El 2017 se marcha por las brumas de la historia
sábado, 30 de diciembre de 2017
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Porqué celebramos año nuevo, el 1 de enero
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| Yacimiento de Segeda, cerca de Mara (Provincia de Zaragoza) |
A pesar de los romanos ya llevaban unos años en la
península Ibérica, fue en el año 197 a. C. cuando se inició la conquista y
ocupación propiamente dicha. Roma dividió en dos Hispania; la Citerior con
capital en Tarraco y la Ulterior en el valle del Guadalquivir y con sede en Córdoba.
Al frente de cada una de estas provincias puso un procónsul con mandato anual.
Los enfrentamientos con las tribus celtíberas eran
cada vez más frecuentes y para ello se necesitaba mayor constancia en la
presencia militar en la zona. Tras la batalla de Mons Chaunus (¿Moncayo?) y la
toma de la ciudad soriana de Complega, en el año 179 a.C., el cónsul Tiberio
Sempronio Graco pactará con las tribus celtíberas de Titos, Belos y Arevacos un
acuerdo que potenciara la sedentarización en estas tierras. Al sur del Moncayo y
en frontera con los celtíberos se encontraba en la intersección de los ríos
Jalón y Jiloca, la ciudad de Segeda, en el valle de este último río y ubicada
en el actual Poyo de Mara, una localidad situada a unos 15 km de la ciudad de
Calatayud, bajo las faldas de la Sierra de Vicor, en el valle que forma el
pequeño río Perejiles y en la margen derecha del río Jiloca. En este lugar, en
el que parece que nunca ha pasado nada, en el que el tiempo se ha detenido y que
hoy día apenas suma 200 vecinos allí, entre almendros aterrazados y viñas que
producen un excelente vino, ocurrió uno de los cambios más trascendentales de
la historia y es que a veces ésta, es caprichosa para sus grandes
acontecimientos.
La paz de Graco no fue definitiva ni mucho menos y
los acuerdos a los que irán llegando los distintos gobernadores con los
celtiberos, en algunos casos se romperán violentamente, escaramuzas aparte,
esta “entente” durará casi 25 años, hasta el 153 a.C. Son desconocidas las
razones por las que Segeda decidió en ese año, ampliar su perímetro urbano, así
como levantar fortificaciones y de esta manera romper el pacto establecido con
Graco un cuarto de siglo antes. Parece ser que la importancia del suceso
estriba en que era la capital de los Belos (se han encontrado monedas acuñadas con
el nombre de esta ciudad). Los Belos era una importante tribu celtibérica
asociada con los Titos y los Lusones, que habitarían entre la sierra del
Moncayo y el valle del Jalón y que habrían firmado con Graco el famoso acuerdo
del año 178. Las hipótesis de esta decisión segedense pueden ser variadas y van
desde un aumento de población y la consiguiente necesidad de hacer más grande
el perímetro urbano. Necesidades defensivas ante posibles ataques de tribus
hostiles, enemigas, bandidaje, etc. Cuestiones fiscales o recaudatorias o
quizás exceso de confianza ante la respuesta de Roma, quizás pensaron que la
reacción no sería tan contundente como la respuesta que obtuvieron. Quien se
iba a ocupar de un pequeño rincón allí perdido en el valle del Perejiles.
