Cuando yo era crío, en mi pueblo y muy cerca de mi casa vivía un personaje de pasado oscuro al que todas llamábamos “Manzanete”. Era el terror de los chicos, Herodes a su lado podía haber instalado una guardería. Sobre su vida se había construido una tremenda leyenda en la que por no faltar, aparecía como telón de fondo hasta Millán Astray, de quien se dice que había sido su cocinero en la Legión, su guardaespaldas y que desde entonces, el general le había protegido y le había salvado la vida en alguna ocasión. Vivía en un humilde granero situado justo detrás de la nave que se ve a mano derecha de la foto y que en aquellos tiempos era un taller de maquinaria agrícola.
Comentó
a circular la leyenda de que por Navidades, se había visto aparcado un
lujosísimo coche delante de la puerta del taller, pero que el destinatario de
la visita era el mismísimo Manzanete parece ser que alguien muy importante, lo
visitaba una vez al año al menos, para interesarse por su vida y luego se iba
para volver a las Navidades siguientes, pero esto no dejó de ser una leyenda
villanovense porque en realidad el visitante no iba a ver al terror de los chavales
del pueblo, sino al propietario del taller. En realidad el dueño del
impresionante coche se llamaba José Ángel Zalba, el que luego fue presidente del
Real Zaragoza, el de los Zaraguayos y que acaba de fallecer. En sus primeros
años, Zalba se hizo empresario gracias no solo a la venta de maquinaria
agrícola, sino porque apoyó una red de talleres de maquinaria agrícola por la
región, para que hicieran el mantenimiento del material que el vendía, lo que
hoy llamaríamos “franquicias” y ese taller era uno de esos establecimientos y
es que a veces la realidad es mucho más cruda que la leyenda, Esta historia me
ha venido a la cabeza hoy cuando me he enterado del fallecimiento de este
personaje de la historia zaragocista del siglo XX.
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