miércoles, 27 de diciembre de 2017

Porqué celebramos año nuevo, el 1 de enero

Yacimiento de Segeda, cerca de Mara (Provincia de Zaragoza)

A pesar de los romanos ya llevaban unos años en la península Ibérica, fue en el año 197 a. C. cuando se inició la conquista y ocupación propiamente dicha. Roma dividió en dos Hispania; la Citerior con capital en Tarraco y la Ulterior en el valle del Guadalquivir y con sede en Córdoba. Al frente de cada una de estas provincias puso un procónsul con mandato anual.

Los enfrentamientos con las tribus celtíberas eran cada vez más frecuentes y para ello se necesitaba mayor constancia en la presencia militar en la zona. Tras la batalla de Mons Chaunus (¿Moncayo?) y la toma de la ciudad soriana de Complega, en el año 179 a.C., el cónsul Tiberio Sempronio Graco pactará con las tribus celtíberas de Titos, Belos y Arevacos un acuerdo que potenciara la sedentarización en estas tierras. Al sur del Moncayo y en frontera con los celtíberos se encontraba en la intersección de los ríos Jalón y Jiloca, la ciudad de Segeda, en el valle de este último río y ubicada en el actual Poyo de Mara, una localidad situada a unos 15 km de la ciudad de Calatayud, bajo las faldas de la Sierra de Vicor, en el valle que forma el pequeño río Perejiles y en la margen derecha del río Jiloca. En este lugar, en el que parece que nunca ha pasado nada, en el que el tiempo se ha detenido y que hoy día apenas suma 200 vecinos allí, entre almendros aterrazados y viñas que producen un excelente vino, ocurrió uno de los cambios más trascendentales de la historia y es que a veces ésta, es caprichosa para sus grandes acontecimientos.

La paz de Graco no fue definitiva ni mucho menos y los acuerdos a los que irán llegando los distintos gobernadores con los celtiberos, en algunos casos se romperán violentamente, escaramuzas aparte, esta “entente” durará casi 25 años, hasta el 153 a.C. Son desconocidas las razones por las que Segeda decidió en ese año, ampliar su perímetro urbano, así como levantar fortificaciones y de esta manera romper el pacto establecido con Graco un cuarto de siglo antes. Parece ser que la importancia del suceso estriba en que era la capital de los Belos (se han encontrado monedas acuñadas con el nombre de esta ciudad). Los Belos era una importante tribu celtibérica asociada con los Titos y los Lusones, que habitarían entre la sierra del Moncayo y el valle del Jalón y que habrían firmado con Graco el famoso acuerdo del año 178. Las hipótesis de esta decisión segedense pueden ser variadas y van desde un aumento de población y la consiguiente necesidad de hacer más grande el perímetro urbano. Necesidades defensivas ante posibles ataques de tribus hostiles, enemigas, bandidaje, etc. Cuestiones fiscales o recaudatorias o quizás exceso de confianza ante la respuesta de Roma, quizás pensaron que la reacción no sería tan contundente como la respuesta que obtuvieron. Quien se iba a ocupar de un pequeño rincón allí perdido en el valle del Perejiles.

El Senado romano enterado de las pretensiones segedenses declaró sin más la guerra a la Celtiberia de forma, tan inmediata, que adelantó la toma de posesión de los cónsules tres meses y medio, es decir se pasó del famoso “Idus de marzo”, 15 de ese mes, que era cuando tradicionalmente se elegían estos cargos, coincidiendo con el año nuevo en Roma, a las Kalendas de enero, es decir el día 1. El fin último era comenzar lo antes posible la campaña contra los celtíberos. En la antigua Roma los años se contaban desde la fundación de la ciudad por Rómulo en el 758 a. C., y cada año por mandatos consulares. El Cónsul era el jefe político y militar de la ciudad y su gobierno duraba un año justo, este se iniciaba el 15 de marzo y ese período recibía el nombre del Cónsul en cuestión, por ejemplo; el consulado de Julio Cesar coincidió con el año 64 a.C. Lo cierto es que los romanos eran bastante prácticos y seguramente, en esta decisión, pesó más la estrategia que las emociones o la indignación porque en un pequeño lugar de la Hispania profunda hubieran levantado una muralla. Mientras las guerras en la zona oriental del Mediterráneo eran más fáciles, a veces con una sola batalla caían reinos enteros. En Hispania era otra cosa, se trataba de tribus dispersas, en muchos casos enfrentadas entre ellas, el que ahora era aliado, un mes más tarde era enemigo, a eso se unía la orografía, el clima y un sinfín de elementos que hacían necesario tomar medidas estratégicas eficaces. De esta manera si el Cónsul tomaba posesión el día 1 de enero, podría aprovechar los meses de invierno para organizar sus tropas y desplazarse a la Península Hispánica y comenzar las operaciones en primavera, de otra forma se perdían dos o tres meses importantes para el desarrollo de la guerra, que solían desarrollarse en esa época durante los meses de primavera y verano, eludiendo los invernales, además también de esta manera sorprenderían a los ya de por sí, imprevisibles hispanos.