El Senado romano enterado de las pretensiones
segedenses declaró sin más la guerra a la Celtiberia de forma, tan inmediata,
que adelantó la toma de posesión de los cónsules tres meses y medio, es decir se
pasó del famoso “Idus de marzo”, 15 de ese mes, que era cuando tradicionalmente
se elegían estos cargos, coincidiendo con el año nuevo en Roma, a las Kalendas
de enero, es decir el día 1. El fin último era comenzar lo antes posible la
campaña contra los celtíberos. En la antigua Roma los años se contaban desde la
fundación de la ciudad por Rómulo en el 758 a. C., y cada año por mandatos
consulares. El Cónsul era el jefe político y militar de la ciudad y su gobierno
duraba un año justo, este se iniciaba el 15 de marzo y ese período recibía el
nombre del Cónsul en cuestión, por ejemplo; el consulado de Julio Cesar
coincidió con el año 64 a.C. Lo cierto es que los romanos eran bastante
prácticos y seguramente, en esta decisión, pesó más la estrategia que las
emociones o la indignación porque en un pequeño lugar de la Hispania profunda
hubieran levantado una muralla. Mientras las guerras en la zona oriental del
Mediterráneo eran más fáciles, a veces con una sola batalla caían reinos
enteros. En Hispania era otra cosa, se trataba de tribus dispersas, en muchos
casos enfrentadas entre ellas, el que ahora era aliado, un mes más tarde era
enemigo, a eso se unía la orografía, el clima y un sinfín de elementos que
hacían necesario tomar medidas estratégicas eficaces. De esta manera si el
Cónsul tomaba posesión el día 1 de enero, podría aprovechar los meses de
invierno para organizar sus tropas y desplazarse a la Península Hispánica y
comenzar las operaciones en primavera, de otra forma se perdían dos o tres
meses importantes para el desarrollo de la guerra, que solían desarrollarse en
esa época durante los meses de primavera y verano, eludiendo los invernales,
además también de esta manera sorprenderían a los ya de por sí, imprevisibles
hispanos.
Con el tiempo se fueron agudizando los
enfrentamientos entre la población hispana y los ocupantes romano, lo que hizo
necesario invertir más tiempo en las campañas militares y aprovechar cada día
del año, así que de esta manera se fue consolidando el 1 de enero como
principio y cabo de año, hasta que Julio César introdujo el calendario que
lleva su nombre en el año 46 a.C. (708 AUC; Ab Urbe Condita; es decir, desde la
fundación de Roma). Calendario que entró en vigor un año después, es decir en
el 45 con inicio oficial el uno de enero. El Calendario Juliano estuvo en vigor
hasta la reforma promulgada por el Papa Gregorio XIII en 1582 y es un muy
similar al actual, con la única diferencia de que no existen años bisiestos.
Basallo Alfonso (editor): “Iberia: guerreros y
sabios” Reportaje de la historia: Del
antiguo Egipto a nuestros días, La Esfera de los libros. Madrid 2004.
Corral Lafuente, José Luis. Numancia (novela histórica) Edhasa. Barcelona 2006.
Schulten, Adolf. Historia de Numancia, Urgoiti editores. Pamplona 1996.
Vulcao
Vulcao: volcado. Puesto del revés o a punto de
caerse, arrojar con más o menos violencia
“Más pesao que un carro vulcao”
Más pesado que levantar un carro vuelto del revés,
con la ruedas hacia arriba vamos
De volcao, vulquete. Pequeño remolque que se
descarga por la parte trasera inclinándolo aproximadamente unos 45º.
“Vulcar la vacía”: Dícese del que enfadado saca por
su boca más de la cuenta o quien extiende sobre la mesa o el suelo objeto de
manera brutal y desordenada.
“Vacía” viene a ser barreño.
Según la foto: el silo estaría “medio vulcao”, si
estuviera a ras de tierra sería “vulcao del todo”.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Solsticio en el castillo de Osera de Ebro (Zaragoza)
Hoy por casualidad me he tropezado con esta puesta de sol, los últimos rayos del día entran por la puerta principal de lo que queda del castillo de Osera de Ebro (Zaragoza), coincidiendo con el Solsticio de invierno, todo un acontecimiento.
jueves, 21 de diciembre de 2017
Cuando y como se armó el Belén
¿Cuándo comenzó a montarse el Belén y porque? El origen de los nacimientos navideños es bastante antiguo, pero los belenes comenzaron en instalarse en Italia y después de extendieron por todo el mundo católico.
http://www.ivoox.com/cuando-como-se-monto-belen-audios-mp3_rf_22786982_1.html
Bibliografía
Gómez, Francisco.
Breve Historia de
Jesús de Nazaret (Nowtilus 2009).
González Doria, Fernando.
Las reinas de España: “María Amalia de Sajonia, esposa de Carlos III”. Alce
Historia, Madrid 1979.
La
Biblia: “Nuevo Testamento”.
Piñero, Antonio. La Biblia rechazada por la iglesia, Esquilo. 2008.
Película:
José Luis Saenz de Heredia. Se armó el belén, España 1970 con Paco
Martínez Soria como el párroco don Mariano.
