lunes, 8 de julio de 2013

Historia de los encierros

Encierro de San Fermines a mediados del siglo XX

Como estamos en semana de Sanfermines y se nos va a recordar todas las mañanas lo del encierro, quisiera decir que los de Pamplona no solo son famosos por que los describiera Hemingway en su libro Fiesta. Los encierros en España son muy populares de siempre, ya en el Quijote se menciona el episodio del Hidalgo que se tropieza con una manada de toros que son trasladados a un pueblo para unas Fiestas. Lo que ocurre es que en Pamplona han sabido conservar una costumbre que se ha perdido en muchos lugares de España, aunque en otros todavía se mantiene aun en estado más puro todavía, como ocurre en las fiestas de San Juan de Soria, donde los jóvenes de la ciudad van “a buscar a los toros” a la finca de Valonsadero y los trasladan hasta la plaza acompañados por caballos y corriendo.

Otra característica que tiene Pamplona es que se trata de una feria de toros de primer nivel, a la que acuden primeras figuras del toreo y que los animales, que luego van a ser lidiados por esos primeras espadas, son guiados a los corrales por los jóvenes de lugar o, como ocurre en este caso, por miles de corredores (se calcula que cuatro mil diarios). Luego son retransmitidos por la televisión, el trayecto no es muy largo (unos ochocientos metros) y tampoco se hace pesado, es decir está bien diseñado y por tanto resulta atractivo a la vez que morboso y peligroso (la cuesta de Santo Domingo tiene un desnivel del 6%) y la curva de Mercaderes es un ángulo recto, además de la recta de Estafeta.


Encierro en Villanueva de Gállego hacia 1960 (Victorio Vicente Arnas)
Con esto no quiero negar la importancia de Don Ernesto, que sin duda la tiene y mucha, pero esto no debe significar que olvidemos lo arraigado que está en nuestra cultura la tradición de “correr las vaquillas”. Generalmente en los pueblos se “iba a esperarlas” bien a las “Heras” o bien a la entrada del Término municipal. El ganado era traído por caballerías y los vecinos del pueblo se encargaban de “encaminar” a las reses hacia el pueblo. Una vez en la plaza se soltaban al ruedo y tras la “faena” volvían de nuevo al monte o se iban a otro lugar.

He leído que la tradición de cerrar las calles y soltar las reses por los aledaños de la plaza viene de la Guerra de Independencia y más concretamente en Ejea de los Caballeros. Parece ser que en esta ciudad se presentaron las tropas francesas en vísperas de las Fiestas con el fin de recaudar fondos, a los ejeanos no se les ocurrió otra idea que cerrar las puertas de la Villa con los franceses dentro y cuando más descuidados estaban, soltaron los toros que tenían encerrados en los corrales para ser lidiados, la sorpresa de los soldados de Napoleón fue enorme y de ahí se pasó al pánico al no poder huir. El suceso fue conocido y desde entonces se hizo popular el “Desencajonamiento de reses bravas” tal y como decían los programas de fiestas franquistas en mi pueblo y supongo que en todos los demás, como recuerdo de aquélla gesta contra los franceses.

Encierro en Villanueva de Gállego hacia 1950 (Enrique Baudín Sacacia)
NOTA: el libro donde se recoge la leyenda de los encierros se titula Ejea de los Caballeros en la Guerra de Independencia y lo escribió José Francisco Abadía Álvarez.

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