Con el tiempo se fueron agudizando los enfrentamientos entre la población hispana y los ocupantes romano, lo que hizo necesario invertir más tiempo en las campañas militares y aprovechar cada día del año, así que de esta manera se fue consolidando el 1 de enero como principio y cabo de año, hasta que Julio César introdujo el calendario que lleva su nombre en el año 46 a.C. (708 AUC; Ab Urbe Condita; es decir, desde la fundación de Roma). Calendario que entró en vigor un año después, es decir en el 45 con inicio oficial el uno de enero. El Calendario Juliano estuvo en vigor hasta la reforma promulgada por el Papa Gregorio XIII en 1582 y es un muy similar al actual, con la única diferencia de que no existen años bisiestos.

Basallo Alfonso (editor): “Iberia: guerreros y sabios” Reportaje de la historia: Del antiguo Egipto a nuestros días, La Esfera de los libros. Madrid 2004.
Corral Lafuente, José Luis. Numancia (novela histórica) Edhasa. Barcelona 2006.

Schulten, Adolf. Historia de Numancia, Urgoiti editores. Pamplona 1996.

Vulcao


Vulcao: volcado. Puesto del revés o a punto de caerse, arrojar con más o menos violencia
 “Más pesao que un carro vulcao”
Más pesado que levantar un carro vuelto del revés, con la ruedas hacia arriba vamos
De volcao, vulquete. Pequeño remolque que se descarga por la parte trasera inclinándolo aproximadamente unos 45º.
“Vulcar la vacía”: Dícese del que enfadado saca por su boca más de la cuenta o quien extiende sobre la mesa o el suelo objeto de manera brutal y desordenada.
“Vacía” viene a ser barreño.

Según la foto: el silo estaría “medio vulcao”, si estuviera a ras de tierra sería “vulcao del todo”.




sábado, 23 de diciembre de 2017

Solsticio en el castillo de Osera de Ebro (Zaragoza)


Hoy por casualidad me he tropezado con esta puesta de sol, los últimos rayos del día entran por la puerta principal de lo que queda del castillo de Osera de Ebro (Zaragoza), coincidiendo con el Solsticio de invierno, todo un acontecimiento.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Feliz Navidad con el Retabillo


Cuando y como se armó el Belén


Belén napolitano expuesto en el Museo Diocesano de Zaragoza
¿Cuándo comenzó a montarse el Belén y porque? El origen de los nacimientos navideños es bastante antiguo, pero los belenes comenzaron en instalarse en Italia y después de extendieron por todo el mundo católico.

http://www.ivoox.com/cuando-como-se-monto-belen-audios-mp3_rf_22786982_1.html


Bibliografía
Gómez, Francisco. Breve Historia de Jesús de Nazaret (Nowtilus 2009).
González Doria, Fernando. Las reinas de España: “María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III”. Alce Historia, Madrid 1979.
La Biblia: “Nuevo Testamento”.
Piñero, Antonio. La Biblia rechazada por la iglesia, Esquilo. 2008.

Película:
José Luis Saenz de Heredia. Se armó el belén, España 1970 con Paco Martínez Soria como el párroco don Mariano.
Fernando Palacios. La Gran familia, España 1962: contiene una de las escenas más inolvidables del cine español; Chencho se pierde en el mercado madrileño de la Plaza Mayor. https://www.youtube.com/watch?v=fMLxv_psgt4

Música:
Anónimo: (villancicos populares españoles)
Campanas de Belén
En el Portal de Belén.

