viernes, 9 de febrero de 2018

Voceras

La protavoza de Podemos-Podemas en acción

Según dejó escrito don Jerónimo Borao en su diccionario de voces aragonesas, Voceador es un pregonero, aunque en algunas partes se le llama también vocero; sustantivo que en otros lugares como Navarra y zonas de Castilla significa “abogado”. Adaptado a las actuales circunstancias, se le podría añadir el término “portavoz”: Persona que, por tener autoridad o prestigio en determinado grupo, suele representarlo o hablar en nombre del mismo.

Irene Montero “o Montera” sería en Aragón Vocero podemita en las Cortes aragonesas, pero no, es “Portavoza” en las Cortes Generales de Madrid. Pero Irenita, lo que realmente es, es “una voceras”, que es como definimos en Aragón a las personas, tanto de un sexo como otro (se puede ser un-una “voceras”), que hablan por su cuenta, sin representar a nadie, si no es a ellos mismos, que lo hacen de forma exagerada, sin sentido y sin educación, Aquellos de dicen los que saben pero que no saben lo que dicen y además se hacen notar con exagerados gestos o elevando la voz.


Por cierto la palabra “voz” va siempre acompañada de un artículo femenino y en sí misma es una expresión en femenino, mientras que el prefijo “porta” facilita que pueda ser acompañado por los artículos “el” o “la”. Además se trata de un cargo no de un oficio, ni una profesión, como he leído por ahí; Juez-Jueza, médico-médica, expresiones que han salido del habla popular y que se han generalizado. Pero creo que esto Irene no lo sabe.

No me ha sido fácil encontrar un vídeo con la escena, parece que los están borrando todos

http://www.periodistadigital.com/politica/partidos-politicos/2018/02/09/la-burla-de-mendez-de-vigo-a-las-portavozas-de-la-ocurrente-irene-montero.shtml


jueves, 8 de febrero de 2018

Leopoldo de Bélgica, rey del Congo

Leopoldo II de Bélgica, dueño del Congo, actual Zaire

Leopoldo de Bélgica pasó a la historia como un filántropo que deseaba mejorar la vida de los habitantes de su hacienda personal, el actual Zaire. Transcurridos los años se ha ido descubriendo la verdad de aquella aventura colonial.

http://www.ivoox.com/leopoldo-belgica-rey-del-congo-audios-mp3_rf_23639076_1.html


Bibliografía:
Hochschild, Adam. El fantasma del rey Leopoldo, Península. Barcelona 2007.
Ndaywel è Ziem, Isidore. Historia del Congo, Los libros del a catarata. Madrid 2011.
Cervera, César: “El genocidio del sádico Leopoldo II de Bélgica en el Congo: el peor crimen europeo en África”, ABC Historia 19 de noviembre de 2017

Película:
Peter Bate. Le roi blanc, le caoutchouc rouge, la mort noire. “El rey blanco, el caucho rojo, la muerte negra” (Documetnal) Reino Unido 2003. Difundido por el canal de televisión ARTE en 2006. Fue denunciado por el gobierno belga por ser “una diatriba sentenciosa”.

Novela:
Conrad, Joseph. El corazón de las tinieblas; esta obra narra el viaje del protagonista por el rio Congo en tiempos de Leopoldo II. El autor cuenta experiencias de primera mano sobre las atrocidades que se cometían en el Congo belga. La película Apocalypse Now de Francis Ford Coppola se basó parcialmente en este libro extrapolando la situación en el Congo a la Guerra de Vietnam. (Cabalgata de las Walquirias & ataque al poblado)

Música:
Sydney Pollack (Director): Out of Africa, “Memorias de África”. Estados Unidos 1985.
Banda Sonora; John Barry.
Música de africana: Congo – Zaire. Pépé Kallé, Dancing Original Rumba
Miriam Makeba (1932-2008). Malaika

Colaboración: Andrea Bonafonte & Luko5cobertura.
Fotografía: Leopoldo II de Bélgica, rey del Congo en Historia y Vida nº536: “Filántropo y exterminador” págs. 63-69.

