en ocasiones ambos
personajes se confundan. Los cimerios les habrían obligado a retirarse a la
zona montañosa oriental del mar Negro, entre el monte Ararat y el Caucaso,
posiblemente en la actual Georgia: es la llamada Iberia caucásica y fue desde
allí donde estos íberos emigraron a la península a la que terminaron por darle
nombre.
Otra
leyenda afirma que Túbal tuvo un hijo llamado Aitor y que éste es el padre de
todos los vascos. Es el origen de la llamada teoría vascoibérica o vascocántabra,
que recoge el arzobispo Ximénez de Rada a mediados del siglo XIII y al que
sigue Alfonso X el Sabio. Según dicha historia, los hijos de Túbal, después de
recorrer diversas provincias con despierta curiosidad, se dirigieron a los
confines de occidente y, una vez en la actual España, fueron los primeros
habitantes de las alturas de los Pirineos. Convirtiéndose en numerosas tribus
que al principio fueron llamados cetubeles, o coetanios de Túbal. Prosigue la narración
medieval diciendo que descendieron a las llanuras de la península y, junto al
río que ahora se llama Ebro, fundaron villas, aldeas y ciudades. Como se
quedaron allí, los que antes se llamaban cetúbales corrompieron este nombre por
el del río Ebro y pasaron a llamarse celtíberos. Iruña (la actual Pamplona) fue
la primera ciudad que fundó la comitiva de Túbal y de allí se extendieron los
vascos. En el siglo XV comienza a identificarse a estos con los primitivos
pobladores de Iberia y al euskera con la primera lengua de la misma[3].
En
la zona oriental de la república caucásica de Georgia existe una región llamada
en la antigüedad Iberia, que se encontraba entre la famosa Cólquida y el mar
Caspio, Incluso existe la idea de que tanto georgianos como vascos son
hermanos, algo que viene de lejos, pues ya en el siglo X un estudioso georgiano
llamado Ioanne Mtatsmindeli intentó visitar las provincias vascas sin
conseguirlo, ya que falleció en el camino. Al sur de Georgia se encuentra
Armenia, patria de Túbal, de donde se supone que partió hacia la península
Ibérica. En Armenia se encuentra también el monte Ararat, que es el lugar donde
se cree que atracó el arca tras el Diluvio. Haystan es un lugar muy relacionado
con la cultura vasca gracias a las investigaciones de Vahán Sarkisian, un
doctor de Ciencias Filológicas de la Universidad de Yerevan, quien durante años
estudió y publicó libros sobre las relaciones entre el euskera y la meseta de
Armenia. Sarkisian encontró coincidencias tanto en el significado como en el
sonido de cientos de vocablos como arán
(valle), ardi (oveja) y urti (abundante en agua)[4].
Según
estas teorías, Aralar, la sierra que separa Navarra de Guipúzcoa, tiene una leve
desviación del nombre Ararat en su pronunciación. Sin llegar a la altura de
este volcán de más de 5.000 metros, comparte con la montaña de Noé su
característica sagrada y mítica. También en Armenia se encuentra otro monte que
supera los 4.000 metros llamado Aragatsotn y que da nombre a una de las
provincias en que se divide el país. De este término, Aragatsotn puede derivar
Aragón. En Georgia discurre el río Aragvi, que transita por la antigua Iberia y
que el griego Estrabón en el siglo I lo cita en su Geografía de tres maneras: “ton Aragón, to Aragó y ton Aragona”. El
texto que hace referencia es el siguiente: “En el centro hay una llanura
atravesada por ríos; el más largo de ellos, el Ciro, tiene sus fuentes en
Armenia y penetra enseguida en la llanura mencionada recibiendo las aguas del
Arago, que fluye desde el Cáucaso y de otras corrientes…”[5] Según
esta etimología, Ararat, Aragón, Ara, Arga y Aralar tienen la misma raíz, “ara”,
que traducido vendría a significar dios o padre. De esta manera, Ararat sería
el dios monte o el padre monte y Aragón sería el padre río o el dios río.
