jueves, 1 de febrero de 2018

Burjazud

Soto del Arroz (a mano derecha) junto al río Gállego
En la memoria colectiva de Villanueva de Gállego se tiene por referente inmediato el lugar conocido como Burjazud. Las noticias sobre este enclave han sido siempre remotas e imprecisas. Se sabe del origen islámico de su denominación que viene a significar, tal como defienden diversos historiadores, «poblado o torre (burj) de carácter defensivo en torno a un azud o presa que estaría situada en un lugar indeterminado del río Gállego»[1].
La tradición oral indica que, en tiempos, existió junto al río Gállego un enclave que en su día sufrió los avatares de las invasiones bagaudas y bárbaras además de continuas riadas que anegaban el poblado e inutilizaban el azud. Esta circunstancia, repetida en diversas ocasiones, hizo que sus habitantes abandonaran el pueblo y se refugiaran en un lugar más seguro que se llamaría Villanueva de Burjazud. La historia fue recogida en 1804 por el cura del pueblo, Mossen Marcos Antonio de Bernabé:

«Existió antiguamente el lugar de Villanueva de Gállego, que se llamaba de Burjacut; después se trasladó el lugar al sitio actual que tiene y desde entonces, perdió el lugar la denominación de Villanueva de Burjacut y se empezó a llamar con el actual nombre por bañar este río sus huertas y pasar próximo a este lugar, así como por estar contiguo antiguamente a la ermita de Burjacut»[2]

Otra tradición recoge que esa ermita se levantó por haberse encontrado en dicho lugar la imagen de la Virgen que se veneraba en Burjazud. Dicha Imagen, tras una de esas riadas, fue arrastrada por la acequia de Rabal y milagrosamente apareció intacta en el término conocido, hoy día, por La Virgen o El Vergel. Allí se levantó el eremitorio, tal como cantan sus gozos:


“Una capilla suntuosa
os hizo con mucho celo
en donde como en su cielo
esta tu imagen hermosa
desde alli madre Piadosa
Mirais nuestra desventura”

“Alli con dulces azentos
os vendicen a dos coros
con trinados mui sonoros
los pajarillos contentos
publicando tus portentos
de los olmos en la altura”
Con un retablo os ha honrado
y de oro fino esmaltado”



Se tienen noticias del santuario desde 1691, fecha en la que fue reedificada y bendecida por «Bartolomé de Vera, dignidad del Capítulo de Osma y Gobernador de este Arzobispado, siendo obispo Ibáñez de la Riva Heredia»[3]. Las noticias sobre su devoción son muy tempranas, tal como consta en un testamento firmado en 1196 por Esteban de Burjazud[4]:

«...et laxo ad Sancta Maria de Borgiazud, V solidos & al capellano, V solidos. Et a la luminaria de Sancti Nicholay, II solidos. Et a la tabla de Sancti Saluatoris, V solidos. Et a la opera de Sancti Saluatoris, X solidos & qui faciant ibi mea sepultura. Et ad illa opera de Sancta Maria Maior, V solidos...»
Ruinas del llamado Convento, junto a San Mateo