De Tabarnia a las Encartaciones

Museo de las Encartaciones en Sopuerta (Vizcaya)

Ahora que está de moda Tabarnia, me viene a la memoria que este fenómeno anti-nacionalista o pro españolista no es nuevo en la historia reciente de España, ni mucho menos es una idea original de Albert Boadella, por mucho toque personal que se le dé o por mucha utilización de las nuevas tecnologías. Cada época tiene su afán y también sus recursos que en parte le hacen diferente de la anterior, aunque en el fondo sean lo mismo o persigan fines parecidos.

Al inicio de la II República se vivió un fenómeno similar a lo que está ocurriendo ahora en Cataluña, pero en esta ocasión en el País Vasco. Durante el verano de 1931 las provincias vascongadas quisieron seguir los pasos del Estát y decidieron hacer su propio estatuto y sus leyes autonómicas, en esta ocasión unidas a Navarra, pero les salió el tiro por la “culatra” como vulgarmente se dice y nunca mejor dicho y es que las llamadas Encartaciones vizcaínas también decidieron pedir su propio estatuto de autonomía, separadas del resto de Euskadi.

Las Encartaciones son una comarca natural situada al oeste de la ría bilbaína y limitan con Cantabria, de hecho Castro Urdiales también es considerada dentro de esta zona. Desde la Edad Media poseía una legislación peculiar y unas costumbres propias. Su capital era y es Valmaseda, pero tenía como importantes localidades en su territorio a Santurce y Portugalete en la margen izquierda de la ría del Nervión y por tanto en la zona industrial, obrera y de inmigración que se asentaba en Bilbao, de hecho, y este es un caso similar al de Tabarnia, el 95% de sus habitantes usan el español como lengua habitual. La idea de elaborar un estatuto que les diera autonomía, respecto de las Vascongadas partió de los partidos y sindicatos de izquierdas, sobre todo el PSOE, que temía se creara un “Vaticano nacionalista” en el norte de España y de paso una reacción contra el nacionalismo vasco. Una de las cosas que consiguió este llamado “Estatuto de las Encartaciones” fue que se paralizara el proyecto autonomista vasco hasta el inicio de la Guerra Civil, e incluso entonces fue un fracaso, pues las provincias de Álava y Navarra se adhirieron al Golpe del 18 de julio desde los primeros momentos.





sábado, 3 de febrero de 2018

San Blas en San Pablo de Zaragoza

Ruesca (Zaragoza): Una fotografía 70 años después


El otro día, cuando colgué la foto de las fiestas de Ruesca de hace 70 años, me quedé con las ganas de saber ¿En qué lugar se había tomado? Repasé las imágenes que había captado yo, unos días antes del pueblo y me di cuenta que justo debajo de la fuente del lugar y junto al lavadero, hay una “puerta falsa” muy similar a la que aparece en el fondo de la fotografía y que, el edificio delante del cual está el conjunto que posa, bien podría ser la mismísima fuente. Tenía su lógica pues se trata del centro del casco urbano y un lugar emblemático de la localidad, vamos el sitio idóneo para hacerse una foto con chicas forasteras.

Recurrí a Google Maps y encontré el encuadre perfecto, (con algunas variaciones). En primer término la caseta bajo la cual se encuentra la fuente, justamente detrás de donde yo había enfocado es decir, que cuando me preguntaba si era en ese lugar o no, la foto se había hecho justo detrás de donde yo había disparado hacia el frontón, la hoguera y la iglesia del pueblo, dejando detrás la fuente y el lavadero. También aparece la puerta falsa del fondo aunque ésta, más moderna y reformada que la anterior, pero similar.


Ahora solo falta reconocer a los que están y reunir a los supervivientes de la escena, para reproducir la misma foto en el mismo lugar setenta años después. Para ello pido la colaboración de Aurora Aguirre Collado, cuya madre aparece en la foto y todavía nos puede ayudar.

