miércoles, 17 de junio de 2020

Aclaraciones sobre el "Brinco de Luviges"

El "Brinco" se encuentra en el centro de la muralla de Añón, más o menos a mitad de camino entre el castillo, en la parte superior de la imagen y la puerta de villa, situada en la inferior derecha
 

En la noche de ayer me enteré de manera fortuita y un tanto indirecta, sobre cuál es la realidad de la tía Luviges en los últimos años. Aunque la leyenda es intemporal y no varía en mucho a lo expuesto en la entrada. “Señora mayor que se encuentra recogiendo hierbas o tomando el sol en el mirador que hay al final de la calle del Brinco en Añón de Moncayo, un golpe de cierzo moncaíno la desequilibró y le hizo caer por peña abajo, con tan buena fortuna que las sayas le hicieron de paracaídas y no le pasó nada. Al poco tiempo la buena señora, bajaba montada en la burra a Tarazona y, con tan mala fortuna se cayó del animal y se murió” (algunos piensan que desnucada). A los más ancianos del lugar le llama la atención que la circunstancia de que la buena señora sobrevivió a una caída considerable de más de 15 metros de altura y luego se matara de una caída casi a ras de suelo, bien es cierto que una caída de un burro o un caballo a veces es peor que una caída desde una altura, pero este es otro tema, llama la atención los tópicos añoreros; “señora recogiendo hierbas” (algo difícil en aquel lugar) el cierzo y el Moncayo. Es caso es que la leyenda, el mito o la historia está ahí, arraigado entre los añoreros. 

Hace unos años, no más de veinte, unos pintores afincados en la localidad, llamados Jaime Abascal y Javier de Pedro recogieron esta tradición oral y decidieron darle forma de fiesta. “Ellos diseñaron la muñeca de la tía Luviges y crearon la escenografía  que se conmemora cada año” contando con la colaboración de la asociación La Fragua de Añón que es la encargada de que todos los años se lleve a cabo. Sobre este tipo de recreaciones, que están tan de moda quisiera dar una opinión personal, dan una visión idealizada de la historia y por tanto manipulada o manipulable dando lugar en ocasiones a confusiones, como me ha pasado a mí. Al tratarse de una fiesta que ha arraigado mucho en tan poco tiempo, la gente la toma por tradicional y cuesta saber cuándo, cómo y en que circunstancia nació, como es el caso y como me ha pasado a mí, a toro pasado, pues no sabía el dato de la creación de su fiesta. 

Añón de Moncayo es muy rico en tradiciones; el paloteado, la fiesta de Santiago, San Juan, el Mallo, la Semana Santa, Carnavales (Por cierto Añón tiene un disfraz muy peculiar para esta fecha y que nadie ha recuperado) las calabazas de Todos Santos, etc., por tanto que se te cuele algo así puede ocurrir, diremos como en Amanece que no es poco: “Mira que plagiar a Flaulkner y en este pueblo, a quien se le ocurre” pues eso sucede más o menos en Añón. No obstante la tradición oral está ahí, ¿fue tan impactante lo sucedido con la tía Luviges, como para dedicarle una calle? La calle del Brinco que así se llama ¿A que salto se refiere? El Brinco es un balcón natural, abierto en la muralla del pueblo y que protege la puerta de la Villa, es decir que en origen tendría un fin castrense y defensivo. Otro dato curioso es el nombre de la señora, Luviges no existe en el santoral, sin embargo sí que existe Eduviges; llevan este nombre una santa germana de los siglos XII  y XIII y otra polaca del siglo XIV, es decir es un nombre bárbaro, extranjero, forastero, extraño para un cristiano. Es curiosa la sorna de los abuelos cuando dicen que “mira se cae de 20 metros y no le pasa nada y ahora se cae del burro y se mata” ¿No será que cae el muñeco por el cortado y luego es subido a la plaza, donde se hace una hoguera con él dentro y en torno al fuego se hace una fiesta? (salvo algunas diferencias es lo mismo que se hace hoy en día) y que alguien en su día dijera de manera socarrona; “Mira se cae y no le pasa nada y ahora se baja del burro y se muere “quemada en la hoguera”. Es decir estamos de nuevo ante los ritos pharmacos primitivos de purificación y renovación, al igual que se hace en algunos pueblos del Pirineo todavía, al final de los Carnavales (por cierto la fecha en que se organiza el brinco de Luviges, también es inventada). Es quizás por esta razón por la que me he decidido a no borrar la entrada y añadir esta aclaratoria, porque entiendo que no nos debemos dejar despistar o entretener con conjeturas que nos desvíen del tema principal, por otro lado las tradiciones viven una constante transformación, por eso permanecen vivas en el tiempo, si no desaparecerían y esas modificaciones o adaptaciones a los tiempos, hacen que se desvirtúen su significado original, es inevitable. Las cosas no son por casualidad y el arraigo que ha tenido esta fiesta en tan pocos años, viene dado también de un poso anterior, que es el de la tradición oral y es que casi todo está inventado y venimos de dónde venimos, no hay más.

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