En principio se creía que la población de Burjazud era totalmente musulmana, sin embargo, este documento deja entrever la posibilidad de la existencia de una comunidad mozárabe en el lugar. El profesor Antonio Beltrán Martínez cita a Nª. Sra. de Cogullada[5] como un centro de devoción mozárabe. Añade que la devoción popular a la Virgen entronca con antiguos ritos paganos que no pudieron ser erradicados tras la invasión musulmana. Se llegó a la ocultación de imágenes y a su posterior aparición después, resistiéndose a abandonar «las viejas ideas sobre la fecundidad, la salud, la sacralización de bosques, montañas, cuevas, manantiales, árboles o arbustos». Pero sobre todo esta incidencia es mayor en lugares donde había existido presencia de romanización o ruinas de ésta, como podía ser perfectamente el Azud. Y es que la población cristiana, bajo dominio musulmán, debió ser abundante entre Zaragoza y Huesca, como así lo pone de manifiesto Fernando Galtier Martí en la zona de la Sotonera[6]. Fray Roque Faci escribe que, próximo a Villanueva, se encuentra el santuario de de Nª. Sra. de los Santos el cual «en tiempos antiguos fue un Templo de Gentiles» y luego fue consagrado a la invocación de los Santos: «...la hermita denotava la mayor antigüedad, que se puede hallar en las imágenes antiquísimas de España...»[7]. Esta descripción pone de manifiesto que el templo dedicado a la Diosa Flora, en lo que fue la Manssio Gallicum, fue cristianizado en época visigoda y respetado su culto bajo la dominación musulmana, como aglutinante mozárabe, sin duda, de la zona. Hasta el siglo XVII, los vecinos de Villanueva acudían a Nª. Sra. de los Santos durante el mes de abril, «...el día de Santa Engracia o cualquier domingo posterior si así lo aconsejaba la climatología...»[8], en romería.

No se tienen noticias sobre la aparición de la Virgen de Burjazud. Cabe pensar que su devoción era ya tradicional en el siglo XII. Incluso hoy día, en el actual azud de Rabal, existe presencia de esa devoción a la Virgen gracias a la existencia de una capilla en honor a la del Pilar. Entre los siglos XII y XIII existen varias referencias documentales a este lugar. Por ejemplo, en 1165 se cita «la Almenara de Burjazud»[9] (seguramente un molino comunal) y, noventa años más tarde, un vecino de este lugar llamado Arnaldo de Puant vendió, con fecha 10 de julio de 1256, junto con su mujer, de nombre Inés, al obispo de Zaragoza y al pabostre de la Seo de San Salvador, dos casas de su propiedad sitas en Burjazud:

«...et habent afrontaciones cum cequia de Rebal et cum domibus Iochannis Rubei de Borjaçut et cum domibus Fortunii de Borjaçut...»[10]

Al menos hasta mediados del siglo XIII todavía existía este núcleo de población. Doscientos años más tarde tan solo quedan referencias del topónimo «soto de Burjazud»[11]. Dicha denominación aparece mencionada en las ordinaciones municipales redactadas en 1465, en las que se regula el aprovechamiento de pastos comunales conjuntamente con las partidas de El Prao (prado) y Las Suertes. Estas últimas todavía conservan el nombre medieval y se encuentran situadas al norte de la huerta en una porción que limita con la acequia de Rabal, la torre del Aliagar y la carretera.
 
Imagen de la Virgen del Pilar en el edificio del Azud de Rabal

Ahora bien, ¿estaba situado Burjazud en este lugar? La tradición indica que en su día las tierras de Villanueva llegaban más allá de la torre del Aliagar. Una serie de pactos y concordias llevadas a cabo durante la Edad Media, con la villa de Zuera, hicieron que los villanovenses renunciaran a ese territorio en favor de los zufarienses a cambio, eso sí, de poder acceder al aprovechamiento forestal en el monte de las Fajas (dentro de los Pinares de Zuera) y de paso, obtener mayores beneficios de riego de la acequia llamada Candevanía. Es precisamente en esta zona, rodeada por una cantidad importante de propiedades pertenecientes a vecinos de Villanueva, donde se encuentra enclavado el actual Azud de la acequia de Rabal.

