miércoles, 15 de abril de 2020

Castillo de Santías durante la guerra de Independencia española

Santías como lo conoció Ortíz de Echagüe y un servidor (gentileza JL. Ona)


Hace años, en el Archivo de la nobleza en Toledo (Perteneciente al Archivo Histórico Nacional) encontré una referencia muy curiosa sobre el castillo de Santías, levantado en la llanura que une Erla y Ejea de los Caballeros, en plenas Cinco Villas aragonesas. En la vertiente norte de los montes de Castejón y en la llanura que se extiende desde las Bardenas y el rio Gállego, a unos tres kilómetros de Erla y entre los castillos de Sora y las Paúles, se levantan los restos del castillo de Santías, todavía la recuerdo como la fotografía en su día Ortíz de Echagüe. Esta pequeña fortaleza aparece mencionada por primera vez a finales del siglo XI (1092) cuando su iglesia fue donada al monasterio de San Juan de la Peña por el monarca aragonés Sancho Ramírez. Hoy en día tan solo se conserva un lienzo de su torreón, de unos 12 metros de altura, y el muro que lo rodea a modo de muralla. Justo donde arranca este último, a la altura del torreón, se encuentra un arco doble de medio punto. El edificio debió de ser consistente, pues está levantado todo él con piedras de sillería, aunque se encuentra lamentablemente en progresiva ruina desde que hace unos años tres de las paredes de la torre se desplomasen. En origen se componía de un recinto amurallado de escasa altura y con puerta adovelada, cuyo lado mayor mide unos 20 metros. Dentro de él se eleva la torre rectangular de 7 por 5 metros y de la que únicamente se conservan dos de sus lados. Tenía tres plantas y la puerta es en arco apuntado. A pesar de estar incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural aragonés, su situación es de casi ruina. En el siglo XVIII pasó a manos del Conde de Contamina y posteriormente al de Parcent, Señor de la localidad de Gurrea de Gállego.

Ruinas de Santías, desde la Corona de Erla (Zaragoza)

Durante el período de la Guerra de Independencia estaba habitado por un arrendador al servicio de este noble, llamado Manuel Robleda quien a finales de septiembre de 1808 escribía a su Señor la obligación que tenía de “conducir” a la villa de Ejea «cien cahices de cevada para el surtido de este Ejército, sin que se experimente falta alguna»[1]. Gracias a la relación que presentó en su momento Juan Ramón Pérez, apoderado general del Conde de Parcent, tenemos conocimiento de «varios efectos subministrados a las tropas como resulta de los recivos que adjunto acompañan». Gracias a esta cuenta sabemos que en octubre de 1808 el castillo entregó al factor de Ejea, Sebastián López, 60 toneladas de cebada. Se sabe que por Santías pasaron los llamados «Voluntarios de Aragón» en febrero y junio de 1811, a quienes se les entregaron, entre otras cosas, 30 pares de zapatos. En 1812 los Voluntarios volvieron hacer acto de presencia en enero y, se les entregó una yegua. En noviembre de ese año visitó el lugar el 6º Batallón de los Voluntarios de Mina, que consumieron 2,5 cántaros de vino, cantidad que equivale a unos 25 litros actuales y que pudo abastecer a unos 80 soldados. Un mes más tarde pasó por el lugar el 2º Batallón de Mina y en marzo de 1813 el de Voluntarios de Navarra, a quien se suministró «75 raciones de pan, 24 de carne y una res». Lo cierto es que a partir de esta fecha se intensifican las visitas de la División navarra a Santías, retornando en mayo («156 raciones de vino y 127 de carne») y julio. En este mes se contabilizan «1.260 raciones de pan y 430 de carne»[2], aparte de trigo y cebada.

Castillo de Santías en la actualidad

Esta relación no hace sino confirmar la presencia continuada de las divisiones del General Mina, sobre todo a partir de 1812, en la vertiente occidental del rio Gállego. También, merece interés la mención de voluntarios aragoneses, quienes seguramente serían miembros de las guerrillas. Otra conclusión que ofrece este memorándum es que el documento está muy lejos de la imagen romántica que tenemos de la Guerra de Independencia como construcción nacional. El Conde de Parcent reclama al gobierno de Fernando VII en 1814 la cantidad de 23.849 reales, pero un año antes (1813) expone que ha contribuido con el Ejército en 50.000 reales en total y como gastos ocasionados en su patrimonio por la guerra, solicita del Rey se le abonen 84.000 reales en concepto de suministros a la tropa, incluida la guerrilla.

Bucólica imagen de las runas del castillo

Fuentes:
Cabañas Boyano, A. “Aragón, una tierra de castillos”. Edit. Prensa Diaria Aragonesa S.A. (El Periódico de Aragón. Grupo Z) Zaragoza, 1999.
Varios en Castillos de España (volumen I). Editorial Everest, S.A. León, 1997. (pg. 518)
Archivo Histórico Nacional: Sección Nobleza (Toledo). Parcent C/167, D.8



[1] AHN.: Sección Nobleza. Parcent
[2] AHN.: Sección Nobleza. Parcent



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