Anónimo: El tamborilero (villancico popular checo). Compuesto en inglés por Harry Simeone, Henry Onorati y Katherine Kennicott Davis en 1940 como “Carol of the Drum”. Interpretado en español por Raphael.

Colaboran: Andrea Bonanfonte y Luko5cobertura 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Aragón o Aragónes

En el paño norte de la catedral de la Seo de Zaragoza se resumen casi todas las formas artísticas de entender Aragón

Defiende el profesor Gonzalo Borras que existen dos tipos de aragoneses, uno a cada orilla del río Ebro; al norte el románico y al sur el mudéjar con sus excepciones claro y es que, la frontera geográfica del románico aragonés limita al sur con una franja que abarca entre las Cinco Villas y la comarca oscense de La Litera. Es cierto que por debajo de esta línea existen excepciones y las hay con notable calidad, pero aparecen dispersas y aisladas del conjunto mayoritario que engloba el norte de la región. Algo similar sucede con el Mudéjar pues, aunque existen importantes ejemplos al norte del Ebro, generalmente torres parroquiales, éstos son escasos. Tesis que es apoyada por el profesor Agustín Ubieto, quien mantiene que las diferencias pueden ampliarse a otros muchos aspectos de la sociedad como las costumbres, la forma de ver la vida o incluso el modo de vivir la religiosidad. Humildemente podemos pensar que no hay solo dos tipos, sino tres maneras de comprender esta región y que a su vez se pueden subdividir. Existe un Aragón pirenaico, el de la depresión y el ibérico, ubicado en la tierra baja turolense. No se expresa igual un aragonés del valle de Benasque que un habitante del Somontano del Moncayo, como tampoco fablan de igual manera un vecino de Valderrobles con su chapurriau ni un lugareño de la sierra de Albarracín, estando en la misma provincia. Tampoco es lo mismo un maño (vecino de Zaragoza) un baturro (hortelano del valle del Ebro) y un aragonés en su más amplio sentido de la palabra y en todas sus variantes. Cada cual con sus diferencias, sus influencias, sus maneras de expresarse e interrelacionarse y con sus subdivisiones, que vienen de influencias exteriores y que le marcan las provincias próximas, pero todos se sienten miembros de una misma comunidad. Sin embargo no es una nación, ni tampoco tiene una aspiración clara de serlo. Por el contrario posee unos rasgos de personalidad muy característicos de lo que podría denominarse “país”. Sus habitantes son conscientes de ese pasado histórico, pero tampoco hacen mucho por recuperarlo o al menos por mantener lo poco que va quedando. Quizás esto sea por las necesidades a las que está sometido vecino de esta tierra que van por otro camino, en cierta ocasión dije que hacía falta ser muy testarudo para vivir en esta tierra y que si no se era muy testarudo no era fácil vivir en ella.

Raro es el lugar, por muy pequeño que sea, que en su iglesia no tenga un cáliz que posea extraordinario valor para sus feligreses, por encima incluso de otros elementos litúrgicos como es el copón donde se guardan las formas sagradas o incluso la custodia donde se exhibe el Corpus Christi, o las cruces procesionales. Sin duda la consagración del vino en la misa es el momento de mayor veneración y reverencia dentro el oficio religioso para un aragonés. No deja de ser algo característico de la cultura autóctona la veneración que se tiene en este acto litúrgico que identifica al vino con la sangre de Cristo, de la misma manera que el agua es la sangre que hace posible la vida.

Según Ubieto, ya en el siglo XIV los orfebres aragoneses tenían cierta fama en cuanto a la fabricación de estos vasos sagrados, algunas de estas joyas se encuentran en muchas localidades del territorio como Daroca; que conserva en su colegiata uno gótico, de pie muy recortado y que está datado en el siglo XV. En la catedral de Tarazona también existe otro de origen gótico con decoración plateresca. En Albarracín, Calatayud, la Seo zaragozana o Alcañiz son ciudades con cálices representativos. Pero también existen pequeñas villas que conservan importantes vasos sagrados para los oficios religiosos como los cálices de Retascón, Layana, Asín, Pedrola, Miedes, Longares o Zuera entre otros municipios. Todos estos lugares poseen en común una característica, se encuentran cerca de ríos o zonas de huerta importantes.