Ángel San Vicente Pino recoge un documento, fechado en 1573, por el cual «los Procuradores del término de Rabal» contratan los servicios del maestro de la Acequia Imperial, Guillén Bartox, para «hazer y ahondar una cequia y boquera nueba para el riego del dicho termino». Se obliga al maestro a tomar suelo y boquera de dicha acequia en el río Gállego: «...encima de la casa del açute junto al edificio de argamasa que alli hay de otro bocal biejo de cequia...». Donde señalaron los procuradores del Término quienes determinaron para este efecto:
«...abrir la dicha boquera de treinta y quatro palmos de ancho con el fondo que sera necesario, conforme a nivel y discurso de la cequia y, esta anchura con su proporción de fondo, ha de llegar fasta el caxero biejo de la cequia bieja que se ha de abrir de presente...»
Se le obliga, al maestro Bartox: «...abrir el pedaço de cequia bieja desde el diho caxero biejo hasta la cequia que agora serbia con el anchura que se tiene conforme a sus caxeros con su corriente y nivel...»
De manera que llegando al suelo de la acequia, que hasta ahora servía, debía de ahondar cuatro palmos de fondo hasta:
«dar en paradero de la cequia se se toma para Villanueba que llaman de La Rasilla» y «affondar desde la dicha cequia bieja hasta el dicho paradero de La Rasilla en proporcion lo que fuere necessario para el buen discurso del agua toda»[12].

Muro de contención junto al río Gállego, justo detrás discurre la acequia de Rabal
Según esta documentación existirían dos azudes: la vieja presa romana que en un momento dado habría sido abandonada y otro más próximo a Villanueva, pero cercano al anterior. Éste, seguramente levantado durante la dominación musulmana, correspondería con el citado en el fogaje realizado en 1495, con motivo de las Cortes de Tarazona, en el que se menciona como vecino de la localidad «el guarda de la Çut de Rabal»[13]. Dicho azud habría dado el nombre árabe a Burjazud y se encontraría encima del actual “soto Larroz”.

Partiendo del actual Azud y siguiendo el curso de la acequia, aproximadamente 500 metros aguas abajo, se levanta un estrecho cortado, por el que escasamente circula un automóvil y, a cuyos lados discurren el Término de Rabal y el Río. Tiene este cortado una longitud aproximada de 150 metros, en su extremo sur se aprecia una entrada natural, aunque de difícil acceso debido a la maleza. No obstante, visibles desde el camino, dos gruesos muros de mampostería y calicanto de río de metro y medio de largo por uno de ancho, que forman una pared consistente. En el extremo norte, se levanta una pared de ladrillo que surge de las mismas aguas y llega hasta mitad de cortado aproximadamente. En el cortado se aprecian restos de viga o aparejo del que todavía se conserva el arranque de varios maderos en posición vertical. Esta pared es perfectamente visible desde la margen izquierda del río y da en sí una imagen de posición semicircular. Completa el yacimiento un bloque de argamasa semihundido unos metros más arriba. Este muro podría pertenecer, perfectamente, a un azud levantado entre los siglos XIII y XIV. Isabel Falcón cita una avenida del río Gállego hacia 1468 en la que «...las fuertes crecidas ocasionaron la ruina del azud de Camarera y de Rabal»[14]. Circunstancia que puso en peligro el funcionamiento, no solo del sistema de riegos, sino también, de diversos molinos por falta de agua. Según el guarda del Azud, la actual presa fue construida precisamente en esa época debido a la destrucción de la anterior situada aguas abajo. Estas obras hidráulicas corresponderían por tanto, a sucesivos intentos por consolidar el azud que sería reconstruido en la segunda mitad del siglo XV. Fue definitivamente abandonado a finales del XVI tal como menciona Ángel San Vicente, seguramente por su escasa operatividad.

¿Se levantó esta obra sobre la torre del azud árabe? Por tanto ¿esto es Burjazud? Entra dentro de lo posible. Lo que sí está claro es que “la torre defensiva del azud” guarda una relación directa con el actual Término de Rabal y el aprovechamiento de aguas de este canal de riego.

Los geógrafos árabes dicen del río Gállego «surte las famosas huertas del Arrabal y del Gállego»[15] produciendo cosechas y frutos de inmejorable calidad. Sin embargo las fuertes crecidas del río Gállego hacían de éste, un cauce variable que condicionaba en gran medida la forma de vida de los habitantes de la zona.