Fernando Palacios. La Gran familia, España 1962: contiene una de las escenas más
inolvidables del cine español; Chencho se pierde en el mercado madrileño de la
Plaza Mayor. https://www.youtube.com/watch?v=fMLxv_psgt4
Música:
Anónimo: (villancicos populares
españoles)
Campanas
de Belén
En
el Portal de Belén.
Anónimo: El tamborilero (villancico popular checo). Compuesto en inglés por
Harry Simeone, Henry Onorati y Katherine Kennicott Davis en 1940 como “Carol of the Drum”. Interpretado en español por Raphael.
Colaboran:
Andrea Bonanfonte y Luko5cobertura
lunes, 18 de diciembre de 2017
Aragón o Aragónes
| En el paño norte de la catedral de la Seo de Zaragoza se resumen casi todas las formas artísticas de entender Aragón |
Defiende
el profesor Gonzalo Borras que existen dos tipos de aragoneses, uno a cada
orilla del río Ebro; al norte el románico y al sur el mudéjar con sus
excepciones claro y es que, la frontera geográfica del románico aragonés limita
al sur con una franja que abarca entre las Cinco Villas y la comarca oscense de
La Litera. Es cierto que por debajo de esta línea existen excepciones y las hay
con notable calidad, pero aparecen dispersas y aisladas del conjunto
mayoritario que engloba el norte de la región. Algo similar sucede con el
Mudéjar pues, aunque existen importantes ejemplos al norte del Ebro,
generalmente torres parroquiales, éstos son escasos. Tesis que es apoyada por
el profesor Agustín Ubieto, quien mantiene que las diferencias pueden ampliarse
a otros muchos aspectos de la sociedad como las costumbres, la forma de ver la
vida o incluso el modo de vivir la religiosidad. Humildemente podemos pensar
que no hay solo dos tipos, sino tres maneras de comprender esta región y que a
su vez se pueden subdividir. Existe un Aragón pirenaico, el de la depresión y el
ibérico, ubicado en la tierra baja turolense. No se expresa igual un aragonés
del valle de Benasque que un habitante del Somontano del Moncayo, como tampoco
fablan de igual manera un vecino de Valderrobles con su chapurriau ni un
lugareño de la sierra de Albarracín, estando en la misma provincia. Tampoco es
lo mismo un maño (vecino de Zaragoza) un baturro (hortelano del valle del Ebro)
y un aragonés en su más amplio sentido de la palabra y en todas sus variantes.
Cada cual con sus diferencias, sus influencias, sus maneras de expresarse e
interrelacionarse y con sus subdivisiones, que vienen de influencias exteriores
y que le marcan las provincias próximas, pero todos se sienten miembros de una
misma comunidad. Sin embargo no es una nación, ni tampoco tiene una aspiración
clara de serlo. Por el contrario posee unos rasgos de personalidad muy característicos
de lo que podría denominarse “país”. Sus habitantes son conscientes de ese
pasado histórico, pero tampoco hacen mucho por recuperarlo o al menos por
mantener lo poco que va quedando. Quizás esto sea por las necesidades a las que
está sometido vecino de esta tierra que van por otro camino, en cierta ocasión
dije que hacía falta ser muy testarudo para vivir en esta tierra y que si no se
era muy testarudo no era fácil vivir en ella.
Raro
es el lugar, por muy pequeño que sea, que en su iglesia no tenga un cáliz que
posea extraordinario valor para sus feligreses, por encima incluso de otros
elementos litúrgicos como es el copón donde se guardan las formas sagradas o
incluso la custodia donde se exhibe el Corpus
Christi, o las cruces procesionales. Sin duda la consagración del vino en
la misa es el momento de mayor veneración y reverencia dentro el oficio
religioso para un aragonés. No deja de ser algo característico de la cultura
autóctona la veneración que se tiene en este acto litúrgico que identifica al
vino con la sangre de Cristo, de la misma manera que el agua es la sangre que
hace posible la vida.
Según
Ubieto, ya en el siglo XIV los orfebres aragoneses tenían cierta fama en cuanto
a la fabricación de estos vasos sagrados, algunas de estas joyas se encuentran
en muchas localidades del territorio como Daroca; que conserva en su colegiata
uno gótico, de pie muy recortado y que está datado en el siglo XV. En la
catedral de Tarazona también existe otro de origen gótico con decoración
plateresca. En Albarracín, Calatayud, la Seo zaragozana o Alcañiz son ciudades con
cálices representativos. Pero también existen pequeñas villas que conservan
importantes vasos sagrados para los oficios religiosos como los cálices de
Retascón, Layana, Asín, Pedrola, Miedes, Longares o Zuera entre otros
municipios. Todos estos lugares poseen en común una característica, se
encuentran cerca de ríos o zonas de huerta importantes.