El mes de las hogueras


Justo cuando acaban las Navidades, comienza el mes de las hogueras; San Antón, San Sebastián, San Vicente, San Valero, San Blas (los llamados santos de capa) e incluso Santa Águeda, raro el pueblo o localidad aragonesa, y no tan aragonesa, que no aprovechen para encender una hoguera, un rito para celebrar las fiestas invernales, las ganas de salir a la calle y reunirse con los vecinos o si nos vamos más hacia la antropología, se trataría de ritos sacralizadores del fuego en el que éste aparece como purificado y conjurador de la luz, en definitiva las hogueras tendrían algo de Saturnales de ritos paganos cristianizados y sobre todo de fiestas mediterráneas, o lo que es lo mismo salir a la calle con la menor excusa.

Es curioso ver como las excusas cambian, pero los ritos permanecen. En una sociedad urbana, civil y en algunos aspectos hasta atea, la costumbre de reunirse en torno al fuego en plena calle se mantiene, transformada en terrazas en la plaza de España de Zaragoza o en cualquier plazuela de la ciudad e incluso de los pueblos, el rito de recurrir al fuego para combatir al invierto, llevar a cabo reuniones sociales e incluso se aproximación sexual está presente todavía hoy en pleno siglo XXI, vamos como hacían los etruscos y los primitivos griegos o quizás incluso en la mismísima Babilonia pero en torno a un mechero suministrado por gas en torno a una mesa y tomando unas cervezas, en el fondo nada ha cambiado en los últimos 2.500 años.




jueves, 1 de febrero de 2018

Fiestas de San Valero en Ruesca


Setenta años separan las dos fotografías. La tercera joven contando por la derecha de la fotografía en blanco y negro es mi madre y la imagen en color la hice en Ruesca (Zaragoza) el pasado 28 de enero, víspera del día grande de las fiestas en honor a San Valero que se celebran en esa localidad cercana a Calatayud. Las dos se hicieron durante las fiestas de ese pueblo pero con bastantes años de diferencia y seguramente no están hechas en el mismo lugar o sí, quien sabe.


Según leí en un artículo de Guillermo Fatás hace un año (Heraldo de Aragón 29 de enero de 2017, pág. 29 “Tribuna”). En esta localidad zaragozana del valle del Perejiles, el día de San Valero se celebra con una tradición muy arraigada, ya que en su iglesia parroquial se conserva una reliquia del obispo zaragozano. La víspera los vecinos cortan en el monte la suficiente leña como para hacer una gran hoguera, acompañan la faena con un buen rancho que digieren con vino y que beben a través de “tejas” una curiosa costumbre que nos transporta a las festividades báquicas de la antigüedad (y es que, aquellos vecinos de Segeda a lo mejor no eran tan brutos). La leña se transporta al pueblo y se deposita en la plaza mayor. El día de San Valero y tras la ceremonia religiosa, la reliquia del santo es sacada en procesión acompañada por los sones de una música peculiar, alegre y pegadiza que interpreta una charanga y que los vecinos y vecinas bailan sueltos o cogidos. “El baile es simple: media docena de pasos rápidos adelante y otros tantos hacia atrás”, entre vivas al patrono por supuesto. “Es curioso ver al cura, revestido dando saltitos”. La escena la preside San Valero sacado en andas de la iglesia y rodeado por roscones. Por la tarde y tras el rezo monacal de las completas, se enciende el gran fuego en la plaza. Los troncos colocados sabiamente en la pira arderán toda la noche mientras, se apaga la fiesta que se complementará con el vino del Perejiles, uno de los mejores caldos de Aragón.

Cisneros el cardenal que gobernó España

Toma de Orán por el Cardenal Cisneros

La vida del Cardenal Cisneros, lejos de la mitología que se ha pretendido crear en torno suyo, es prácticamente desconocida para la gran mayoría. Su peripecia vital y la trascendencia de su labor no ha sido plasmada, de una forma realista en la historia.

http://www.ivoox.com/cisneros-el-cardenal-llego-a-gobernar-espana-audios-mp3_rf_23500500_1.html


Bibliografía:
Alvar, Jaime (director) “Cisneros, Francisco Jiménez de”. Diccionario de Historia de España y América (A-G) tomo 19. Biblioteca El Mundo, colección Austral. Espasa Calpe. Madrid 2004.
Barcia, Roque. “Cisneros, Fray Francisco Jiménez de”. Diccionario General Etimológico de la Lengua Española (Tomo 1), Establecimiento tipográfico de Álvarez hermanos. Madrid 1880.
José Espasa (editor). Enciclopedia Espasa-Calpe “Cisneros” Tomo VII págs. 2784-86 Madrid, edición 1930
Cervera, César. “La triste muerte del cardenal Cisneros: El inquisidor castellano humillado por Carlos I de España” en ABC Historia 14 de noviembre de 2017.