Uno de los cálices más representativos en la comunidad es sin duda el llamado “del Compromiso”. Este vaso sagrado viene a sustituir, de alguna manera al Santo Grial y según la tradición, fue utilizado en la consagración de la misa en la que se dio a conocer el nombre de Fernando de Antequera, como nuevo monarca. El oficio estuvo presidido por el obispo Ram de Viu y se celebró el 28 de junio de 1412, una vez concluido el Compromiso de ahí su nombre. Se trata de una pieza labrada en los talleres de Avignon (Francia) a mediados del siglo XIV. Es de plata sobredorada, posee el cuño pontificio y está decorada con esmaltes en los que se alternan los escudos de Juan Fernández de Heredia y el de la Orden de San Juan de Jerusalén, de la que aquel era comendador y quien en calidad de tal, lo dejó en la localidad caspolina por elegir dicha ciudad como su última morada. Al igual que su homólogo valenciano, el Cáliz del Compromiso también tuvo que pasar por diversas vicisitudes, sobre todo durante la Guerra Civil de 1936, cuando fue salvado por un caspolino de una más que posible destrucción o desaparición, quien lo entregó a la Cruz Roja internacional que lo devolvió una vez finalizada la contienda, en la actualidad se conserva en el Museo Diocesano cesaraugustano.

Algo similar ocurre con el Cuerpo de Cristo, la sagrada forma que es adorada a través de los llamados “Corporales”. Lienzos milagrosos que en determinadas condiciones, casi siempre extremas, salvan en su interior las hostias consagradas y a los que se atribuyen milagros y otros portentos, como salvarse de un voraz incendio, ganar una batalla o cualquier otro acontecimiento generalmente trágico. El rescate lo realiza siempre un sacerdote o un monje que envuelve con celo las formas y las salvan de la quema.

Los más famosos son los de Daroca, pero existen otros lugares a lo largo de la geografía en los que estos lienzos han tenido su protagonismo; es el caso de Andorra, en el convento de San Agustín de Fraga, en los monasterios de San de la Peña y de Montearagón. En la localidad turolense de Aguaviva o en la zaragozana de Cimballa; cuyo sacerdote dudó si el vino que acababa de consagrar en la misa, ¿era realmente la sangre de Cristo?, al instante la forma que estaba sobre el cáliz se convirtió en auténtica sangre. Otro lugar es Aniñón, cerca de Calatayud. Tanto el cáliz como los corporales tienen un denominador común y es, la adoración del continente independientemente del contenido o del continente en su contexto, algo que tiene que ver mucho con la personalidad de los aragoneses.


Borrás Gualis, Gonzálo. El arte mudéjar aragonés, Prames. Zaragoza 2008.
Ubieto Arteta, Agustín & José Luis Garrido: Comprender y disfrutar el patrimonio de Aragón, Mira Editores. Zaragoza 2010.


domingo, 17 de diciembre de 2017

Fotografía de la Venta de Coscón



Esta fotografía que hoy publico, la tengo gracias a Lorenzo Salafranca y a su mujer Araceli Sanagustín, representa la fachada de la Venta de Coscón hace muchos años. Es un cariñoso recuerdo para Lorenzo y un abrazo para su mujer.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Un nacimiento en la rotonda


Las cosas, cuando están bien hechas hay que reconocerlo y la verdad es que la idea de montar un nacimiento a los pies de la zapatilla (lo siento, para mí será siempre la zapatilla) ubicada en la rotonda de entrada a Villanueva sur, ha sido una buena idea, así que enhorabuena a quién se le pasó por la cabeza. Primero para desear unas Felices Fiestas a todos los que llegan al pueblo, sean del lugar o folasteros que van al Mercadona o estén de paso y en segundo lugar, por elegir para ello un lugar que es representativo a la entrada del pueblo y en un lugar adecuado por su visibilidad, la verdad es que la zapatilla hace de marco imcomprable y luce mucho. Solo por poner una pega; creo que para completar la escena hubiera quedado muy bien colocar la estrella sobre el nacimiento, un astro brillante que por las noches, hubiera brillado bien con la luz de los coches o bien con una pequeña iluminación, que seguramente no hubiera sido tan cara, pero esto lo dejaremos para perfeccionarlo el año que viene. Feliz Navidad.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Manos blancas nunca ofenden: la soberana bofetada que recibió Calomarde