Uno
de los cálices más representativos en la comunidad es sin duda el llamado “del
Compromiso”. Este vaso sagrado viene a sustituir, de alguna manera al Santo
Grial y según la tradición, fue utilizado en la consagración de la misa en la
que se dio a conocer el nombre de Fernando de Antequera, como nuevo monarca. El
oficio estuvo presidido por el obispo Ram de Viu y se celebró el 28 de junio de
1412, una vez concluido el Compromiso de ahí su nombre. Se trata de una pieza labrada
en los talleres de Avignon (Francia) a mediados del siglo XIV. Es de plata
sobredorada, posee el cuño pontificio y está decorada con esmaltes en los que
se alternan los escudos de Juan Fernández de Heredia y el de la Orden de San
Juan de Jerusalén, de la que aquel era comendador y quien en calidad de tal, lo
dejó en la localidad caspolina por elegir dicha ciudad como su última morada.
Al igual que su homólogo valenciano, el Cáliz del Compromiso también tuvo que
pasar por diversas vicisitudes, sobre todo durante la Guerra Civil de 1936,
cuando fue salvado por un caspolino de una más que posible destrucción o
desaparición, quien lo entregó a la Cruz Roja internacional que lo devolvió una
vez finalizada la contienda, en la actualidad se conserva en el Museo Diocesano
cesaraugustano.
Algo
similar ocurre con el Cuerpo de Cristo, la sagrada forma que es adorada a
través de los llamados “Corporales”. Lienzos milagrosos que en determinadas
condiciones, casi siempre extremas, salvan en su interior las hostias
consagradas y a los que se atribuyen milagros y otros portentos, como salvarse
de un voraz incendio, ganar una batalla o cualquier otro acontecimiento
generalmente trágico. El rescate lo realiza siempre un sacerdote o un monje que
envuelve con celo las formas y las salvan de la quema.
Los
más famosos son los de Daroca, pero existen otros lugares a lo largo de la
geografía en los que estos lienzos han tenido su protagonismo; es el caso de
Andorra, en el convento de San Agustín de Fraga, en los monasterios de San de
la Peña y de Montearagón. En la localidad turolense de Aguaviva o en la
zaragozana de Cimballa; cuyo sacerdote dudó si el vino que acababa de consagrar
en la misa, ¿era realmente la sangre de Cristo?, al instante la forma que estaba
sobre el cáliz se convirtió en auténtica sangre. Otro lugar es Aniñón, cerca de
Calatayud. Tanto el cáliz como los corporales tienen un denominador común y es,
la adoración del continente independientemente del contenido o del continente
en su contexto, algo que tiene que ver mucho con la personalidad de los
aragoneses.
Borrás Gualis, Gonzálo. El arte
mudéjar aragonés, Prames. Zaragoza 2008.
Ubieto Arteta, Agustín & José
Luis Garrido: Comprender y disfrutar el
patrimonio de Aragón, Mira Editores. Zaragoza 2010.
domingo, 17 de diciembre de 2017
Fotografía de la Venta de Coscón
Esta fotografía que hoy publico, la tengo gracias a Lorenzo Salafranca y a su mujer Araceli Sanagustín, representa la fachada de la Venta de Coscón hace muchos años. Es un cariñoso recuerdo para Lorenzo y un abrazo para su mujer.
sábado, 16 de diciembre de 2017
Un nacimiento en la rotonda
Las cosas, cuando están bien hechas hay que
reconocerlo y la verdad es que la idea de montar un nacimiento a los pies de la
zapatilla (lo siento, para mí será siempre la zapatilla) ubicada en la rotonda
de entrada a Villanueva sur, ha sido una buena idea, así que enhorabuena a
quién se le pasó por la cabeza. Primero para desear unas Felices Fiestas a
todos los que llegan al pueblo, sean del lugar o folasteros que van al
Mercadona o estén de paso y en segundo lugar, por elegir para ello un lugar que
es representativo a la entrada del pueblo y en un lugar adecuado por su
visibilidad, la verdad es que la zapatilla hace de marco imcomprable y luce
mucho. Solo por poner una pega; creo que para completar la escena hubiera
quedado muy bien colocar la estrella sobre el nacimiento, un astro brillante
que por las noches, hubiera brillado bien con la luz de los coches o bien con
una pequeña iluminación, que seguramente no hubiera sido tan cara, pero esto lo
dejaremos para perfeccionarlo el año que viene. Feliz Navidad.