Películas:
Jordi Frades: La corona partida, España 2016
Jaime Olivares: Isabel “episodio 35”. (Serie de televisión producida por Diagonal TV y emitida por Radio televisión española entre 2012-14 (39 episodios)
Varios: Carlos Emperador (episodio 1. (Serie de televisión producida y emitida por Radio televisión española entre 2015-16 (17 episodios)

Música:
Juan de la Encina. (Músico castellano nacido en 1468 y fallecido en León 1529. Compuso el llamado Cancionero de Palacio:
“Todos los bienes del mundo”
“Mi libertad en sosiego”
Jordi Savall. Isabel I reina de Castilla: Luces y sombras en el tiempo del a primera gran reina del Renacimiento (1451-1504). CD editado por la Sociedad Estatal de conmemoraciones culturales & Alia vox 2004. Interpreta Capella Reial deCatalunya – Hespèrion XXI & Jordi Savall.

Colaboran: Andrea Bonafonte y Luko5cobertura

Fotografía: Cardenal Cisneros por Juan de Borgoña (1517) cuadro que se conserva en el Museo del Prado.

Burjazud

Soto del Arroz (a mano derecha) junto al río Gállego
En la memoria colectiva de Villanueva de Gállego se tiene por referente inmediato el lugar conocido como Burjazud. Las noticias sobre este enclave han sido siempre remotas e imprecisas. Se sabe del origen islámico de su denominación que viene a significar, tal como defienden diversos historiadores, «poblado o torre (burj) de carácter defensivo en torno a un azud o presa que estaría situada en un lugar indeterminado del río Gállego»[1].
La tradición oral indica que, en tiempos, existió junto al río Gállego un enclave que en su día sufrió los avatares de las invasiones bagaudas y bárbaras además de continuas riadas que anegaban el poblado e inutilizaban el azud. Esta circunstancia, repetida en diversas ocasiones, hizo que sus habitantes abandonaran el pueblo y se refugiaran en un lugar más seguro que se llamaría Villanueva de Burjazud. La historia fue recogida en 1804 por el cura del pueblo, Mossen Marcos Antonio de Bernabé:

«Existió antiguamente el lugar de Villanueva de Gállego, que se llamaba de Burjacut; después se trasladó el lugar al sitio actual que tiene y desde entonces, perdió el lugar la denominación de Villanueva de Burjacut y se empezó a llamar con el actual nombre por bañar este río sus huertas y pasar próximo a este lugar, así como por estar contiguo antiguamente a la ermita de Burjacut»[2]

Otra tradición recoge que esa ermita se levantó por haberse encontrado en dicho lugar la imagen de la Virgen que se veneraba en Burjazud. Dicha Imagen, tras una de esas riadas, fue arrastrada por la acequia de Rabal y milagrosamente apareció intacta en el término conocido, hoy día, por La Virgen o El Vergel. Allí se levantó el eremitorio, tal como cantan sus gozos:


“Una capilla suntuosa
os hizo con mucho celo
en donde como en su cielo
esta tu imagen hermosa
desde alli madre Piadosa
Mirais nuestra desventura”

“Alli con dulces azentos
os vendicen a dos coros
con trinados mui sonoros
los pajarillos contentos
publicando tus portentos
de los olmos en la altura”
Con un retablo os ha honrado
y de oro fino esmaltado”



Se tienen noticias del santuario desde 1691, fecha en la que fue reedificada y bendecida por «Bartolomé de Vera, dignidad del Capítulo de Osma y Gobernador de este Arzobispado, siendo obispo Ibáñez de la Riva Heredia»[3]. Las noticias sobre su devoción son muy tempranas, tal como consta en un testamento firmado en 1196 por Esteban de Burjazud[4]:

