La otra tarde, tuve la suerte de
poder captar esta puesta de sol desde la entrada del barrio zaragozano de
Julibol. El Moncayo como siempre; marco incomprable en las puestas de sol de
este valle del Ebro. Se adivina el agua de lluvia caer sobre la cima o el somontano
del monte y las últimas luces del día producen un efecto espectacular con esa
nube alargada en la falda del pico. Los colores no son muy espectaculares pero
suavizan el paisaje ofreciendo un curioso juego de luces, pero el efecto óptico
no queda ahí. Tras las peñas de Herrera, casi a la izquierda de la imagen y entre la neblina surge la cumbre de
una montaña que antes no estaba, aparece de la nada, como si las brujas
moncaínas nos quisieran embaucar con sus encantamientos. Su cumbre es casi tan
alta como el Moncayo mismo, un efecto lleno de magia, misterio e intriga.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El más vendido en Aragón
Vuelvo a salir en la lista de los libros más vendidos en Aragón, en el apartado de “no ficción” con “Esto no estaba en mi libro de Historia ...
-
Hace unos podcast hablaba de la Hierogamia o Matrimonio Sagrado, hoy lo haremos de la Hierodulia o “Prostitución Sagrada” una práctica de la...
-
España es el único país del mundo cuyo himno nacional no posee letra, a pesar de los intentos éstos siempre han fracasado, quizás por la mis...
-
El monasterio armenio de Kor Virat a los pies del Ararat El historiador judeo-romano Flavio Josefo recogió en el siglo I de nuestra...

No hay comentarios:
Publicar un comentario