lunes, 8 de julio de 2013

Cesáero Sarto Bernal (El tío Cesáreo)

Cesáreo Sarto durante la entrevista en Amanecer, rodeado
por su hijo, su nieta Elvira que ha cedido las fotografías de este
reportaje y su madre.

Cesáreo Sarto Bernal nació a principios de 1878 y falleció en 1982 con ciento cuatro o ciento cinco años, no recuerdo bien, pero si lo recuerdo a él, un hombre enjuto, delgado, estirado y con un sentido del humor y de la vida irrepetible. Era uno de esos personajes que pasan a la historia no solo por llegar a la edad que llegó, sino por su personalidad, quizás es de los últimos representantes de la sabiduría popular aragonesa, esos que marcan no solo sus vidas, sino la de aquellos que los rodean y sus descendientes.

Cesáreo era hijo de los anteriormente mencionados, Gregorio que falleció a los 92 años y Francisca que llegó a los 100. De seis hermanos uno falleció a los ochenta y cinco, su hermana Rosa a los 92 y dos hermanos más a los 99. Precisamente junto con su hermana Rosa, su cuñado Mariano y una vecina, Tomasa Marco, los encontró Juan José Hijazo cuando le hizo la primera entrevista para Amanecer publicada el 25 de marzo de 1973, unos años antes de cumplir el centenario, entre los cuatro ancianos sumaban 370 años.


Cesáreo Sarto rodeado de familiares durante el homenaje tributado en el Ayuntamiento (febrero de 1978)
Con motivo de su cumple siglos comentaba a una jovencísima Concha Roldán (También para Amanecer, sustituto del periódico que también entrevistó a sus padres en 1927) que había trabajado en el campo hasta los 90 años, que no fumaba “miaja” y de beber “tan solo vino en las comidas”. A sus cien años aun daba vuelta a las gallinas “y miro si han puesto huevos”. Le preguntan si volvería a trabajar en el campo a lo que responde que no. “No iría al campo, cualquier cosa haría antes que trabajar en el campo, porque no se protege al agricultor. Tienes que vender las cosas más baratas de lo que te cuestan, aquí solo ganan los intermediaros”. Le dice a la periodista que no le gusta la política y que no votó en las elecciones de 1977 “porque no quise” aunque fue concejal en 1923 “pero con el alcalde que tuvimos fue como no ser nada” con todo, aun asistió en Madrid a un homenaje a Alfonso XIII. Unos años antes había sido socio del Casino Republicano Radical de Villanueva, esto no lo confiesa, pero lo sé yo. 
Acto en el Avenida: a la derecha del Tío Cesario sus familiares, a su izquierda sus nietas, el entonces Alcalde Emilio Porta, Mossen José y Jesús Morales, Presidente del Club Juvenil. Tras ellos la Rondalla y un mural pintado por María Antonia Orús
Se libro de ir a la guerra de Cuba por ser hijo de padre sesentón y se alegra porque dice; “de Cuba y Filipinas volvieron muy pocos”. En su juventud “bailaba con la que se terciaba”. Le gustaba jugar a la lotería, a la pelota, los toros y el boxeo”. Se casó a los 29 años y quedó viudo a los 34, dejándole tan solo un hijo que se llamaba igual que él. Prometió que no se volvería a casar aunque tuvo ocasión de hacerlo con una viuda y, en un programa que entonces le hicieron en Televisión cantó una copla alusiva a lo sucedido “A mula vieja, no le sirve albarda nueva”. Creía que la televisión era un gran invento, sobre todo por las noticias, los toros y las chicas guapas que le alegran a uno.


Con las primeras autoridades locales de la época
Saque de honor
Hombre de su tiempo, no le gustaban mujeres con pantalones y sobre todo “cuando van tan cortas, que parece que vayan a regar”. Para concluir cuenta una leyenda sobre las Santas Reliquias, las Fiestas del pueblo. Dice que vinieron en coche de caballos y fueron regaladas por don Ángel Guitarte (a mediados del siglo XIX los Guitarte era una familia con importantes intereses económicos en Villanueva). “Iban camino adelante pero al llegar al pilón de San Marcos (desconozco donde se encuentra), los caballos se paraban y no había quien los hiciese seguir adelante. Lo repitieron varias veces y en todas no pasaban los caballos, es por eso porque las Santas Reliquias se quedaron en Villanueva” (leyenda muy similar a la de los Corporales y a la de San Licer en Zuera). Le dicen que el domingo el Ayuntamiento le entregará una placa, al oír esto responde como solo alguien que llega a los cien años puede responder “si lo dicen así, pero na sabes si llegará” y es que el Tío Cesáreo había visto mucho.
La Banda de Villanueva homenajeando a Cesáreo Sarto delante de su casa
 
 

1 comentario:

  1. Muy bien documentado todo este tema del tío Cesáreo, todo un personaje. Hace unos días y por casualidad me mostraron una foto de él (la debe de tener su sobrina Elvira) en la que se le hace entrega de una placa conmemorativa personalmente a él y en nombre de toda la juventud. Sería bonito si ello es posible incluir dicha información en tan brillante articulo. Atentamente.

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