[1] Antonio Ubieto Arteta, Historia de Aragón: Poblados y despoblados de Aragón. (tomos I y III). Anubar Ediciones, Zaragoza.
[2] Mosen Marcos Antonio Cortés de Bernabé, op. cit.
[3] Ibídem.
[4] Luis Rubio, Los documentos del Pilar en el siglo XII, Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1971, doc. 267.
[5] Antonio Beltrán Martínez, “Vírgenes” GEA. Op. cit. Pág. 3354-58.
[6] Fernando Galtier Martí. “El verdadero castillo de Samitier” Turiaso VII (Revista del Centro de Estudios Turiasonenses) Institución Fernando el Católico, Tarazona 1987, págs. 161-94.
[7] Fray Roque Alberto Faci. Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santissima. Reed. facsímil Diputación General de Aragón, Zaragoza 1979, págs. 277-78.
[8] P.Vª.Gº., libro III.
[9] Concepción Contel Barea, El Cister Zaragozano en el siglo XII Abadías predecesoras del Nª.Sª. de Rueda de Ebro. Institución Fernando el Católico Zaragoza 1966 pp. 60-65. Se conserva en la Iglesia Parroquial, una talla de la Virgen «tosca, de facciones poco correctas, aunque proporcionadas, datada a mediados del siglo XII, bajo la advocación de Nª. Srª. de Burjazud».
[10] Ángel Canellas López, Los Cartularios de San Salvador de Zaragoza, Monumenta Diplomática Aragonensia, tomo III. Zaragoza 1990, Documento 1202.
[11] Ángel San Vicente Pino, Colección de fuentes del derecho municipal aragonés del bajo Renacimiento. Institución Fernando el Católico 1984, págs. 139-153
[12] Ibídem., Lucidario de Bellas Artes en Zaragoza: 1545-1599, Real Sociedad Económica de Amigos del País. Zaragoza 1991, doc.185: AHPZ, Miguel Español, 1573, ff.41-42, págs. 225-26.
[13] Antonio Serrano Montalvo. La población de Aragón según el Fogaje de 1495 I: Sobrecullidas: Zaragoza y otras. Insitución Fernando el Católico, Gobierno de Aragón. Zaragoza 1995, pág. 2.
[14] Isabel Falcón Pérez, Zaragoza en el siglo XV morfología urbana, huertas y término municipal. Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1981, pág. 156.
[15] María Jesús Viguera, Aragón musulmán: la presencia del islam en el Valle Medio del Ebro.Colección “Temas” Historia. Mira editores, Zaragoza 1988, págs. 26-27. 

Febrero pluvioso


Fotografía: vista de Aragón desde el Santuario del a Virgen de Herrera de los Navarros

Los revolucionarios franceses llamaron a este mes pluvioso, quizás por aquello de que si "por la Candelera plora (2 de febero) el invierno fora y si no plora, ni dentro ni fora.

jueves, 25 de enero de 2018

Teruel: La batalla que ganó el frío y decidió la guerra civil


La batalla de Teruel puede tener muchos títulos: la que decidió la Guerra Civil española, la batalla del frío, la batalla que costó una república y muchos más, precisamente ahora que se cumplen 80 años de aquellos acontecimientos que todavía son recordados.

http://www.ivoox.com/teruel-batalla-gano-frio-y-audios-mp3_rf_23366666_1.html


Bibliografía:
Maldonado Moya, José Mª. “De octubre de 1937 a febrero de 1938” (cap. 4). El Frente de Aragón; La Guerra Civil en Aragón (1936-38), Mira editores. Zaragoza 2007.
Varios. “Teruel, la batalla del frío” (febrero de 1938) en La Guerra Civil española mes a mes, Biblioteca el Mundo – Unidad Editorial. Madrid 2005.


Película:
Maraux, André. Sierra de Teruel, película franco-española basada en la novela L’Espoir en las que el director y guionista narra sus peripecias en la guerra civil. Fue estrenada en 1945 en Francia pero en España fue mostrada por vez primera el 26 de junio de 1978.

