El cura dijo que aquello no podía
ser, que había que devolverlo porque se habían equivocado y además San Antón ya
estaba en Villanueva. Le hicieron notar al párroco que faltaban pocos días para
el 15 de mayo y que además iban a venir autoridades de Zaragoza y que por tanto
“algo había que hacer”. Solución: como había una imagen de San Isidro en la
iglesia del Castellar, lugar en el que vivían numerosos vecinos vinculados con
el pueblo y además estaba muy cerca, decidieron intercambiar santos
enviando al monte a San Antón y trayendo de allí a San Isidro. De tal manera se
dice que la imagen de San Isidro que se venera en la iglesia de Villanueva de
Gállego, se encontraba antiguamente en el templo del Castellar y que cuando
éste fue expropiado ya se quedó para siempre en la Parroquia villanovense.
Las leyendas siempre tienen una base
de realidad bastante aproximada. Lo que nos indica este relato es que la
introducción de la fiesta de San Isidro es totalmente extraña a la localidad y que se debe más a una imposición del nacional-catolicismo que a una
devoción tradicional de siglos. Como bien se dice, el sindicato católico del
lugar estaba bajo el patronazgo del “Divino Salvador”, titular del Templo
parroquial y que la devoción popular entre los villanovenses, relacionada con
la agricultura, no es otra que San Antón. El intercambio entre el Castellar y
Villanueva hace mención sin duda a la tradicional convivencia entre los vecinos
de este monte y los del valle del Gállego, no obstante por el Vedao del municipio se encuentra
la entrada más accesible a dicho territorio que hoy la imagen de San Isidro se
conserve en la Parroquia del Salvador de este pueblo no significa otra cosa que
es vinculación. En definitiva el pasado político de la introducción del Santo
ha sido sustituida por otra más sentimental y es que la Fiesta cada vez más ha
calado entre los vecinos
una muestra de
ello es la costumbre de vestirse con el traje regional baturro en ese día, y
asistir a la procesión vestidos con esta usanza a modo de ofrenda de frutos del
campo al Santo.
Hace unos años
se intentó pasar el día de San Isidro al domingo siguiente a su celebración,
pues bien ese 15 de mayo se originó un tremendo tornado en la huerta, seguido
de una tormenta que atemorizó a la población, desde entonces se volvió a celebrar
la fiesta de San Isidro el día que tocaba y nadie ha vuelto a proponer nada en
contrario, por si acaso, y es que es es otra manera de que arraiguen las
devociones.
Por cierto que siempre me ha llamado
la atención esa historia de los bueyes y que deja en bastante mal lugar a la
villa y corte, pues la imagen que da de Madrid es la siguiente; si su modelo
espiritual es la de un señor que se dedicaba a la vida contemplativa, mientras
otros le hacían el trabajo o le resuelven sus problemas terrenales, ¿qué no van
a ser quienes en teoría le siguen ese modelo? La verdad es que la impresión que
dan los madrileños con este santo no es nada positiva.
Siempre és agradable conocer noticias,anécdotas y curiosidádes de tu pueblo y tus tradiciónes.
ResponderEliminarGrán labor Carlos.
p.d.
Soy Alfonso Urben.