domingo, 27 de septiembre de 2020

Mala solución tiene la cosa


La Constitución de 1978 tiene artículos muy confusos y contradictorios pero si hay uno que es claro y taxativo es el 117.1 que dice: “La Justicia emana del pueblo y se administra por en nombre del rey por jueces y magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la Ley”. Toda una declaración de principios constitucionales que hasta la Vicepresidenta Carmen Calvo lo entendería. 

¿Que quiere decir que la justicia emana del pueblo?, pues eso mismo. Que está basada en la costumbre consuetudinaria y la ley que establecen los representantes del pueblo y que se administra en nombre de un poder neutral, la Corona y que por tanto es independiente de cualquier decisión del gobierno de turno, es la garantía de permanencia de la justicia por encima de cambios políticos y también de la interrelación entre los tres poderes, Judicial, Legislativo y Ejecutivo. 

Que el rey entregue despacho a jueces, militares, diplomáticos o guardias civiles, o que los títulos universitarios se expenden en su nombre significa la continuidad de un Estado por encima o al margen de los avatares políticos, es la representación misma del poder público y de la administración del Estado al servicio del ciudadano, en definitiva es una garantía. Que el ministro correspondiente acuda a la entrega de despachos de los jueces o militares o diplomáticos sin presencia del refrendante, que es el rey carece del mismo sentido que si el monarca acudiera a estos actos, sin presencia del ministro correspondiente entonces ¿Qué pintaba el viernes en Barcelona el ministro de Justicia? A no ser que representara al monarca o lo representara de facto o ¿Se representaba a sí mismo y al gobierno? Con la cual no solo estaba incumpliendo la ley sino que además, manda un mensaje a los nuevos jueces de que ellos estaban a su servicio, porque precisamente la presencia del Gobierno solo está justificada si va el Rey a ese acto, de lo contrario es una injerencia del ejecutivo sobre el poder judicial.

Tengo la sensación de que hay mucho representante político en este país que está más preocupado por enviar twits que por preocuparse en gobernar y eso demuestra una cosa, que si teniendo poder y capacidad se dedican a hacer propaganda, es que en realidad no tienen mucho poder, tienen poca capacidad y además poseen un amplio desconocimiento sobre cómo funciona el sistema, la última Jaume Asens; dice que habría que hacer una ley para controlar los discursos del Rey, ¿Pero es que este señor no sabe los discursos del Rey se hacen con el ministro de turno que es el que los avala en los actos en los que acompaña al monarca? Por eso mismo el rey debería haber estado el viernes en Barcelona acompañado del ministro que refrenda sus actos y sin el cual no tiene validez porque entre otras cosas, sirve de enlace entre el ejecutivo y el judiciala sí funciona el sistema. Y este tío es diputado y cobra tres veces que un médico, como Rufián que sale haciendo un alegato sobre la República acompañado del bilduetarra Matute que es como para decir Viva el Rey, de verdad que esto es para preocuparse.

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