Música:
Mascagni, Pietro (1865-1945) Caballería rusticana “Intermezzo”. Evergeem Symphony Orchestra bajo la dirección de Lin Kek-Tjiang (2008).
Carbonell, Joaquín. De Teruel no es cualquiera:
Labordeta Subías, José Antonio. “Albada de la ausencia” Tú, yo y los demás (Álbum editado en 1991).
Canciones de la Guerra Civil española: Spain in my heart / España en mi corazón. Luna Nueva music Publishing 2003 (CD).

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5bertura

Fotografía: Imágenes tras la batalla de Teruel (Gran Enciclopedia Aragonesa, edición 1981): “Restos del seminario”.

miércoles, 24 de enero de 2018

Mi recuerdo de Emilio Gastón

Acequia de Camarera a su paso por San Mateo de Gállego

Estos días se está hablando mucho de Emilio Gastón como Justicia, poeta, nubepensador, político, artista, etc. pero yo personalmente lo he conocido en dos facetas de las que no se habla mucho; en primer lugar él es uno de los fundadores de APUDEPA, la Asociación para la defensa del patrimonio aragonés (por cierto mientras él fallecía, yo estaba hablando con el que fue uno de sus directivos más activos Arturo Ansón, que quiere encontrar el paso por el río Gállego, que facilitaba el acceso a la cartuja de Aula Dei desde la margen derecha y desde Villanueva directamente). Recuerdo las comidas y sobre todo las sobremesas que teníamos, la verdad es que era muy agradable escucharle era un ilustrado y una gran persona con un corazón de niño. Precisamente a raíz de estas sobremesas conozco su segunda faceta. Él era abogado de profesión y su especialidad era la defensa de las comunidades de regantes, la legislación sobre acequias y riegos, es más poseía una importante biblioteca sobre el tema, no es de extrañar que fuera uno de los defensores del “no al Trasvase”, era uno de los mayores entendidos en cuanto a sistema de regadíos y legislación sobre el tema y uno de los mayores defensores del agua como patrimonio aragonés. En cierta ocasión yo le pedí información sobre un tema y el me aconsejó: "ve a hablar con fulano, que es uno de los mayores caciques sobre el tema" me hizo gracia la expresión, porque una palabra que suena tan negativa hoy día me la dijo con simpatía, en sentido positivo, con cierta admiración hacia ese personaje, es más me dijo que fuera de su parte.
También quisiera recordar a una señora que fue su niñera cuando vivía en la torre que la familia Gastón poseía en Malpica, que conozco y que casi es centenaria y que seguramente habrá pasado malos días.

viernes, 19 de enero de 2018

El Estat Catalá: Crónica de una historia interminable


Como es imposible sustraerse a la realidad circundante, no queda más remedio que investigar sobre los orígenes e historia de lo que se ha dado en llamar L’Estat Catalá, una odisea entre la entelequia y lo surrealista que nació hace casi 150 años.

http://www.ivoox.com/estat-catala-una-historia-interminable-audios-mp3_rf_23249729_1.html


Bibliografía:
Canal, Jordi. Historia mínima de Cataluña, Turner. Casa del libro, Madrid 2015.
Tusell, Javier. Historia de España: El Directorio y la Segunda República (15). Colección Austral, Espasa Calpe, Biblioteca el Mundo. Madrid 2004.
Capdeferro, Marcelo. La otra historia de Cataluña, Acervo 2003.
Villares, Ramón & Javier Moreno Luzón (Josep Fontana Director). Historia de España: Restauración y Dictadura (Volumen 7), Crítica editorial, Marcial Pons. Barcelona 2009.
González, Eric. “Viaje al exilio de 38 años de Tarradellas” en El Mundo (La Crónica de los domingos) 23 de octubre de 2017.
Enric Canals. “Tarradellas entregó el corazón de Macià” El País 19 de octubre de 1979.