viernes, 15 de diciembre de 2017
Manos blancas nunca ofenden: la soberana bofetada que recibió Calomarde
![]() |
| Fernando VII enfermo (según una litografía que se conserva en la Biblioteca Nacional, obra de Federico Madrazo) |
Tradicionalmente, y nunca mejor dicho en este
contexto lo de “tradicionalmente” los orígenes del Carlismo se nos han
presentado como una disputa familiar dinástica entre un tío y su sobrina por
ocupar el trono español. Sin duda esta imagen representa una visión romántica
de la historia según la cual un monarca, déspota, moribundo y tres veces viudo,
se casa con una bella princesa de origen napolitano y veinte años más joven que
él. Ésta se encuentra desvalida en una corte extranjera y en la cual tan solo posee
el apoyo de su esposo quien, tras una vida de crápula y excesos sexuales ha
sentado la cabeza con esta italiana que podría ser su hija pequeña. María
Cristina, que ese es su nombre, le ha dado dos infantitas; Isabel y Luisa
Fernanda, con lo que ha logrado formar una familia y tan enamorado está el
anciano monarca, que quiere dejar su reino a su primogénita, se opone a esta
pretensión el hermano del rey; un personaje oscuro, intrigante y mezquino
dominado por su mujer, que siente envidia de su cuñado y sobre todo de su
cuñada, que es más joven y más bella que ella. El hermano que en el fondo es
tonto y está dominado por su esposa (cosa que es cierta) es convencido por
ésta, para que reclame sus derechos al trono basándose en una antigua ley que
prohibía gobernar a las mujeres que parece ser, estaba en suspenso pero no
publicada, una cosa extraña.
El rey se encuentra muy grave y casi inconsciente,
es entonces cuando el primer ministro, que es un traidor redomado llamado Calomarde
y que en realidad está al servicio de su hermano, que se llama Carlos María,
consigue que firme un decreto por el que es nombrado heredero el infante en
lugar de su hija, que es una tierna infantita de apenas 2 añitos, el dramón
romántico y melodramático está servido. La reina se entera de la maniobra de
sus cuñaos y escribe entre sollozos a su hermana que vive en Sevilla, Luisa
Carlota es una señora de armas tomar y enterada de la maniobra, en tan solo
tres días se presenta en el palacio de la Granja de Segovia, que es donde se
produce la escena. Entra la cámara donde el rey se encuentra enfermo y exige
que se presente ante ella Calomarde, el ministro ruin y traidor. Ante él le
exige que le entregue el decreto y acto seguido lo rompe en dos, acto seguido le
arrea una soberana bofetada en la cara al valido quien, ante tamaña afrenta
responde: “Señora: manos blancas nunca ofenden”. Acto seguido presenta su
dimisión y se va a su pueblo en Teruel. Fernando VII recupera la salud, la
consciencia y nombra a Isabel, Princesa de Asturias. Mientras tanto su tío
Carlos huye a Portugal. El viejo rey aun vivirá un año más, falleciendo en
Madrid el 29 de septiembre de 1833. Enterado el hermano del óbito se niega a
reconocer a su sobrina como nueva soberana española y se proclama rey dos días
después, iniciando de esta manera una guerra civil que se alargará durante
siete años y que por supuesto perdió en favor de Isabel II. El taimado
Calomarde se exiliará en Francia muriendo en Tolouse años después, en su haber
hay que decir que a don Judas Tadeo (que así se llamaba el hombre) le debemos
los españoles una buena ley de educación y un programa para construir escuelas
por todo el territorio nacional. En cuanto a Luisa Carlota conseguirá, con el
paso del tiempo, que su hijo Francisco de Asís contraiga matrimonio con su
prima Isabel y es que a veces, hay amores que matan.
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