«...et laxo ad Sancta Maria de Borgiazud, V solidos & al capellano, V solidos. Et a la luminaria de Sancti Nicholay, II solidos. Et a la tabla de Sancti Saluatoris, V solidos. Et a la opera de Sancti Saluatoris, X solidos & qui faciant ibi mea sepultura. Et ad illa opera de Sancta Maria Maior, V solidos...»
Ruinas del llamado Convento, junto a San Mateo

En principio se creía que la población de Burjazud era totalmente musulmana, sin embargo, este documento deja entrever la posibilidad de la existencia de una comunidad mozárabe en el lugar. El profesor Antonio Beltrán Martínez cita a Nª. Sra. de Cogullada[5] como un centro de devoción mozárabe. Añade que la devoción popular a la Virgen entronca con antiguos ritos paganos que no pudieron ser erradicados tras la invasión musulmana. Se llegó a la ocultación de imágenes y a su posterior aparición después, resistiéndose a abandonar «las viejas ideas sobre la fecundidad, la salud, la sacralización de bosques, montañas, cuevas, manantiales, árboles o arbustos». Pero sobre todo esta incidencia es mayor en lugares donde había existido presencia de romanización o ruinas de ésta, como podía ser perfectamente el Azud. Y es que la población cristiana, bajo dominio musulmán, debió ser abundante entre Zaragoza y Huesca, como así lo pone de manifiesto Fernando Galtier Martí en la zona de la Sotonera[6]. Fray Roque Faci escribe que, próximo a Villanueva, se encuentra el santuario de de Nª. Sra. de los Santos el cual «en tiempos antiguos fue un Templo de Gentiles» y luego fue consagrado a la invocación de los Santos: «...la hermita denotava la mayor antigüedad, que se puede hallar en las imágenes antiquísimas de España...»[7]. Esta descripción pone de manifiesto que el templo dedicado a la Diosa Flora, en lo que fue la Manssio Gallicum, fue cristianizado en época visigoda y respetado su culto bajo la dominación musulmana, como aglutinante mozárabe, sin duda, de la zona. Hasta el siglo XVII, los vecinos de Villanueva acudían a Nª. Sra. de los Santos durante el mes de abril, «...el día de Santa Engracia o cualquier domingo posterior si así lo aconsejaba la climatología...»[8], en romería.

No se tienen noticias sobre la aparición de la Virgen de Burjazud. Cabe pensar que su devoción era ya tradicional en el siglo XII. Incluso hoy día, en el actual azud de Rabal, existe presencia de esa devoción a la Virgen gracias a la existencia de una capilla en honor a la del Pilar. Entre los siglos XII y XIII existen varias referencias documentales a este lugar. Por ejemplo, en 1165 se cita «la Almenara de Burjazud»[9] (seguramente un molino comunal) y, noventa años más tarde, un vecino de este lugar llamado Arnaldo de Puant vendió, con fecha 10 de julio de 1256, junto con su mujer, de nombre Inés, al obispo de Zaragoza y al pabostre de la Seo de San Salvador, dos casas de su propiedad sitas en Burjazud:

«...et habent afrontaciones cum cequia de Rebal et cum domibus Iochannis Rubei de Borjaçut et cum domibus Fortunii de Borjaçut...»[10]

Al menos hasta mediados del siglo XIII todavía existía este núcleo de población. Doscientos años más tarde tan solo quedan referencias del topónimo «soto de Burjazud»[11]. Dicha denominación aparece mencionada en las ordinaciones municipales redactadas en 1465, en las que se regula el aprovechamiento de pastos comunales conjuntamente con las partidas de El Prao (prado) y Las Suertes. Estas últimas todavía conservan el nombre medieval y se encuentran situadas al norte de la huerta en una porción que limita con la acequia de Rabal, la torre del Aliagar y la carretera.
 
