domingo, 12 de julio de 2020

La corte de la Angorilla

Palacete de la Angorilla, junto al embalse del Pardo (Madrid) google maps

Hoy he leído en El Español, un artículo muy interesante donde se cuenta la historia de las amistades entre el rey don Juan Carlos y Corina Larsen. Parece ser que el monarca y la “corista” se conocieron en 2003 durante una cacería pero, no formalizaron sus “relaciones” hasta un año más tarde, en 2004. Incluso la “amiga” del rey fue la que montó el viaje de novios de Felipe y Letizia. Quizás ahora no nos acordamos muy bien de ¿Qué paso en aquella época? Pero durante el desfile del 12 de octubre de 2003 fue notoria la ausencia del Príncipe de Asturias que se había ido a Estados Unidos con su novia Letizia, poniendo en jaque a la Corona. Juan Carlos tuvo que ceder y al final quince días después se formalizó el compromiso del Príncipe con la presentadora del telediario de las nueve. Por esas fechas su socio en la Transición, Jordi Pujol perdió el poder y las formas y de paso, comenzó a ponerse en cuestión su forma de hacerse rico, fue entonces cuando se produjo el enfrentamiento entre el Monarca y el que había sido Presidente de la Generalitat 20 años. Tampoco se llevaba bien con el presidente del Gobierno José María Aznar, por entonces se decía y era muy común que el rey “se llevaba mejor con gobiernos socialistas que con los de derechas”. 

Dentro de su casa, realmente las cosas tampoco iban muy bien, los dos matrimonios de sus hijas no habían sido precisamente un acierto, él ya lo sabría y el resto de españoles nos enteraríamos más tarde. Tampoco las relaciones con la reina debían ir nada del otro mundo pues ella; tan pronto estaba en Londres, como en la India con su hermana o en cualquier otro lugar viajando, menos en la Zarzuela. En el ámbito político el 11 M le dejó bloqueado para él, como para muchos españoles aquella fecha fue un punto de inflexión de que marcó un antes y un después la Transición. En definitiva Juan Carlos I se encontraba seguramente deprimido, desengañado, solo y sin ninguna esperanza ni rumbo respecto del futuro, contaba 66 años y toda su labor parecía que se desmoronaba por momentos, fue entonces cuando apareció en escena Corina, más larga que alta y dispuesta a “cazar” lo que sea. 

Del artículo se desprende que la “amiga” estuvo a punto de arruinar a la mismísima Familia Real, el rey destinaba la asignación a la Corona para la Angorilla, el palacete junto al embalse del Pardo, muy cerca por cierto del cementerio de Mingorubio (donde está enterrado Franco) y donde campechano le había puesto un palacete para su reina paralela. Allí vivió la germano-danesa durante seis años, desde 2006 a 2012 el año de Bostwana. Aquí comienza lo peor, ni Zapatero, ni Rajoy presidentes del Gobierno en esos años hicieron nada para frenar aquello, lo que no le llegaba a “la entrañable” vía presupuestos de la Real Casa, le llegaba vía Patrimonio del Estado y por tanto de los presupuestos y de los impuestos de los españoles. Mientras el país se desangraba en una crisis brutal, el Gobierno de España se dedicaba a ponerle un chalet a la querida del monarca, ¿muy grave, no? Menos mal que sucedió el accidente de Bostwana y digo “menos mal” o como dijo el Caudillo ante la viuda de Carrero Blanco “No hay mal que por bien no venga” porque de lo contrario, los españoles no sé cuándo nos habríamos enterado de lo que estaba sucediendo. Por lo que parece, la Angorilla parecía un ministerio o el mismísimo palacio real ¿habrá despachado allí alguna vez el Rey con ZP o Rajoy? No lo sé, pero que si alguien quería conseguir algo en Madríd, tenía que ir a la Angorilla, eso parece ser que lo sabían muchos. Tuvo que ser el jefe de la casa del Rey, Rafael Spotorno quien pusiera orden ante el caos y a la “mengana” de patitas en Barajas y aquello se acabara. 

Las pataletas de la “fulana” no nos dejan ver lo sucedido pero en fondo, la gente comprende al Rey, no sé si le perdona pero le comprende y le comprende porque lo que le ha sucedido a Juan Carlos es tan humano que le ha podido pasar a un vecino, a un tío, un amigo o incluso a uno mismo pero, independientemente de lo personal, lo sucedido al monarca es un paradigma de lo que ha sucedido con el sistema de la Transición; si ponemos en cuestión a la Monarquía ¿Por qué no vamos a poner en cuestión el estado de las autonomías? Por ejemplo; o la financiación de los partidos políticos, de los sindicatos, las subvenciones a asociaciones sin objetivos claros, ONGs. Etc. Juan Carlos no es el problema a mi modo de ver, es el síntoma más visible y paradigmático del problema. La desmoralización de la sociedad, la crisis moral, económica y política a la que ha llegado la Transición hacen que aparezcan fenómenos como Podemos o como VOX, ¿Que hemos hecho mal para llegar hasta aquí? 

La situación de apaleamiento que se quiere llevar sobre Juan Carlos I, me recuerda bastante a los ritos pharmacos de la antigua Babilionia. A finales de año se elegía un rey que gobernaba durante tres días, en ese tiempo la gente vivía en un completo descontrol y desorden, la gente no hacía caso a nada ni a nadie, a los tres días  reaparecía el jefe de verdad, echaba la culpa al pelele que había dejado de sustituto y lo mandaba ejecutar, recayendo en el desgraciado todos los males y vicios de Babilonia, cuando no se hacía recaer todos los problemas sobre un anciano al que se echaba la culpa de todo lo que ocurría y se terminaba expulsando de la ciudad o lo que es peor, apaleándolo hasta morir, cada vez nos parecemos a los sumerios.


https://www.elespanol.com/espana/20200711/angorrilla-paralelo-juan-carlos-corinna-zarzuela-negocios/504200614_0.html


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