sábado, 14 de noviembre de 2020

Disparos en la Torre Vieja de Villanueva de Gállego



Hace cosa de un par de meses, publiqué por aquí una fotografía de la plaza de Villanueva de Gállego tomada por Sabino Mureta Goyena durante la Guerra Civil española. En la foto aparece la llamada en el pueblo “Torre Vieja” y que es un edificio de mediados del siglo XVI que servía de campanario de la iglesia parroquial hasta que se inauguró la nueva torre en 1962, además también servía para avisar de las horas gracias a un vetusto reloj.


Impactos en la torre, según la fotografía de Sabino Murueta

Impactos en la torre, señalados en rojo, según fotografía de Cristóbal Guitart (años 70)

 

Cuando colgué la foto, me llamo la atención una serie de orificios que había en la fachada que daba a la plaza y que parecían hechos con disparos de proyectil o de bala, como no estaba seguro no dije nada en su momento pero, alguien me comentó que parecían impactos de bala o efectos de un bombardeo. Que yo sepa durante la II República nadie se dedicó a disparar contra la mencionada torre, tampoco sabemos cómo estaba antes de 1930 aunque a decir verdad,  algunos de los orificios que aparecen en las fotos antiguas, son lo bastante grandes como para pertenecer a un disparo de pistola o de rifle, casi parecen más disparos de cañón o de trabucazos. He señalado en recuadros en rojo cuatro grandes agujeros justo debajo del reloj de la torre, en el paño de la fachada que da a la plaza, esto en la fotografía de Mureta Goyena pero en una fotografía posterior, realizada por Cristóbal Guitar seguramente en los años setenta, además de los cuatro iniciales impactos en la fachada, se nota la zona inferior del reloj bastante dañada y otros dos boquetes en el lateral que da a la casa que se encontraba adosada al edificio; uno en el paño inferior, cerca del tejado vecino y otro en uno de los arcos que rodean la torre, también señalados en recuadro rojo.

 

Postal de Mariano Olvier (hacia 1908)

Cuadro de Álvarez Dumont (1885) sobre la defensa del campanario


La única explicación que me parece más factible es que esos disparos se produjeran durante la Guerra de Independencia. Este episodio histórico en Villanueva fue especialmente trágico, pudiéndose asegurar que se produjo un auténtico genocidio en la localidad. Al menos eso se desprende de las investigaciones que llevé a cabo en su día en la parroquia y, si hacemos caso a la historia oral transmitida por los mayores a través de generaciones, es posible que esos disparos correspondan a la entrada de las tropas napoleónicas en la localidad y la respuesta de los lugareños que encontraron en la torre un refugio, lugareños o tropas que fueron sorprendidas por los franceses. A este respecto vienen a mi memoria dos cuadros que pueden representar muy bien lo ocurrido en esa torre campanario. Uno es una postal del zufariense Mariano Oliver que se titula “Defensa de la torre del convento de San Agustín” y que debe estar realizada a principios del siglo XX y la otra es un cuadro sobre el mismo tema pintado por Álvarez Dumónt hacia 1885 y que se conserva en el Museo del Prado, en ellos se ven a varios aragoneses defendiendo un campanario que bien podría ser el de Villanueva o de tantos otros pueblos y la escena puede ser muy similar a lo que pudo ocurrir durante ese bombardeo. Se sabe que la iglesia actual fue utilizada por las tropas francesas ocupantes como establo y que sufrió un incendio. Sea como fuere, esos testimonios históricos han desaparecido tras la reforma que sufrió el edificio en los años noventa, quizás nadie reparó en el porqué de esos agujeros que había en la pared, en definitiva como ha ocurrido en otros muchos lugares, al menos en Villanueva han respetado un poco la estructura del edificio, tan solo es una pena que haya que recurrir a la fotografía para hacer arqueología sobre la historia de dicha Torre Mudéjar.


La Torre Vieja o Mudéjar a mediados de los años ochenta (siglo XX) poco antes de su restauración
 

Otra posible razón se la oí contar a mi abuelo en alguna ocasión y es bastante curiosa, no se si la he contado alguna vez, pero la voy a repetir; resulta que en las noches de Luna Llena, durante el verano y mientras por la noche los agricultores del pueblo se dedicaban a hacer sus faenas en el campo y en horas que no molestaba el calor, en cierta ocasión apareció entre los vanos de la torre una figura espectral que se proyectaba, gracias a la luz de la luna, sobre la huerta, dando algún susto algún labriego que se encontraba por los alrededores, pasó la Luna llena y en la siguiente volvió a repetirse la macabra ceremonia sobre el campanario. El sacristán del pueblo, harto de aquellas escenas se acercó hasta la plaza con su escopeta y cuando el fantasma estaba en plena actuación, el hombre disparó contra el campanario. El espectro desapareció y ya nunca más se supo de él. En los días siguientes, las beatas del pueblo se extrañaban de que no tocaran a misa, llegó el domingo y el cura no aparecía, pasaron unos días y luego un mes, al final de un período de tiempo el cura retornó a sus misas pero los feligreses se mostraron algo asombrados, pues el mossen mostraba una ligera cojera que ya nunca más desapareció en el sacerdote. De ser así, el sacristán se habría ensañado de manera especial con la torre y con el fantasma.

 

La torre en la actualidad, tras la restauración pero,
 sin haber eliminado los problemas de humedad en su base

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