Imagen de la Virgen del Pilar en el edificio del Azud de Rabal

Ahora bien, ¿estaba situado Burjazud en este lugar? La tradición indica que en su día las tierras de Villanueva llegaban más allá de la torre del Aliagar. Una serie de pactos y concordias llevadas a cabo durante la Edad Media, con la villa de Zuera, hicieron que los villanovenses renunciaran a ese territorio en favor de los zufarienses a cambio, eso sí, de poder acceder al aprovechamiento forestal en el monte de las Fajas (dentro de los Pinares de Zuera) y de paso, obtener mayores beneficios de riego de la acequia llamada Candevanía. Es precisamente en esta zona, rodeada por una cantidad importante de propiedades pertenecientes a vecinos de Villanueva, donde se encuentra enclavado el actual Azud de la acequia de Rabal.

Ángel San Vicente Pino recoge un documento, fechado en 1573, por el cual «los Procuradores del término de Rabal» contratan los servicios del maestro de la Acequia Imperial, Guillén Bartox, para «hazer y ahondar una cequia y boquera nueba para el riego del dicho termino». Se obliga al maestro a tomar suelo y boquera de dicha acequia en el río Gállego: «...encima de la casa del açute junto al edificio de argamasa que alli hay de otro bocal biejo de cequia...». Donde señalaron los procuradores del Término quienes determinaron para este efecto:
«...abrir la dicha boquera de treinta y quatro palmos de ancho con el fondo que sera necesario, conforme a nivel y discurso de la cequia y, esta anchura con su proporción de fondo, ha de llegar fasta el caxero biejo de la cequia bieja que se ha de abrir de presente...»
Se le obliga, al maestro Bartox: «...abrir el pedaço de cequia bieja desde el diho caxero biejo hasta la cequia que agora serbia con el anchura que se tiene conforme a sus caxeros con su corriente y nivel...»
De manera que llegando al suelo de la acequia, que hasta ahora servía, debía de ahondar cuatro palmos de fondo hasta:
«dar en paradero de la cequia se se toma para Villanueba que llaman de La Rasilla» y «affondar desde la dicha cequia bieja hasta el dicho paradero de La Rasilla en proporcion lo que fuere necessario para el buen discurso del agua toda»[12].

Muro de contención junto al río Gállego, justo detrás discurre la acequia de Rabal
Según esta documentación existirían dos azudes: la vieja presa romana que en un momento dado habría sido abandonada y otro más próximo a Villanueva, pero cercano al anterior. Éste, seguramente levantado durante la dominación musulmana, correspondería con el citado en el fogaje realizado en 1495, con motivo de las Cortes de Tarazona, en el que se menciona como vecino de la localidad «el guarda de la Çut de Rabal»[13]. Dicho azud habría dado el nombre árabe a Burjazud y se encontraría encima del actual “soto Larroz”.

Partiendo del actual Azud y siguiendo el curso de la acequia, aproximadamente 500 metros aguas abajo, se levanta un estrecho cortado, por el que escasamente circula un automóvil y, a cuyos lados discurren el Término de Rabal y el Río. Tiene este cortado una longitud aproximada de 150 metros, en su extremo sur se aprecia una entrada natural, aunque de difícil acceso debido a la maleza. No obstante, visibles desde el camino, dos gruesos muros de mampostería y calicanto de río de metro y medio de largo por uno de ancho, que forman una pared consistente. En el extremo norte, se levanta una pared de ladrillo que surge de las mismas aguas y llega hasta mitad de cortado aproximadamente. En el cortado se aprecian restos de viga o aparejo del que todavía se conserva el arranque de varios maderos en posición vertical. Esta pared es perfectamente visible desde la margen izquierda del río y da en sí una imagen de posición semicircular. Completa el yacimiento un bloque de argamasa semihundido unos metros más arriba. Este muro podría pertenecer, perfectamente, a un azud levantado entre los siglos XIII y XIV. Isabel Falcón cita una avenida del río Gállego hacia 1468 en la que «...las fuertes crecidas ocasionaron la ruina del azud de Camarera y de Rabal»[14]. Circunstancia que puso en peligro el funcionamiento, no solo del sistema de riegos, sino también, de diversos molinos por falta de agua. Según el guarda del Azud, la actual presa fue construida precisamente en esa época debido a la destrucción de la anterior situada aguas abajo. Estas obras hidráulicas corresponderían por tanto, a sucesivos intentos por consolidar el azud que sería reconstruido en la segunda mitad del siglo XV. Fue definitivamente abandonado a finales del XVI tal como menciona Ángel San Vicente, seguramente por su escasa operatividad.