Película:
Josep María Forn. El coronel Macià, España 2005: La película narra los hechos vividos por Fransec Macià hacia 1905 y años posteriores, antes de convertirse en Presidente de la Generalitat.

Vídeos:
Discursos del nacionalismo catalán. Cataluña la nación más importante del mundo;

Música:
Pau Casals. El cant dels ocells, Canción popular catalana, tradicional Navidad y dedicada al nacimiento del niño Jesús.
Enric Morera y Viura & Angel Guimerá. La Santa Espina, sardana que forma parte de la zarzuela del mismo nombre estrenada en 1907.
Lluis Llach. “L’Estaca” del álbum Ara i aquí, 1970.
Popular. Cant montañas del Canigó, interpreta Marina Rossell

Sardanas populares:
Cobla de Calafell: Despacito (sardana contemporánea)
Himno nacional español (versión sardana)

Colaboración: Andrea Bonafonte y Luko5bertura
Fotografía: Companys en prisión tras los sucesos revolucionarios protagonizados por la Generalitat en octubre de 1934.

miércoles, 17 de enero de 2018

San Antón


María Barrientos y el arancel Cambó

La soprano española María Barrientos

Hace unos días, documentándome sobre la vida de Miguel Fleta, recalé en el blog de Javier Barreiro https://javierbarreiro.wordpress.com/2013/05/26/75-aniversario-de-miguel-fleta/ donde, entre otras muchas cosas cuenta una historia que recoge de las Memorias de Indalecio Prieto y que tiene como protagonistas al tenor aragonés y lo que le pasó a un burgués catalán, que parece sacado de la mismísima Escopeta nacional.

El de Albalate de Cinca se había convertido a principios de los años veinte en toda una estrella mediática, un fenómeno social que era requerido en todos los lugares para mostrar su voz. Era tal la demanda que las tarifas por actuación se dispararon de tal manera, que en una función llegó a cobrar 18.000 pesetas de la época (poco más de cien Euros, pero mucho más precio en la actualidad). Esta situación hizo que muchos empresarios se vieran “hipotecados” ante la difícil tesitura de contratar al tenor de moda y acceder a las peticiones del público o quedarse sin él, si seguían con la cartelera programada con las consiguientes consecuencias económicas que tenía la cosa. Algo parecido le pasó al empresario madrileño Pepe Amézola, quien además se veía asediado por las peticiones de entradas gratuitas con el fin de conocer al divo en directo, solicitudes que venían desde las más altas instancias por supuesto. En medio de esta situación apareció el político y financiero catalán Francesc Cambó, el jefe de la Lliga y en ese momento ministro de Hacienda.


Se da la circunstancia de que un banquero barcelonés, conocido de Cambó tenía por amante a una soprano de la época de nombre María Barrientos, ésta presionaba a su querido para que la contrataran en Madrit, así que el banquero en cuestión no le quedó más remedio que ponerse en contacto con el ministro para que hiciera valer sus influencias y que la diva triunfara en la capital. Cambó, que era amante a su vez de la mujer de dicho banquero y parece ser que también había tenido sus más y sus menos con soprano, se presentó ante Pepe Amézola con el fin de solicitarle que contratara a la Barrientos, una cantante de ópera algo veterana pero que, aunque no tuviera una gran voz sí que se encontraba entre las más solicitadas del momento, seguramente lo que perseguiría la señora era hacer pareja con Miguelón. El empresario le expuso la penosa situación en que se encontraba con los contratos de Fleta, que sobrepasaban con mucho sus posibilidades ya que en el presupuesto no se había contado con el éxito del aragonés. Cambó, sin embargo insistió incluso pretendiendo imponer el número de funciones en que debía actuar María, así como su caché económico. Finalmente y en palabras del propio Prieto; “el asunto se solventó a la española –o a la catalana, que es lo mismo en estas cuestiones-: el ministerio aportó el dinero extra necesario”. A modo de “Arancel Cambó B”.