Los
defensores de las teorías tubalistas[6] dicen
que el nombre de este río es similar al que cruza Pamplona, el Arga, aunque
también en Cinco Villas existen los Arbas de Luesia y de Biel. Del mismo modo
se relaciona el río armenio Arajes con el navarro Araxes y el monte Gordieyo
con el Gorbea, otra elevación mítica y casi sagrada que se encuentra en la
unión de las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. La ciudad transcaucásica
de Seltia tendría relación con Ejea de los Caballeros y el nombre del país,
Armenia con Armañac (Gascuña), departamento francés donde se produce un
excelente coñac al igual que en las faldas del Ararat, región donde se fabrica
el coñac armenio. A la entrada del valle de Benasque y en las faldas del
Cotiella (un pico con casi 3.000 metros de altura) se encuentra el circo de
Armeña. Por si hubiera pocas coincidencias, lo que en Aragón llamamos pernil,
es decir, la paleta de jamón de cerdo secada y curada con especias, en Armenia
es lo mismo, pero con la única diferencia de que allí es anteriormente cocida y
después rellenada de frutos secos, sirviéndose el día de Navidad como plato
estrella y tradicional[7]. En
nuestra región, el jamón se ha relacionado hasta hace poco con un plato de
fiestay objeto del lujo. Hasta la mismísima jota, el canto aragonés por
excelencia, tiene cierta similitud con los cantos religiosos armenios según he
comprobado personalmente en la catedral de Echmiadzin, el llamado Vaticano
Armenio.
El
romano Sertorio firmó una alianza con el rey del Ponto, Mitríades, para poder
defenderse en Hispania de sus antiguas legiones. Las posesiones de este bíblico
monarca se encontraban en la Cólquida, que corresponde a la actual transcaucasia,
zona donde están enclavadas las actuales Georgia y Armenia. Cuando su monarca
fue derrotado por Roma se refugió en este último país cuyo gobernante, Tigranes
II era a la vez aliado y yerno de Mitríades. Ambos reyes se hicieron fuertes en
la meseta de Haystan contra el poder del Senado de la Urbs, llegando a firmar
con la potencia mediterránea un tratado por el que Roma reconocía la
independencia de Armenia como aliado natural en la zona. El acuerdo duró hasta
que Marco Antonio consiguió derrotar y encarcelar al rey armenio Artavasdes II[8]. No
sería de extrañar que años más tarde algunos de estos aliados caucásicos fueran
utilizados por Augusto para terminar sus campañas militares en Hispania.
Una
vez hubo fallecido Túbal, reinó su hijo Íbero, de quien tomó su nombre la
futura España y a la que se llamó Iberia por ser propiedad suya, así como al
rio principal que la atravesaba y que no era otro que el Ebro. Después reinaría
su hijo Idúbeda, que dio nombre al monte Idúbe o, lo que es lo mismo, el
primitivo nombre del Moncayo, aunque se piensa que puede ser toda la cordillera
ibérica. El Monte Cano ha dado para muchas historias y leyendas, entre ellas la
plasmada en la fachada del Ayuntamiento de Tarazona y en la que aparecen Pirres
Caco, Hércules y Sansón[9]. Existe
una coincidiencia física entre nuestro Moncayo y el Aratat. Ambas montañas se
encuentran aisladas, en una zona fronteriza y son casi inaccesibles. A pesar de
que el armenio tiene el doble de altitud que el español, son también un
referente totémico, visual desde largas distancias y casi ideológico. Un
legionario transcaucásico, traído a Hispania, relacionaría perfectamente ambas
altitudes y por tanto se sentiría identificado con ese hito para asentarse en
su entorno.
![]() |
| El monasterio de Veruela a los pies del Moncayo |
[1]
Domínguez Lasierra, Juan. Aragón
Legendario. Editorial Delsan – Clásicos. Zaragoza 2009, págs. 22-23.
Pikaza, Xabier. Diccionario de la Biblia, Verbo Divino.
Pamplona 2012.
[2]
Mariana, Juan de. Historia de España,
Biblioteca de autores españoles. Madrid 1854, Volumen 1 – Capítulo 1.
[3]
Ruiz Vega, Antonio: Los hijos de Tubal.
Mitología hispánica, dioses y héroes en la España antigua. La Esfera de los
libros, Madrid 2002.
[4]
Zahuri, Orbelyán. Armenia (edición en
español) Yerevan 2013.
[5]
Serrano Pellejero, Lucía. ¿Qué es
Aragón?: Álbum visual, Heraldo de Aragón & Ibercaja. Zaragoza 2003.
[6]
Ruiz Vega, Antonio Los hijos de Túbal…
[7] Zahuri, Orbelyán. Armenia…
[8]
García Moreno, Luis Antonio. Historia
Universal II*: La Antigüedad clásica, EUNSA. Pamplona 1989, págs. 512-17.
[9]
Domínguez Lasierra, Juan. Aragón
Legendario…
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