¿Se levantó esta obra sobre la torre del azud árabe? Por tanto ¿esto es Burjazud? Entra dentro de lo posible. Lo que sí está claro es que “la torre defensiva del azud” guarda una relación directa con el actual Término de Rabal y el aprovechamiento de aguas de este canal de riego.

Los geógrafos árabes dicen del río Gállego «surte las famosas huertas del Arrabal y del Gállego»[15] produciendo cosechas y frutos de inmejorable calidad. Sin embargo las fuertes crecidas del río Gállego hacían de éste, un cauce variable que condicionaba en gran medida la forma de vida de los habitantes de la zona.






[1] Antonio Ubieto Arteta, Historia de Aragón: Poblados y despoblados de Aragón. (tomos I y III). Anubar Ediciones, Zaragoza.
[2] Mosen Marcos Antonio Cortés de Bernabé, op. cit.
[3] Ibídem.
[4] Luis Rubio, Los documentos del Pilar en el siglo XII, Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1971, doc. 267.
[5] Antonio Beltrán Martínez, “Vírgenes” GEA. Op. cit. Pág. 3354-58.
[6] Fernando Galtier Martí. “El verdadero castillo de Samitier” Turiaso VII (Revista del Centro de Estudios Turiasonenses) Institución Fernando el Católico, Tarazona 1987, págs. 161-94.
[7] Fray Roque Alberto Faci. Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santissima. Reed. facsímil Diputación General de Aragón, Zaragoza 1979, págs. 277-78.
[8] P.Vª.Gº., libro III.
[9] Concepción Contel Barea, El Cister Zaragozano en el siglo XII Abadías predecesoras del Nª.Sª. de Rueda de Ebro. Institución Fernando el Católico Zaragoza 1966 pp. 60-65. Se conserva en la Iglesia Parroquial, una talla de la Virgen «tosca, de facciones poco correctas, aunque proporcionadas, datada a mediados del siglo XII, bajo la advocación de Nª. Srª. de Burjazud».
[10] Ángel Canellas López, Los Cartularios de San Salvador de Zaragoza, Monumenta Diplomática Aragonensia, tomo III. Zaragoza 1990, Documento 1202.
[11] Ángel San Vicente Pino, Colección de fuentes del derecho municipal aragonés del bajo Renacimiento. Institución Fernando el Católico 1984, págs. 139-153
[12] Ibídem., Lucidario de Bellas Artes en Zaragoza: 1545-1599, Real Sociedad Económica de Amigos del País. Zaragoza 1991, doc.185: AHPZ, Miguel Español, 1573, ff.41-42, págs. 225-26.
[13] Antonio Serrano Montalvo. La población de Aragón según el Fogaje de 1495 I: Sobrecullidas: Zaragoza y otras. Insitución Fernando el Católico, Gobierno de Aragón. Zaragoza 1995, pág. 2.
[14] Isabel Falcón Pérez, Zaragoza en el siglo XV morfología urbana, huertas y término municipal. Institución Fernando el Católico, Zaragoza 1981, pág. 156.
[15] María Jesús Viguera, Aragón musulmán: la presencia del islam en el Valle Medio del Ebro.Colección “Temas” Historia. Mira editores, Zaragoza 1988, págs. 26-27. 

Febrero pluvioso


Fotografía: vista de Aragón desde el Santuario del a Virgen de Herrera de los Navarros

Los revolucionarios franceses llamaron a este mes pluvioso, quizás por aquello de que si "por la Candelera plora (2 de febero) el invierno fora y si no plora, ni dentro ni fora.

Alagón (Zaragoza) 24 de septiembre de 2013

Según la tradición local, el 9 de noviembre del año 1119 Alfonso el Batallador arrebató la villa de Alagón a los moros, se cuenta que entre ...