Fernando VII enfermo (según una litografía que se conserva en la Biblioteca Nacional, obra de Federico Madrazo)

Tradicionalmente, y nunca mejor dicho en este contexto lo de “tradicionalmente” los orígenes del Carlismo se nos han presentado como una disputa familiar dinástica entre un tío y su sobrina por ocupar el trono español. Sin duda esta imagen representa una visión romántica de la historia según la cual un monarca, déspota, moribundo y tres veces viudo, se casa con una bella princesa de origen napolitano y veinte años más joven que él. Ésta se encuentra desvalida en una corte extranjera y en la cual tan solo posee el apoyo de su esposo quien, tras una vida de crápula y excesos sexuales ha sentado la cabeza con esta italiana que podría ser su hija pequeña. María Cristina, que ese es su nombre, le ha dado dos infantitas; Isabel y Luisa Fernanda, con lo que ha logrado formar una familia y tan enamorado está el anciano monarca, que quiere dejar su reino a su primogénita, se opone a esta pretensión el hermano del rey; un personaje oscuro, intrigante y mezquino dominado por su mujer, que siente envidia de su cuñado y sobre todo de su cuñada, que es más joven y más bella que ella. El hermano que en el fondo es tonto y está dominado por su esposa (cosa que es cierta) es convencido por ésta, para que reclame sus derechos al trono basándose en una antigua ley que prohibía gobernar a las mujeres que parece ser, estaba en suspenso pero no publicada, una cosa extraña.


El rey se encuentra muy grave y casi inconsciente, es entonces cuando el primer ministro, que es un traidor redomado llamado Calomarde y que en realidad está al servicio de su hermano, que se llama Carlos María, consigue que firme un decreto por el que es nombrado heredero el infante en lugar de su hija, que es una tierna infantita de apenas 2 añitos, el dramón romántico y melodramático está servido. La reina se entera de la maniobra de sus cuñaos y escribe entre sollozos a su hermana que vive en Sevilla, Luisa Carlota es una señora de armas tomar y enterada de la maniobra, en tan solo tres días se presenta en el palacio de la Granja de Segovia, que es donde se produce la escena. Entra la cámara donde el rey se encuentra enfermo y exige que se presente ante ella Calomarde, el ministro ruin y traidor. Ante él le exige que le entregue el decreto y acto seguido lo rompe en dos, acto seguido le arrea una soberana bofetada en la cara al valido quien, ante tamaña afrenta responde: “Señora: manos blancas nunca ofenden”. Acto seguido presenta su dimisión y se va a su pueblo en Teruel. Fernando VII recupera la salud, la consciencia y nombra a Isabel, Princesa de Asturias. Mientras tanto su tío Carlos huye a Portugal. El viejo rey aun vivirá un año más, falleciendo en Madrid el 29 de septiembre de 1833. Enterado el hermano del óbito se niega a reconocer a su sobrina como nueva soberana española y se proclama rey dos días después, iniciando de esta manera una guerra civil que se alargará durante siete años y que por supuesto perdió en favor de Isabel II. El taimado Calomarde se exiliará en Francia muriendo en Tolouse años después, en su haber hay que decir que a don Judas Tadeo (que así se llamaba el hombre) le debemos los españoles una buena ley de educación y un programa para construir escuelas por todo el territorio nacional. En cuanto a Luisa Carlota conseguirá, con el paso del tiempo, que su hijo Francisco de Asís contraiga matrimonio con su prima Isabel y es que a veces, hay amores que matan.

Alagón (Zaragoza) 24 de septiembre de 2013

Según la tradición local, el 9 de noviembre del año 1119 Alfonso el Batallador arrebató la villa de Alagón a los moros, se cuenta que entre ...